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lunes, 8 de noviembre de 2021

El amor de mi vida

El primer amor de cada persona siempre llega a llenar la vida, a complementarla, a que cada día sea una nueva maravilla y por lo mismo la llamas "el amor de mi vida". Y en esa etapa de tu vida lo es, no has conocido más, sin duda que esa persona es el amor de tu vida y pase lo que pase habrá sido la primera persona que compartió tu vida y te llenó de alegrías.

Por alguna circunstancia, en la gran mayoría de los seres humanos ocurre que ese primer "amor de mi vida" se va, se aleja, se termina la relación y sufres, no importa quien haya decidido terminar con todo, igual sufres. Es en ese momento que comienzas el duelo y algo que no sabías ni esperabas: el camino para encontrar al gran amor de tu vida.

Y cuando llega ese amor es cuando menos lo esperabas, incluso sientes que la necesitabas antes en tu vida, porque eres tan feliz que no te das cuenta que llegó en el momento preciso, cuando ya has vivido lo suficiente como para entregar y recibir amor sin trancas, sin caretas, sin ataduras. Ya te equivocaste lo suficiente como para haber aprendido y entregarte a plenitud.

El amor de mi vida llegó a mis 42 años, después de un largo recorrido, después de haber aprendido, después de haber llorado y haber reído.
Llegó cuando ya mis dos hijos han crecido para recibirla a ella con tanto amor y cariño como la recibí yo. Y es que ella no llegó sola pues también había dado un recorrido por la vida que le dejó un hijo adolescente y un bebé para que fuera mi hijo también. Imagínate, no solo recibí el regalo de tener una mujer maravillosa a mi lado, también recibí el regalo de un nuevo hijo.

Van dos años de relación, dos años de aprendizaje, de alegrías, de algunas tristezas. También han aparecido las discusiones, pero ya no son las cosas que me enojaban hace 20 años o hace 10, no, ya el recorrido hace que todo sea más simple. El amor me hizo tolerable, y de seguro a ti también te pasa que miras hacia atrás y te das cuenta que esas cosas que antes te molestaban ahora las pasas por alto. Eso pasa cuando encuentras al amor de tu vida.

Y entonces cuando ya te sientes pleno, completo, realizado, el amor de tu vida te da otro regalo, una sorpresa que hace que el amor que sientes no quepa en tu corazón: un nuevo hijo o hija.
Sí, la vida se abre camino y cuando hay amor ese camino se pavimenta para recibir a un nuevo ser.

Nunca es tarde para el amor, nunca es tarde para empezar y aunque sientes que mueres cuando terminas una relación no intentes cerrar esa puerta, porque el amor llegará, la derribará y terminará por conquistarte para siempre.
El pasado ya fue, ya aprendiste, ya pasaron a ser un bonito recuerdo, pero siempre lo que viene será mejor, verás que sí.

Solo 3 palabras me quedan por decir:

TE AMO ROSSY




jueves, 3 de marzo de 2016

Los Años Maravillosos

Durante la década de los 80 se exhibió en Chile, en televisión, una serie norteamericana en la que el protagonista recordaba su infancia y adolescencia entre 1968 y 1973, esa bella época del colegio, Los Años Maravillosos.
Y bueno, en mi caso no es muy distante, puedo decir que esos años de estar en el colegio fueron mis propios años maravillosos.

Cada día era una aventura, desde el primer día que estuve en una sala, en el prekinder, donde junto con un amigo nos escapamos un par de veces de la sala y nos pillaron ocultos en otro lugar, sin razón alguna. En kinder ya éramos "grandes", así que ahí conocí a mi primer amor: la tía María Elena (o como se llame porque no me acuerdo bien del nombre). Recuerdo que lo que más me gustaba de estar ahí era poder revisar esos libros con pop up, o sea, que los abría y aparecía un castillo o un animal que se salía de las hojas para que yo lo tocara.


De primero a quinto básico asistí a un colegio que quedaba cerca de mi casa. Ahí fui premiado por rendimiento académico, aprendí a leer muy bien a mitad del primero, tuve un mismo profesor jefe durante todos esos años, nos tiraban las patillas del pelo cuando nos portábamos mal, tuve una fuerte discusión con mi profesor en tercero porque yo no quería hacerle caso de puro orgulloso que era. También me enamoré, pero de esos amores platónicos que uno siempre recuerda. Una de ellas era compañera mía, estaba en mi sala, cerquita, pero siempre supe que no me pescaría ni en bajada.
La otra era de un curso superior, ojitos verdes, tez blanca y cabello más abajo de los hombros, liso. 

Además fueron los años en que me dieron un poco de independencia en mi hogar y me dejaron irme solo desde el colegio a mi casa. Incluso una vez intenté engañar al inspector, y ya lo había logrado, pero cuando iba a salir por la puerta me arrepentí y conté la verdad.

En sexto básico me cambié a otro colegio en el cual me quedé hasta salir en cuarto medio. Qué maravillosos años. Sería egoísta con todo el resto de mi vida decir que esos años fueron los mejores, pero sí puedo decir que fueron maravillosos.
Era la época en que no existían las consolas de vídeo juegos (solo contábamos con "Atari"), no existía el Internet, menos los teléfonos celulares. Es por eso que no hay tanto registro gráfico de lo que viví en esos años, pero sí está el recuerdo en la mente de lo bien que la pasé jugando a la pelota en la calle, al tombo, las naciones, el corte cadena, el caballito de bronce en el colegio, al bachillerato, y tantas cosas más que me hacen mirar hacia atrás y sentirme feliz.

Hoy, para mis hijos, estar en el colegio ya no es lo que yo viví, es todo muy distinto, porque en 30 años vaya que ha cambiado la sociedad. Es quizás por eso que muchos padres y madres dejamos a nuestros hijos con aprensiones en su sala de clases, y estamos ansiosos de que ya sea la tarde para poder verlos y preguntarles como estuvo su día.
Pero bueno, hay que crecer también, y no lo digo por ellos, lo digo por mí como padre, porque soy yo el que debe entender que mis hijos ya están creciendo y que empiezan a ver el mundo con sus propios ojos y a interactuar de manera independiente con su entorno, con todo lo que eso significa.

