jueves, 9 de agosto de 2018

Once años

En mayo del 2007 aún me quedaba un mes para que naciera mi primer hijo, estaba casado y trabajaba en una universidad, en la Biblioteca. Era el día 2 cuando Colo Colo empezaba los fatídicos Octavos de final de Copa Libertadores.
Siempre cuando llegamos a esta fase recuerdo esa primera vez en el estadio para esa instancia, Vasco da Gama nos dejaba fuera en el estadio Nacional después de un espectacular empate a 3 goles. Pese a que el año siguiente se ganó la Copa no puedo dejar de ver con un "optimismo negativo" cuando el Cacique disputa esa fase.

Ese 2007 Colo Colo viajó a México para enfrentarse al club América y nos devolvimos con 3 goles en contra. El 2-1 en el Monumental no alcanzó para superar esa etapa. De ahí en más o nos quedábamos en primera fase o simplemente no jugábamos ese torneo.

Fueron 11 años sin entrar en los Octavos de final del torneo más difícil del mundo, 11 años en que celebré 11 cumpleaños de mi hijo, 6 de mi hija, me divorcié, tuve una relación amorosa de 2 meses, otra de casi 4 años, nuevamente estoy sin pareja y recién pude volver a vivir, y desde el mismo estadio, los Octavos de final de la Copa Libertadores de América.

Antes de jugar el partido yo firmaba y re contra firmaba si alguien me ofrecía que Colo Colo ganara 1-0, incluso llegué a creer los días previos que conseguir un 0-0 sería maravilloso, sobre todo pensando en que el rival juega mejor de visita que en su casa. Pero llegó el día del partido y me pasó lo de siempre, vi a Colo Colo como el mejor equipo del mundo, aquel que levanta copas y al que los rivales le temen. Vi al Cacique goleando en el Monumental y despachando a los brasileños antes de jugar el partido de vuelta. Es que el fútbol tiene esa magia y el que es hincha sabe que su equipo siempre ganará... En su mente.

Dos horas antes del partido fui a comer algo en el centro comercial que está frente al estadio y vi mucha gente con camisetas, incluso se escucharon unos gritos alentando en el patio de comidas. Sí, había llegado el momento esperado, la efervescencia se había instalado en la hinchada.
Ya en el estadio se notaba mucho más. De a poco fue llegando la gente, niños, niñas, mujeres, varones, hijos, abuelas, abuelos, el marido con su mujer, el hombre con la amante, la mujer con su patas negras, los heteros, los homos, los de Derecha, los de Izquierda, los que no creen en la política, los que odian al mundo, en fin, todos estaban invitados a ser parte del regreso de Colo Colo a los Octavos de final.

Cuando faltaban 20 minutos para el comienzo del encuentro el estadio ya estaba lleno y la barra empezaba a cantar. Los gritos bajaban de todos los sectores del estadio para esperar ver el triunfo de Colo Colo. Sí, porque todos los que estábamos ahí y los que estaban pegados a la tele o a la radio esperaban y tenían fe en que ganaríamos. 
El sector Cordillera estaba tapizado en lienzos que no dejaban ver a la gente, pero igual se las ingeniaron para poder mirar algo y no "molestar" a los "angelitos" que tenían esos "hermosos" trozos de tela ahí. Lo único que importaba era Colo Colo y el triunfo.

Cual novia saltó el Cacique a la cancha vestido de blanco entero, elegante, pulcro, listo para la batalla.
El nerviosismo se notó al minuto de juego cuando un tal Pedro se manda un carrerón por el lado derecho del ataque brasileño y casi nos hacen el gol. Pero Paredes se encargó de meter un pase a Lucas que les dio una señal a Corinthians: en casa Papá no se achica.

En pocos minutos Colo Colo tomó el control del balón y comenzó a hacer su juego, a buscar como llegar, primero por la izquierda  con un Damián Pérez inspirado y después por la derecha con un "Torta" Opazo que se comió esa banda.
Paredes y Lucas peleaban todas las pelotas, bajaban a la defensa, cabeceaban en los córners en contra. Baeza y Carmona no dejaban pasar una en el medio campo para que el "Mago" pudiera hacer magia.

