miércoles, 10 de diciembre de 2008

Una Navidad diferente

Ya quedan pocos días para que sea Navidad y vaya que se nota en las calles de Santiago y creo que en las de todo Chile también. Los centros comerciales venden y venden. La gente se agolpa a comprar. Recorre los persas, las ferias libres y las ferias de las pulgas en busca de ofertas que le tienten y le digan a viva voz "cómprame, cómprame".
Muchas casas ya lucen el árbol de Navidad y unas cuantas luces en la fachada para ponerle un poco más de brillo al temita.

Es justo en estas fechas cuando más siento que la sociedad se me viene encima y me dice que estoy mal. Me siento más minoría que para las elecciones presidenciales. Debe ser porque es un tema que me apasiona mucho más también.
Para la gran masa es inminente la llegada del Viejo Pascuero con su bolsa cargada de regalos. Para mí en cambio, es la llegada de Cristo a este mundo para darnos alegría y esperanza. Y es en ese sentido en el que quiero vivir nuevamente la Navidad.

Muchos ya han entendido y aceptado que no me guste hacer grandes regalos en esta bonita fiesta. Las tarjetitas y cosas pequeñas-artesanales son mis favoritas para compartir esta gran alegría del Nacimiento. Sin embargo, este año comienza a tomar fuerza Gabriel y su relación con el viejo del traje rojo.
No le quiero mentir a mi hijo, no le quiero contar la historia de un viejo guatón que trae hasta los regalos más increíbles, no le quiero crear la mentalidad de que la Navidad significa dar y recibir regalos. Pero se me viene encima la sociedad y esta "tradición". Escucho los discursos de que el niño "necesita" de esa ilusión del viejo pascuero; que no puedo estar en contra porque quiera o no el resto está esperando y hablando de este caballero; que lo frustraré si no sigo la corriente; que la Navidad es para los niños.

El último es uno de los principales puntos en los que estoy en contra. La Navidad es una fiesta para todos. Jesús no llegó sólo para los niños, llegó para todos. Si me dicen que la Navidad es para los niños por el tema de los regalos ¿por qué se hacen regalos entre los adultos?. Por favor, lo más hermoso de la Navidad es disfrutar y compartir en familia. La Navidad es de todos y debemos cuidarla y darle sentido.

Entiendo a los que son mayores que yo y/o que piensan distinto y fomentan el tema de los regalos y el viejo pascuero, nada tengo que hacer ahí, sólo me queda invitarlos a darle más sentido cristiano a esta fiesta de la Natividad del Señor. Pero por favor, Gabriel es mi hijo y es mi responsabilidad su educación. Ustedes ya educaron a sus hijos como quisieron o lo están haciendo ahora, sólo les pido que me dejen a mí el tema de la educación de Gabriel. Puede que me equivoque en el camino, pero también puede que lo haga perfecto, como sea, mientras tenga la responsabilidad en mis hombros de este pequeño la asumiré completamente, y en eso entra también el tema de la Navidad y como vivirla.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Fútbol para machos

No quería escribir una nota sobre esto, pero tanto lloriqueo suelto me motivó.

Con el título de esta nota no quiero decir que las mujeres no tienen nada que hacer en el fútbol, es más, me gusta verlas jugar, las apoyo en lo que hacen y las aplaudo. A lo que me refiero yo con eso de "machos" es a la actitud dentro de la cancha, esa actitud de lucha y de jugar con todo, sin chistar, como muchas mujeres lo han demostrado a lo largo de estos años en que juegan al fútbol.

El sábado recién pasado Colo-Colo dio un gran paso al empatar a 3 goles en Calama a las 4 de la tarde. Más meritorio lo hace el hecho de jugar casi todo el segundo tiempo con un hombre menos por la expulsión (correcta por lo demás) de Rodrigo Meléndez. Pero nuevamente ese buen resultado, que deja con la primera opción al Cacique para llegar a la final del Torneo, se ve empañada por los reclamos en cancha de los jugadores de Cobreloa, y fuera de ella por los hinchas azules que nada tienen que ver en este baile.

