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martes, 17 de julio de 2012

El poder de la mente

Sábado 14 de julio mi pequeña Javiera me despierta temprano, 7:40 de la mañana marcaba el reloj. El sol ya iluminaba un poco la ciudad y yo me puse la tenida deportiva para salir a trotar, no importaba el frío, solo quería estirar las piernas por el cerro San Cristóbal.

A las 8 de la mañana ya estaba en la calle, con mis guantes, shorts, camiseta y polera, listo para comenzar el trote. No sé si la gente que pasaba por mi lado me miraba con cara de "pobrecito, está loco" o de "guau, a mí me gustaría hacer lo mismo que él"... quiero creer lo segundo.

El termómetro no superaba los 5° C., pero ahí estaba yo, camino al cerro, con todo el ánimo y trotando solo... debo reconocer que me sentía un bicho raro.

Desde Belisario Prats con Avenida Francia, hasta la entrada del cerro por Pío Nono, me demoré 20 minutos y al llegar allá noté el cansancio en mi cuerpo, al que se le agregaba un pequeño dolor en mi rodilla izquierda. Quise parar, pero me mentalicé para hacer un pequeño esfuerzo más.
Apenas empecé el ascenso me fui por un costado, sobre la tierra y eso me ayudó a que mi rodilla descansara, se pasó el dolor y pude continuar.

Cuando llegué al sector de la piscina Tupahue llevaba 50 minutos de trote y tenía 3 opciones: detenerme y caminar hacia abajo (cosa que quería); devolverme trotando por el mismo camino a casa (una segunda y tentadora opción), o bajar hacia el sector de Pedro de Valdivia. Adivina cuál elegí.
Claro, como soy gil y porfiado opté por bajar hacia Pedro de Valdivia trotando, o sea, no me detuve en ningún momento. A poco andar me di cuenta que esta opción era la más motivadora, pues pude darme cuenta que yo no era el único que estaba trotando a esa hora, habían muchas más personas haciendo lo mismo que yo, otros iban en bicicleta.

Al llegar a la entrada de Pedro de Valdivia quise detenerme y caminar hacia el metro para irme a casa, pero pensé en que mi idea original era salir y volver trotando a casa, así que me di impulso mental para seguir trotando hacia casa. Para eso tomé la calle en la cual está la entrada al zoológico, así llegaría nuevamente a Pío Nono.

Una hora y 30 minutos llevaba trotando cuando llegué nuevamente a Pío Nono y ahí sí que me dije: "debo parar, no doy más". Tanto era mi cansancio que casi caminaba.
Miré hacia la calle Loreto y vi un semáforo, entonces me dije: "Ya, ahí en el semáforo te detienes". Troté hacia allá y cuando llegué al punto señalado me dije al igual que Forrest Gump: "si ya llegué hasta acá bien puedo llegar hasta Recoleta", y continué con mi trote.

Llegar a mi casa trotando fue pura fuerza de voluntad, mentalidad positiva y metas pequeñas. Así es, porque cada vez que llegué a una meta me ponía otra que estaba un poco más lejos. En total completé 01:58:45 de trote por Santiago y pese a que llegué muy cansado a casa, la sonrisa de la cara no me la quitaba nadie, pues la satisfacción por haber completado el trayecto de más de 15 kilómetros por la ciudad es impagable.

Me volví a demostrar que en las pruebas físicas lo mental es muy importante, eso que logré el día sábado fue determinación, fue querer lograr lo propuesto, y si yo, un flaco de 58 kilos y 1,64 mts. de altura pude, de seguro tú también puedes lograrlo.

¿Te anotas para acompañarme en las mañanas de trote?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Balance final

Es inevitable que llegue el fin de año y sus balances respectivos. En algunos trabajos se hacen los inventarios, en los negocios se cuadra el año, los contadores más ordenados empiezan a realizar el balance que se entrega en Abril. Pero el balance más usual es el que hacemos al repasar el año de vida que pasamos.

Para todo (o casi todo) chileno o chilena, lo primero que se viene a la mente es el 8.8 del 27 de Febrero y diremos que fue un año de mierda, pero seríamos muy injustos con todo lo que vivimos.

