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jueves, 8 de marzo de 2012

Vacaciones

Soy de la generación que tuvo clases en educación básica durante la década de los 80 y al parecer dentro del programa de estudios a nivel país estaba como una actividad que no se podía eludir el escribir una composición que se llamaba "Mis vacaciones". Recuerdo como si fuera ayer a la profesora o profesor que decía: "Saquen una hoja y en un mínimo de 20 líneas deben escribir una composición sobre sus vacaciones". Más encima no era solo eso, después teníamos que leerla para todo el curso y ahí la profe te hacía preguntas. Recuerdo muy bien el día en que un compañero dijo que había ido a Fantasilandia en sus vacaciones, las risotadas brotaron espontáneamente, incluso yo me reí y no sé si fue por hacer causa común o porque de verdad me había dado risa que en vez de ir a la playa (sinónimo de vacaciones cuando eres un cabro chico) hubiese ido a ese parque de diversiones. Cuando crecí me di cuenta que me había reído de tonto no más, porque con suerte yo apenas conocía los juegos Diana de San Diego, donde la mayor atracción para mí eran los espejos que me volvían más flaco, más gordo, más cabezón (sí, se podía), o como un enanito (por favor, omita comentarios del tipo "parece que te quedaste así"). Qué buenos tiempos aquellos.

Lo digo con nostalgia no porque quiera volver a esa época, sino porque fue algo bonito que me tocó vivir. Hoy la cosa es muy distinta pues junto a Jacque somos los encargados de planificar y costear las vacaciones para pasarla bien y que nuestros hijos no las olviden fácilmente. Claro, en este caso es Gabriel quien recordará esos días en La Serena donde jugamos, comimos, anduvimos en esos triciclos donde puede ir toda la familia, nos bañamos en el las cálidas agua del norte de Chile y muchas cosas más.

Las risas no faltaron y es que donde hay niños habladores es imposible no reírse con las frases pal bronce que sacan. Era de noche cuando íbamos en ese triciclo familiar, Gabriel iba adelante con la bocina en sus manos para meter boche, Jacque y yo pedaleábamos y cuando ya el cansancio se hacía sentir él nos grita "más rápido, más rápido"... qué fácil decirlo, parecíamos esclavos, lo único que faltaba era que nos dijera que le echáramos un poco de viento.
Hasta me fui de reto por parte de mi hijo un día que estábamos junto a mi cuñado construyendo esas piscinas en la orilla de la playa, no recuerdo que fue lo que hicimos, pero nos gritó de una manera que solo atinamos a reírnos y parece que eso más lo irritaba, porque nos gritaba con más fuerza.

Hace poco me preguntaron "¿Descansaste harto?" y la verdad es que no, me levanté más tarde no más, pero terminé más cansado que durante mis días de laburo. Para descansar tendré toda una eternidad, ahora tengo unos pocos años para disfrutar.


Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

2 comentarios:

Polo:

¿en què playa estàs en esa foto especificamente?

Playa de Totoralillo, veníamos llegando a disfrutar de ese día.

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