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martes, 10 de abril de 2012

Fanático de Dios

Ser fanático casi siempre se asocia en este país al fútbol, pero la verdad es que el fanatismo abarca muchos ámbitos: música, cine, moda, deporte, cultura, comida, fe... en fin, está en todo rincón de esta sociedad. Según la RAE, fanatismo es "Tenaz preocupación, apasionamiento del fanático" y fanático es "Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas." Justamente es ese punto el que quería comentar hoy: el fanatismo religioso.

Cuando uno es fanático, y lo sé porque también lo soy, cuesta mucho mirar alguna falla en lo que sigues o haces. Por ejemplo, aquel que es fanático del trabajo no ve ningún problema en salir de su casa a las 7 de la mañana y llegar a las 10 de la noche cuando los más pequeños están durmiendo. En el caso del fútbol chileno ocurre que nos cuesta ver que nuestro equipo está jugando mal (en mi caso no me ha costado tanto porque lo de Colo-Colo es más que evidente). El fanático prefiere dejar de comer a dejar su pasión y es ahí cuando caemos en un tremendo problema.

Hubo un tiempo en que mi fanatismo por Cristo no me dejó verlo. Sí, así como lees, yo era tan fanático de lo que hacía por Cristo que me cegué completamente y no lo pude ver en quien tenía a mi lado: mi mujer. Estaba tan metido en mi grupo cristiano (EJE) que me estaba olvidando de estar con mi propia mujer. Cierto día ella me dijo que yo me entregaba tanto a Dios que ella ya lo estaba comenzando a odiar. Ese fue el golpe en la cabeza que necesitaba, me hizo darme cuenta que Jesucristo también me hablaba a través de ella y que ella misma era el Cristo que yo tenía más cerca.

En ese entonces comprendí el mensaje de Dios y recordé las palabras que Jesús dijo hace tantos años: "Cada vez que atendiste a uno de estos más pequeños, es a  que encontraste y ayudaste". Entendí que no es malo amar a Dios, al contrario, es lo mejor, pero cuando de tanto amor a Dios dejas botado a quienes más amas en la tierra y que tanto te aman a ti es al mismo Creador a quien dejas de lado y triste. Te volviste tan fanático de seguir a Dios que no pudiste ver el camino, creíste que esa luz que veías adelante era Él, pero te equivocaste, solamente eran las luces de la fama que te estaban cegando.

Vamos, si te volviste fanático de algo: trabajo, estudio, deporte, cine, etc., aún es tiempo de enmendar el camino y mirar hacia el lado, siempre hay alguien que espera por ti.
Si te has vuelto tan fanático de Dios como para dejar de lado a los tuyos toma todo ese amor hacia Cristo y entrégaselo de la mejor forma: a tu familia que tanto te ama, que espera por ti y que Dios ha bendecido para ti.

lunes, 2 de agosto de 2010

Un viaje que marcó mi vida

Hace 10 años, a esta misma hora (23:20), yo venía despertando de apenas 3 horas de haber dormido sentado en la "cómoda" butaca del avión que me llevaba a Roma. Dormí gracias a que Rosario me entregó un paracetamol que calmó mi dolor de cabeza y mi desesperación después de 12 horas de viaje. En total fueron 17 largas, pero largas horas en avión para llegar a vivir el Encuentro mundial de Jóvenes, con el Papa Juan Pablo II como anfitrión.

Viajé con una gran intención: vivir a concho el Encuentro, quería entregarme a esos hermosos momentos y postergar el turismo y el conocer aquellas bellas ciudades. Lo cumplí a cabalidad, fueron 12 días de intenso encuentro con el Señor y 25 días de estar con Él en tierras extranjeras.

Recuerdo cada momento de esos días, cada lugar que conocí, cada persona con la que comparti, cada mal rato que pasé y cada alegría que sentí al saberme bendecido y acompañado por el Señor.

Pero lo que más me marcó no fue ni haber estado a centímetros del Papa, ni haber vivido un hermoso Vía Crucis, ni haber cargado la imagen de la Virgen María en una procesión multitudinaria vivida con mucha fe y devoción, no... nada de eso me marcó tanto como haber visto a Cristo en quienes, hasta ese momento, eran simplemente seres humanos.