Es cierto, fue un año terrible, muy triste para muchos de nosotros, con 3 espisodios de muertes masivas en Chile y quizás con cuantos problemas personales. Pero acá estás, leyendo estas líneas frente a un pc, quizás en tu trabajo o en tu casa. Tal vez no alcanzas a darte cuenta, pero estás vivo después de tanta tragedia.

Te invito a mirar todo tu año y recordar alguna cosa buena por cada mes, de seguro que encontrarás más de una.
Te invito a ver el vaso medio lleno, y medio lleno no porque le falta para ser llenado, sino porque ya te tomaste la otra mitad, ya la disfrutaste.

No te lo niego, fue un año durísimo, fue un año en que te emocionaste mirando la devastación de la naturaleza, en que lloraste con la madre que perdió a su hijo de manera trágica, en que tal vez, perdiste cosas materiales con el terremoto... y acá estás, dando la batalla y luchando por hacer de éste un mejor día para ti y para tu entorno.

Vamos, levanta la cabeza y sigue adelante, porque si este 2010 no te derrotó ya nada lo hará.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 9 de abril de 2010

Hasta el último suspiro

La historia del fútbol chileno se compone de historias muy conocidas y repetitivas que nos hablan de derrotas cuando el partido ya estaba terminando, de empates que nos dejan fuera en el último minuto, de arbitrajes en contra, o sea, de derrotas y esporádicamente algún triunfo.

Hace 10 años más o menos el equipo de Universidad de Chile, con el Superman Vargas en el arco, se pararon en el Maracaná y recibieron 7 goles de parte del equipo de Flamengo, fueron burla nacional por algunas semanas.
El día de ayer el fantasma de aquella noche ni siquiera se asomó, pues jugando de manera ordenada y muy concentrados el equipo azul logró traerse un valioso empate y vaya de qué forma.

Hasta los 20 minutos del segundo tiempo la U estaba ganando el partido, fue entonces cuando los negritos de Brasil lograron poner el empate, se presumía que nuevamente ganarían los pentacampeones. Restaban sólo 8 minutos de tiempo reglamentario cuando la torcida brasileña estalla de júbilo por el que debía ser el gol del triunfo, el equipo chileno no se levantaría después de tanto esfuerzo para que les ganaran a última hora. Pero ahí es cuando afloró la garra que ha demostrado el equipo de Pelusso. Hace un mes le empataron a Universidad Católica en el minuto 90, el fin de semana que recién pasó le ganó a Unión Española en los descuentos y el día de ayer dejó con la celebración en la boca a los brasileños, por fin un equipo chileno lograba hacer lo que siempre nos tocaba vivir en contra.
Es un empate que los deja a un triunfo de pasar a la siguiente ronda, sólo depende de ellos, sin calculadora en mano.

Bien sabes que no soy hincha de la U, pero esta vez debo felicitarlos por la muestra de garra y de fútbol que demostraron en Río de Janeiro. Hace rato están mandando un tremendo mensaje: el partido se juega con las mismas ganas hasta que suena el pitazo final. La carrera se corre con todo hasta que pasas la meta, no hasta que la ves cerca, sino que una vez que sobrepasas la línea final entonces te debes relajar y celebrar o aceptar tu derrota, antes no.

Felicitaciones a los jugadores de la U que entregaron todo en la cancha y han logrado triunfos y empates importantes en los descuentos de los partidos. Jugadores de Colo-Colo: tomen nota de esto, quizás así ni Palmeiras el año pasado, ni Velez este año, nos habrían empatado a última hecho esos goles a última hora.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Derrotando los problemas

Prometo que mañana escribiré sobre el siguiente candidato que hay que descuerar, acepto sugerencias para elegir a la víctima.

Hoy relataré sobre lo vivido ayer por la mañana.
Me desperté a las 7 de la mañana, tomé leche, comí un galletón de avena y partí en el auto hacia el Estadio Monumental con mi tenida deportiva. Ahí habían miles de personas preparándose para lo que sería la Primera Corrida Colo-Colo 10K. Eran ya las 8:15 de la mañana.