Tal vez nunca esté listo ni yo, ni tú para soltar a los regalones de la casa, solo sé que ocurrirá y debo empezar a asimilarlo.

Por ahora hay que dejarlos que disfruten de esto que empiezan, de estos Años Maravillosos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 15 de octubre de 2015

Fútbol: ¿Entretención o Guerra?

Desde temprana edad me gustó el fútbol. Recuerdo que jugaba en la calle, en la cancha de tierra que había en el barrio, en los campeonatos a los que me invitaban y significaba despertarse muy temprano el día domingo.

Al estadio también acudo desde que era niño y la cercanía con el Santa Laura así me lo permitía, además que Colo-Colo muchas veces jugó de local ahí antes de tener su propio estadio. Y si no era el Cacique me arrancaba a ver parte del segundo tiempo de cualquier partido que ahí se jugara. Se podía estar tranquilamente en cualquier lugar del estadio.
Pero de repente todo cambió y se convirtió en una locura, en una violenta locura.

Cada vez que miro un partido europeo me maravillo primero con el estadio y después con el público. Estadios llenos aunque el partido fuera entre equipos de la cola de la tabla, y en donde las barras pueden convivir, estar juntas, sin separaciones de rejas ni con guardias de seguridad.
Es que allá se entiende esto como un juego, donde el fanatismo se lleva en la sangre, pero no se mezcla con la vida misma.

Sí, soy fanático de mis colores, pero eso no significa que todos los que me rodean deben ser iguales a mí, también pueden pensar distinto y ser mis amigos.

He visto con vergüenza y tristeza como en el estadio Monumental, a donde asisto, ser del equipo rival es firmar una sentencia a muerte. Simplemente no se te permite tener otros colores o gritar el gol del contrario, porque eso es como ponerte una X en tu cuerpo para que te lluevan cosas junto con las ofensas.
Con la misma tristeza y vergüenza he leído los comentarios en estos días donde se trata de lo peor al pueblo peruano solo porque unos pocos pifiaron el himno nacional de Chile en Lima. Ahí les brotó todo el nacionalismo (que se pierde a fin de mes cuando se celebra Halloween) y por supuesto volvió la amnesia que les hace olvidar todas las veces que en el estadio Nacional de Chile se pifió el himno peruano.
Entonces como ellos cometieron esa falta de respeto hay que ser más irrespetuosos con ellos. Hay que rayarles el baño y escribir mensajes incendiarios en twitter, instagram y cuánto medio de comunicación se les ocurra. Y claro, por supuesto que hay que abanderarse y avalar estas prácticas que hace algunos años nos parecían terribles cuando éramos nosotros las víctimas.

¿Esa es la sociedad que queremos?
¿Eso queremos para el fútbol? ¿Que deje de ser un juego y se transforme en una guerra?
¿Quieres combatir el odio con más odio?

No cuentes conmigo para eso, ni conmigo, ni con mis hijos, porque a ellos les enseñaré a amar el deporte y a las personas que lo practican, sean del mismo equipo o rivales.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 20 de agosto de 2015

Un Metro de respeto

La Educación, el Respeto y el Amor son 3 cosas que van de la mano con la Familia, base de toda sociedad.
Abriendo un poco el espectro de la mirada nos podemos dar cuenta que esas 3 cosas son las que escasean en esta época en mi querido Chile. Entonces la conclusión cae de cajón: la base está resquebrajada, o sea, la Familia no está cumpliendo con su rol.

En el Metro de Santiago, para quienes viajan a diario en él, se ha perdido todo Respeto, es una especie de jungla donde el más fuerte se impone. Si eres de estatura baja debes convertirte en todo un Napoléon Bonaparte para imponerte ante esa masa que quiere avasallar contigo.
Un hombre no vidente fue víctima de violencia de parte de un usuario que estaba sentado en el suelo del vagón impidiendo que más personas se ubicaran en ese lugar. Le molestó que le corrieran su bolsa con el bastón y respondió con un golpe que hizo que el hombre ciego cayera y perdiera la conciencia por unos minutos.
Al ser entrevistado, el victimario dijo: "de haber sabido que era ciego no habría reaccionado de esa forma".
Con lo que entiendo que de no haber sido ciego el golpe que le dio habría tenido justificación.

¿De qué me perdí?
Hasta donde yo sé la falta la cometió quien estaba sentado en el suelo faltando el respeto a todas las demás personas que buscaban un espacio en el Metro para poder llegar a su hogar, a su trabajo o a donde quisiera ir. El que recibió el golpe, sea ciego o no, merece todo el respeto del mundo, y eso empieza por respetar su metro cuadrado que en ese medio de movilización debe ser compartido por 6 o 7 personas.

Volvemos siempre a lo mismo: la Familia.
De una vez por todas hay que trabajar en eso y no lo digo con políticas de Gobierno, sino con políticas de familia. Ya debemos dejar de estar tan ocupados en otras cosas, hay que darle el tiempo que necesita la familia, esa rica conversación con los hijos, menos trabajo y menos tele. No digo que estemos todo el día como los amish en las casas, sin tecnología para poder conversar, digo que hay que darse el tiempo y el espacio para aprender en familia sobre lo que de verdad es la vida.
Así ganaremos en respeto, amor, y construiremos una sociedad mejor.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 13 de agosto de 2015

Prohibido prohibir

Desde temprana edad he escuchado y leído que Chile es el "jaguar" de América, el país más solvente económicamente y con los menores índices de corrupción (imagínate como está el resto del continente). Y a medida que avanzan los años me he dado cuenta que eso es un bonito discurso, una maravillosa etiqueta que solo busca ocultar lo que realmente somos: un país lejos del desarrollo.

Nos falta mucho en varias materias. Por años a lo que se aspira es a tener un buen crecimiento económico, pero en todo el resto estamos carentes y con una despreocupación absoluta.

Bueno, no absoluta, porque al menos se han encargado de llenarnos de leyes prohibitivas y sin las fiscalización para que se cumplan. Pero lo que es peor, no hay una educación desde la base (familia) para que no se tenga que prohibir nada.
Si nos ponemos a revisar las leyes, nos daremos cuenta que la mayoría tiene por fin obligar a que la gente sea sensata y con un mínimo de sentido común. Es triste que tenga que ser así, pero lo es.