Y así fue, Lucas recuperó el balón en terreno propio, se sacó a 3 rivales con un lujo de su pierna derecha, se la da a Esteban quien la devuelve para el "Mago" quien con un toque de los polvos flu hace aparecer el balón al lado derecha del área de los brasileños donde Opazo corrió como poseído por un espíritu, levantó la cabeza y mandó un centro-pase para que Lucas le pegara un derechazo que encontró al buen arquero Cassio bien ubicado, pero que dejó el rebote para que Carmona, quien también había llegado al área rival, con su pierna derecha mandara el balón a ras de suelo hasta la red. GOLAZO.

El estadio estalla, todos se abrazan, da lo mismo si conoces o no al del lado, fueron 11 años de espera y había que celebrarlo.

El 1-0 se mantuvo hasta el final del partido, con un Colo Colo que buscó siempre el segundo gol, con un árbitro que no quiso cobrar 2 penales claros para el Cacique y con un "Mago" que sintió el peso de su retorno a las canchas.
Sí, yo firmaba ese 1-0 antes del partido, pero cuando vi que el arquero de Corinthians las sacó todas me fui con el gusto amargo de que pudo ser un marcador más abultado.

No importa, se dio el primer paso y un cosa me queda clara:

EL SUEÑO SIGUE INTACTO


domingo, 1 de julio de 2018

La muerte y yo

En algunas ocasiones escuché o leí en entrevistas la misma respuesta a esta pregunta: ¿Le temes a la muerte? Y la respuesta era sí.
Personalmente, a mis cuarenta años, puedo decir que no le temo a la muerte, y es que cuando sabes que en algún momento llegará no saco nada con temerle. Comprendo a quienes sí le tienen miedo y no los juzgo, solo digo que para mí no es motivo de temor.

Día a día convivo con la muerte, no la desafío, solo convivo a diario cuando tomo la moto y me muevo por la ciudad. Sé que la exposición es mayor que si fuera en un bus o en una auto común y no tan silvestre, por lo mismo procuro cuidarme y recordar siempre que debo andar a la defensiva y siempre muy atento al camino.

No, definitivamente no le temo a la muerte, la recibiré cuando sea el momento y probablemente lo haré enojado porque si de algo estoy seguro es que NO quiero morir.
A mi gente más cercana les he contado que mi deseo es cumplir 100 años vivo, después de eso podré irme en paz, pero la verdad, pensándolo mucho, no creo que me vaya en paz porque no quiero dejar esta vida.

Actualmente paso un momento muy triste en mi vida y no me gustaría irme de esa forma, no me gustaría irme sin haber podido ver y hablarle por última vez a quien ha sido una mujer trascendental en mi existencia.
Tampoco me gustaría irme porque tengo dos hijos y si bien no vivo en la misma casa con ellos sé que les gusta estar conmigo cada viernes que se quedan a dormir en mi casa. Disfrutamos de conversaciones y juegos y sé que para ellos sería muy doloroso que yo deje de vivir ahora.

Lo más seguro es que yo no esté triste eternamente, esto es como un gran día nublado y de mucha lluvia, después de lo cual saldrá el sol y mi vida será feliz, entonces tampoco querré morir porque estaré feliz y disfrutando mucho.

Como ves si estoy triste no quiero morir y si estoy feliz mucho menos.
Probablemente llegue un momento que estaré tan cansado que ahí querré partir, pero si lo pienso bien prefiero que no, me gustaría seguir durante muchos años en este planeta, aunque sea muy muy muy viejito.

Yo ya le avisé a la muerte que no la quiero cerca de mí, así que te pido un favor, si la ves por ahí dile que ni me mire, aún tengo cosas por hacer.

Muerte, no te temo, pero tampoco te quiero.

martes, 16 de mayo de 2017

"Nunca te voy a dejar de querer..."

