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jueves, 10 de julio de 2014

¿Aprender o tener buenas calificaciones?

En Chile la mayoría de nosotros se educó con el método prusiano de enseñanza, es decir, todos bien alineados, separados en cursos por rango de edad y sometidos a evaluaciones con nota para determinar de ese modo quien "sabe más", quien "aprendió más" y así al final de año darle un reconocimiento por dicho "mérito". Nuestros hijos, lo más probable, es que se estén educando con dicho método.

¿Sabía usted que no es el único método de enseñanza que existe?
Pues no lo es. Tal vez es el único que conocemos y nos hemos adecuado a él, a tal punto que se nos hincha el pecho cuando nuestro hijo o hija llega con un 7 a la casa y obtiene un promedio sobresaliente. Es ahí cuando se lo contamos a todo el mundo y decimos que nuestro pequeño o pequeña es el ser humano más inteligente del mundo, o sea, estamos midiendo la inteligencia con una escala de notas.

Hay muchos métodos más que se aplican en Chile (más información en este blog), pero son minoría, sin embargo el que sean menos no quiere decir que sean malos o que no enseñen lo mismo que el método prusiano. Todo lo contrario, enseña mucho más que eso pues no necesariamente se basan en calificaciones de 1 a 7, sino en evaluaciones donde se aprecia el objetivo final: ¿aprendió o no la niña o el niño?

La educación personalizada es el ideal para el método prusiano, pues en cursos de menos alumnos se puede trabajar de una mejor manera y poniendo enfásis en cada niño o niña por sobre la masa que llega a marear al profesor o profesora. Es así como el docente lo único que alcanza a hacer es pasar los contenidos determinados por el Ministerio de Educación. Bueno, la educación personalizada permite ir un poco más allá.

También están métodos como el Montessori, Freinet, la gran aventura educativa, Waldorf, Etievan, Proyecto Optimist. Esos por nombrar a algunos donde el enfásis no está en los contenidos ni en las calificaciones, sino en el desarrollo integral del ser humano. Algunos de estos métodos son en base a juegos donde el niño y niña hace lo que más le gusta y además aprende.
No hay ceremonia final de premiación, ni libreta de notas, pero lo que sí hay es niños y niñas felices que NO compiten por un premio, por una nota y que no se frustran cuando no lo logran. Junto con ello hay padres y madres igual o más orgullosas que aquellas cuyos hijos tienen "notas destacadas".

Ya, sí, concuerdo que una buena calificación te pueda poner feliz y orgulloso o orgullosa, pero ¿es que acaso no te sientes orgulloso de tu hijo o hija solo por el hecho de que exista? ¿Depende de una nota que infles tu pecho por tus pequeños?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

2 comentarios:

En el colegio de mis niñitas no ponen notas hasta séptimo básico. El único premio que dan a fin de año, de prekinder a tercero medio, es el de mejor compañero.
Lola

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