Si tan solo aprendiéramos desde la casa lo que es el respeto por la vida de los demás y la vida propia no tendría porqué existir una ley que prohíba ir demasiado rápido en vehículo por las calles. No existiría una ley que prohíba pasar la luz roja del semáforo. No existiría una ley que prohíba estacionar el vehículo en las salidas de otros vehículos. No existiría una ley que prohíba fumar en lugares públicos y cerrados.
En fin, son solo unos ejemplos para señalar que todo eso no sería necesario si el respeto por la vida fuera algo que nos inculquen desde la casa.

Lo mismo pasa con la educación vial: no existe. En la casa con suerte se le dice a los niños y niñas que deben cruzar con luz verde y en la esquina, pero solo queda en eso, en decirles, porque la realidad que ellos ven cuando salen de la mano de su mamá o su papá es que se puede cruzar en cualquier lado, con rojo incluso, pero mirando bien a ambos lados.

Educar no es solo traspasar conocimientos, fechas, datos, va mucho más allá y como sociedad se está dejando de lado... desde hace varios años.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 28 de abril de 2015

Papá y mamá, un ejemplo a seguir

Ser papá y mamá no es fácil, tampoco digamos que es difícil, solo es, a veces cuesta y a veces se te hace más llevadera la cosa. Es una labor hermosa, llena de sorpresas, pues los niños y niñas no vienen con un manual de instrucciones para el nuevo papá o mamá. En el camino no solo se disfruta, también se va aprendiendo y adecuando la crianza a la forma de ser de cada uno.
Es por esto que cada persona lo hace de una manera particular, no hay recetas, lo que le sirvió a tu mamá, a tu tío, a tu vecina o a tus amigos, no necesariamente te servirá a ti, pues tus hijos son distintos a los de ellos y ellas.

Lo que sí tengo claro es que como papá tengo una gran responsabilidad, y es que no solo soy el que proveerá de abrigo y comida a mis pequeños, también tengo la responsabilidad de entregarles amor, cariño y valores que los hagan ser felices, apartados del egoísmo que tanto daño hace al ser humano.
Tal vez no sea la mejor persona del mundo, no soy perfecto y me equivoco, pero aún con esas imperfecciones soy un ejemplo para mis retoños. Es por esto que debo procurar ser un buen ejemplo, alguien que le transmita cosas que en un futuro le harán pasar una buena estadía en la tierra

No solo soy el ejemplo a seguir por ellos en mi manera de actuar, también lo soy en como me alimento, en mis hábitos, hobbies, en como hablo, en fin, en todo. Si yo hablo con groserías ellos harán lo mismo. Si yo les regalo pistolas de juguete y les enseño a usarlas los estaría guiando a un mundo de violencia, y sé que eso les traería consecuencias muy malas en el futuro.

Padre y madre son quienes guían a sus pequeños, y la idea es que los guíen por el mejor camino, aquel que le hará bien a ellos y a su entorno.

Hoy la invitación es a que revises tu vida y tu relación con tus hijos e hijas, a que mires el camino por el cual los estás llevando, corrijas lo que estimes necesario, y refuerces aquello que sientes que haces bien. Recuerda que lo que aprendan ahora es lo que se reflejará en sus vidas en unos años más.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Con perdón, sin olvido

Cuando perdonas es porque recuerdas, si lo hubieses olvidado ya no tendrías nada que perdonar. Así funcionan las relaciones humanas, sobre todo las de pareja.

Es muy difícil encontrar en esta época matrimonios con más de 10 años juntos, y los que hay es porque entendieron y rescataron siempre lo bueno de su relación. No es que esas parejas no hayan tenido problemas, es más, muchos de ellos pasaron por verdaderas tormentas, pero ahí están, juntos, compartiendo una vida felices, caminando por la vida tomados de la mano para hacer frente a los vientos fuertes.

Para ellos y ellas junto con los problemas existió el perdón. Sí, porque perdonar no es exclusivo de Dios, pues de ser así solo quienes somos creyentes conoceríamos lo qué es. El perdón es humano, es abrazar a esa persona que te hizo daño y empezar juntos a enmendar el camino.
Ese perdón no va de la mano con el olvido, al contrario, el recuerdo de la causa de la tristeza siempre estará y será algo que no podrás borrar ni de tu mente, ni de la mente de la otra persona. Ese recuerdo permanece no por un capricho o rencor, sino porque es algo que te dejó una marca en el alma (esa misma alma que Felipito, el amigo de Mafalda, nunca pudo explicar qué es).

El olvido no existe cuando se trata de cosas del corazón, pero no es malo, no es negativo que no exista, porque nosotros los humanos necesitamos recordar nuestras caídas para no tropezar de nuevo. Claro, somos especialistas en embarrarla, algunos lo somos más que otros, y hasta podemos cometer los mismos errores, pero eso no es por olvido, es porque nunca quisimos aprender nada más.

No culpo a quienes se cansan de que su pareja cometa tantos errores y finalmente lo o la deje.
Destaco a quienes sí pudieron perdonar y continuar el camino juntos. Destaco a quienes en el momento de la tormenta pudieron calmarse y mirar hacia atrás para hacer el balance de lo que ha sido su vida juntos, porque fue en ese momento en que pudieron ver el vaso medio lleno y se dieron cuenta que los momentos de felicidad eran tantos que hubiese sido injusto terminar la relación por esos pocos momentos de tristeza.

"Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar."

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 17 de julio de 2014

Discriminación disfrazada

Mis primeros años en el colegio los pasé en uno municipal, que luego pasó a ser Particular-subvencionado. En esa primera etapa conocí gente que provenía de distintos estratos sociales, pero no había una diferencia marcada por la sociedad en cuanto a eso, todos éramos y nos sentíamos iguales.

Hoy se plantea una reforma educacional que propone terminar con los colegios particulares-subvencionados y así acabar con la segregación que se hace actualmente en esos colegios, donde los niños y niñas son sometidos a pruebas y entrevistas para ver si son "aptos" o no para ese establecimiento.