Las relaciones entre las personas nunca están exentas de problemas. empleado-jefe; mamá-hijo; papá-hija; vocalista-baterista; marido-mujer; etc.
Cuando esa relación tiene como fundamento el amor esos problemas que se presentan generan una rabia, una amargura, un querer mandar todo a la punta del cerro y no saber nada más de la otra persona. Pero eso dura poco, pueden ser minutos, horas, hasta te puede durar hasta el otro día, porque la situación ocurrió recién y la rabia junto a la pena es lo primero que surge, es una especie de volcán que explota en una gran erupción.
El tiempo logra que todo disminuya y que el calor de la rabia se enfríe. Ahí es cuando recuerdas todos los buenos momentos, lo mucho que amas a esa persona y dejas el orgullo de lado para asumir la responsabilidad en lo que sea que haya sucedido. Eso es lo que me pasa con mi mujer, porque nuestra relación no es un lago cristalino sin olas, todo lo contrario, es más parecido a la noche en que el Titanic se hundió, con la diferencia que siempre tenemos un bote salvavidas para acudir a él y volver a sonreír.

Sé que para muchos comparar este tipo de problemas con lo que me pasó el día domingo no tiene sentido y es hasta absurdo, y te entiendo si eres una de esas personas, pero para mí la relación que tengo con Colo Colo, con ese ente ligado al fútbol (y muchas cosas más), es de puro amor y pasión.
El fin de semana que recién pasó sufrí uno de esos momentos de rabia y pena en que mandé todo a la punta del cerro después del empate que nos dejó ya sin la primera opción de ganar el título del torneo, lo que es peor fue que esa opción quedó en manos del archirival quien con un triunfo, jugando de local, levantaría la copa sin ningún problema.

Es imposible que mi amor por esa camiseta blanca se desmorone por perder un campeonato cuando ya estábamos reservando la vitrina para exhibir la copa.
Es imposible que deje de creer que todavía se puede aunque las opciones son remotas.
Es imposible que crea que perderemos aunque vengamos jugando pésimo.

Creo en ti Colo Colo, creo en que este sábado todo es posible, creo en el triunfo frente al cuadro de Cobresal.
Lo que ocurra en la otra cancha ya es anexo, a mí lo que me importa es que yo sigo amando al Cacique y creyendo siempre en que triunfaremos.

Vamos Colo Colo, nunca hay que bajar los brazos y yo nunca te voy a dejar de querer, nunca.

lunes, 13 de febrero de 2017

Talentos ocultos también en Chile

Hace unas décadas el pastor Martin Luther King encabezó una revolución en Estados Unidos, era la lucha contra la segregación racial de la que eran objetos en ese país por el solo hecho de tener la piel de un color bastante más oscuro que los originarios de ese país.


En la película "Talentos ocultos" (como en muchas otras) uno de los temas de fondo es justamente el drama que vivía la gente de color en la nación del norte por el año 1961. En aquel entonces si en un mismo lugar trabajaba gente de piel clara y gente de piel oscura tenían distintos derechos y distintos lugares en los cuales podían trabajar. Mientras los de piel clara ocupaban los mejores baños, el mejor casino y los mejores trabajos; la gente de color oscuro debía estar en baños de inferior calidad, en oficinas muy lejanas a la entrada, y siempre en los puestos de trabajo con menor relevancia.
En la locomoción colectiva tenían que desplazarse hacia el fondo del autobús donde se destinaban unos pocos asientos para ellos. No podían asistir ni a las mismas escuelas ni a las mismas universidad. Pese a que pagaban los mismos impuestos que la gente de piel clara, no podían optar ni siquiera a los mismos libros en una biblioteca pública, es más, debían entrar por otra puerta.


Pasaron varios años de humillaciones y de abusos contra los descendientes de africanos, incluso muchos murieron solo por el hecho de tener una piel más oscura. Pero finalmente ganaron la batalla y lograron tener los mismos derechos que los otros, es más, uno de ellos fue presidente del país. La verdad es que me alegro por ellos, porque no se merecían tanto odio y desprecio solamente por su color de piel.

