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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Saludo a las "glorias" del Ejército

He venido a desempolvar este blog y levantar un poco de ese mismo polvo.

Hace pocos días se celebró y conmemoró a las Glorias del Ejército, así por lo menos lo dice el calendario chileno. De seguro es una práctica que se hace en muchos países y le agrada a miles de personas por lo bonito, porque desfilan sus familiares, o tal vez porque se sienten orgullosos de tener un ejército que los "defienda".

Sí, y pongo la palabra defienda entre comillas porque en la historia de muchos países se da lo contrario. Y esto es algo que llama profundamente mi atención, pues aún no entiendo que es lo que mueve a una persona a convertirse en militar.
Podrían decirme que es vocación de servir a la patria, pero con todo lo que se conoce en la historia es algo de lo que ya dudo bastante. Basta con que el que esté a cargo del Ejército les diga que tienen que ir y matar a tal o cual persona y lo hacen. Un pequeño lavado de cerebro de quien quiere el poder absoluto basta y sobra para que cientos de soldados le hagan caso y levanten armas contra sus compatriotas.
El historiador Gabriel Salazar habló hace poco de eso mismo, de como el Ejército de Chile se ha levantado 23 veces en contra de su propia gente a lo largo de la historia del país. Y no es algo aislado en Chile, basta con mirar la historia de América latina solamente en el último siglo y podrás darte cuenta como en Argentina, Perú, Colombia, Cuba, por nombrar a algunos, ha pasado exactamente lo mismo.

Ansias de poder, eso es lo que tienen los militares, no me vengan con cuentos a mí de que lo hacen siempre por el bien de la patria.
Nunca será bien a la patria asesinar a quien piensa distinto solo por el hecho de no opinar igual.
Nunca será bien a la patria secuestrar, violar, torturar a otro ser humano, menos si es tu compatriota, a quién juró defender con su vida.

Glorias del Ejército quieren los perlas... de mi parte no lo tendrán jamás.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 12 de julio de 2016

¿Lucro o salario?

A la luz de muchas críticas a gente del Partido Comunista de Chile por el elevado sueldo que reciben creo que es mi deber como simpatizante del PC y amante de la rigurosidad decir lo siguiente:
Lucro: ganancia o provecho que se saca de algo.
Sueldo o salario: remuneración regular asignada por el desempeño de un cargo o servicio profesional.
(Fuente: RAE)
Como se puede apreciar son dos cosas distintas.

Ahora bien, lo que sí podemos estar en desacuerdo es en los montos que ciertas personas reciben. Viviendo en Chile, donde el 90% de la población no está conforme con su propio sueldo puedo esperar con que no estén de acuerdo con que otras personas ganen más dinero.
Muchas veces se conocen los sueldos que personas ligadas al mundo de la política reciben y eso de por sí ya es un problema, pero cuando quien lo recibe es del Partido Comunista es casi un cataclismo. Para muchas personas eso es impresentable, detestable, no por el sueldo en sí, sino por el Partido al cual pertenece.
¿Está estipulado en alguna parte que una persona perteneciente al Partido Comunista no pueda o no deba recibir un sueldo mayor a un millón de pesos? ¿Es que acaso cada integrante de este Partido político debe recibir el sueldo mínimo por su trabajo?
Parece que para muchos es así como debería ser, pero sepa desde ya que en las bases del Partido no hay ningún punto que ponga límites a lo que se recibe ni a lo que se hace con el dinero ganado, cada persona es libre de hacer lo que quiere.
Pero hay algo que seguramente todo aquel que lanza esta ácida crítica no sabe: lo que cada uno hace con ese sueldo.
Si se lo gasta en beneficio personal es cosa de él o ella, pero ¿Qué pasa cuando la mitad o más de la mitad de ese sueldo lo ocupa para darle trabajo a otras personas?
Ah, eso cambiaría todo. Sin embargo para los enemigos del PC eso no importa, pues lo que buscan es desestabilizar y quitar credibilidad a un Partido que ya cumplió más de 100 años de luchas y reivindicaciones sociales en Chile.