Encontrarme con Cristo en quienes misionaron conmigo durante tantos años era una labor fácil, pero encontrarlo en la gente de situación económica más que acomodada, me era casi imposible, más que nada por todos los prejuicios que tenía con esa gente. Y fue Rosario, quien en pleno vuelo empezó a remecer mi corazón, en ella también estaba Cristo y yo me negaba a verlo.
En Spoletto y en Tivoli compartí con gente maravillosa, con un grupo de gente bellísimo que me enseñó mucho, que me mostró a un Cristo que yo no había visto. Estudiaban distintas cosas, pero cada uno sentía el llamado a estar ahí, a vivir ese Encuentro personal con el Señor.

Los 3 hermanos se encargaron de levantar el ánimo siempre, el mayor de ello nos hizo perdernos aquella primera noche en Roma, eso nos pasó por confiar en el más alto.
Teníamos a la madre Cecilia que se encargaba de mantener a toda la delegación chilena de Spoletto con un buen pasar.
Nancy, Gaby y Dante eran quienes nos cuidaban y guiaban.
¿Cómo olvidarme de Punto con su wiskiti wiskiti y de Paula con sus chalitas desarmadas y su bebida congelada que nunca se pudo tomar?
Guillermo y Alex ponían la seriedad, y la Fa ponía las risas sin razón de ser.
Los hermanitos Sanz... bueno, parece que estaban ahí, ah sí, Luis también.
Lola y Vivi, nos contagiaron con su fanatismo por la Nutella, la primera en caer fue su amiga Bárbara, la reina del Team.
Vivi, Claudia, Francesca y Tatiana eran el grupo de Construcción Civil que se manejaban muy bien con el idioma inglés, claro, junto a la profe Gaby.
Matías, Maida y Rosario fueron mi centro de atención durante el Encuentro, siempre me dejaron algo que me engrandecía.

Gracias a cada uno de ellos, porque esos días que estuvimos juntos nunca se borrarán de mi mente, menos de mi corazón, marcaron mi vida.



miércoles, 31 de marzo de 2010

Domingo de Ramos

Antes de explayarme en el tema debo pedir disculpas por haber dejado de escribir durante tanto tiempo, me están negreando en la pega y se hace más difícil sacar la vuelta, así que tengo que trabajar no más.

El domingo recién pasado se celebró en nuestro país el Domingo de Ramos, en esta fecha se recuerda la entra triunfal de Jesucristo a Jerusalén, mismo lugar donde 4 días después lo apresarían para crucificarlo por ser un revolucionario en esa época. Podría hacer una extensa reflexión sobre esto, pero esta vez quiero tocar otro tema.

Estando en la misa me pude dar cuenta del gran poder de convocatoria que tiene la magia. Sí, leyeron bien, magia, pues eso es lo que buscan todas esas personas que colman cada rincón de la iglesia durante ese día, Por supuesto que no son todos, pues los que vamos domingo a domingo somos movidos por la fe, pero el resto va movido por el "ramito milagroso". Se me ocurre que la gente va por su ramo bendito para que no se le caiga la casa o no se enferme en el año.

Me quedé de pie durante las casi 2 horas que duró la ceremonia, observando todo y a la vez tratando de no distraerme con el comportamiento de la gente, pero fue inevitable. De lo primero que me di cuenta fue de que la gente que no va regularmente a la misa todavía cree que la bendición de Dios no vale si no le llega agua a la persona o a lo que quiera que se le bendiga, una señora casi me bota cuando pasó por el lado mío en busca de las gotitas de agua para su ramo, llegaba a ser irrisorio ver como buscaba desesperadamente que el agua la tocara.
Luego de eso vino lo que pasa todos los años (que aún no me deja de sorprender). Una vez que el agua bendita se depositó en la pila bautismal los más pequeños iban con los ramitos para sumergirlos en el agua, obviamente no lo hacían porque les nacía a ellos, sino que incitados por su madre o abuela (no es machismo, pero los hombres casi no creemos en esas cosas mágicas). Esto se hacía en plena misa. Con el pasar de los minutos se convirtió en un verdadero paseo, no sólo de niños, sino de mujeres adultas que iban con sus ramos (de a 5 tiene más "poder mágico" que de uno) para obtener la "energía sanadora" del agua.

