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martes, 11 de enero de 2011

Mi primera vez

Apuesto que te llamó la atención el nombre de esta nota, claro, es normal, vives en Chile, el país donde la mente siempre se va para lo más oscuro de nuestro ser, o mejor dicho, hacia donde siempre queremos que vaya.
Lamento decepcionarte, esta primera vez tiene que ver conmigo y mi moto... No, no te imagines nada, cochino... la motofilia no existe.

El día jueves recién pasado se me ocurrió que sería bueno pegarme un viaje desde Santiago a Valparaíso el día domingo, así que me preparé para ello. Compré lo necesario para no quedar tirado en pleno viaje. El sábado obtuve mi TAG (maldito elemento del demonio) y ya camino a casa me percaté de un pequeño golpeteo en la parte izquierda de la moto, me llamó la atención, pero lo atribuí al mismo movimiento de la moto.

A las 8 de la mañana del día domingo partí rumbo a la bencinera para llenar el estanque y luego emprender el rumbo a la costa. La noche anterior leí en algunos foros que ese golpeteo podía ser de la cadena que estaba un poco suelta. Esa mañana de domingo comprobé que era así, pero como soy porfiado partí igual a lo que ya había planificado.
Pasé por el primer peaje y me detuve un poco a descansar. Ahí pude ver que en realidad estaba suelta la cadena y que más encima le faltaba una "pequeña" cosa que después sabría de que se trataba.

Llegué al puerto sin problemas, con un poco de frío, pues allá estaba nublado y helado, y en moto eso sí que se siente. Estacioné mi Renegade en una plaza y tomé el colectivo para ir donde mi hermana. Todo bien hasta ahí.

Después de almorzar partí rumbo a Viña del Mar y sentía que el golpeteo era aún mayor y claro, si la cadena estaba bien suelta. Como era domingo se me ocurrió llegar a alguna vulcanización para que me ayudaran a tensar la cadena. Recorrí y pregunté. Me mandaron por una calle, pero yo, por alguna razón, tomé otra y seguí buscando. Llegué a una bomba de bencina y me mandaron a una de las calles principales. Al llegar allá me di cuenta que era muy similar al barrio 10 de Julio de Santiago, mucho taller mecánico y venta de repuestos, pero era domingo, todo cerrado.
Llegué a una vulcanización abierta y me dice: "no, yo no trabajo con motos, lo siento". Me mandó para otro lado y como yo no sabía como irme, me metí por otra calle.
Ahí ocurrió el milagro, ahí corroboré que nunca estoy solo, que siempre está Él acompañándome. Por la calle que iba estaba la cortina de un taller mecánico de MOTOS semiabierta. Me detuve y le pregunté al mecánico si me podía ayudar. Miró la moto y me dijo "claro que está suelta la cadena, se nota de lejos... sí, yo se la tenso". Cuando miró de cerca la cadena me preguntó "¿se le ha salido la cadena?", le dije que no y me comentó que tenía suerte, porque esa pequeña pieza que le faltaba era el candado, es decir, sin eso, en cualquier momento la cadena se salía y yo quedaba tirado en donde fuera.
La repararon, la lubricaron y pude ir tranquilo a la playa y después de vuelta a Santiago.

No sé si a ti te ha pasado alguna vez algo así de increíble, porque para mí fue como haberme sacado el Kino. En ese momento era lo que necesitaba, un taller de motos, pero era domingo, no encontraría abierto, mas una mano me llevó a ese lugar.
Siempre Dios me sorprende con este tipo de cosas, sin ni siquiera pedirle ayuda me llevó justo donde yo debía estar. Solo me queda decir: GRACIAS Señor.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

1 comentarios:

Dios siempre nos recuerda que esta con nosotros...y esa, si que no es ninguna coincidencia.Un abrazo, Sole Correa - Virginia-USA...mi computer no tiene acentos...sorry!

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