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jueves, 2 de junio de 2016

Chile: el paraíso de los delincuentes

Cuando Chile retorna a la democracia en el año 1990 se pensaba en que este país mejoraría y que todo empezaría a andar sobre ruedas, pero nos equivocamos.
Si bien es cierto se recuperó algo tan importante como lo es el derecho a elegir, también ganamos lo que yo llamo: garantías para delinquir.

En Dictadura por último no había nada que reclamar, las autoridades de Gobierno robaban y no pasaba nada, ni siquiera se sabía en esa época (recién en los últimos 3 años ha salido todo a la luz) que la delincuencia era parte de nuestros "líderes".
Hoy ya la cosa es descarada, si hasta el mismo hijo de la Presidenta de la República está involucrado en temas delictuales, y adivina qué, sí, no le pasará nada, ni siquiera le quitarán la plata.

Son tales las garantías que hay para robar a gran escala que ya no son los hurtos de la caja chica del trabajo, no, son estafas a los clientes y quedarse con la plata que beneficiarían a todos los chilenos, total como mucho tendrá una reprimenda pública, una pequeña funa de un día y ya al rato se le olvidará al ciudadano y volverá a su vida de siempre.

Ejemplos hay tantos que me podría dar un festín mencionando a esas personas que como mucho están con arraigo nacional pero viviendo en sus mansiones, mientras que los que roban en los supermercados tienen que pasar más de una noche en la cárcel.

Más encima ahora se dieron cuenta que podían quedar como inocentes si en medio de la investigación se les formateaba su computador, se le quemaba o le entraban a robar a su oficina y justo (una tremenda coincidencia) se robaban el computador donde estaba toda la información.

El año pasado fue Sebastián Dávalos, ahora es Pablo Longueira, ¿quién más se sumará a estas extrañas desapariciones de archivos?

La triste realidad es que da lo mismo si existen o no esos archivos que los inculpan, porque aunque así sea es seguro que ninguno de los dos pasará un solo día en la cárcel y hasta es probable que si se presentan de candidatos a algún cargo público resulten electos por gran mayoría.

Así está Chile, con las puertas abiertas a la delincuencia.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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