Debo confesar que me dio rabia ver el poco respeto por la celebración, me dio rabia ver como la gente se paraba y se iba en mitad de la misa, total su ramo ya estaba bendito. Me dieron ganas de pararme al frente de todos y decirles que dejaran de hacerlo, pero me contuve o mejor dicho: me contuvieron.
Sí, meditando en la misa el mismo Cristo me hizo ver que el camino no es enojarse, sino educar, mostrar al verdadero Dios, ayudar a que la gente lo conozca y deje de tenerle más fe a un ramito con agua que a Él mismo.
Sin duda que la tarea es ardua, es difícil, cansadora, pero de seguro muy gratificante.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Comenzó el Adviento

Así como lo leen, comenzó el Adviento, ese tiempo de espera de la venida de nuestro Señor Jesucristo, son las 4 semanas que anteceden a la Navidad y un tiempo ideal para reflexionar y proponerse cosas, después de todo, es al mismo Dios a quien estamos esperando.

Este año la espera está marcada, al menos en nuestro país, por todo el ambiente político que se vive producto de las elecciones del 13 de Diciembre, y eso, muchas veces, se contrapone con lo que significa la Navidad. Se palpa más violencia que amor por estos días, o sea que nuestra tarea es doble, por un lado está vivir este tiempo de Adviento y por el otro lograr que el resto lo viva también.

Para el mundo cristiano el Adviento tienes 3 propósitos, estos son:

- Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

- Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la "presencia de Jesucristo" en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.

- Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la "majestad de su gloria". Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creido en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.
(Extraído de Medios católicos de comunicación)

Ha comenzado ya esta cuenta regresiva para el momento en que nace Jesús, el Salvador. Ha llegado el momento de poner a prueba nuestras prioridades para esta fiesta: ¿regalos o preparar el ambiente?. Ha llegado el momento de hacer algo nuevo y yo te lo vengo a proponer.

Hay una antigua tradición de confeccionar un calendario de adviento, especialmente para los niños y niñas, para que le den más sentido a la Navidad. Cada día, de los 24 días de Diciembre que anteceden al Nacimiento, tiene una frase bonita para reflexionar y algunos calendarios vienen con propósitos diarios, es precisamente eso lo que te quiero mostrar.

A continuación están los propósitos para cada uno de los 24 días, pensando en los más pequeños, pero yo te invito a que te conviertas en niño, en niña y vivas y hagas cada una de las tareas para este tiempo de Adviento. Finalmente verás que, siendo creyente o no, le has dado más sentido a la Navidad. Acá van:

1. Ayudaré en casa en aquello que más me cueste trabajo.
2. Rezaré en familia por la paz del mundo.
3. Ofreceré mi día por los niños que no tienen papás ni una casa donde vivir.
4. Obedeceré a mis papás y maestros con alegría.
5. Compartiré mi almuerzo con una sonrisa a quien le haga falta.
6. Hoy cumpliré con toda mi tarea sin quejarme.
7. Ayudaré a mis hermanos en algo que necesiten.
8. Ofreceré un sacrificio por los sacerdotes.
9. Rezaré por el Papa.
10. Daré gracias a Dios por todo lo que me ha dado.
11. Llevaré a cabo un sacrificio.
12. Leeré algún pasaje del Evangelio.
13. Ofreceré una comunión espiritual a Jesús por los que no lo aman.
14. Daré un juguete o una ropa a un niño que no lo tenga.
15. No comeré entre comidas.
16. En lugar de ver la televisión ayudaré a mi mamá en lo que necesite.
17. Imitaré a Jesús en su perdón cuando alguien me moleste.
18. Pediré por los que tienen hambre y no comeré dulces.
19. Rezaré un Ave María para demostrarle a la Virgen cuanto la amo.
20. Hoy no pelearé con mis hermanos.
21. Saludaré con cariño a toda persona que me encuentre.
22. Hoy pediré a la Santísima virgen por mi país.
23. Leeré el nacimiento de Jesús en el Evangelio de S. Lucas 2, 1-20.
24. Abriré mi corazón a Jesús para que nazca en él.

