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lunes, 6 de octubre de 2008

Con sólo 2 lucas

¡Qué sabrosa la marraqueta de hoy! ¡Qué dulce el té de la mañana!


Una vez más (y van tantas que ya no se cuentan) dimos cuenta del autodenominado mejor equipo de Chile del momento. Esto de que los edificios grandes caen más pesado toma mayor fuerza después del bailecito de ayer.
Se jugó al ritmo de la cumbia de McNelly y del tango de Lucas. Se guapeó con la cueca de Sanhueza, Riffo y Meléndez. Se lloró con el triste bolero del pájaro azul.

Justamente el sábado me decían que el mayor referente como capitán de la selección chilena era Marcelo Salas, a lo que yo decía que no, que era Iván Zamorano. Bueno, en el día de ayer quedó demostrado que la jerarquía la tienen unos pocos nada más y que cuando se tiene hay que saber llevarla. El gordito de Salas lloró todo el partido porque Meléndez lo marcaba, se tiró unas cuantas veces al suelo para que le cobraran penal y cuando por fin le regalaron ese penal le temblaron las cañuelas y le pegó despacito, debe ser que el león le tuvo miedo al Tigre que tenía delante.

Se agrandaron y pagaron caro. Se creían los mejores y terminaron pidiendo autógrafos a Lucas Barrios. Al flaco Olarra le faltó poco para ponerle la alfombra roja con dirección al arco.

Ya está bueno azulitos, asúmanlo, Papá hay uno solo y se llama Colo-Colo.

2 comentarios:

jajajajjajaj
Buana por el colo, mala por la U y los vecinos del sector...

Yo soy de la Cato, así que no gozo ni sufro, aunque genial que esté más rico el pan en la mañana.

Saludos.

p.-

jajaja yo disfruto leyendo a los fanáticos como tú Polo. A mí esos partidos no me van ni me vienen! Salvo los de la selección... con suerte! :D

Igual Marcelo Salas es buena onda, no seai malo con él. Cuando hacían la dupla Za-Sá eran los mejores!! Onofre?

Besos!

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