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viernes, 14 de diciembre de 2012

Pieles delicadas

De un tiempo a esta parte nos hemos llenado de eufemismos para muchas de las palabras que antes se decían de lo más bien. Es que pareciera que nos pusimos delicados de piel y nos dimos cuenta que ciertas sílabas al unirse provocaban un mal sonido para nuestros oídos de cristal.

Pamplinas.

Las cosas hay que decirlas por su nombre, nada de inventarle nuevos sinónimos para que suenen bonito.
Fue así como a los hoyos en las calles se les empezó a llamar "eventos", a los indigentes "en situación calle", a los discapacitados "con capacidades especiales". ¿No será que se quiere minimizar el problema en vez de solucionarlo? En vez de cambiarle nombre a los hoyos de las calles deberían taparlos, hay algunos tan grandes que no son eventos, son verdaderos festivales de rock.

Ni hablar de los homosexuales, ni siquiera les podemos decir que son distintos porque nos acusan de descriminarlos. Déjense de tonteras, son maricones, lelas, fletos, como sea, es lo mismo, la cosa es que sí son distintos y deben ser tratados como tal.

Peligrosamente, ahora, le quieren poner apellido al aborto, dirán que es terapéutico para suavizar y disfrazar un asesinato. ¿Qué vendrá después? ¿La cocaína medicinal? ¿El robo sanador?

Pare la chacota señor, señorita, deje de ser tan delicado de piel y asuma que las cosas tienen un nombre, que son distintas y que una denominación no aminora el efecto ni suaviza los daños, o es o no es, pero nombres distintos para confundir NO, por favor.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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