Bendiciones para todos en este hermoso período de espera.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 28 de agosto de 2009

El rencor y la soledad

Según el diccionario de la RAE la palabra rencor significa lo siguiente: Resentimiento arraigado y tenaz.
Que levante la mano el que nunca ha sentido rencor... ¿qué pasó? ¿tampoco pudiste levantarla?
Bueno, no eres la única persona, no te sientas mal por eso.

Sentir rencor es algo natural y propio del ser humano, pues si no se han percatado, los animales no sienten rencor. Ahí tienes el ejemplo de los perros, los puedes botar en plena carretera, dejarlos abandonados, pero ellos siempre quieren volver contigo, hacen lo posible y lo imposible por volver a casa... lamentablemente muchos mueren en el intento.

El que sea natural sentir rencor no quiere decir que sea bueno o sano, es más, yo diría que es todo lo contrario. El rencor te lleva a "pagar con la misma moneda", o sea, si te mintieron tú le mientes, si te dijeron que NO entonces tú dices que NO, si te dañaron tú quieres hacer el mismo o más daño, en fin... El rencor y el "ojo por ojo" son amigos íntimos.
Sin embargo no es el único amigo que tiene, también existe una amiga del rencor, una amiga que duele mucho, se llama soledad.

Los seres humanos nos equivocamos, tomamos decisiones equivocadas y muchas veces hacemos daños (la mayoría sin querer hacerlo), y eso nos pasa a todos. Pero hay de aquel o aquella que me dañe a mí, eso no lo perdonaré. Claro, es el rencor el que habla por ti, es el rencor el que contamina tu corazón. Te hacen daño y preguntas "¿por qué a mí?" y lo primero que piensas es en dejar de lado a esa persona.

Pasarán los años y las personas por tu vida, y si dejas que el rencor siga viviendo contigo, si dejas que siga siendo parte de tu ser, llegará el día en que mirarás hacia el lado y verás lo sola o solo que estás. Querrás buscar a alguien para que te acompañe, pero el rencor que vive en ti no te lo permitirá, esa persona ya no estará ahí pues fuiste tú quien no quisiste que estuviera.

Es un trabajo que cuesta, que toma tiempo, pero créeme que se puede dejar de lado el rencor, se puede dejar de creer que siempre tienes la razón, se puede dejar de "decir la última palabra" para dar paso al silencio. Vamos, hazlo, porque sino llegarás al ocaso de tu vida en la más absoluta soledad.

Nunca te olvides que hace muchos años existió alguien en la tierra que dijo "perdónalos porque no saben lo que hacen", pese al mucho daño que le hicieron. Si él lo dijo y lo hizo, ¿por qué tú no?

Un abrazo.
Bendiciones.


Te dejo esta canción para que te ayude a reflexionar:


Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 25 de agosto de 2009

¿Culpable o responsable?

El sábado recién pasado salió publicada en la revista "El Sábado" de "El Mercurio", una extensa entrevista a Leonel Contreras. Te preguntarás "¿quién es él?". Bueno, el es el chofer del bus que hace un año se volcó en Putre y tuvo como consecuencia la muerte de 9 niñas del colegio Cumbres.
La entrevista es potente, la reflexión que hace don Leonel es muy fuerte y triste, al leerlo puedes empezar a imaginar lo que siente este hombre, pero nunca podrás sentir lo mismo que él. Recomiendo que leas esta entrevista y si no la tienes y la quieres me la pides, te la mandaré de inmediato.

Dentro de todo lo que se puede rescatar en este diálogo con Leonel extraigo lo siguiente: "-¿Se siente responsable de todo lo que pasó tras el accidente?
-Ante el accidente, soy responsable. Me siento 100 por ciento
responsable. Pero no culpable. Al decir culpable, uno asume errores
en la conducción. Pero para mí, esos errores no ocurrieron."

No pretendo juzgar a este hombre, no es algo que me corresponda, sólo quiero sacar a la luz esta respuesta porque me parece tremendamente buena.

¿Cuántas veces hemos sido culpables y cuántas otras responsables?
Ser culpable es hacer las cosas sabiendo que provocarás o queriendo provocar un mal, un daño. En cambio ser responsable es asumir que lo que pasó es por una decisión tuya o porque no pudiste detener lo que se te venía por delante, y cuando lo viste ahí, cerca, sólo atinaste a que se produjera el menor daño posible.