Muchos están en contra y dicen, oficialmente, que es porque el Gobierno no garantiza con esto la mejora en la calidad de la educación. Pamplinas, lo que realmente temen es que sus hijitos e hijitas se "mezclen" con gente que no es de su mismo estrato social. Lo sé porque lo he leído y escuchado por parte de esos padres y madres que marchan y hacen protestas para que la reforma no se aplique. 
Discriminan por la condición social, eso es lo que hacen con estos temores absurdos.
Aseguran que con la llegada de estos niños y niñas a "sus" colegios, llegará también la delincuencia y bajará la calidad de la enseñanza al permitir la llegada de gente "flaite".

¡Por Dios!, disculpe la palabra, pero me parece una pelotudez lo que dicen. Es equivalente a decir "ellos no son seres humanos" o "mis hijos son mejores que esas personas".

Dejen la tontera de una vez, estamos hablando de seres humanos, de niños y niñas que no tienen nada distinto y que son tan dignos que mis hijos.
Ojalá aprueben esta reforma. Ojalá mis hijos tengan de compañeros y compañeras a personas que tienen menos poder adquisitivo o más. Quiero que ellos se palpen de la realidad, quiero que visiten casas distintas a la suya, que vean que no todos pueden tener lo mismo y que hay que esforzarse para conseguir los objetivos. No los quiero en una burbuja que les muestre lo bonito y crean que todo es color de rosa en el mundo.

Vamos adelante con esta reforma, vamos adelante con la dignidad de todos los seres humanos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.


jueves, 10 de julio de 2014

¿Aprender o tener buenas calificaciones?

En Chile la mayoría de nosotros se educó con el método prusiano de enseñanza, es decir, todos bien alineados, separados en cursos por rango de edad y sometidos a evaluaciones con nota para determinar de ese modo quien "sabe más", quien "aprendió más" y así al final de año darle un reconocimiento por dicho "mérito". Nuestros hijos, lo más probable, es que se estén educando con dicho método.

¿Sabía usted que no es el único método de enseñanza que existe?
Pues no lo es. Tal vez es el único que conocemos y nos hemos adecuado a él, a tal punto que se nos hincha el pecho cuando nuestro hijo o hija llega con un 7 a la casa y obtiene un promedio sobresaliente. Es ahí cuando se lo contamos a todo el mundo y decimos que nuestro pequeño o pequeña es el ser humano más inteligente del mundo, o sea, estamos midiendo la inteligencia con una escala de notas.

Hay muchos métodos más que se aplican en Chile (más información en este blog), pero son minoría, sin embargo el que sean menos no quiere decir que sean malos o que no enseñen lo mismo que el método prusiano. Todo lo contrario, enseña mucho más que eso pues no necesariamente se basan en calificaciones de 1 a 7, sino en evaluaciones donde se aprecia el objetivo final: ¿aprendió o no la niña o el niño?

La educación personalizada es el ideal para el método prusiano, pues en cursos de menos alumnos se puede trabajar de una mejor manera y poniendo enfásis en cada niño o niña por sobre la masa que llega a marear al profesor o profesora. Es así como el docente lo único que alcanza a hacer es pasar los contenidos determinados por el Ministerio de Educación. Bueno, la educación personalizada permite ir un poco más allá.

También están métodos como el Montessori, Freinet, la gran aventura educativa, Waldorf, Etievan, Proyecto Optimist. Esos por nombrar a algunos donde el enfásis no está en los contenidos ni en las calificaciones, sino en el desarrollo integral del ser humano. Algunos de estos métodos son en base a juegos donde el niño y niña hace lo que más le gusta y además aprende.
No hay ceremonia final de premiación, ni libreta de notas, pero lo que sí hay es niños y niñas felices que NO compiten por un premio, por una nota y que no se frustran cuando no lo logran. Junto con ello hay padres y madres igual o más orgullosas que aquellas cuyos hijos tienen "notas destacadas".

Ya, sí, concuerdo que una buena calificación te pueda poner feliz y orgulloso o orgullosa, pero ¿es que acaso no te sientes orgulloso de tu hijo o hija solo por el hecho de que exista? ¿Depende de una nota que infles tu pecho por tus pequeños?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 7 de julio de 2014

Rico e inteligente

Todos los que pasamos por el colegio sabemos lo crueles que pueden llegar a ser nuestros pares cuando somos pequeños y es por lo mismo que siempre estamos pendientes de nuestros hijos, lo cual no quiere decir que ellos no vayan a pasar algún tipo de mal rato durante sus juegos escolares.

Particularmente, conmigo no fue la excepción.
Desde pequeño me hicieron sentir que no era una Adonis precisamente. Los sobrenombres que me pusieron no eran lo más lindos del mundo (no creo que alguno lo sea), pero sí me hacían sentir menos, me tiraban para abajo, sobre todo cuando hacían burla de mí por mi apariencia física.
La pasé mal, es cierto, pero por mi personalidad no fue algo que me desmoronó, pues me encargué de destacar en otras cosas. Ya sabía que modelo no sería, así que tenía que desarrollar otras cualidades. Fue así como me apegué a la lectura y escritura, además del deporte, con lo cual yo me daba ánimos para enfrentar el día a día.

Cuando cumplí los 18 años me seguía no sintiendo el Tom Cruise de mi barrio, pero no había gente que me lo hiciera ver así, en ese entonces era solo yo el que por creer eso seguía sumido en mi timidez. Mas ocurrió algo que cambió mi vida y que se dio todo en una misma época: me acerqué a la Iglesia, viví EJE, participé de Misiones y empecé a conocer a Cristo. Así fui descubriendo que yo era único e irrepetible y que si bien para el resto del mundo no era agradable a la vista para mí sí tenía que ser el más hermoso del mundo.

Fue así como esa idea se fue interiorizando en mí cada vez más y empecé a sentirme mucho mejor, al punto de que cada vez que me preguntan como estoy respondo (no siempre eso sí), que estoy "Rico e inteligente", no porque lo sea, sino porque así me siento y así quiero que me vean.