La hora de partida eran las 9, así que fui al puesto de fruta, saqué un plátano mutante (eran siameses) y me lo comí mientras esperaba que dieran la indicación para partir rumbo al Estadio Nacional y volver.
Yo iba con un pequeño temor: mi pierna izquierda ha presentado dolores estas últimas dos semanas, no es constante, pero es preocupante, pues puedo estar sentado y me duele, así que tendré que pedir que me hagan una resonancia para saber que es.

Comienza la corrida y yo iba a un paso normal-lento, por lo que me pasó mucha gente y yo a nadie, o sea, imposible ganar así jajaja.
A los dos kilómetros me alcanza una mujer que iba a un ritmo casi igual al mío, a ratos me pasaba y otros la pasaba yo, pero siempre estábamos ahí, como que ella quería competir conmigo. Seguí al mismo ritmo.
Cuando ya estaba en los 4 kilómetros y medio la perdí de vista y ya la gente que iba a mi lado se empezaba quedar atrás.

Un poco antes de los 5 kilómetros estaba el retorno, a una cuadra de avenida Grecia, justo frente al Estadio Nacional. Ahí estaba el puesto para tomar agua. Agarré un vaso y me lo tomé como podía mientras corría.

A buen tranco llegué a los 7 kilómetros, pero cuando faltaba poco para llegar a los 8 tuve que ponerme a caminar, lo que más temía ocurrió, mi pierna izquierda me pedía descanso, el dolor era mucho y por más que quería seguir no me la pude.
Llegué caminando al cartel de los 8 kilómetros y unos pasos más allá comencé a trotar nuevamente, un poco más rápido, pues ya quedaba poco. Lo malo fue que llegando a los 9 me empezó a dar una puntada en el costado de mi tronco, o sea, no era mi mejor día para correr.

Bajé un poco el ritmo y se me pasó ese pequeño dolor, entonces apuré el tranco y nuevamente me empezó a dolor, pero quedaba tan poco que quise seguir.
Animaba a la gente que iba a mi lado y de paso me animaba yo con los gritos que daba. Ya quedaba poquísimo, el Monumental estaba cerca.
Vi la meta y corrí tras ella. Sí, así como lees, corrí hacia la meta, porque además de querer decirle a mi hijo que me la pude, que lo logré, quería terminar con ese dolor de la pierna y del costado.
No me tomé el tiempo y espero que me llegue por email la confirmación del registro. Cuando llegué el reloj marcaba una hora y apenas unos segundos, así que un poco menos de eso debo haberme demorado.

Llegué entero, cansado, pero no acabado.
Así sigo ahora, cansado, caído, pero nunca derrotado.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 14 de octubre de 2009

No estás deprimido...

El día lunes en la noche, sí, terminando el festivo, escuchaba radio, estaba haciendo zapping por las emisoras cuando me quedé en una que tocaba una canción que me gusta mucho. Hasta ahí iba todo bien, pero lo que vino después fue genial. Se escuchó una voz profunda, de varón, que empezaba diciendo "No estás deprimido, estás distraído". Atentamente escuché todo y lo encontré tan hermoso que quise leerlo y guardarlo, es por eso que lo busqué en internet y ahí estaba.

Comparto contigo este texto de Facundo Cabral. Te tomará menos de 5 minutos leerlo y toda la vida para aplicarlo y volver a sonreír, vale la pena.
Ah, abajo está el video en youtube con el relato de esto, si prefieres escúchalo, no te vas a arrepentir.

No estás deprimido, estás distraído. Por Facundo Cabral

De Facundo Cabral:
No estás deprimido, estás distraído. Distraído de la vida que te puebla, distraído de la vida que te rodea delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay 5,600 millones. Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco...... algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los 90, sólo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas... te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.
Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.

Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó matar a seis millones de hermanos judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el Pisco peruano, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)...y si le ganas, serás más humilde, más agradecido... por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes: te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.

Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él.
Si El tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella.
El te manda flores cada primavera.
El te manda un amanecer cada mañana.
Cada vez que tú quieres hablar, El te escucha.
El puede vivir en cualquier parte del universo, pero El escogió Tu corazón.
Enfréntalo, amigo -El está loco por ti!.

Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero El si prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino.

"Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y un razones por las cuales sonreír".






Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Una amiga muy especial

Hace mucho tiempo que me la habían presentado y raramente me dijeron que era mi Mamita, lo cual era muy contradictorio para mí a tan corta edad. Me dieron explicaciones, pero yo seguía sin entender, y la verdad no importaba tanto, pues yo no la pesqué tanto.