Me considero culpable en algunas cosas y responsable de muchas. Responsable también de asumir el costo de mis errores y querer enmendar el camino. Responsable de querer ser mejor y no volver a caer. Responsable de mis decisiones equivocadas y de las acertadas.

Con el paso del tiempo, con las múltiples caídas he aprendido a asumir mis errores, a caminar con la culpa y dejarla de lado para cargarme con la responsabilidad.

¿Sabes algo? También aprendí que tengo otra gran responsabilidad, que no tiene que ver con mis errores sino que con mis decisiones. Tengo la responsabilidad de ser feliz. Sí, que esa felicidad no sean sólo momentos, sino que sea toda la vida y eso depende de mí.

Y bien, ¿eres CULPABLE o RESPONSABLE?

Ah, les dejo con un video estupendo para que aprecien el arte un momento.



Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 8 de julio de 2009

Sin efusión de sangre no hay remisión

En la carta a los Hebreos del Nuevo Testamento dice lo siguiente: "Esta es la sangre de la Alianza que Dios ha ordenado para vosotros. Igualmente roció con sangre la Tienda y todos los objetos del culto; pues según la Ley, casi todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y sin efusión de sangre no hay remisión" (cap. 9, vers. 20-22).

Durante el día de ayer escuché esta frase en una prédica del pastor evangélico Adrian Rogers (fallecido hace unos años) que me regaló mi cuñado Jesús, a quien le agradezco mucho. El pastor hace una notable evangelización con todo lo que dijo, donde rescato esta frase, pues es la que me ha hecho un gran sentido en este minuto de mi vida y me ha ayudado a entender y conocer mucho más a Cristo.

Haré un resumen de esto que escuché y le agregaré cosas mías también, no vayas a pensar que todo lo que acá se escribirá se me ocurrió a mí solamente, esta vez no, es parte de la prédica también lo que escribiré.

Siempre me ha costado ver a Dios como alguien que nos hace sufrir o que nos manda el sufrimiento, aún mantengo que soy yo mismo el que se busca los dolores del alma cuando peco, o como dirían los no creyentes, hago algo mal. Pero Dios todo lo puede y por tanto Él podría evitar esos dolores, me podría detener antes, pero no lo hace, permite que me caiga y quede sufriendo. Te preguntarás, al igual que como lo hacía yo, ¿para qué Yahvé querría eso?

La respuesta está a mi nariz día a día. Soy padre y además tengo un trabajo donde aplico normas: bibliotecario. Los hijos, en varias ocasiones, comenten faltas y como consecuencia de eso, quienes somos padres, un castigo o una reprimenda (reto). En la biblioteca, cuando devuelven un libro atrasado, reciben una sanción. La razón en ambos casos es que sin ese castigo no aprenderán nunca y volverán a caer en lo mismo.

En la vida pasa lo mismo, pero con la diferencia que en la vida ya no soy padre (o sea, también lo soy), sino que hijo, al igual que tú, de un mismo Padre: Dios. Él permite que me caiga para así enseñarme que eso es doloroso. A veces es un dolor muy grande, pero como sea ese dolor Él está ahí para ayudarme a salir adelante. Me miró correr libremente, me miró caer, me dejó caer y pegarme fuerte, pero ahora me ayuda a levantarme y aprender.
Dios es justo y si no permitiera que viviera esos dolores no lo sería, si dejara pasar las faltas (pecados) como si nada, entonces no me amaría. Es lo mismo que hace contigo, te ama tanto que permite que caigas para que así aprendas.

Cristo, en la cruz, con su sangre, pagó por todos tus pecados, ante Dios ya estás perdonado. Pero esto no significa que como ya está pagada la deuda pecaré y pecaré, no, no se trata de eso. Si quieres volver a pecar volverás a caer, te volverá a doler y tendrías que ser un poco loco o masoquista para querer que eso ocurra.
No, Cristo no pagó por tus pecados para que hicieras eso, Él pagó por tus faltas para que fueras redimido ante el Padre y lo siguieras. Si pecas, te arrepientes y sigues a Cristo (llevas una vida llena de amor) entonces entrarás en el Reino de Dios. Pero si pecas y pecas de nuevo, y sigues pecando, entonces llegará el día en que Cristo te querrá llevar de su lado, te invitará como siempre lo hace, pero estarás tan absorto en ti mismo que ni siquiera lo mirarás a los ojos y te condenarás para siempre, y por mucho amor que tenga Dios para ti no logrará nunca sacarte del infierno, pues será tu decisión.

