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lunes, 22 de octubre de 2012

Lo clásico es ganar...

... Pero parece que también es clásico llorar cuando se pierde frente al archirrival. Y no lo digo solo por esta vez, sino porque cada vez que se llega a un clásico del fútbol chileno se termina hablando sobre el arbitraje y no sobre el triunfo merecido del otro equipo.
Como hincha colocolino también me ha tocado ver perder a mi equipo frente a la U, y me duele, y me pica y todo lo que tú quieras, pero lo que más me molesta es que otros hinchas albos o los mismos jugadores de mi equipo, salgan hablando contra el arbitraje, si al final el partido se gana o se pierde en la cancha, con un buen o un mal arbitraje de por medio.

Ya después de 11 años es todo un clásico ganar en el Monumental y como bien lo dijo el DT del equipo azul: Colo-Colo fue un justo ganador porque aprovechó una de las varias oportunidades de gol que tuvo. En el otro lado todavía se lamentan tantos goles perdidos, que a la larga siempre pasan la cuenta.

De que el árbitro se comió el partido no cabe duda, le quedó grande el poncho y se notó desde los primeros minutos.
Luis Mena agarra descaradamente a Albert Acevedo en el área blanca: penal no sancionado.
Álvaro Ormeño me hizo recordar aquel mangazo de Marcelo Salas en Italia que solo fue visto por televisión: penal no sancionado y expulsión.
Se reclama un empujó también, pero a mi criterio eso no es penal, lo mismo ocurrió en la otra área y tampoco se cobró.
Johnny Herrera le da tremendo codazo a Carlos Muñoz y solo hay amarilla para el colocolino por pararse y decirle unas cuantas cosas al arquero. A decir verdad, me pareció que esa tarjeta la sacó la gente de la U, porque lo que es el árbitro lo iba a dejar pasar. Pero nuevamente se equivocó, el arquero también merecía la tarjeta y como consecuencia la expulsión.

Independiente de todo eso el equipo azul tuvo oportunidades para ganar el partido y no lo hizo, al contrario, cuando mejor jugaba se le ocurre a Mena cometer una falta merecedora de tarjeta amarilla y como ya tenía no le quedaba más que asumir su error y dejar a su equipo con uno menos.

Recién ahí aparece Colo-Colo y empieza a equiparar las acciones, comienza a llegar con mayor peligro al arco rival, lo que finalmente se traduce en ese golazo de Carlos Muñoz que se celebra con todo.
Así también se celebra el triunfo, porque aunque no sea una final, aunque sea solo un partido, es al archirrival a quien se le gana, y eso se celebra con todo. 

Lo de Prieto no merece ni comentario, solo espero que le den unas 10 fechas de castigo y que no vuelva a jugar más por la gloriosa camiseta Alba.

A disfrutar de esta rica marraqueta y de este tremendo tazón de café, té, leche o malicia, que está más dulce que nunca.


Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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