Físicamente no he cambiado, pero sí mi actitud frente a la vida y frente a las personas. Soy yo el que se siente seguro de lo que soy y si eso se lo puedo transmitir a los demás y contagiarlos para que ellos también se sientan seguros de sí mismos, mucho mejor. Es por eso que día a día se lo transmito a mis hijos, para que ellos el día de mañana, cuando se enfrenten a situaciones como las que yo viví sepan salir adelante y sentirse siempre los más hermosos e inteligentes del mundo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 27 de mayo de 2014

Sin manual de instrucciones

"Suegrita, mándeme el manual de instrucciones, su hijo venía complicado".
Acabo de leer esa frase y vaya que me hizo sentido, porque caramba que somos difíciles de entender para el sexo opuesto. Y lo digo a nivel general, porque el varón y la mujer son tan distintos que cuesta un montón comprender la lógica con que cada uno se desenvuelve en el diario vivir.

Justamente le mencionaba a una amiga que el varón cuando tiene una pareja se autopresiona para cumplir con ciertas cosas que la otra persona demanda. Y no me refiero a que exige, sino que bien sabemos cada uno de nosotros los varones, que son cosas que le agradan a las mujeres y particularmente sabemos lo que le gusta a nuestra propia mujer. Pero debemos reconocer que nosotros no tenemos la iniciativa para hacer o decir tal o cual cosa, claro, hay excepciones, pero el hombre en general no es el príncipe azul, no es el que dice a cada rato "te amo", no es el que llega todas las semanas con un ramo de flores, no es el que le regala vestidos a su mujer. No, no nos nace y nos "presionamos" para que así sea, porque sabemos que nuestra pareja estará encantada.

Me imagino que si una mujer pide el "manual de instrucciones" a la suegra es porque no somos tan simples como podemos creer nosotros los varones, y es que en el mundo de la mujer hay cosas que no encajan, como por ejemplo:

* Si ella tiene una cara particularmente distinta a la de todos los días es porque claramente le sucede algo, y preguntarle ¿Te pasa algo? quiere decir que no sabes lo que le pasa y eso para la mujer es sinónimo de que no te interesa.
* Si cuando te sientas a ver fútbol ella te empieza a hablar de los arreglos de la casa o que quiere salir a pasear es porque no entiende que tú lo que quieres hacer es mirar como 22 varones corren detrás de un balón para encajar el gol en el otro arco. Para ella el fútbol no tiene sentido, pero comprarse 20 pares de zapatos que utilizará una vez en la vida es casi como de importancia nacional.

Así suman y siguen las diferencias entre el varón y la mujer.
Así suman y siguen esas pequeñas "complicaciones" con las que viene cada uno y que no venían especificadas en el manual de instrucciones.

En estos tiempos contar hasta 10 ya no es suficiente, intenta contando hasta 20.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 26 de noviembre de 2013

El Hipódromo y sus colores

El día sábado recién pasado fui en la tarde a darme una vuelta por el Hipódromo Chile. Hace muchos años yo había ido con unos compañeros de colegio, pero a jugar a la pelota, o sea, lo único que hice fue llegar y pasar al lugar donde jugaríamos, jamás miré todo lo que me estaba rodeando.

Fui al sector de los jardines porque había leído que estaba lleno ya que en la noche lanzarían fuegos artificiales. Lo que ahí vi fue emocionante, pintoresco, sabroso.
Familias completas disfrutaban de una tarde de entretención. Estaban tíos, primos, abuelos, hermanos, en fin, toda la prole reunida en un buen lugar de esparcimiento.

Había pasto, juegos infantiles, asados por doquier, el tío borracho, la señora preocupada de las ensaladas, la guagua amamantándose, el niño que quería hacer "pís", todo lo que hace de mi gente chilena la más querida del planeta.

Por supuesto que estaba plagado de vendedores ambulantes, vendían challa, dobladitas con queso, empanadas, burbujas, pegalocos, globos, helados, bebidas y un montón de cosas más.
Restaurantes (así decía el cartel), baños y por supuesto las cajas para hacer las apuestas que estaban llenas previo a la carrera.

Y para ver la carrera estaba esto:
Una galería de madera, sin respaldo que estaba justo frente a la línea de llegada.
Me senté ahí antes que llegara toda la gente a ver "la carrera", pero lo único que logré ver fue a 3 caballos luchando por llegar primeros, y recién los vi en la recta final.

Cuando miré al frente de esta galería me encontré con esto:
Butacas individuales con respaldo, palcos, casetas de transmisión, hombres con sus polerones sobre los hombros y no amarrados a la cintura como era en los jardines.
Comodidad absoluta y vista privilegiada para TODA la carrera. Debe ser todo un placer pasar una tarde allá.

Dos realidades en un mismo lugar. Dos realidades viendo la misma carrera.
¿Con cuál te quedas tú?
Yo me quedo con mi gente que teniendo tan poco siempre lo pasa bien.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 5 de septiembre de 2013

El Euro-Peo

Lo conozco desde que era un cachorro, recuerdo su pelo rubio y las "pequeñas" pataletas que hacía en ese entonces. Era el más pequeño de mis primos, pero siempre quería estar con nosotros, los que nos creíamos grandes.
¿Cómo olvidar esas tardes de verano en que nos sentábamos a mirar como jugaba Súper Nintendo SOLO? Claro, si el cabro era picado, como le ganábamos nos dejaba sin jugar para poder ganar un partido, si con suerte le ganaba a mi hermano. ¡A mi hermano! al que nunca le gustó el fútbol. Recuerdo que de picados nos íbamos a jugar a la pelota afuera y lo dejábamos solo en la pieza... hasta que llegaba como perro arrepentido para chutear un rato.

Creció jugando pool junto al Tata, y de paso aprendió todas las "mañas" que nuestro abuelo utilizaba en el juego. De hecho, en el verano, pasaba más tiempo en el pool que en su propia casa. No digamos que se convirtió en el mejor jugador del mundo, pero algo aprendió, al menos ahora no se pica tanto cuando pierde.

Inolvidable cuando cierta tarde de diciembre nos encontrábamos haciendo tonteras con fuegos artificiales cerca de su casa, y algo salió mal, estuve a punto de quemarme toda la cara y el pelo, pero como no pasó nada le dijimos que se quedara callado, que no dijera nada... Claro, a los 7 años es difícil mantener el silencio, partió corriendo a contarle a sus padres, a los míos y a todos los que estaban en la casa. Hasta ahí llegó la diversión de ese día.

