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martes, 27 de mayo de 2014

Sin manual de instrucciones

"Suegrita, mándeme el manual de instrucciones, su hijo venía complicado".
Acabo de leer esa frase y vaya que me hizo sentido, porque caramba que somos difíciles de entender para el sexo opuesto. Y lo digo a nivel general, porque el varón y la mujer son tan distintos que cuesta un montón comprender la lógica con que cada uno se desenvuelve en el diario vivir.

Justamente le mencionaba a una amiga que el varón cuando tiene una pareja se autopresiona para cumplir con ciertas cosas que la otra persona demanda. Y no me refiero a que exige, sino que bien sabemos cada uno de nosotros los varones, que son cosas que le agradan a las mujeres y particularmente sabemos lo que le gusta a nuestra propia mujer. Pero debemos reconocer que nosotros no tenemos la iniciativa para hacer o decir tal o cual cosa, claro, hay excepciones, pero el hombre en general no es el príncipe azul, no es el que dice a cada rato "te amo", no es el que llega todas las semanas con un ramo de flores, no es el que le regala vestidos a su mujer. No, no nos nace y nos "presionamos" para que así sea, porque sabemos que nuestra pareja estará encantada.

Me imagino que si una mujer pide el "manual de instrucciones" a la suegra es porque no somos tan simples como podemos creer nosotros los varones, y es que en el mundo de la mujer hay cosas que no encajan, como por ejemplo:

* Si ella tiene una cara particularmente distinta a la de todos los días es porque claramente le sucede algo, y preguntarle ¿Te pasa algo? quiere decir que no sabes lo que le pasa y eso para la mujer es sinónimo de que no te interesa.
* Si cuando te sientas a ver fútbol ella te empieza a hablar de los arreglos de la casa o que quiere salir a pasear es porque no entiende que tú lo que quieres hacer es mirar como 22 varones corren detrás de un balón para encajar el gol en el otro arco. Para ella el fútbol no tiene sentido, pero comprarse 20 pares de zapatos que utilizará una vez en la vida es casi como de importancia nacional.

Así suman y siguen las diferencias entre el varón y la mujer.
Así suman y siguen esas pequeñas "complicaciones" con las que viene cada uno y que no venían especificadas en el manual de instrucciones.

En estos tiempos contar hasta 10 ya no es suficiente, intenta contando hasta 20.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 13 de mayo de 2014

La envidia sana

Los eufemismos se usan para suavizar algo que tiene una connotación negativa, a tal nivel que algunas veces se llega a justificar lo que no está bien y hasta lo hace parecer bueno.

Uno de esos casos es decirle a alguien "me da envidia sana". ¡Envidia sana!, como si sentir envidia pudiera ser sano alguna vez. Sentir envidia es desear algo ajeno y entristecerse por no tenerlo, o sea, me estás diciendo que estar triste es sano.
Y con eso se justifica el sentir envidia y se ve casi como un acto cotidiano y de buena convivencia.

También tenemos la mentira blanca. Claro, blanquita, así como bien pura, como una mentira que hace bien para el alma.
Pamplinas.
Una mentira es una MENTIRA siempre, no es ni blanca ni negra, simplemente es.
Y no me vengas a decir que hay mentiras que ayudan para que la otra persona sea feliz o para conservar la magia y bla bla bla. No, acá la mentira es y será siempre una mentira que a la larga trae consecuencias negativas, las cuales varían según la importancia de esa mentira que dijiste.
Además que si te llenas de "mentiras blancas" a la larga te ocurrirá lo de Pedrito y el lobo, cuando digas la verdad nadie te creerá.

Que el hombre afroamericano no es negro, es de color.
Que el que vive en la calle no es vagabundo, es hombre en situación de calle.
Que el hoy no es eso, se llama evento.

Suma y sigue.
Mejor las cosas por su nombre. Es ENVIDIA y es MENTIRA.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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