El reclamo se centra en el tercer gol de Colo-Colo, primero por el "empujón" y luego por la "mano" de Daúd Gazale. Y viendo la jugada más de una vez me pregunto ¿esta gente que reclama ha jugado fútbol alguna vez? Apuesto que sí, y apuesto que son justamente los que más meten el cuerpo y son más mañosos para jugar.
Yo también he jugado, y aún lo hago, y puedo decir que para ganar disputas en la cancha se utiliza todo el cuerpo, no solamente las piernas. Se abren los brazos, se mete el hombro, etc, ustedes saben como es. Al final gana el balón el que resiste más. Y discúlpenme, pero un defensa no puede ser tan "livianito" que a la primera metida de hombro se va al piso.

La supuesta mano: por favor, es claro como el jugador no busca la pelota, solo le pega. Les creería si pudiéramos jugar con los brazos pegados al tronco, pero eso es imposible y bien lo saben.

Dejen el lloriqueo para cuando tengan pena de verdad, quizás para cuando bajen NUEVAMENTE a segunda división. Alcen la voz para alentar a su equipo cuando lo necesita y no para andar reclamando porque su archirrival está mucho más cerca de lograr algo que ustedes nunca pudieron: eliminar a Cobreloa.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

"Este barrio es muy habitado. Gente va y viene todos los días. Suben y bajan de esos buses blancos y de los rojos.
Los fines de semana son muy divertidos pues es ahí cuando se acuerdan mucho de mí. Es cosa de que don Sol esté en lo más alto y con la mayor de las fuerzas para que vengan corriendo hacia mí.

Qué lindo es ver a los niños y a los más grandes frente a mí, todos mirándome, esperando que les hable. Ahí es cuando uno de los más grandes se acerca a mí y con un fierro que coloca sobre mi cabeza empieza a girar para que suelte todo lo que tengo.
Estoy contento, ya no aguanto más, quiero alegrar y jugar con todos esos niños, deseo gritarles lo mucho que les quiero.

Y grito fuerte para que todos reciban mi cariño. Felices ellos que reciben toda el agua que tengo para refrescarlos. Vamos, sigan, salten, tengo suficiente agua para todos.

Los invito para que vengan a mi barrio y miren esta alegría, no se arrepentirán de estar acá. Hasta podrían disfrutar de lo que tengo para darles.
Uf... que gran día, espero con ansias que llegue el próximo fin de semana.

...

Qué pena, es terrible lo que ocurrió justo esta tarde. Estaba todo tranquilo hasta que justo en la casa que está frente a mí comenzó a verse humo, yo lo veía desde acá y ya quería entrar en acción. Los niños salieron corriendo, gritaban, lloraban. La señora los correteaba para que no volvieran mientras los más grandes sacaban las cosas de adentro. Entre ellos estaba el joven que cada fin de semana me toca la cabeza para que yo pueda jugar con todos. Entraban y salían de la casa con cosas.
A lo lejos se escuchaban las sirenas... por fin entraría en acción, ya estaba con la adrenalina a mil, esperando que llegaran en su carruaje rojo los hombres que se visten de negro y usan casco.
Llegaron en gran cantidad mientras el fuego empezaba a asomarse por la casa.
Era terrible ver todo eso.

Rápidamente trajeron la manguera hacia mí, la conectaron y me empezaron a acariciar la cabeza... yo tenía muchas ganas de trabajar... pero algo pasaba, no me salía la voz, debo haber estado agotado. Lo intentaba con muchas ganas, pero era en vano, la casa seguía consumiéndose.
Tuvieron que correr 3 cuadras más lejos para que mi colega les ayudase...

Todo fue en vano. Era demasiado tarde para salvar la casa... cuando pudieron apagar el fuego ya la vivienda estaba desecha... todos lloraban en la calle... incluso yo.

Sigo llorando amargamente... no pude estar cuando más lo necesitaban."

El Grifo.

viernes, 21 de noviembre de 2008

¿Turnos éticos?

Ayer fue el último día del paro de la ANEF y por lo tanto se han acabado los llamados "turnos éticos" y me surge la pregunta después de lo que viví y lo que vi, ¿quién le otorgó ese nombre a esos turnos? ¿quién decidió lo que es ético y lo que no?