Cuando tenía unos 12 años nuevamente me hablaron de ella, era como si de verdad quisieran que fuéramos amigos, y bueno, debo reconocer que tuvimos un pequeño acercamiento en esos 2 años de conversaciones.
Además que la veía casi todos los días, porque habían pequeñas estatuas, por todos lados, de ella y de su hijo en brazos. Y eso sí que me parecía raro, pues a mi entender ella no había hecho nada extraordinario para merecer tal reconocimiento.

El año 1995 tuve cambios importantes en mi vida, fue un proceso de madurez (el cual a mis 32 años continúa) que comenzó en plena etapa de Cuarto Medio. Ese año fue que empecé a conocerla un poquito más, porque más encima mi colegio quedaba a los pies del cerro san Cristóbal, donde hay una tremenda estatua o imagen de ella.

Sí, es María, es mi Mamita, es quien me cuida, con quien converso cuando tengo pena. Muchos me podrán decir que hago mal pues debo conversar directamente con Jesús, pero yo no hago caso, ella es mi Mamita, ella conoce de penas (vio morir a su amado hijo), ella acepta sin preguntar, ella ama con verdadera intensidad, ella perdona y puede abrazar incluso a quienes dieron muerte a su hijo, ella consuela, ella te abraza y reanima.

Y ayer escuché una hermosa canción de Raphael, se llama "Ave María" y es justamente lo que siento ahora.
Les dejo con el video para que lo miren, disfruten y se estremezcan con la interpretación y la voz del gran Raphael.



Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 8 de mayo de 2009

Dolor

En el último tiempo se me ha convertido en mi serie de televisión favorita "Grey's Anatomy", la cual sigo en el portal de Terra. Y también en este último tiempo le voy encontrando a cada cosa que escucho, a cada cosa que veo un mensaje para mí.
El miércoles veía uno de los capítulos en donde se trataba el tema del "Dolor". Ahí se presentaba los distintos tipos de dolor: físico, amoroso, espiritual (no se me ocurre otro). Por supuesto que el que más abunda en la serie es el dolor físico, pues es una serie que transcurre en un hospital.

La pregunta que se hace la protagonista es ¿qué hacer con el dolor?

Muchas veces el dolor físico pasa pronto, en otras se demora más tiempo y en algunos casos extremos dura hasta que llega la muerte. Claro, existen medicamentos, como la morfina, que te ayudan a calmar ese dolor por algún tiempo, pero ya después lo sientes de nuevo.

El dolor espiritual, aquel que sufrimos en nuestra alma, que nos impide avanzar en nuestra vida o que nos frustra es pasajero en la mayoría de las veces, pues somos nosotros mismo quienes debemos iniciar el cambio para que no vuelva a ocurrir, para que no se vuelva a sentir ese dolor, por ejemplo, cuando te preparas mucho tiempo para una carrera y llegado el día la pierdes, o cuando siendo hincha de un equipo pones todas las ilusiones en el triunfo y finalmente te vas derrotado porque o el otro equipo era muy bueno o simplemente tu equipo se echó para atrás. Otro ejemplo puede ser cuando te ilusionas con que algo pasará y cuando ya está a punto de que ocurra algo pasa que los planes se cambian.
Son dolores, muchas veces muy grandes e intensos, pero si lo trabajas bien ya después no lo sentirás y volverás a sonreír, pero es ahí donde te formulas una nueva pregunta: ¿cómo lo hago para poder levantarme?
En la serie, en más de una ocasión, les ha tocado a los doctores dar la noticia a la familia de los pacientes de que éstos han fallecido y ¿qué haces con ese dolor?

El dolor amoroso es terrible, es el único que te hace sentir dolor físico y espiritual a la vez, es el que te puede tumbar y no dejar que te levantes. Imagina que te ocurre lo mismo que a Meredith Grey en la serie, ella ama a un hombre, a su novio, pero resulta que él es separado y su mujer vuelve a buscarlo, pese a todos los condoros que ella se mandó vuelve decidida; Meredith no sabe que hacer, pues lo ama y quiere tenerlo en exclusiva, pero él no quiere firmar el divorcio, entonces ella le pide llorando que elija, pero que la elija a ella, que la ame a ella, que quiera envejecer con ella... él se decide por quien ha sido su esposa por 11 años, pues aunque están separados quiere intentarlo, quiere reconstruir lo que alguna vez fue, ¿qué harías tú en el lugar de Meredith?

