Seguir por email

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Bienvenida Javierita

Quiero creer que siempre la llegada de un bebé es algo muy esperado y que se empieza a preparar desde el momento en que ya sabes que viene en camino. Debe ser algo absolutamente normal... Pero cuando se juntan 2 personas ansiosas que quieren todo para ayer la espera es algo eterno.

Hace mucho tiempo empezamos a preparar este momento y ya cuando el doctor dijo "nacerá en cualquier momento", queríamos que ya fuera.
La llegada de noviembre nos puso con las ansias a mil, pero avanzaban los días y ni siquiera se sentían contracciones, solo los movimientos de la niña hacían estragos.
El día 19 el doctor nos dice "ya, vengan con el bolso listo el lunes, puede que ahí intervenga". Que nos dijeron, total los bolsos ya estaban listos desde hacía unas 3 semanas. Pedí hasta permiso en la pega para no ir ese día y en la eco nos dicen "esperaremos hasta el próximo lunes"... cuek, hasta ahí nos llegó la ilusión.

¿Una semana? ¿tanto?... ¿es qué los doctores no saben que uno es ansioso y que quiere abrir los regalos antes de la Navidad? No, parece que no, pareciera que ellos nunca sufrieron de eso.
Ese lunes 21 volví a mi trabajo y me preparé mentalmente para tener a mi hija en brazos el día 28 de este mes.

Lunes 28 de noviembre.
08:00 hrs.: llegamos a un hospital donde los carteles de "estamos movilizados" "queremos reajustes y bonos" o "Mater en paro" nos esperaban.
08:30 hrs.: Ingresamos a la habitación de preparto y nos dicen que tal vez el parto que está fijado para las 14:30 se adelante porque las personas que se citaron antes no habían llegado. Es como si todos quisieran que nuestras ansias crecieran... y lo lograron. Por otro lado se escuchan rumores que no deberían atender porque están en Paro, obvio que a eso hicimos como que no escuchamos.
09:20 hrs.: Comienzan a monitorear y podemos escuchar los latidos de Javierita.
13:10 hrs.: Después de unas cuantas horas, unas buenas pestañadas y una que otra llamada telefónica respondida para decir "todavía no nace" me hicieron salir de la sala un momento. De pronto la matrona entra, sale un poco nerviosa y llama a uno de los doctores que estaban ahí. Entraron 2 personas más y yo me comencé a asustar. Fueron largos minutos, que me parecieron horas. Cuando vuelvo a entrar Jacque me dice que se habían asustado porque se dejaron de escuchar los latidos de la niña y claro, si el cuerpo de mi mujer se había movido y los cables también... Fue solo un susto... más para el cuerpo médico que para mí.
14:30 hrs.: Era la hora acordada y por fin entra el doctor y nos dice "les tengo una mala noticia"... chuuuuuuuuu, ahí supimos que ya no nacería ese día. Nos contó que por el Paro no tenía gente disponible para recibir a la niña ni para que le hicieran los exámenes de observación que le tienen que realizar, así que él prefería esperar hasta el otro día. Cual "perro arrepentido" agaché mi cabeza y partí a contarle la noticia a Gabriel... Jacque se quedaría en el hospital ese día.

Martes 29 de noviembre.
08:00 hrs.: Llego muy temprano al hospital porque el doctor me dijo que operaría a primera hora y para mí eso es primera hora.
08:33 hrs.: Nos llaman a pabellón y empieza la preparación de Jacque en la nueva habitación. Ella se va y yo me quedo esperando el llamado para entrar al parto. Fueron minutos larguísimos, como de 240 segundos cada uno, pero ahí estaba yo, como tigre enjaulado en esa habitación, hasta con el traje puesto para entrar al pabellón, pero nada, se tardaron bastante.

09:05 hrs.: Por fin me llaman al pabellón y fuera de él debo esperar un poco más, pues el doctor aún no se vestía, más encima, cuando él llega, no tenía quien lo secundara y se devolvió a buscar a un Becado (alumno en último año de práctica). Entro a la sala de operaciones y hacen que me siente atrás de la cabeza de Jacque, de esa forma no podía ver nada de lo que los doctores hacían. Los que sí veían todo eran los observantes, unos 5 en el fondo de la pequeña sala estaban tomando notas mentales de lo que veían. Yo solamente le veía las caras a los doctores y escuchaba cuando se pedían las tijeras o decían "corta acá"... era eterno, por lo menos una media hora deben haber estado metiéndole cuchillo, tijeras y cauterizando a mi mujer.
09:52 hrs.: Nace la niña más linda que he visto salir del vientre de una mujer (recuerda que mi hijo anterior es varón). Lloró como si le estuvieran pegando, con unos pulmones tremendos daba a conocer que ya estaba en este mundo. Ahí fue que se me ocurrió mirar de donde venía y casi casi se me apaga la tele, pero me recuperé de inmediato y miré a mi hija mientras la limpiaban.
Cuando la acercan a la cara de su madre los llantos se detuvieron, solo la cercanía de su mamita lograron calmarla.

