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jueves, 28 de mayo de 2009

Hasta que llegó

Era cosa de tiempo, sólo había que esperar, eso lo supe apenas me di cuenta que este virus estaba atacando a la clase ABC1 de Santiago. Yo trabajo en el barrio alto de la capital y mis "clientes" son en mayoría mujeres y varones de esa clase.
Hoy, en mi trabajo, se confirmó el primer caso de una funcionaria contagiada con el virus AH1N1, y al parecer ella contagió a otro funcionario.

Bueno, la cosa es que como esta cosa se convirtió en psicosis colectiva (porque es mucho menos grave que la influenza estacional, a la que no le dan tanta prensa) ya instalaron en el casino de la universidad y en la Biblioteca, dispensadores con gel para limpiarse las manos y así higienizar al máximo todo el ambiente. Mandaron un email para ponernos al tanto y se comprometen a estudiar caso a caso las licencias médicas para ver si se hacen cargo o no del pago de ellas (por lo días que no cubra la Isapre o Fonasa).

Tengo mis antenas alerta, porque aunque soy un hombre bastante sano, al primer indicio de enfermedad voy al doctor y aprovecho de tomarme unos cuantos días libres, mal que mal debo estar completamente aislado si me da la famosa "influenza humana".

Y tengan cuidado, porque pronto se verán amenazad@s, muajajajajajajajajaja (leáse como risa macabra).

viernes, 22 de mayo de 2009

Errar es humano

Una gran verdad sin duda y también es una gran verdad decir que nunca sabremos que estamos en un error si no nos hacen ver ese error. ¿Cómo sabe el ser humano que está haciendo algo malo?.

El ermitaño nunca sabría que es lo que hace mal, porque no tiene a quien hacerle daño y si lo hace nadie se lo diría, a menos que sea el doctor Doolittle y se pueda comunicar con los animales. La única manera que tenemos de ver nuestros errores es que alguien nos diga cual fue el error y una vez que eso ocurre empezar a mejorar para no volver a cometer ese error o algún otro similar.

El ser humano es bueno para equivocarse, algunos lo somos más que otros y nos demoramos más en darnos cuenta, sobre todo cuando nos ponemos tercos y queremos tener siempre la razón, pero llega un momento en que ya no se puede obviar más lo que está dañando al otro, que por lo general es cuando el otro o la otra persona no dan más y se cansan ya de aguantarte otro error.
¿Culparemos a esa persona?

Jesús nos diría: "perdona hasta 70 veces 7 a quien te hizo mal", pero somos humanos y por muy cristianos que seamos no estamos listos para eso, no está en nuestra esencia hacerlo, sino que es algo que debemos trabajar y ayudar al otro para que no te haga nuevamente el mismo daño. Y si ya te cansaste de decirle, si ya te cansaste de aguantar no tienes la culpa, ya lo diste todo y ahora es la tarea del que está errado mejorar.

Nunca dudes en decirle a alguien que está haciendo las cosas mal, pues es la única manera que tenemos de saberlo. Insiste e insiste para que te escuche, pues como dije antes, algunos somos más testarudos que otros. No dejes que la falta de comunicación acabe con la alegría de tu vida.

Y tú, que caíste, que quedaste solo por tus errores, anímate, lucha, levántate, ríe, empieza a contagiarte de la gente que está al lado tuyo, aquella que cuesta sentirla en momentos de debilidad, pero que siempre está y que espera verte bien. Tal vez seas el ser más despreciable de la Tierra, pero sigues acá y en ti está no serlo más, en ti está ser una persona de bien, en ti está ser feliz.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La historia de un edificio

Se conocieron en circunstancias muy particulares en una triste tarde de Abril. Javiera caminaba cabizbaja, recién su casa se había derrumbado por los fuertes remezones que azotaron la zona donde habitaba. Pablo estaba sacando todo lo útil que había quedado luego del incendio que destruyó su casa cuando la vio venir, se apuró en su tarea y se acercó a ella. Desde ese día comenzaron a caminar juntos.

Casi un año después se decidieron e invirtieron todo lo que tenían en la construcción de un edificio y para hacerlo invitaron a toda la gente que les acompañó en ese tiempo. Fue una fiesta sencilla, pero de aquellas que no se olvidan, que duran toda la noche en la realidad, pero eternamente en la mente.