¿Qué hacemos con el dolor?
Algunos podrán decir que se lo encomendemos a Dios, que Él nos ayudará, pero ¿qué hace la gente que no cree en Él? ¿cómo supera ese dolor?

Una de las doctoras le da la siguiente respuesta a una paciente cuando ésta le pregunta ¿qué hago con este dolor?: no lo sé.

Podemos vivirlo, sufrir, querer salir del fondo, pero en definitiva nada podemos hacer con el dolor, está ahí y en 99% de los casos podemos superarlo, pero es un trabajo muy arduo y a la vez doloroso, suena rebundante, pero así es, para salir del dolor seguiremos sufriendo y cuando ese dolor vaya aminorando lo sabrás y te darás de más fuerzas para salir a flote.

¿Qué hacen ustedes con el dolor?
Espero vuestros comentarios en este espacio.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El gran paso

Esta historia la conoció todo Chile hace un par de años, se trata del caso de Sebastián Demangel quien remeció los corazones de todos quienes lo vieron y escucharon.
Hace poco uno de mis contactos de facebook le envió este link a otro de mis contactos para decirle que debía levantarse y seguir adelante.

Dura 8 minutos y te invito a que le pongas atención a la historia... si al final derramas alguna lágrima no te preocupes, es esperable.




¿Qué sentiste? ¿Por qué lloras? ¿Es de alegría por el logro de Sebastian o es de pena por ser tan miserable y creer que los tuyos sí son problemas?

Sebastián logró lo que todos anhelamos, salió a flote después de estar muy hundido. Se dio cuenta que él era el culpable de todo, no buscó responsables ni mayores problemas, sino que buscó soluciones a lo que le estaba aquejando.
En algún momento se vio, como dice Luis Fonsi, a "tan sólo un paso de ganarse la alegría" y se dio ánimos para dar ese gran paso, ese paso que muchas veces te quedas esperando dar y no te atreves.
Me puedes decir que tú no eres Sebastián y tienes razón, no lo eres, pero puedes tener las mismas ganas y fuerzas por lograr tus objetivos, sólo depende de ti.

Que tengas un hermoso día.

viernes, 24 de octubre de 2008

No me doy por vencido

Hace ya varios días que me da vueltas y vueltas la canción de Luis Fonsi: "No me doy por vencido". La escucho a cada rato en las radios y hasta publiqué el video en facebook, video que no había visto y que contextualiza mucho más la canción.

La mayor parte de mis 31 años de vida he ido contra la corriente, pero no porque quiera, sino porque no me conformo con lo que el resto sí lo hace. Porque quiero llegar más lejos. Porque creo que de grandes soñadores y locos han nacido los grandes cambios.
El más grande de los revolucionarios es Cristo. Llegó calladito, naciendo junto a los animales de un establo y se convirtió en el más grande de los personajes de la historia. En todo el mundo se habla de Él, ya sea para bien o para mal.
Otro gran revolucionario y soñador es Martin Luther King, quien en base a puro amor movilizó a miles de afroamericanos en EEUU para que sus derechos fuesen respetados.
Hasta el Quijote de la Mancha fue un soñador, de los más locos, pero soñador y luchador incansable.

Son solo 3 ejemplos de muchos que hay regados por el mundo y que tienen un denominador en común: nunca se dieron por vencidos. Si bien la canción se aplica mayormente al ámbito amoroso, también la podemos mirar como un himnos de los incansables luchadores. Es más, en el vídeo se muestra a un niño esperando pacientemente en la banca de su equipo de fútbol la oportunidad para poder entrar y jugar.

"Juro que vale la pena esperar, y esperar y esperar un suspiro  Una señal del destino  No me canso, no me rindo, no me doy por vencido" 
 Vaya para todos los luchadores, los soñadores, los que no se dan por vencido este homenaje. Tal vez seamos pocos, pero podemos lograr grandes cosas.

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