El viernes de la semana pasada tenía hora a la nutricionista en el Consultorio de mi comuna. Resulta que la hora anterior era el mes de Octubre a las 8 de la mañana (hora que me acomoda por mi horario de trabajo), cuando llegué me dijeron que la doctora estaba enferma y que no me podría atender, por lo que tuve que cambiar la hora y el único día que podría ser nuevamente a las 8 de la mañana era 35 días después... no me quedó más que aceptar.
Llegué el día acordado a las 7:45 de la mañana para no perder tiempo y partir después de mi atención a trabajar. Lo dije en la ventanilla de atención a la 8:05 pues me di cuenta que no habían llamado a nadie para nutricionista. Adivinen quien estaba en la ventanilla... claro, la nutricionista. Ella me dijo: "sí, enseguida empezaremos a llamar". Esperé, pero me di cuenta que la nutricionista estaba haciendo todo menos atender las horas citadas, esto debido a que la recepcionista tenía mucho trabajo acumulado a causa del paro que habían hecho los dos días anteriores.
A las 8:16 me acerqué nuevamente a la ventanilla y le dije a ella misma que yo estaba citado a las 8 y no a las 8:20 ni 8:30 pues tenía que irme a trabajar, ella me dijo que sí se estaba atendiendo gente (mentira porque ella nunca entró a su consulta) y que o esperaba, pues aún estaba a tiempo para atenderme, o me cambiaba la hora.

Me indigné ante tal respuesta y se lo hice ver, así como también se lo hice ver a la Directora del Consultorio, quien me dijo que como medida le iba a decir a ella que no diera más citas a las 8 de la mañana pues frecuentemente no podía empezar a atender a dicha hora. Esto me pareció lo más justo y digno para toda la gente que es citada a esa hora y luego se burlan de ella haciéndolas entrar una hora después.

Es cierto, con esto de los paros se atendió a las urgencias, pero también es cierto que se dejó de atender a mucha gente, a la cual de seguro le darán hora para un mes después... ¿es eso ético? ¿es ético dejar de cumplir la función principal: servicio al público?

Aplaudo a quienes trabajaron y atendieron a mucha gente. Aplaudo a las educadoras que no dejaron de recibir a sus niños en las salas cunas. Aplaudo a las enfermeras que se enfrentaron a la masa indignada.

Apoyo la propuesta sindical del reajuste y me gusta que lo hayan logrado, pero desapruebo el paro de actividades pues con ello sólo se perjudicó a quienes de una u otra forma le pagan el sueldo todos los meses, es decir, todos nosotros, los contribuyentes.

Sólo una cosa pido, la próxima vez que paren no le pongan el nombre de "turno ético" a lo que hacen, pues atender a la gente que se le citó a tal hora tal día también es ético y eso no lo hicieron.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Un día "diferente"

El día de ayer salí de mi casa junto a mi mujer y mi hijo en el auto, íbamos a la sala cuna donde yo los dejaría para después tomar locomoción colectiva, de preferencia buses pues el Metro con lo lleno que va tiene una mezcla de olores que te la encargo, como para entrar con mascarilla, además que no quiero que salga otra chora que me pegue un cachamal por "tocarla".

A unas dos cuadras de la casa me di cuenta que había dejado mi celular en el velador. Adivinen que fue lo que hice... seguí mi camino, viví años no queriendo celular y me siento bien sin tenerlo también, así que no me importó nada andar sin él.

Muchas personas no pueden vivir sin el celular en su bolsillo. Hay varios que lo tienen como una extensión de la mano o también los que tienen el audífono como una nueva sección de la oreja.
Es parte de los cambios que se han producido en la nueva era, es muy difícil desconectarse, no porque no puedas sino porque no quieres, porque te sientes mal si no puedes llamar a tu pareja o a tus hijos, porque te sientes desnudo y vacío sin ese aparatito que te acompaña. Es como si el corazón se detiene si me doy cuenta que ando sin celular.

Les tengo buenas noticias, ayer anduve sin celular y SOBREVIVÍ, de seguro tú también puedes.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Obama y Chile

En los últimos años nuestro país ha vivido una verdadera invasión estadounidense que mucho tiene que ver con los medios de comunicación. Las películas han hecho que en esta tierra tan lejana los más pequeños se disfracen y salgan a pedir dulces la noche del 31 de Octubre (afortunadamente se está cambiando por disfraces bonitos y otro sentido a esa festividad), los más grandes también se disfrazan, pero no para pedir dulces, sino para bailar, comer y tomar cosas dulces esa noche.
Llegaron los malls, los fast foods, entró el fútbol americano y el béisbol, y un sinfín de otras cosas a ser parte de nuestra cultura.