Tiempo después, cuando ya tuvo su título profesional, se fue a trabajar al sur de Chile, solo, aburrido. Y en parte, los que quedamos acá en Santiago, también nos aburrimos de no tener sus locuras cerca. ¿Quién nos iba a hacer reír tanto? Con suerte lo veíamos cada 2 meses.
Para más remate después vuelve, pero para preparar las maletas nuevamente, ahora el destino sería Europa.

Y se fue no más, le hicimos despedida para que se fuera con ganas y no volviera más. Pero no resultó...
En España se lanzó a la buena vida, la canción de Ricky Martin se convirtió en su himno y él en su ídolo. Sí, allá conoció su verdadera identidad, abrió el closet y se liberó. Todo lo supimos por fotos y algunas cosas que él mismo nos contaba desde su lugar de "estudio".

Finalmente estuvo solo 5 meses en Europa, pero llegó convertido en todo un Cotito, hasta con acento español. Era el nacimiento de un nuevo Euro-Peo.

Hoy ya celebra su cambio de folio, 30 años de vida, de experiencias, de alegrías y locuras, y también, porque no decirlo, de indecisiones. Ha vuelto y hoy celebra su nuevo año de vida de la mano de una mujer, no la de su madre, de otra mujer... ¿Será pantalla? No lo sabemos.
Solo nos queda agradecer todas esas alegrías que nos da cada vez que nos reunimos, en lugar donde anda las risas no faltan. Ya bueno, es cierto que a veces nos reímos de él, pero la mayor parte de las veces es él quien nos hace reír con sus historias.

Un abrazo grande, en sus 30 años, para nuestro querido Juanjo.



Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 24 de julio de 2013

Los colores, juguetes y su género

Con el paso del tiempo la sociedad va cambiando, con ello sus tradiciones, costumbres y creencias, pero hay otras que permanecen y que me sigue sorprendiendo que así sea.
Una de ellas es la sexualidad que se le atribuye a los colores y a los juguetes. Constantemente escucho y veo la diferencia que se hace con los niños y niñas a la hora de hacer regalos, pintar la pieza o comprar ropa. 

Resulta que todavía existen los "colores de niño" y los "colores de niña". Claro, a uno le meten en la cabeza durante toda la infancia que el rosado es de niñas y el celeste es de niños, pero cuando somos grandes nos dicen que los varones nos vemos lindos con camisas rosadas, ahí es cuando no entiendo nada.
¿Cómo pretenden que uno quiera usar camisas rosadas si siempre le dijeron que era color para niñas?

De los juguetes ni hablar, es difícil que a un niño le regalen una cocina o a una niña un auto, es casi imposible que ocurra, aunque la realidad diga que los niños también juegan a cocinar, a pasear la guagua, al doctor, y las niñas también juegan con autos.

Hace poco compré un regalo y al momento de llevarlo para que lo envolvieran me preguntaron "¿Papel de niño o de niña?".
¿Es necesario otorgarle un género sexual a las cosas, colores y demases? ¿Qué pretendemos con eso?

La sexualidad no la marcan ni los colores, ni los juguetes, ni los papeles de regalo.

¿Y tú, también le pintaste la pieza de rosado a la niña?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 9 de julio de 2013

El maestro chasquilla

Yo creo que a todos los hombres, les debe pasar lo mismo (bah, que raro, me recordó una canción). Ya bueno, no sé si a todos, pero sí a muchos varones y unas poquitas mujeres les da por desarmar las artefactos eléctricos que se estropean para repararlos por su propia cuenta. ¿A ti no te pasa?

En mis cortos años de vida ya he desarmado varias cosas buscando su falla y muchas veces doy con ella y la reparo, pero hay otras veces en que desarmo y no recuerdo ni donde se ponían los tornillos. Es ahí cuando tengo problemas en la casa, a veces con risa y otras con enfado, y de fondo se escucha una canción: "Perdón, perdón, yo sé que la embarré, mas no era mi intención causar desilusión".

Recuerdo que mi papá me contó la historia de que él cuando pequeño desarmó una radio para ver los hombrecitos que hablaban desde su interior, obviamente no lo consiguió y probablemente esa radio no volvió a funcionar (claro, los hombrecitos se arrancaron) pero él sació felizmente su curiosidad. Eso es lo mismo que hago yo, desarmo los artefactos para descubrir el problema, para intentar solucionarlo y si ya veo que es muy difícil la solución entonces agarro todo y lo mando al especialista o lo desecho de una. Y no es que tengan mucha plata como para botar las cosas malas, es porque algunos artefactos ya no tienen reparación y es mejor cambiarlos.

Pero la satisfacción que siento cada vez que desarmo algo, que veo sus componentes, los circuitos, las conexiones, es impagable, más aún cuando después de limpiar la maquinita la logro reparar, entonces es ahí cuando saco pecho, me sobro un poco y celebro con una sonrisa que no se me borra en todo el día... lo malo es que eso ocurre una vez al año no más.

Yo seguiré desarmando y armando cosas, seguiré saciando mi curiosidad.
¿Qué harás tú?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 4 de junio de 2013

Educación chilena, tarea de todos

¿Qué se entiende por educar? En una sociedad de mercado como la chilena y sobre todo, con el alto nivel de consumismo que tenemos, la educación también es un producto que debe ser medido, es por ello que existen las pruebas con escala de notas del 1 al 7, existe el SIMCE, la PSU y varias otras mediciones más. Esa es la educación por la que se está peleando desde hace algunos años, porque mejore la calidad de ésta, para que todos tengan la posibilidad de estudiar sin endeudarse tanto y obtener buenas calificaciones.

La educación va mucho más allá que el conocimiento sobre alguna materia en particular o sobre todas y cada una de ellas en general, educar tiene que ver con el ser humano completo, no solo con una parte de él. Un colegio, una universidad, nos pueden entregar las herramientas necesarias para desempeñar bien un trabajo, para leer bien, para saber sumar, pero si no sabemos enfrentar la vida estamos fritos.

Día a día nos enfrentamos al triunfo y al fracaso, al llanto y a la risa, a personas agradables y de las otras, y el poder levantarse después de caer, el ser buena persona, el pensar en los demás al momento de desempeñar mi trabajo y muchas cosas más, no son medibles, no hay PSU que te diga si vas bien o no.