Hoy, en pleno 2017, casi 60 años después de lo que se ve en esa película, me asombra y me entristece ver en mi país que cada vez hay más gente que se cree superior por no tener una piel oscura. El racismo ya no es aislado y no me vengan a decir que es por la gran cantidad de extranjeros que hay en el país, porque jamás he visto, ni me he enterado de que a los turistas nórdicos, alemanes o italianos los hayan increpado en el metro o en la micro por estar sentados. Tampoco me vengan a decir que es porque no se nota que sean extranjeros, porque eso es mentira, a los alemanes se les distingue claramente cuando te cruzas con ellos.
Lo que acá está ocurriendo es una rabia extrema contra la gente morena solo por el hecho de que tienen ese color. Hay personas que les hacen el quite casi como si tuvieran una enfermedad contagiosa que los pueda matar.

¿Qué nos pasó? ¿En qué momento dejamos de ser los humildes chilenos que trataban de salir adelante? ¿Por qué de repente hay gente que se cree superior a otro?

¿Viste el vídeo de la mujer insultando a la otra mujer que la atendió en la farmacia? Eso lo hizo solo porque era venezolana y de seguro morenita, no como ella que es descendiente de europeos (seguramente no tiene espejos en la casa para ver su color de piel). Y su marido no lo hace nada de mal, también se siente superior por ser chileno, como si eso fuera la gran cosa.

Es una pena, pero tengo esperanza en que también hay mucha gente que no piensa como ellos y que sí está dispuesto a darle una oportunidad a los extranjeros que vienen a buscar mejor vida en esta tierra. Porque así como dejamos que lleguen los japoneses y norteamericanos con toda su tecnología maravillosa que encandila a todos, también podemos darle la oportunidad a los haitianos, peruanos, colombianos, ecuatorianos y cuantos más que solo quieren trabajar y vivir en paz.

El cambio depende de nosotros y de los valores que inculquemos a nuestros hijos, hijas, sobrinos, vecinas, etc. Porque ni el país donde naces, ni el color de tu piel te hace con más derechos o un mejor ser humano. Ni siquiera el dinero te hace mejor, solo te da más poder adquisitivo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Saludo a las "glorias" del Ejército

He venido a desempolvar este blog y levantar un poco de ese mismo polvo.

Hace pocos días se celebró y conmemoró a las Glorias del Ejército, así por lo menos lo dice el calendario chileno. De seguro es una práctica que se hace en muchos países y le agrada a miles de personas por lo bonito, porque desfilan sus familiares, o tal vez porque se sienten orgullosos de tener un ejército que los "defienda".

Sí, y pongo la palabra defienda entre comillas porque en la historia de muchos países se da lo contrario. Y esto es algo que llama profundamente mi atención, pues aún no entiendo que es lo que mueve a una persona a convertirse en militar.
Podrían decirme que es vocación de servir a la patria, pero con todo lo que se conoce en la historia es algo de lo que ya dudo bastante. Basta con que el que esté a cargo del Ejército les diga que tienen que ir y matar a tal o cual persona y lo hacen. Un pequeño lavado de cerebro de quien quiere el poder absoluto basta y sobra para que cientos de soldados le hagan caso y levanten armas contra sus compatriotas.
El historiador Gabriel Salazar habló hace poco de eso mismo, de como el Ejército de Chile se ha levantado 23 veces en contra de su propia gente a lo largo de la historia del país. Y no es algo aislado en Chile, basta con mirar la historia de América latina solamente en el último siglo y podrás darte cuenta como en Argentina, Perú, Colombia, Cuba, por nombrar a algunos, ha pasado exactamente lo mismo.

Ansias de poder, eso es lo que tienen los militares, no me vengan con cuentos a mí de que lo hacen siempre por el bien de la patria.
Nunca será bien a la patria asesinar a quien piensa distinto solo por el hecho de no opinar igual.
Nunca será bien a la patria secuestrar, violar, torturar a otro ser humano, menos si es tu compatriota, a quién juró defender con su vida.

Glorias del Ejército quieren los perlas... de mi parte no lo tendrán jamás.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 12 de julio de 2016

¿Lucro o salario?

A la luz de muchas críticas a gente del Partido Comunista de Chile por el elevado sueldo que reciben creo que es mi deber como simpatizante del PC y amante de la rigurosidad decir lo siguiente:
Lucro: ganancia o provecho que se saca de algo.
Sueldo o salario: remuneración regular asignada por el desempeño de un cargo o servicio profesional.
(Fuente: RAE)
Como se puede apreciar son dos cosas distintas.

