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martes, 29 de abril de 2014

Gasoducto a la confianza

Las relaciones de pareja están marcadas por momentos. El primer beso, la primera visita formal a la casa, con presentación de papá, mamá, hermano, hermana, la nana, el perro, el gato y hasta el primo bueno para las bromas. La primera vez que ocupas el baño de tu novio o novia. Guau, que momento más importante y de tanto nerviosismo, hasta te pones más nervioso que en la cena misma. Lo haces todo con mucho cuidado y ojalá sea del 1 no más, porque si lo que quieres es del 2, uf, qué valiente hay que ser. Procuras que nada suene y hasta te cuesta que "todo fluya", pues estás más tenso que cuando te presentan al papá.

Pero hay un momento en particular que es un sello a la relación, es casi como un pegamento para ambos. Y no habla de aquel momento en que te quedas en cueros y te entregas a la pasión en el ring de cuatro perillas. No, esto es mucho más fuerte, esto es un sello inviolable. Es el momento en que dejas fluir tu humanidad o simplemente ella se manifiesta con una bocanada de ti.

Cuando estando con tu pareja se te sale un gas (de dudosa procedencia) quiere decir que ya lo superaste todo. Ese momento marca un antes y un después en la relación, y no hay nada, pero nada, que lo supere.
Ese momento exacto en que se escucha aquel sonido tan característico y bombástico es el que le dice a él o ella "sí, confío en ti y quiero compartir incluso esto contigo". Es en ese minuto, cuando ves que la otra persona se ríe, que te das cuenta que la relación va en serio y que nada podrá hacerle caer (por el momento). Ese instante en que quieres que la tierra te trague y tu pareja simplemente te mira y se ríe, te hace comprender el inmenso amor que esa persona siente por ti. Ya no son simplemente novios, no, ahora son mucho más, desde ese minuto son amantes, amigos, cómplices... uno solo.

A veces es como una sinfonía y otras llega en silencio, pero se hace notar con fuerza, y vaya con qué fuerza.
Si llegaste a eso es porque lo superaste todo, y no importa que sus padres no te acepten, porque él o ella ya te aceptaron... y no solo con lo bueno.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 9 de abril de 2014

Colo-Colo es de todos

El día de ayer ocurrió un fenómeno en la familia colocolina que no se vivía hacía ya 4 años: las entradas para el partido del domingo se agotaron en solo horas. Y es natural, pues un triunfo albo le entrega el título tan esperado, la estrella 30.

Entonces salieron reclamando todos aquellos que se dicen hinchas y ningunean a los otros que también son hinchas pero que no siempre van al estadio. Los tratan de "clasiqueros", "exitistas", "aparecidos" y muchas cosas más, y todo porque tienen la entrada en la mano mientras el enojado no.

En este torneo de Clausura 2013/2014 fui a todos los partidos de local, pero eso no me hace más hincha que aquel que va por primera vez a este partido donde Colo-Colo se puede coronar campeón. Quedé fuera porque nunca funcionó la venta por internet y porque no estaba dispuesto a hacer filas de horas para poder comprar mi ticket. Aún así me siento tan hincha como aquel que estará en el estadio. Me siento tan hincha como aquel que no fue en todo al año al estadio porque la plata no le sobra, porque para este partido hace un sacrificio y saca sus pocas lucas para poder celebrar.

Ese hincha esforzado vale tanto o más que yo, porque también sufre cuando el Cacique pierde y celebra cuando gana. Ese hincha no quiere menos a Colo-Colo que yo, simplemente no tiene los recursos para ir cada fin de semana a disfrutar de la fiesta.

La pasión por Colo-Colo es transversal, no está reservada solo para los que hemos ido a todos los partidos, y si esta vez quedé fuera lo lamento, pero no me enojo, porque otra persona tan hincha como yo estará ese día rompiendo la voz por su gran pasión.

Colo-Colo es de todos y para todos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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