Pero esta sociedad al parecer no necesita eso, nos llenamos de ránquines con los "mejores" colegios, las "mejores" universidades, los mejor evaluados en el SIMCE, etc. Luchamos para que nuestros hijos e hijas entren a un buen colegio que los lleve a la universidad, muchas veces no endeudamos para ello.
Sin embargo nos olvidamos de prepararlos para la vida, para enfrentar las situaciones, para pensar en el otro y salir de la burbuja en que la sociedad capitalista nos quiere meter a cada uno de nosotros.

Hay colegios que educan integralmente a las personas, no sé si existe una universidad en Chile que también lo haga, pero si fuera así, esto no es misión de los establecimientos "educacionales", sino que es tarea de cada uno de nosotros, de educar seres humanos pensantes en nuestros hogares, de transmitir valores que les permitan enfrentar cada momento de sus vidas.

Un viejo y conocido refrán dice "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy". Yo me permito transformarlo en "no dejes en manos de los demás lo que DEBES hacer tú".

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 10 de mayo de 2013

Las fiestas de antaño

Recuerdo mi matrimonio el año 2004, no hace mucho, pero a la luz de tanto avance tecnológico y tanto cambio en la sociedad mundial, parece que fuera la prehistoria.

Ese sábado 27 yo estaba muy nervioso y ya cansado por toda la preparación de la fiesta que habíamos realizado los días anteriores. Así es, porque esa fiesta fue como en los tiempos pasados, en una casa y sin servidumbre, solo con la familia y amigos ayudando a servir los platos, llevarlos a las mesas, organizando los espacios, con ese calor de hogar y la diversión que tanto me gustan.

Recuerdo esos cumpleaños de antes, que se hacían el día que correspondía y llegaban casi todos mis primos, aunque al otro día hubiese clases, ahí se hacían presente, con uniforme y todo. Disfrutábamos de una rica once con puras cosas preparadas por mi mamá y mi abuelita. Y cuando eran mis primos los que estaban de cumpleaños era lo mismo, íbamos en familia para allá y comíamos puras cosas ricas mientras jugábamos por toda la casa.
Los adultos se reían y reían de cada cosa que conversaban.

Cómo extraño esas fiestas, cómo extraño esa improvisación tan sabrosa de los chilenos y ese calor de hogar que se sentía en cada cosa que se realizaba con esfuerzo y cariño.

Hoy todo es distinto, no digo que sin cariño, pero sí muy diferente. Si la fiesta de matrimonio no es un local y con garzones, entonces no se hace la fiesta, se posterga hasta que se tenga plata. Y hay un tipo que dirige cada paso que tienen que dar los novios, cual títeres: "ya, ahora habla la novia", "unas palabras del novio", "la ligaaaaaaa", "todas las solteras vengan por el ramo". No es lo mío.

Y de los cumpleaños de niños ni hablar, porque ya todos son iguales, o casi todos: con payasos o con juegos inflables, con motivos de dibujos animados en la fiesta, que primero se sientan a comer, luego juegan, después la piñata, se viene la torta y finalmente se abren los regalos. No sé, no es lo mío, prefiero la improvisación, lo estructurado me limita mucho.

Y me faltaba mencionar lo mejor de las fiestas de antes: los lentos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 27 de noviembre de 2012

La prueba del amor

Siempre se ha prestado para la broma esto de "la prueba del amor", pues inmediatamente se asocia a la relación sexual en la pareja. La verdad es que a diario están probando tu amor y así también tú pruebas el amor del otro, y no me refiero a que sea algo consciente que se hace, sino que solamente ocurre.

Estas pruebas del amor, en el 90% de los casos, son medidos desde la perspectiva del que evalúa y no desde quien realiza ese acto de amor. Al momento de comunicar algo ocurre eso mismo, es el receptor quien determina si el mensaje fue hecho con tino, tacto, tono, tolerancia y ternura (5 T), por tanto no depende de las intenciones que tenga el emisor. Muchas veces pasa que dices algo y la persona que está al frente tuyo se molesta o se pone a llorar porque se lo dijiste "con rabia", siendo que tú no lo hiciste con esa intención.

Para los actos de amor ocurre lo mismo y es precisamente ahí donde caes en el error, pues estás exigiendo que esas muestras de amor, esas pruebas de amor, sean de la forma que tú lo esperas, que tú lo deseas y no logras ver el esfuerzo que hace la otra persona por realizar este acto, que para ti puede ser pequeño, pero que para él o ella es un trabajo enorme.

Ejemplos en las relaciones de pareja tenemos por montones, así que solamente daré algunos para que logres visualizar a lo que me refiero:


  1. El varón siempre ha sido malo para llamar por teléfono, pero ella quiere que la llame a cada rato. Con suerte él lo hace todas las noches, pero para ella no es suficiente, entonces en vez de agradecer e iluminar su día con esa llamada ella se duerme triste pues durante la jornada él la llamo una sola vez.
  2. Él llega todos los días con mucha energía a casa, tiene cuerda como para unas horas más, pero llega cerca de las 9 de la noche, hora en que ella ya está muy cansada y lo único que quiere es acostarse y dormir. Pero él espera que puedan conversar, jugar, salir, ver una película o tantas otras cosas que se pueden hacer. Pese a su cansancio ella lo espera y se sienta a su lado mientras él come algo, así conversan un ratito... luego de eso se va a la cama. Entonces él se queda amargado, pensando que ella no hace ningún sacrificio por la relación y no logra ver ese tremendo esfuerzo que significa esperarlo y conversar algunos minutos con él.
Casos como estos se repiten a diario en las relaciones de pareja y dañan profundamente a la familia, no te dejan ver el verdadero amor que encierran estos grandes actos que para ti son poco.

