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martes, 3 de junio de 2008

A última hora

Nunca me han gustado ni los colas ni las colas, y me refiero a eso de esperar largo rato por la atención necesaria. La única ocasión en que aguanto hacer filas es cuando voy entrando al estadio para un partido trascendente, porque de más está decir que para los otros partidos la fila ni se ve, no alcanza la gente para hacer una fila.


Por lo mismo jamás me ha gustado hacer los trámites el último día, es más, siempre critico a la gente que lo hace porque me parece una tontera esperar a que esté venciendo el plazo para realizar la gestión correspondiente.


Este año fue la excepción en mí. Es increíble, pero a falta de un trámite realizado el último día los he realizado todos y he debido esperar más del tiempo que estoy acostumbrado.

Partí en Enero matriculándome y tomando ramos el último día, y como no quería esperar tanto tuve que levantarme muy temprano, tomar mi bicicleta y partir en viaje desde Quilicura a Providencia para poder retomar mis estudios. Tuve que esperar, pero fue poco comparado con lo que esperó la gente que llegó después que yo.


En Marzo tenía que pagar el permiso de circulación y desde el primer fin de semana de Marzo quise hacerlo, sin embargo dejé pasar el tiempo hasta que fue domingo 30. También tuve que levantarme temprano y esperar por lo menos 30 minutos a que fuera mi turno para pagar el permiso y poder circular tranquilo por los hoyos de Santiago.


Menos mal que no tengo boletas que declarar porque sino lo hubiese hecho el 30 de Abril.


Y Mayo es el mes perentorio para pagar la deuda de crédito universitario, porque aunque no haya terminado mis estudios igual tengo que pagar los años que jugué a las cartas, taca-taca, ping pong y fútbol. Ah, también jugué volley, tenis y comí harto. Bueno, el caso es que también estuve recordándome todo el mes de hacer dicho trámite y no me di cuenta cuando ya era viernes 29 de Mayo y me fui tempranito a pagar y dar una excusa para poder presentar los papeles el lunes siguiente. No me compraron nada de la excusa y tuve que partir en tour desde el centro de Santiago a Recoleta para buscar el auto, luego a la casa en Quilicura para buscar los papeles y después de vuelta al centro para dejar los papeles.


Nunca vayan al centro en auto a las 12:30 del día un fin de mes: no hay donde estacionarse. Casi 40 minutos estuve dando vueltas para encontrar algún lugar para dejar el auto y partir a dejar los papeles. Afortunadamente la fila para dejarlos no existía, pero para pagar... uf, ni les cuento, por lo menos una hora se iba a demorar cada uno de los que ahí estaba.

Finalmente lo conseguí y lo hice, en tiempo récor, pero lo hice.


Para más remate, esperé que venciera el plazo para ir a revalidar el pase escolar. Me dijeron que la atención era rápida y por eso partí el día sábado 31 al parque O'higgins. De partida me costó llegar, los autos no avanzaban, así que me estacioné en la calle no más y empecé a caminar con el montón de gente hacia el lugar indicado. Cuando llegué vi a cientos de personas haciendo una ordenada fila para poder entrar al recinto.

Caminé con la intención de ponerme en la fila, pero como vi que no terminaba (es más, no llegué a ver el final) desistí y me devolví a casa, total habían extendido en una semana el plazo.


Y espero que sea el último trámite que realice el último día, porque me cansé, me enojé, peleé y me puse de mal humor... para nada recomendable.

Así que ya saben, realicen todos sus asuntos en el tiempo que corresponde, con anticipación, así no les pasará lo mismo que a mí.

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