Ella asumió como cuidadora del edificio y él era el administrador, y por lejos el mayor esfuerzo por llevar el proyecto adelante lo hacía ella, Pablo se había quedado feliz con la primera piedra y no vio la necesidad de seguir esforzándose.

Al poco tiempo Javiera le hizo ver a Pedro que la cosa no estaba funcionando bien, que estaban apareciendo algunas grietas en el edificio y que había que repararlas, cosa que le correspondía a Pedro, pero éste simplemente se molestó por las palabras de ella y no quiso meter mano en la construcción, le decía que estaba todo bien así, que no se preocupara.

A medida que pasaba el tiempo fueron apareciendo más grietas y Javiera trataba de repararlas por su cuenta, pero no funcionaba, no era la labor de ella, era de Pablo y si él no lo hacía nada funcionaría. Pero él, tercamente, le decía que no había nada que arreglar, que así estaba bien, que se podía vivir en ese edificio sin necesidad de esforzarse más. Ella, muy triste, esperaba que así fuera, pero sabía que en realidad nunca se arreglaría si se dejaba de esa forma.

Pasaron los años y Pablo se sentaba en su sofá de la administración sin hacer mucho, se daba unas vueltas al mes por la construcción, miraba las grietas y seguía de largo, siempre se decía a sí mismo “esto hay que mejorarlo”, pero seguía en los dichos solamente.

Todo duró hasta que un remezón echó abajo todo lo que Javiera y Pablo habían construído, el edificio se derrumbó completamente. Él supo de inmediato que el no haber reparado las grietas que ella le hacía ver siempre provocó que todo se derrumbara… ahora no era más que un montón de escombros.

Es probable que los pilares aún estén, esos eran firmes, poderosos y son los que ahora están apoyando a Javiera y Pablo por separado. Ya no están juntos, todo lo que habían construído estaba en el suelo…

Quizás algún día se reencuentren y se decidan a buscar entre los escombros todo lo útil que quedó, porque sin duda que si lo hacen juntos pueden levantar nuevamente este edificio.

“Con fe lo imposible lograr…”

viernes, 8 de mayo de 2009

Dolor

En el último tiempo se me ha convertido en mi serie de televisión favorita "Grey's Anatomy", la cual sigo en el portal de Terra. Y también en este último tiempo le voy encontrando a cada cosa que escucho, a cada cosa que veo un mensaje para mí.
El miércoles veía uno de los capítulos en donde se trataba el tema del "Dolor". Ahí se presentaba los distintos tipos de dolor: físico, amoroso, espiritual (no se me ocurre otro). Por supuesto que el que más abunda en la serie es el dolor físico, pues es una serie que transcurre en un hospital.

La pregunta que se hace la protagonista es ¿qué hacer con el dolor?

Muchas veces el dolor físico pasa pronto, en otras se demora más tiempo y en algunos casos extremos dura hasta que llega la muerte. Claro, existen medicamentos, como la morfina, que te ayudan a calmar ese dolor por algún tiempo, pero ya después lo sientes de nuevo.

El dolor espiritual, aquel que sufrimos en nuestra alma, que nos impide avanzar en nuestra vida o que nos frustra es pasajero en la mayoría de las veces, pues somos nosotros mismo quienes debemos iniciar el cambio para que no vuelva a ocurrir, para que no se vuelva a sentir ese dolor, por ejemplo, cuando te preparas mucho tiempo para una carrera y llegado el día la pierdes, o cuando siendo hincha de un equipo pones todas las ilusiones en el triunfo y finalmente te vas derrotado porque o el otro equipo era muy bueno o simplemente tu equipo se echó para atrás. Otro ejemplo puede ser cuando te ilusionas con que algo pasará y cuando ya está a punto de que ocurra algo pasa que los planes se cambian.
Son dolores, muchas veces muy grandes e intensos, pero si lo trabajas bien ya después no lo sentirás y volverás a sonreír, pero es ahí donde te formulas una nueva pregunta: ¿cómo lo hago para poder levantarme?
En la serie, en más de una ocasión, les ha tocado a los doctores dar la noticia a la familia de los pacientes de que éstos han fallecido y ¿qué haces con ese dolor?