Espero esto te haga reflexionar tanto como lo hizo conmigo y si quieres el archivo sólo pídelo y te lo haré llegar.

miércoles, 17 de junio de 2009

Señales

Hace algunos años salió en la pantalla grande una película titulada "Señales", producida y dirigida por Mel Gibson, quien quiso, mediante este filme, entregar un mensaje cristiano a todo aquel que la viera, ya fuera creyente o no.
Según mi visión cristiana esta película nos entrega el mensaje de que Dios nos está enviando constante señales a nosotros, señales para que, si las seguimos, mejoremos nuestra vida, solucionemos nuestros problemas y seamos felices. Recuerdo cuando el hermano del protagonista y ex reverendo de la iglesia protestante le cuenta de aquella vez que estaba en una fiesta, sentado en un sofá junto a la chica que le gustaba y que estaba borracha, lo que era ideal para besarla ya que ella no lo tomaba nunca en cuenta. Cuando se iba directo a darle un beso le dieron ganas de estornudar y dio vuelta la cara para hacerlo, justo en ese momento ella vomita, si él no hubiese estornudado lo más probable es que ella le hubiese devuelto todo en su cuerpo. Este muchacho dijo que con el paso de los años entendió que esto fue un mensaje de Dios para él.

Supe de una amiga que se preparaba para su Confirmación y justo el día en que se fue de retiro para estar lista a ello le surgieron grandes dudas. Estando sola con Dios le preguntó "¿estás seguro que me quieres a mí?", y por supuesto que Dios no se le habló mediante la zarza ardiente ni la nube en el cielo, no, lo hizo mucho más simple y real. Al rato de haber hecho esa pregunta pasó cerca del lugar uno de los amigas que ella tenía en ese retiro, él la miró y le dijo "sí", ella lloró y le abrazó. Fue así de simple y hermoso, Dios le mandaba una respuesta, una señal de una manera muy bella, porque es así como Él se nos presenta, en el cuerpo y en la voz de algún ser humano.

Es muy probable que a ti también te haya ocurrido algo similar, quizás estabas muy triste, muy solo, esperando que alguien llegara a tu casa o te llamara por teléfono, querías saber quien estaba dispuesto a acompañarte en esos momentos, y cuando más lo necesitabas sonó el teléfono o el timbre y ahí estaba la respuesta, esa persona quería estar contigo. En esa persona también estaba Dios, ayudándote, consolándote, amándote y entregándote respuestas.
No cierres ni los ojos ni los oídos a estas señales, Dios te las entrega siempre y de ti dependerá escucharlas, verlas y seguirlas.

Que tengas un buen día.

jueves, 29 de enero de 2009

El Hombre y Dios

Desde los orígenes de la Humanidad ha surgido la pregunta acerca de donde salimos o nacimos como raza. Existe algunas teorías científicas que podrían dar en el clavo, pero aún no logran convencer totalmente. Muchos se aferran a la "veracidad" de esas teorías y niegan completamente la existencia de un Creador, en este caso de Dios.

A tanto ha llegado esto que hace unas pocas semanas surgió en Inglaterra una campaña que dice algo así como "deja de preocuparte, cabe la posibilidad de que Dios no exista". En España, país muy católico, esto tuvo eco con la campaña contraria que llama a ser feliz sabiendo que Dios existe. Una batalla sin fin es la que se ha convertido entre creyentes y no creyentes. Y digo batalla porque en algunos países esto es literal llegando incluso a morir gente por la causa creyente.

