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jueves, 17 de julio de 2014

Discriminación disfrazada

Mis primeros años en el colegio los pasé en uno municipal, que luego pasó a ser Particular-subvencionado. En esa primera etapa conocí gente que provenía de distintos estratos sociales, pero no había una diferencia marcada por la sociedad en cuanto a eso, todos éramos y nos sentíamos iguales.

Hoy se plantea una reforma educacional que propone terminar con los colegios particulares-subvencionados y así acabar con la segregación que se hace actualmente en esos colegios, donde los niños y niñas son sometidos a pruebas y entrevistas para ver si son "aptos" o no para ese establecimiento.

Muchos están en contra y dicen, oficialmente, que es porque el Gobierno no garantiza con esto la mejora en la calidad de la educación. Pamplinas, lo que realmente temen es que sus hijitos e hijitas se "mezclen" con gente que no es de su mismo estrato social. Lo sé porque lo he leído y escuchado por parte de esos padres y madres que marchan y hacen protestas para que la reforma no se aplique. 
Discriminan por la condición social, eso es lo que hacen con estos temores absurdos.
Aseguran que con la llegada de estos niños y niñas a "sus" colegios, llegará también la delincuencia y bajará la calidad de la enseñanza al permitir la llegada de gente "flaite".

¡Por Dios!, disculpe la palabra, pero me parece una pelotudez lo que dicen. Es equivalente a decir "ellos no son seres humanos" o "mis hijos son mejores que esas personas".

Dejen la tontera de una vez, estamos hablando de seres humanos, de niños y niñas que no tienen nada distinto y que son tan dignos que mis hijos.
Ojalá aprueben esta reforma. Ojalá mis hijos tengan de compañeros y compañeras a personas que tienen menos poder adquisitivo o más. Quiero que ellos se palpen de la realidad, quiero que visiten casas distintas a la suya, que vean que no todos pueden tener lo mismo y que hay que esforzarse para conseguir los objetivos. No los quiero en una burbuja que les muestre lo bonito y crean que todo es color de rosa en el mundo.

Vamos adelante con esta reforma, vamos adelante con la dignidad de todos los seres humanos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.


jueves, 10 de julio de 2014

¿Aprender o tener buenas calificaciones?

En Chile la mayoría de nosotros se educó con el método prusiano de enseñanza, es decir, todos bien alineados, separados en cursos por rango de edad y sometidos a evaluaciones con nota para determinar de ese modo quien "sabe más", quien "aprendió más" y así al final de año darle un reconocimiento por dicho "mérito". Nuestros hijos, lo más probable, es que se estén educando con dicho método.

¿Sabía usted que no es el único método de enseñanza que existe?
Pues no lo es. Tal vez es el único que conocemos y nos hemos adecuado a él, a tal punto que se nos hincha el pecho cuando nuestro hijo o hija llega con un 7 a la casa y obtiene un promedio sobresaliente. Es ahí cuando se lo contamos a todo el mundo y decimos que nuestro pequeño o pequeña es el ser humano más inteligente del mundo, o sea, estamos midiendo la inteligencia con una escala de notas.

Hay muchos métodos más que se aplican en Chile (más información en este blog), pero son minoría, sin embargo el que sean menos no quiere decir que sean malos o que no enseñen lo mismo que el método prusiano. Todo lo contrario, enseña mucho más que eso pues no necesariamente se basan en calificaciones de 1 a 7, sino en evaluaciones donde se aprecia el objetivo final: ¿aprendió o no la niña o el niño?

La educación personalizada es el ideal para el método prusiano, pues en cursos de menos alumnos se puede trabajar de una mejor manera y poniendo enfásis en cada niño o niña por sobre la masa que llega a marear al profesor o profesora. Es así como el docente lo único que alcanza a hacer es pasar los contenidos determinados por el Ministerio de Educación. Bueno, la educación personalizada permite ir un poco más allá.

También están métodos como el Montessori, Freinet, la gran aventura educativa, Waldorf, Etievan, Proyecto Optimist. Esos por nombrar a algunos donde el enfásis no está en los contenidos ni en las calificaciones, sino en el desarrollo integral del ser humano. Algunos de estos métodos son en base a juegos donde el niño y niña hace lo que más le gusta y además aprende.
No hay ceremonia final de premiación, ni libreta de notas, pero lo que sí hay es niños y niñas felices que NO compiten por un premio, por una nota y que no se frustran cuando no lo logran. Junto con ello hay padres y madres igual o más orgullosas que aquellas cuyos hijos tienen "notas destacadas".

Ya, sí, concuerdo que una buena calificación te pueda poner feliz y orgulloso o orgullosa, pero ¿es que acaso no te sientes orgulloso de tu hijo o hija solo por el hecho de que exista? ¿Depende de una nota que infles tu pecho por tus pequeños?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 7 de julio de 2014

Rico e inteligente

Todos los que pasamos por el colegio sabemos lo crueles que pueden llegar a ser nuestros pares cuando somos pequeños y es por lo mismo que siempre estamos pendientes de nuestros hijos, lo cual no quiere decir que ellos no vayan a pasar algún tipo de mal rato durante sus juegos escolares.

Particularmente, conmigo no fue la excepción.
Desde pequeño me hicieron sentir que no era una Adonis precisamente. Los sobrenombres que me pusieron no eran lo más lindos del mundo (no creo que alguno lo sea), pero sí me hacían sentir menos, me tiraban para abajo, sobre todo cuando hacían burla de mí por mi apariencia física.
La pasé mal, es cierto, pero por mi personalidad no fue algo que me desmoronó, pues me encargué de destacar en otras cosas. Ya sabía que modelo no sería, así que tenía que desarrollar otras cualidades. Fue así como me apegué a la lectura y escritura, además del deporte, con lo cual yo me daba ánimos para enfrentar el día a día.

Cuando cumplí los 18 años me seguía no sintiendo el Tom Cruise de mi barrio, pero no había gente que me lo hiciera ver así, en ese entonces era solo yo el que por creer eso seguía sumido en mi timidez. Mas ocurrió algo que cambió mi vida y que se dio todo en una misma época: me acerqué a la Iglesia, viví EJE, participé de Misiones y empecé a conocer a Cristo. Así fui descubriendo que yo era único e irrepetible y que si bien para el resto del mundo no era agradable a la vista para mí sí tenía que ser el más hermoso del mundo.

Fue así como esa idea se fue interiorizando en mí cada vez más y empecé a sentirme mucho mejor, al punto de que cada vez que me preguntan como estoy respondo (no siempre eso sí), que estoy "Rico e inteligente", no porque lo sea, sino porque así me siento y así quiero que me vean.

Físicamente no he cambiado, pero sí mi actitud frente a la vida y frente a las personas. Soy yo el que se siente seguro de lo que soy y si eso se lo puedo transmitir a los demás y contagiarlos para que ellos también se sientan seguros de sí mismos, mucho mejor. Es por eso que día a día se lo transmito a mis hijos, para que ellos el día de mañana, cuando se enfrenten a situaciones como las que yo viví sepan salir adelante y sentirse siempre los más hermosos e inteligentes del mundo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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