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lunes, 21 de septiembre de 2009

Fiestas patrias diferentes

La semana recién pasada fue muy especial y diferente para mí. Todo partió muy bien con la muestra folclórica de mi pequeño Gabriel el día miércoles, que además me correspondió animar. Presentaron un extracto de "La Pérgola de las flores" y después de eso se lució frente a todos con un buen pie de cueca junto a dos niñas (para que vean que el cabro se la puede con dos).


El jueves fue la celebración en mi trabajo, con viaje a Melipilla incluido con tenida "sport formal" (¿alguien me puede decir a que se refieren cuando piden algo así?), comida gratis, amena conversación y un rato de diversión agradable.
Ya en la noche de ese día me dormí al son de los estruendos producidos por los fuegos artificiales que se lanzaron en La Moneda, que me hicieron pensar si era 18 de Septiembre en Chile o 4 de Julio en USA. Lo único que nos falta es ponernos a celebrar el día de Acción de Gracias.

Hasta ese momento iba todo bien, pero al despertar el día 18 supe que nada sería tan grato: me dolía hasta el pelo. Me levanté a las 9:30 de la mañana a duras penas, con decir que nunca me había demorado una hora y media entre abrir los ojos y desayunar, pero esta vez sí, mi cuerpo no estaba para exigencias. Ya estaba despejado en Santiago, pero sentía frío, así que me dije a mí mismo: "Polo, sería bueno que salieras a tomar sol", y así lo hice.
Cueck, craso error, apenas empecé a caminar me empecé a sentir peor, me demoré una hora en un trayecto que a lo más te toma 20 minutos recorrerlo. Al volver a casa mi mujer me tomó la temperatura y lo comprobamos, tenía 38° de pemperatura.

Aplicamos Diclofenaco y siesta de dos horas para esperar resultados positivos.
A las 6 de la tarde estaba en el SAPU siendo inyectado en el brazo una dosis de dipirona que efectivamente me quitó la fiebre... hasta las 23:00 horas, cuando volvió en gloria y majestad.

El día 19 desperté igual de molido y con Gabriel saltando sobre mí para que me levantara y lo llevara a ver los caballos. Como vio que me demoraba mucho agarró a la mamá y se la llevó, yo llegué después donde ellos. Era mediodía y hacía calor en Quilicura, sobre todo en el lugar de la fiesta criolla, donde los árboles daban sombra justo donde no habían puestos de venta.
Al volver a casa me tomé la temperatura: 37,4°.

Almorzamos con mi suegro y volvimos a partir a la fiesta huasa, y aunque estuvimos menos de una hora yo sentí que era una eternidad, no estaba ni para bailar, ni para pasear con 10 kilos de Gabriel a cuestas.
Llegué a acostarme y dormir un rato.
Al despertar, a eso de las 18:30, me volví a tomar la temperatura: 38,5°, así que no me quedó otra que volver a acostarme mientras Gabriel y Jacque recibían la visita de mi suegra, algunas tías y la abuela para salir a disfrutar de la fiesta en la media luna.

No recuerdo haberme sentido tan mal de salud durante 2 días seguidos, ni menos que hayan sido festivos y primaverales, ideales para salir.
Recién el domingo me sentí mejor y pude hacer algunas cosas de las que tanto disfruto: jugar con mi hijo, estar con mi mujer y jardinear.

Espero que para el bicentenario pueda bailar, disfrutar y celebrar a mi patria como se lo merece.

¡Viva Chile!

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

3 comentarios:

en la variedad está el gusto jaja..
me refiero a q rompiste la rutina de los 18s :-P

y al final q te dio?.. una gripaza?

Parece que es una gripe, que no me mandará al cajón, pero que me tuvo a maltraer justo en los días de fiesta.

jajajaja...me tocó reir un rato...sabis que yo también estuve a pura sopa son sal...pero, ahora que han estado los días lindos...toy tan contenta...porque fui una de las pocas chilenas que no subió ni un gramo pa las fiestas...y mi ropa primavera-verano me queda de los más floppy.

lo único fome...es que no disfrutamos na mucho y nos kgamos de hambre...jajajaja.
una cosa por otra.

besines.

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