Todos estamos expuestos a la crítica, pero si lo vas a hacer por lo menos infórmate antes, no te hará daño en lo absoluto.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 2 de junio de 2016

Chile: el paraíso de los delincuentes

Cuando Chile retorna a la democracia en el año 1990 se pensaba en que este país mejoraría y que todo empezaría a andar sobre ruedas, pero nos equivocamos.
Si bien es cierto se recuperó algo tan importante como lo es el derecho a elegir, también ganamos lo que yo llamo: garantías para delinquir.

En Dictadura por último no había nada que reclamar, las autoridades de Gobierno robaban y no pasaba nada, ni siquiera se sabía en esa época (recién en los últimos 3 años ha salido todo a la luz) que la delincuencia era parte de nuestros "líderes".
Hoy ya la cosa es descarada, si hasta el mismo hijo de la Presidenta de la República está involucrado en temas delictuales, y adivina qué, sí, no le pasará nada, ni siquiera le quitarán la plata.

Son tales las garantías que hay para robar a gran escala que ya no son los hurtos de la caja chica del trabajo, no, son estafas a los clientes y quedarse con la plata que beneficiarían a todos los chilenos, total como mucho tendrá una reprimenda pública, una pequeña funa de un día y ya al rato se le olvidará al ciudadano y volverá a su vida de siempre.

Ejemplos hay tantos que me podría dar un festín mencionando a esas personas que como mucho están con arraigo nacional pero viviendo en sus mansiones, mientras que los que roban en los supermercados tienen que pasar más de una noche en la cárcel.

Más encima ahora se dieron cuenta que podían quedar como inocentes si en medio de la investigación se les formateaba su computador, se le quemaba o le entraban a robar a su oficina y justo (una tremenda coincidencia) se robaban el computador donde estaba toda la información.

El año pasado fue Sebastián Dávalos, ahora es Pablo Longueira, ¿quién más se sumará a estas extrañas desapariciones de archivos?

La triste realidad es que da lo mismo si existen o no esos archivos que los inculpan, porque aunque así sea es seguro que ninguno de los dos pasará un solo día en la cárcel y hasta es probable que si se presentan de candidatos a algún cargo público resulten electos por gran mayoría.

Así está Chile, con las puertas abiertas a la delincuencia.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 12 de mayo de 2016

La generación sin privacidad

Una de las más grandes humillaciones y ridiculizaciones que podía sufrir era cuando mi mamá mostraba mis fotos de cuando era niño a quien fuera mi polola. En esa época no habían cámaras digitales, por lo que la foto era como salió en el momento, no estaba la opción para revisarla, borrarla y tomar otra. Además como era con rollo siempre se elegían momentos especiales para las fotos: el primer baño en tina, la caída del primer diente, el primer día de escuela (a veces con los ojos llorosos), los cumpleaños y las fiestas de disfraces.
¡Qué vergüenza! Eso de que el pasado me condena se aplica 100% en cada una de esas fotos.
Pero ahí estaba mi mamá, mostrando esos recuerdos.

Ahora todo ha cambiado, las fotografías digitales son de todos los días y puedes tomar la misma imagen cientos de veces hasta que salga bien. Es lo que hacen muchos con su foto de perfil de facebook, se toman varias y eligen la mejor.
Sin embargo no solo nos conformamos con subir fotos nuestras, sino también la de nuestros hijos, es más, pareciera que es la cuenta de facebook de ellos porque los álbumes de fotos están llenas de sus imágenes.

Esos niños y niñas ya no tienen privacidad, ya sus madres no podrán avergonzarlos cuando tengan polola o pololo porque sus imágenes son de conocimiento público, desde su primer baño desnudos hasta que se casan. Hasta cuando tienen cara de enfermo están dando vueltas por la web, y vaya que le molesta a un adulto, sobre todo mujer, que le tomen fotos cuando tienen cara de enfermos.