El dolor amoroso es terrible, es el único que te hace sentir dolor físico y espiritual a la vez, es el que te puede tumbar y no dejar que te levantes. Imagina que te ocurre lo mismo que a Meredith Grey en la serie, ella ama a un hombre, a su novio, pero resulta que él es separado y su mujer vuelve a buscarlo, pese a todos los condoros que ella se mandó vuelve decidida; Meredith no sabe que hacer, pues lo ama y quiere tenerlo en exclusiva, pero él no quiere firmar el divorcio, entonces ella le pide llorando que elija, pero que la elija a ella, que la ame a ella, que quiera envejecer con ella... él se decide por quien ha sido su esposa por 11 años, pues aunque están separados quiere intentarlo, quiere reconstruir lo que alguna vez fue, ¿qué harías tú en el lugar de Meredith?

¿Qué hacemos con el dolor?
Algunos podrán decir que se lo encomendemos a Dios, que Él nos ayudará, pero ¿qué hace la gente que no cree en Él? ¿cómo supera ese dolor?

Una de las doctoras le da la siguiente respuesta a una paciente cuando ésta le pregunta ¿qué hago con este dolor?: no lo sé.

Podemos vivirlo, sufrir, querer salir del fondo, pero en definitiva nada podemos hacer con el dolor, está ahí y en 99% de los casos podemos superarlo, pero es un trabajo muy arduo y a la vez doloroso, suena rebundante, pero así es, para salir del dolor seguiremos sufriendo y cuando ese dolor vaya aminorando lo sabrás y te darás de más fuerzas para salir a flote.

¿Qué hacen ustedes con el dolor?
Espero vuestros comentarios en este espacio.

martes, 5 de mayo de 2009

Para ahorrar

En tiempo de crisis económica es muy bueno ahorrar, así que me puse a buscar datos para aquellos que se mueven en vehículo por esta pequeña gran ciudad llamada Santiago, bueno, también les sirve para el resto del mundo, no hay que ser egoísta.

El estanque: Aunque suene paradojal, nunca andar con el estanque casi vacío y no bajar de un cuarto. El problema es que se acumulan residuos que ingresan al filtro y lo obstruyen, y los inyectores trabajan mal.

Aire acondicionado: El uso de aire acondicionado puede representar un 10% de gasto adicional de combustible, pues elmotor debe hacer un mayor esfuerzo, ya que al activarse el compresor, bajan las revoluciones y el sistema intenta revertir eso.

Vidrios abajo: Los vidrios abajo permiten el ingreso de aire con mucha fuerza cuando el vehículo se desplaza. El problema es que esta masa de aire se encuentra con la luneta generando un efecto de frenado, que obliga al conductor a acelerar para mantener la velocidad.

Velocidad constante: Cuando se conduce en carretera, mantener una velocidad constante entre 90 y 100 kilómetros por hora ayuda a consumir menos gasolina. Dentro de este ítem también entra el hecho de no dejar que pase mucho tiempo entre un cambio de velocidad y otro, pues eso consume más bencina, mientras antes se llegue a la cuarta o quinta velocidad mejor. Después de llegar a los 50 kms. por hora se debería estar en la última velocidad del automóvil.

Cambio neutro: Pese a que desde el punto de vista de la seguridad no es recomendable, principalmente en cuestas pronunciadas, conducir en neutro facilita el ahorro de combustible. Es un mito que el auto no consuma nada en ese momento. Sin embargo, hay un gasto extra por el uso de frenos.
Neumáticos: Mantener presión adecuada en el inflado de neumáticos evita gastar más. En verano conviene bajar en dos libras el nivel, porque las altas temperaturas aumentan el volumen de la masa de aire.

¿Cambiar aceite?: Frente al rito del cambio de aceite surgen interrogantes.
Una de ellas: ¿Es normal que se consuma? La respuesta es sí y eso depende de ciertas propiedades del lubricante y del uso que se le dé al automóvil.
Largos períodos a altas revoluciones aumentan el consumo.
Lo normal es entre 1 y 2 litros cada 5 mil kilómetros.
Otra pregunta es sobre la conveniencia de usar aceites sintéticos.
La respuesta es que no siempre es conveniente. Ello dependerá del kilometraje y el desgaste del motor, pues para los más “carreteados” lo recomendable es un aceite de origen mineral.
Entre los síntomas de un motor con desgaste prematuro está justamente el alto consumo de aceite.



Espero les sean de utilidad. Les recomendaría andar en locomoción colectiva, pero acá en Santiago eso es un caos, así que no lo haré.

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