Te invito a cambiar el chip, a agradecer de corazón estas pruebas, a evaluarlas desde el punto de vista del esfuerzo que hace él o ella por realizarlas y no desde lo que tú esperas del otro. Transforma la lata por el pequeño esfuerzo en una ALEGRÍA por el sacrificio GIGANTE que hace tu pareja por ti.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 1 de octubre de 2012

Si no tuviera familia

Si no tuviera familia tendría menos canas.
Si no tuviera familia viviría en un loft y en vez de mesa de centro tendría un pinball para pasar buenos momentos de ocio.
Si no tuviera familia saldría cada fin de semana en mi moto para conocer nuevos lugares.
Si no tuviera familia viajaría cada verano al extranjero.
Si no tuviera familia tal vez no viviría en un loft, sino que en la casa de mis padres.
Si no tuviera familia mi desorden sería mi propio orden.
Si no tuviera familia capaz que hubiese seguido siendo vegetariano.
Si no tuviera familia nunca haría la cama.
Si no tuviera familia no comería tan rico todos los días.
Si no tuviera familia llegaría solo a dormir a la casa.
Si no tuviera familia ordenaría el lugar donde vivo cada año nuevo.
Si no tuviera familia me despertaría muy tarde cada sábado y domingo.
Si no tuviera familia no pasaría en tantos cumpleaños cada año.
Si no tuviera familia nunca iría a esas lateras reuniones de apoderados.
Si no tuviera familia no vería películas de dibujos animados (ya bueno, si las vería, pero no le diría a nadie).
Si no tuviera familia esperaría cada año nuevo en la torre entel con todas esas personas que no conozco.
Si no tuviera familia la plata me duraría todo el mes (o al menos más de 5 días).
Si no tuviera familia no tendría discusiones hogareñas por dejar la toalla mojada en cualquier lado.
Si no tuviera familia no me enojaría con seres pequeños que no se quieren comer su comida.
Si no tuviera familia me compraría regalos solo para mí.

Si no tuviera familia...
Si no tuviera familia mi vida sería un desastre.
Si no tuviera familia no sería tan feliz como lo soy ahora.

Así es. Toda relación de pareja tiene sus pros y sus contras, sus altos y bajos, sus momentos tensos y de alegría, pero no hay nada más rico que llegar a la casa y tener a alguien a tu lado con quién compartir tus opiniones, los buenos momentos que viviste, la alegría por alcanzar las metas que te propusiste en el día.

La llegada de los hijos te desordena los esquemas que durante algunos años lograste establecer, te obliga a tomar nuevas responsabilidades y a dejar de lado algunas cosas, o al menos, hacerlas con menor frecuencia. Te cansas mucho más que antes, gastas más dinero que antes y compras menos entretención para ti que antes. Pero sin tus hijas, sin tus hijos, la vida ya no sería tan divertida, no te reirías tanto y cada día sería lo mismo.

Doy gracias a Dios por la familia que tengo, porque aunque no seamos la familia perfecta, estamos casi en la recta final para llegar a eso. Y aunque discutamos, nos enojemos y no nos hablemos por algún rato, siempre nos entregamos cariño de alguna u otra forma y eso es lo que siempre queda en el corazón.

Jacque, te amo por todo todo lo que me entregas y de la manera en que lo entregas.
Gabriel, te amo por tus locuras, tus amigos imaginarios, tus rabietas y tus divertidas ocurrencias.
Javiera, te amo por llenar mi vida de nuevas sensaciones, de nuevos desafíos y de sonrisas que me emocionan.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Esas mujeres

Hace mucho tiempo escuché una canción de Alejandro Filio que me dejó pensando en ese entonces, se llama "Vienes con el sol".
En un principio no entendí, mucho, solo supe que era una dedicatoria para alguna mujer.

Una vez que me casé, y con el pasar de los años, me fui dando cuenta de que la letra de esa canción no es otra cosa que la historia de una relación, es más, debe ser la historia del 90% de las relaciones de pareja.
Por un lado tenemos al hombre y su desordenada forma de ser, y por el otro a la mujer que día a día nos está pidiendo muchas cosas.
Vamos viendo lo que en esta canción aparece y lo que  no aparece, pero que también lo piden.

"Pides que diga lo que estoy pensando
el como, del porque y el cuando"
Es como si fuera raro vernos pensando, pero siempre quieren saber a donde están dirigidos nuestros pensamientos... y que ni se te ocurra decirle "nada", ahí sí que te trata como un inútil.

"pides que deje de beber cerveza
que ponga juicio en mi cabeza"
No le basta con pedir que se deje uno de los placeres de la vida, también quiere que su hombre madure, que crezca de una vez ¿No será mucho?

"Pides que deje en paz el noticiero
que sea mejor el cocinero"
Si ve noticias todo el rato le molesta, sobre todo si es la parte del fútbol, porque jamás entenderá que te guste ver los goles de todos lo equipos del mundo.
Y además, cuando entres a la cocina tienes que dejar todo limpio y la comida más rica que la del restaurante.

"pides que se suspendan los ronquidos
que se agudicen los sentidos"
La parte de los ronquidos la puedo entender, porque debe molestar el sonidito en plena noche, pero tampoco tiene que andar exigiendo esas cosas, después de todo no es algo que se controle a voluntad.
Y debes estar siempre atento, ser un adivino de las emociones de tu mujer, mirarla y saber que es lo que siente o que es lo que quiere. Que no se te ocurra no saber, eso sí que es grave.

"Pide que te guste bailar y que más encima lo hagas bien. Además que te guste ir al mall solamente a mirar ropa y si le gusta algo lo tienes que comprar"
¿Qué pasaría si el hombre le pide a ella que le guste el fútbol, que lo juegue y que además te acompañe al estadio? Ah claro, ahí sí que no tranzan estas bellas mujeres, les gusta para un lado no más.

A mi mujer solo le puedo decir las frases finales con que Filio  cierra su canción:

"Pides tantas cosas y yo sigo a manos rotas
procurando hacerme al bueno para ver si así te tengo"

Tal vez nunca cumpla con todo el petitorio, pero juntos, con cariño, con paciencia, se puede llevar una muy buena vida... aunque deje la cama desecha, aunque no me guste hacer aseo a cada rato, aunque deje todo tirado y la toalla mojada por ahí.
No te pido que me entiendas y por favor no me pidas que yo te entienda, solo déjame trabajar día a día para cumplir con parte de las cosas que te harán feliz, el resto vendrá por añadidura.

¿Y tú, eres de las mujeres que exige mucho o eres de los hombres a los les piden más de lo que pueden dar?
Tus comentarios, más abajo, por favor.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.


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