No sé si les hará bien o mal en el ámbito psicológico, no me he puesto a realizar ningún estudio, ni a constatar de si es cierto o no lo que algunos médicos sostienen, lo que sí sé, y es por la evidencia diaria, que estos niños y niñas llenan las redes sociales sin que ellos sepan. Los conoce hasta la amiga de la amiga de la vecina de la mamá y sin antes dar su autorización para publicar sus fotos.

Es en estas ocasiones cuando más sentido me hace la frase "no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti".

(El opinar y escribir sobre este tema no me exime de responsabilidad, pues también la tengo).

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 31 de marzo de 2016

El amor mata



Hace poco tiempo un periódico chileno tituló "El amor y los celos la mataron" en directa alusión a un caso del homicidio de una mujer a manos de su "novio". Desafortunada frase para el titular de un Diario.

Y digo de un Diario porque si esa misma frase la ocupamos en un libro  de psicología o filosofía el efecto no sería el mismo, ya que si alguien lo leyó es porque probablemente quiera adentrarse más en el artículo y leerlo completo, donde el autor se puede explayar sobre lo que quiere decir.

Yo sostengo que el amor sí mata. Pero no mata físicamente, pues nadie muere de amor.
Cuando amas hay algo en ti que muere. El verdadero amor te mata el egoísmo, propio de todo ser humano. Se muere esa preocupación exclusiva en ti mismo y nace algo que nunca habías sentido antes: el querer que la otra persona esté bien y feliz. Mueres para ti mismo y naces para el otro.

Esta muerte la experimentan todos quienes realmente han conocido el amor, ya sea de pareja, de hijo, de amigo, de papá o mamá, de lo que sea. El padre o madre muere para sí mismo y se entrega completamente a su hijo. Muchas veces incluso muere para su pareja, pues no sabe como manejar ni encauzar este amor que siente por ese pequeño. En la mayoría de los casos mueren los carretes, muere esa vida social que tenías y te entregas a una nueva vida social, a esa que tiene que ver con tu hijo y que te lleva a cumpleaños infantiles y a hablar de pañales, pataletas, travesuras y todo lo que tenga que ver con el ser más pequeño de la casa.

El amor mata. El amor se lleva esa cápsula que te encierra en ti mismo y te hace ver que hay otro a quien quieres hacer feliz. El amor mata hasta esa "necesidad" por comerse hasta el último bocado del pastel para poder darle a esa otra persona no solo una probada, sino todo.

Es una muerte transformadora, hermosa, que te hace sentir mejor, que te muestra de lo que eres capaz y te sorprende día a día. Es una muerte que no deja ni víctimas ni victimarios, solo beneficiados.

Sí, yo puedo decir que el amor mata.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 3 de marzo de 2016

Los Años Maravillosos

Durante la década de los 80 se exhibió en Chile, en televisión, una serie norteamericana en la que el protagonista recordaba su infancia y adolescencia entre 1968 y 1973, esa bella época del colegio, Los Años Maravillosos.
Y bueno, en mi caso no es muy distante, puedo decir que esos años de estar en el colegio fueron mis propios años maravillosos.

Cada día era una aventura, desde el primer día que estuve en una sala, en el prekinder, donde junto con un amigo nos escapamos un par de veces de la sala y nos pillaron ocultos en otro lugar, sin razón alguna. En kinder ya éramos "grandes", así que ahí conocí a mi primer amor: la tía María Elena (o como se llame porque no me acuerdo bien del nombre). Recuerdo que lo que más me gustaba de estar ahí era poder revisar esos libros con pop up, o sea, que los abría y aparecía un castillo o un animal que se salía de las hojas para que yo lo tocara.


De primero a quinto básico asistí a un colegio que quedaba cerca de mi casa. Ahí fui premiado por rendimiento académico, aprendí a leer muy bien a mitad del primero, tuve un mismo profesor jefe durante todos esos años, nos tiraban las patillas del pelo cuando nos portábamos mal, tuve una fuerte discusión con mi profesor en tercero porque yo no quería hacerle caso de puro orgulloso que era. También me enamoré, pero de esos amores platónicos que uno siempre recuerda. Una de ellas era compañera mía, estaba en mi sala, cerquita, pero siempre supe que no me pescaría ni en bajada.
La otra era de un curso superior, ojitos verdes, tez blanca y cabello más abajo de los hombros, liso. 

