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martes, 20 de mayo de 2008

La tarde de los chicos


El domingo recién pasado se vivió algo muy particular en el fútbol nacional, jugaban de local los dos equipos más populares de este país y coincidentemente los que más dinero "invirtieron" en jugadores (cabe consignar que la plata gastada por Colo-Colo fue sólo eso, un gasto) para enfrentar esta primera parte del año. Los dos entraban con la obligación de asegurar el paso a la final jugando con su gente en "su" estadio (donde juegan los azules siguen siendo un recinto arrendado). Los rivales de cada uno eran equipos de menos peso y con historia futbolística casi nula. Los chillanejos que enfrentaron a los albos jamás han ganado un campeonato de primera división, como bien dijeron en "La Cuarta" lo único que han celebrado en sus años de existencia son los cumpleaños de los jugadores.

Los ruleteros jugaron la última final el año 1976 y sí saben de ser campeones, pero en el año de la pera, cuando se jugaba casi a pata pelá y con pelota de cuero de chancho, de esas que pesaban como 10 kilos cuando llovía.


Tanto los jugadores del Cacique como los Chuncho entraron a hacer lo suyo, a atacar al rival y tratar así de doblegar el arco enemigo y lo único que consiguieron fue chocar con el muro de los defensores. Ñublense y Everton se sabían menos poderosos y ocuparon la inteligencia -cosa que llama la atención viniendo de futbolistas chilenos acostumbrados a darse vuelta como un perro para poder entrar al área-, se tiraron a defender y atacaron de contragolpe y de manera muy efectiva. Anularon completamente los ataques de los grandes y están ahora a un paso de la final.


Bien por ellos, felicitaciones al fútbol defensivo pero inteligente. No comparto esa idea de juego, pero reconozco que fue muy inteligente y eso es algo que admiro en la gente, la capacidad de ocupar algo de esa matera gris de la que fuimos provistos.

Bien por la gente de Chillán y de Viña que están a punto de lograr algo grande y que depende sólo de ellos lograrlo, de que nuevamente ocupen la inteligencia y que le den una gran alegría a tanta gente linda de ambas ciudades.


Obvio que quiero que gane Colo-Colo, pues soy hincha del Albo. Obvio que quiero que gane el fútbol más vistoso y de ataque, pero si me toca inclinarme ante la inteligencia lo haré con mucho gusto.

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