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lunes, 1 de octubre de 2012

Si no tuviera familia

Si no tuviera familia tendría menos canas.
Si no tuviera familia viviría en un loft y en vez de mesa de centro tendría un pinball para pasar buenos momentos de ocio.
Si no tuviera familia saldría cada fin de semana en mi moto para conocer nuevos lugares.
Si no tuviera familia viajaría cada verano al extranjero.
Si no tuviera familia tal vez no viviría en un loft, sino que en la casa de mis padres.
Si no tuviera familia mi desorden sería mi propio orden.
Si no tuviera familia capaz que hubiese seguido siendo vegetariano.
Si no tuviera familia nunca haría la cama.
Si no tuviera familia no comería tan rico todos los días.
Si no tuviera familia llegaría solo a dormir a la casa.
Si no tuviera familia ordenaría el lugar donde vivo cada año nuevo.
Si no tuviera familia me despertaría muy tarde cada sábado y domingo.
Si no tuviera familia no pasaría en tantos cumpleaños cada año.
Si no tuviera familia nunca iría a esas lateras reuniones de apoderados.
Si no tuviera familia no vería películas de dibujos animados (ya bueno, si las vería, pero no le diría a nadie).
Si no tuviera familia esperaría cada año nuevo en la torre entel con todas esas personas que no conozco.
Si no tuviera familia la plata me duraría todo el mes (o al menos más de 5 días).
Si no tuviera familia no tendría discusiones hogareñas por dejar la toalla mojada en cualquier lado.
Si no tuviera familia no me enojaría con seres pequeños que no se quieren comer su comida.
Si no tuviera familia me compraría regalos solo para mí.

Si no tuviera familia...
Si no tuviera familia mi vida sería un desastre.
Si no tuviera familia no sería tan feliz como lo soy ahora.

Así es. Toda relación de pareja tiene sus pros y sus contras, sus altos y bajos, sus momentos tensos y de alegría, pero no hay nada más rico que llegar a la casa y tener a alguien a tu lado con quién compartir tus opiniones, los buenos momentos que viviste, la alegría por alcanzar las metas que te propusiste en el día.

La llegada de los hijos te desordena los esquemas que durante algunos años lograste establecer, te obliga a tomar nuevas responsabilidades y a dejar de lado algunas cosas, o al menos, hacerlas con menor frecuencia. Te cansas mucho más que antes, gastas más dinero que antes y compras menos entretención para ti que antes. Pero sin tus hijas, sin tus hijos, la vida ya no sería tan divertida, no te reirías tanto y cada día sería lo mismo.

Doy gracias a Dios por la familia que tengo, porque aunque no seamos la familia perfecta, estamos casi en la recta final para llegar a eso. Y aunque discutamos, nos enojemos y no nos hablemos por algún rato, siempre nos entregamos cariño de alguna u otra forma y eso es lo que siempre queda en el corazón.

Jacque, te amo por todo todo lo que me entregas y de la manera en que lo entregas.
Gabriel, te amo por tus locuras, tus amigos imaginarios, tus rabietas y tus divertidas ocurrencias.
Javiera, te amo por llenar mi vida de nuevas sensaciones, de nuevos desafíos y de sonrisas que me emocionan.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

1 comentarios:

Si tuviera familia, quisiera poder disfrutarlo, al menos, la mitad en que tú gozas de la tuya. =)

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