Octubre y lo que va de Noviembre ha quedado marcado con lo que fueron las campañas presidenciales en EEUU y su posterior elección de Presidente, incluso, diría yo, que se le dio más bombo a eso que a las elecciones municipales del 26 del mes anterior.
A tanto llegó el interés chileno por estas elecciones gringas que hasta muchos se hicieron partidarios de uno u otro bando y se festejó de gran manera el triunfo del señor Obama.
Nunca se supo de más de dos candidatos cuando en realidad habían unos cuantos más: Ralph Nader, Bob Barr, Chuck Baldwin, Cynthia McKinney, Alan Keyes, Charles Jay, Gene Amondson, Ted Weill, Brian Moore, Róger Calero, Gloria La Riva. Todos nombres completamente desconocidos para nosotros y que yo me enteré porque a referencia de Pancho Salas los busqué en internet y ahí estaban, en la famosa Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Estados_Unidos_de_2008).
Estos candidatos fueron como acá en Chile lo han sido tantos: Max-Neef (más parecido al viejo pascuero), Frei Bolívar (y su cancioncita "pegajopsa"), el cura Pizarro, Sara Larraín y muchos más que han pasado sin penas ni glorias por la historia de esta nación.

Todo este revuelo me ha hecho cuestionarme el porqué de tanto aplauso por la elección de Obama en este país. ¿Es acaso el sueño chileno? ¿es el triunfo de los que siempre han sido desplazados y discriminados? ¿es una mejora en el salario nuestro? ¿es el tipo de candidato que queremos?

No lo sé, muchas otras preguntas que me rondan y que seguirán sin respuesta, porque sigo sin entender esta fiebre por ser hincha, fans, admirador y seguidor de este hombre nacido en el país de las guerras y las películas.

jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Imperfecciones humanas?

Con mi escrito anterior generé un poco de revuelo. Algunas personas me dijeron que era un taimado, un patudo, un sinvergüenza, que los favores no se pagan, que era coimero, etc. Junto con generarme un poco de risa esos comentarios (no por lo que decían sino por como lo decían) me da pie para escribir la siguiente nota que tiene como base al ser humano.

Durante años se nos ha dicho que debemos hacer las cosas sin esperar algo a cambio, sobre todo si eres cristiano. Sin embargo esto se contradice con nuestra forma de ser y de sentir, con la sociedad en sí, pues cuando trabajamos lo hacemos a cambio de dinero para poder gastar en lo que nos plazca o en lo que nos alcance.
Antiguamente se usaba el trueque, donde alguien entregaba algo a cambio de otra cosa, pero ya luego vino el dinero.

Fue por mucho tiempo un tema que me dio vueltas en mi cabeza (y vaya que tengo cabeza) y me hacía dudar de que tan cristiano era al querer una retribución por lo que yo hacía.
Recordarán quienes fueron mis compañeros de colegio que yo les cobraba por hacer uso de mis resúmenes o colarse en los trabajos que yo hacía solo, y es que siempre creí que mi trabajo tenía su valor.

Cuando te piden un favor la cosa es distinta, generalmente la gente no pide algo a cambio, pero siempre lo espera y no me digan que no, porque al menos esperan una sonrisa a cambio de los favores, o tal vez un "gracias", un abrazo o algo por el estilo. La diferencia conmigo es que yo no espero esas cosas a cambio si la persona a la que le hago el favor (en el mejor de los contextos por favor) no me interesa. De mi hijo espero una sonrisa o un beso, de mi mujer también, pero ya con el resto voy siendo más selectivo dependiendo del favor y de mi ánimo.

Tal vez para algunos soy un vendido o un coimero, pero es mi forma de ser. Si hago un favor espero algo más que un "gracias" de vuelta y fíjense que no me siento menos cristiano, sino más humano.

Bueno, sí, soy imperfecto, soy humano, pero un humano Feliz.

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