Ahora bien, lo que sí podemos estar en desacuerdo es en los montos que ciertas personas reciben. Viviendo en Chile, donde el 90% de la población no está conforme con su propio sueldo puedo esperar con que no estén de acuerdo con que otras personas ganen más dinero.
Muchas veces se conocen los sueldos que personas ligadas al mundo de la política reciben y eso de por sí ya es un problema, pero cuando quien lo recibe es del Partido Comunista es casi un cataclismo. Para muchas personas eso es impresentable, detestable, no por el sueldo en sí, sino por el Partido al cual pertenece.
¿Está estipulado en alguna parte que una persona perteneciente al Partido Comunista no pueda o no deba recibir un sueldo mayor a un millón de pesos? ¿Es que acaso cada integrante de este Partido político debe recibir el sueldo mínimo por su trabajo?
Parece que para muchos es así como debería ser, pero sepa desde ya que en las bases del Partido no hay ningún punto que ponga límites a lo que se recibe ni a lo que se hace con el dinero ganado, cada persona es libre de hacer lo que quiere.
Pero hay algo que seguramente todo aquel que lanza esta ácida crítica no sabe: lo que cada uno hace con ese sueldo.
Si se lo gasta en beneficio personal es cosa de él o ella, pero ¿Qué pasa cuando la mitad o más de la mitad de ese sueldo lo ocupa para darle trabajo a otras personas?
Ah, eso cambiaría todo. Sin embargo para los enemigos del PC eso no importa, pues lo que buscan es desestabilizar y quitar credibilidad a un Partido que ya cumplió más de 100 años de luchas y reivindicaciones sociales en Chile.

Todos estamos expuestos a la crítica, pero si lo vas a hacer por lo menos infórmate antes, no te hará daño en lo absoluto.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 2 de junio de 2016

Chile: el paraíso de los delincuentes

Cuando Chile retorna a la democracia en el año 1990 se pensaba en que este país mejoraría y que todo empezaría a andar sobre ruedas, pero nos equivocamos.
Si bien es cierto se recuperó algo tan importante como lo es el derecho a elegir, también ganamos lo que yo llamo: garantías para delinquir.

En Dictadura por último no había nada que reclamar, las autoridades de Gobierno robaban y no pasaba nada, ni siquiera se sabía en esa época (recién en los últimos 3 años ha salido todo a la luz) que la delincuencia era parte de nuestros "líderes".
Hoy ya la cosa es descarada, si hasta el mismo hijo de la Presidenta de la República está involucrado en temas delictuales, y adivina qué, sí, no le pasará nada, ni siquiera le quitarán la plata.

Son tales las garantías que hay para robar a gran escala que ya no son los hurtos de la caja chica del trabajo, no, son estafas a los clientes y quedarse con la plata que beneficiarían a todos los chilenos, total como mucho tendrá una reprimenda pública, una pequeña funa de un día y ya al rato se le olvidará al ciudadano y volverá a su vida de siempre.

Ejemplos hay tantos que me podría dar un festín mencionando a esas personas que como mucho están con arraigo nacional pero viviendo en sus mansiones, mientras que los que roban en los supermercados tienen que pasar más de una noche en la cárcel.

Más encima ahora se dieron cuenta que podían quedar como inocentes si en medio de la investigación se les formateaba su computador, se le quemaba o le entraban a robar a su oficina y justo (una tremenda coincidencia) se robaban el computador donde estaba toda la información.

El año pasado fue Sebastián Dávalos, ahora es Pablo Longueira, ¿quién más se sumará a estas extrañas desapariciones de archivos?

La triste realidad es que da lo mismo si existen o no esos archivos que los inculpan, porque aunque así sea es seguro que ninguno de los dos pasará un solo día en la cárcel y hasta es probable que si se presentan de candidatos a algún cargo público resulten electos por gran mayoría.

Así está Chile, con las puertas abiertas a la delincuencia.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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