La sacan de la sala y yo la sigo, no quiero que se me pierda de vista, tengo que estar ahí cuando la limpien, la pesen, la midan y todo eso que le hacen a los bebés. 49 centímetros, 37,3° C., 3,310 kg., todo muy bien, hasta que el pediatra me dice "la tenemos que dejar hospitalizada". Ahí se me vino la noche, entre pregunta y pregunta que le hice al doctor comencé a sudar frío y me vi tan mal que todos los que estaban ahí se dieron cuenta. Me pasaron una silla y pude empezar a recuperar energías. Así logré seguir a mi hija hasta Neonatología.

Javierita sigue ahí, esperando que nos digan que ya se puede ir a casa, que la observación arrojó resultados negativos sobre lo que se creía, en eso está puesta nuestra fe y tenemos plena confianza que así será.

Con el pecho hinchado de orgullo y alegría hoy les presento a Javiera Belén Bustos González:


Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Una dulce espera

Javierita salió igual que su hermanito, hacen su entrada como estrellas, se tardan tanto en salir que tiene que llegar la policía y sacarlos de camarines, en este caso, llega el doctor y los saca del vientre de su madre.
Gabriel alcanzó a cumplir 41 semanas y Javierita estará a 2 días de cumplir el mismo tiempo de gestación este próximo lunes cuando por fin pueda tenerla en mis brazos y llenarla de besos.

Se ha hecho largo este camino y no exento de sacrificios, sobre todo para Jacque, quien ya se cansa de tan solo levantarse a tomar un poco de agua.
Tuvimos que restringuir el consumo de azúcar hace algunos meses y eso sí que ha sido duro para nosotros. Ambos somos amantes de las tortas, pasteles, chocolates... todas cosas que tuvimos que dejar de lado para que Javierita venga al mundo lo más sana.

Por eso cuando me hablan de la "dulce espera" a mí se me hace un problema semántico, no sé si quieren decir que es dulce por lo lindo o porque todo es más dulce cuando se espera a un bebé. Lo que es yo, he sentido menos cosas dulces que de costumbre y si está endulzado es con esas gotitas mágicas que no sé hasta que punto son sanas, porque no tienen azúcar, pero con la cantidad de productos químicos que tiene no creo que sea lo más sano del mundo.

Hasta la comida chatarra ha quedado de lado todo este tiempo, y no es que yo como a menudo esas cosas, pero sí de vez en cuando me gusta comer pizza, sus buenas papas fritas, sus empanadas de queso con el aceite chorreando, en fin, todo eso ya volverá.

Desde el lunes, si no es que antes, volverán esas comidas, volverá el azúcar y comer sin medirse golosear un rato. Además comenzarán las mudas, los llantos de madrugada por su leche, el depertarse muy temprano los fines de semana...qué ricooooooo.

De verdad será rico, tener a mi hija en mis brazos mientras Gabriel se sube en mi espalda para jugar un rato en la cama. Claro que será rico, son momentos que se esperan con ansias por toda la familia y que queremos disfrutar con tutti.

Por supuesto que ha sido una dulce espera, larga, con sacrificios, pero una muy dulce espera.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

De puerta giratoria a puerta abierta

Recuerdo la campaña del terror de la Derecha previo a las elecciones presidenciales, le daban como bombo al tema de la famosa puerta giratoria de la cárcel, que la Concertación no había hecho nada para detener la delincuencia. Lavín y Piñera prometían acabar con esa puerta... puras promesas.

Hoy, después de cumplido más de un año de Gobierno de la Derecha podemos ver que en Chile hay manga ancha para los delincuentes. Claro, estamos rebien para reprimir protestas, pero para encerrar a los que hacen destrozos o roban somos malitos. Hace unas semanas quemaron un auto y el joven que realizó esa fechoría quedó libre y sin tener que pagar los daños.
Los que saquean, rompen paraderos, hacen barricadas quedan detenidos como mucho una noche, pero ya después quedan libres, con suerte se les hace firmar.

No digo que en los Gobiernos anteriores esto no ocurriese, lo que me parece el colmo es que se le siga echando la culpa a la Concertación por las cosas que pasan hoy. Por favor, si la Derecha prometió acabar con esto que lo haga de una vez y que no se escude en excusas baratas.
Esto me suena a como cuando decíamos en nuestra época de colegio "mamá, me fue mal en la prueba, pero a TODO el curso le fue mal", eso no es más que una mala justificación para la mediocridad.

Si la Derecha prometió el cambio, si prometió una nueva forma de gobernar me preguntó yo, ¿cuándo empezará esa nueva forma? Porque hasta ahora sigue todo igual.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Share

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites