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viernes, 23 de mayo de 2008

¿Temporal o huracán?

El ver el título de este comentario puede resultar extraño viviendo en Chile, ya que en este país los huracanes no existen, sólo los conocemos por la relevisión y las películas catastróficas donde siempre hay una gringo que es el héroe y al cual todos aplauden (comentario aparte y exclusivo se merece la gente que al finalizar la película aplaude).
Los temporales sí que los conocemos y prueba de ello es el que estamos viviendo por estos días en la zona centro-sur del país, justamente cuando las alarmas de sequía se estaban encendiendo y que ahora se ven un tanto acalladas con toda el agua que ha caído, pero ojo, que el agua sigue siendo escasa y el ahorro debe continuar, nada de andar revendiendo las ampolletas de ahorro de energía para cambiarlas por las llamativas y redondas ampolletas de 100, 60, y0 y 25 watts (sí, de esas watts que se atornillan en el soquete). Yo todavía tengo de esas ampolletas, pero las estoy ocupando para ponerles un calcetín y poder surcirlo como mi abuelita me enseñó. No sé que le pasa a mis pies, pero todas las semanas tengo que andar reparando los calcetines porque se les produce una muy bonita "papa". Puede ser que los calcetines sean malos (cosa que no creo, porque comprar 5 pares por mil pesos es un precio excesivo) o porque las uñas de los dedos de mis pies crecen de una manera inusual, así como en punta (aclaro que me las corto constantemente, algo así como cada trimestre).

Bueno, el tema en cuestión era otro, estaba hablando de los temporales que nos tienen a mal traer en muchas ciudades y se me cruzó el huracán de estupideces por la mente y se transcribieron en este blog.
Del huracán que les quería hablar es del Huracán Gabriel. Sí, es el mismo que hoy ya tiene 11 meses de vida cumplidos y se encamina a pasos agigantados al año. Y digo que se encamina porque así es literalmente. Lo dejo gateando en la casa o jugando tranquilamente en su pieza y rápidamente se da vuelta, se dirige a la puerta, la abre (por supuesto que no la toma del pomo porque no alcanza, solamente la abre ya que yo se la dejo entreabierta) y gatea como un bólido hacia la cocina o hacia el lugar donde nos encontremos. Agarra lo que está a su alcance. Se toma de las sillas y se para, se va caminando afirmándose de la pared o de las mismas sillas. Su sueño es tomar los discos compactos que están apilados debajo del televisor y botarlos, pone cara de travieso cuando se dirige hacia ellos y si su madre o yo le decimos que no lo haga más se ríe, como diciendo "jejeje, lo haré igual".

Prefiero mil veces más a mi pequeño huracán que a los temporales. Mi huracán se despierta dos o tres veces en la madrugada llorando pidiendo que lo abracen y que lo acuesten nuevamente en su cuna para poder seguir soñando. En cambio los temporales te despiertan para llevarse todo o para asustarte.
¿Cómo no preferir a este huracán?

1 comentarios:

Compadre; respecto a los calcetines no me voy a referir ... Solo
"por una razon h i g i e n i c a".

Lo triste de estas lluvias, que mientras mucha gente las desea para fomento de agricultura y revertir el deficit de agua, pasa que llueve media hora y queda la grande; inundaciones, muertos, mayores accidentes de transito, etc. Para que hablar del estado de las calles ... entre parentesis () se paga permiso de circulación, seguro obligatorio, otros ... y las calles cada vez mas malas.

El "·Huracan Gabriel·" tambien baila, hace ojitos, es un"·Winner·" ... entre otras cosas, ademas es hincha del popular ... osea!. Ah y esperemos que se lanze a caminar, de seguro no lo para nadie.

Bueno, a todo esto el Huracan Gabriel es mi ahijado. Esperemos que empiece a hablar en un ratito mas y de seguro me prohiben el ingreso a la casa, jaja!

Saludos.

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