Sin embargo lo preocupante es la génesis de esta campaña anti-Dios y es el hecho de ver a Dios como un censurador de la diversión. Así es, pues los jóvenes a favor de esta campaña quieren decirle al mundo que se diviertan al máximo, total Dios puede que no exista.
No sé en que estaban pensando los creyentes de hace algunos siglos que empezaron a mostrar a Dios como castigador y censurador en vez de dar a conocer el Dios que nos ama y quiere que nos divirtamos mucho, pero con Él.
¿Y quién es Él? (me suena a canción) Los creyentes lo sabemos muy bien y el evangelista Juan lo resumió a la perfección: Dios es Amor. Y que yo sepa el amor no te restringue, sino que te guía. El amor no te priva, sino que te libera. El amor no es aburrido, sino que muy entretenido.

Humanidad entera, por este medio les digo: Dios existe, el Amor existe y es en ese Amor (Dios) que te invito a vivir, a divertirte, a ser libre. Si logras amar de verdad te darás cuenta de lo hermoso que es Dios y de lo grandioso que es ser libre en Él.

Un abrazo a todos, varones y mujeres del mundo.

lunes, 19 de mayo de 2008

Nuevo comienzo

En el curso de Antropología que estoy tomando en el instituto justo este sábado recién pasado comenzamos a ver a San Agustín de Hipona y su visión del hombre. La particularidad de él es que antes de ser sacerdote y posterior obispo hizo de todo en su vida. En su búsqueda incesante de lo correcto y de la verdad lo probó todo (lo que moralmente se permitía él). Era un mujeriego de aquellos de antología. Pasaba de fiesta en fiesta mientras su madre rezaba para que Dios le ayudara a cambiar su estilo de vida, ya que ella siempre fue muy creyente. Fue tanto lo que vivió este personaje que hasta tuvo un hijo.
Con el paso del tiempo, con la gente que empezó a frecuentar, con lo que escuchaba, se fue formando su nueva vida y su enamoramiento de Cristo.
Tanto fue lo que llegó a amarle que decidió entregar su vida para Él en el sacerdocio.

Esta vida de San Agustín la plasmó él mismo en un libro titulado "Confesiones" el cual comencé a leer el mismo sábado, pues siempre escuché de su vida "licenciosa" pero nunca he leído su historia y que mejor que hacerlo de la misma fuente.

Lo primero que me llamó la atención de estas confesiones es que comienza su libro invocando al Señor para que se haga presente en esas líneas y es lo que yo quiero hacer también en este blog en el que se hablará de todo.
Mas en esta invocación san Agustín se da cuenta de algo y lo plasma de una manera especial. Los que me conocen de más tiempo recordarán que cada vez que la gente decía "nos ponemos en presencia del Señor" yo tenía algo que rebatirles, bueno, es el mismo hecho al que este personaje hace alusión: Dios está siempre presente, queramos o no.
Mi amigo Agustín -me permito llamarle así porque estoy seguro que él no rechazaría mi amistad, no por tratarse de mí, sino porque él no dudaría un segundo en hacer un amigo más para poder entregar todo su amor proveniente del Señor- escribe en medio de su invocación: "¿es cierto que todo cuanto existe te abarca? Luego si yo también existo, ¿por qué invitarte a que vengas a mí, si yo no existiría si tú no estuvieras en mí?" Y vaya que cierto es esto.

Más adelante se pregunta lo siguiente: "Porque fuera del cielo y la tierra, ¿a qué rincón voy a retirarme para que desde él venga a mí el Señor que dijo: Yo colmo los cielos y la tierra?"

¿Cómo les quedó el ojo con eso? Sí señoritas, sí caballeros, el Señor todo lo abraca y no podemos ocultarnos de Él, tampoco podemos separarnos de Él, pues está en todos lados y nos inunda con su ser. Es bueno que lo sepamos y nos demos cuenta que hacer algo que dañe a Dios finalmente nos dañará a nosotros y/o a nuestro entorno. Porque al Señor se le han dado muchos nombres y han querido presentarlo de muchas formas, pero la única forma de la cual nunca estarán equivocados al mostrarlo es: Amor.

A ti Señor, que eres Amor que se vierte en mí día a día, que me invita a vivir y ser feliz, y que mediante tu Gracia salvadora me haces poseedor de vida eterna, dedico este blog y te nombro celador de cada palabra, para que en ellas, ya sean de crítica, de humor, de llanto, de regaño, etc. haya siempre ese toque tuyo que la hará tan especial.

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