Además fueron los años en que me dieron un poco de independencia en mi hogar y me dejaron irme solo desde el colegio a mi casa. Incluso una vez intenté engañar al inspector, y ya lo había logrado, pero cuando iba a salir por la puerta me arrepentí y conté la verdad.

En sexto básico me cambié a otro colegio en el cual me quedé hasta salir en cuarto medio. Qué maravillosos años. Sería egoísta con todo el resto de mi vida decir que esos años fueron los mejores, pero sí puedo decir que fueron maravillosos.
Era la época en que no existían las consolas de vídeo juegos (solo contábamos con "Atari"), no existía el Internet, menos los teléfonos celulares. Es por eso que no hay tanto registro gráfico de lo que viví en esos años, pero sí está el recuerdo en la mente de lo bien que la pasé jugando a la pelota en la calle, al tombo, las naciones, el corte cadena, el caballito de bronce en el colegio, al bachillerato, y tantas cosas más que me hacen mirar hacia atrás y sentirme feliz.

Hoy, para mis hijos, estar en el colegio ya no es lo que yo viví, es todo muy distinto, porque en 30 años vaya que ha cambiado la sociedad. Es quizás por eso que muchos padres y madres dejamos a nuestros hijos con aprensiones en su sala de clases, y estamos ansiosos de que ya sea la tarde para poder verlos y preguntarles como estuvo su día.
Pero bueno, hay que crecer también, y no lo digo por ellos, lo digo por mí como padre, porque soy yo el que debe entender que mis hijos ya están creciendo y que empiezan a ver el mundo con sus propios ojos y a interactuar de manera independiente con su entorno, con todo lo que eso significa.

Tal vez nunca esté listo ni yo, ni tú para soltar a los regalones de la casa, solo sé que ocurrirá y debo empezar a asimilarlo.

Por ahora hay que dejarlos que disfruten de esto que empiezan, de estos Años Maravillosos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 23 de febrero de 2016

Entre la risa y el llanto

Chile, esa larga y angosta faja de tierra, no es un paraíso terrenal ni mucho menos, es un bonito país, pero con muchos, pero muchos problemas.

Las farmacias se coluden, los empresarios del papel higiénico se coluden, los supermercados se coluden, Sebastián Dávalos gana plata de manera turbia, Jovino Novoa evade impuestos, comete fraude al fisco y ahí está, en su casita disfrutando de sus millones igual que el hijo de la Presidenta. Todo esto da rabia, nos emputece, nos genera impotencia, pero si lo dice un tipo en la Quinta Vergara con un poquito más de chispa no solo nos reímos, sino que falta poco para que lo postulen a Presidente de la República y al Premio Nobel solamente por expresar lo que todos pensamos.

Surge el aplauso, el premio, la glorificación al personaje y las frases como "Se pasó"; "Por fin alguien dice la verdad"; "Grandioso, es lo que Chile necesita".

Pero a la hora de cambiar esas "verdades" por algo que nos guste de verdad, preferimos hacer nada, dejar que todo sigue igual.
He llegado a pensar que la sociedad chilena disfruta con que la clase política actual nos siga metiendo el "guañaño" en el ojo. Claro, es que así tenemos algo de que quejarnos y le damos material a los "humoristas" para que se rían de este extraño fenómeno.

Si hasta eso se le aplaude a los que suben a la Quinta Vergara, hasta la burla a nosotros mismos por ser tan imbéciles, pasivos y conformistas.

Siga no más, siga alabando a alguien que dice las cosas por la pantalla, porque de seguro se quedará con eso no más y no hará nada, pero absolutamente nada, para que políticos como Dávalos y Novoa no sigan aprovechando ese puesto de privilegio que tantos millones le otorgan.

Ya no sé si reír o llorar.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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