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martes, 13 de mayo de 2014

La envidia sana

Los eufemismos se usan para suavizar algo que tiene una connotación negativa, a tal nivel que algunas veces se llega a justificar lo que no está bien y hasta lo hace parecer bueno.

Uno de esos casos es decirle a alguien "me da envidia sana". ¡Envidia sana!, como si sentir envidia pudiera ser sano alguna vez. Sentir envidia es desear algo ajeno y entristecerse por no tenerlo, o sea, me estás diciendo que estar triste es sano.
Y con eso se justifica el sentir envidia y se ve casi como un acto cotidiano y de buena convivencia.

También tenemos la mentira blanca. Claro, blanquita, así como bien pura, como una mentira que hace bien para el alma.
Pamplinas.
Una mentira es una MENTIRA siempre, no es ni blanca ni negra, simplemente es.
Y no me vengas a decir que hay mentiras que ayudan para que la otra persona sea feliz o para conservar la magia y bla bla bla. No, acá la mentira es y será siempre una mentira que a la larga trae consecuencias negativas, las cuales varían según la importancia de esa mentira que dijiste.
Además que si te llenas de "mentiras blancas" a la larga te ocurrirá lo de Pedrito y el lobo, cuando digas la verdad nadie te creerá.

Que el hombre afroamericano no es negro, es de color.
Que el que vive en la calle no es vagabundo, es hombre en situación de calle.
Que el hoy no es eso, se llama evento.

Suma y sigue.
Mejor las cosas por su nombre. Es ENVIDIA y es MENTIRA.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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