Mostrando entradas con la etiqueta varones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta varones. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de noviembre de 2014

Pantalón inoportuno

Todo varón que se digne de tal ha pasado alguna vez por esta situación, y quien no lo ha vivido le contaré que no se salvará, en algún momento le ocurrirá.
Comúnmente ocurre en la época de colegio debido a la gran variedad de movimientos que ejecutamos con nuestro cuerpo, pero los jóvenes y adultos que ya pasaron esa etapa no están exentos de aquello, es más, cuando les ocurre es peor.

Me refiero a ese terrible momento en la vida del hombre cuando se te raja el pantalón justo en el trasero, y no hablo de un pequeño tajo, sino que de una zanja que deja al descubierto aquello tan preciado y tan íntimo para ti como lo es el calzoncillo de Mickey Mouse que te pusiste.

Y como somos bien machos para nuestras cosas nunca, pero NUNCA, andamos con aguja e hilo en nuestro bolso o bolsillo. Si por algún accidente de la naturaleza esas cosas están a nuestro alcance, tampoco sabríamos muy bien que hacer con ellas, con suerte podríamos enhebrar la aguja, todo un arte milenario traspasado de generación en generación por las féminas.
Sí, existen los sastres que saben hacerlo, pero la realidad indica que JAMÁS  a un sastre se le raja el pantalón, solo a los simples mortales.

¿Qué se hace en ese momento? