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viernes, 20 de marzo de 2009

Ayer vi un vídeo de una presentación de Ismael Serrano donde antes de comenzar la canción leía la carta de un naúfrago que la arrojó al mar dentro de una botella. En esa carta contaba sobre lo que sintió al caer en esa isla a la que había caído. Lo primero fue miedo, tanto miedo que lloró por una semana. Le vino también la angustia por todo lo que había quedado atrás y que difícilmente volvería a ver, las personas, las cosas, todas esas vivencias. Pasaron los meses y se acostumbró tanto a esa isla que ya no quería volver, cuando veía algún barco que pasaba cerca se escondía para que nadie lo rescatara.


Somos rebuenos para crearnos islas, y a veces llegamos a ellas porque queremos, otras porque simplemente el barco se remeció y nos botó en la mitad del camino. Muchas veces necesitamos que llegue un barco a rescatarnos porque no nos dan las fuerzas para salir por las nuestras. Otras veces construimos una balsa y nos lanzamos de vuelta a tierra firme, en un viaje que puede no tener buen fin.

Tampoco se trata de que uno quiera quedarse en la isla, sino que hay momentos de la vida en que necesitas apartarte del resto para meditar, para reflexionar sobre lo que ha sido tu vida de viajero. Y ahí está lo importante de estar en esa isla, de buscar en esa soledad reflexiva lo que te haga ser mejor.
No es que uno quiera quedarse, sino que después de un tiempo te acostumbras a estar ahí. Se ve la vida de otra manera, aprecias mucho mejor lo que dejaste y lo añoras, pero no quieres volver hasta saber que todo será mejor... sobre todo porque a un naúfrago no le hará mal esa soledad.

Bueno, la canción de Ismael Serrano trata sobre un hombre que vive en una soledad que no buscó, pero que pese a ello es feliz y se quiere. Se llama "Canción de amor propio".

Cuando el naúfrago vuelva a quererse podrá darse las fuerzas necesarias para regresar.

1 comentarios:

No sé si es que tengo insomnio o qué, pero me emocinó lo uq eescribiste. Es una analogía muy precisa, la del naufrago y el amor propio, para poder volver...me dio penaaaaaaaaaaaa.

Creo que por harto tiempo me sentí un naufrago que trataba de volver, pero a mitad de camino daba vuelta la balza a propósito o el mar me la botaba jejeje.

Un besito Polo



P.-

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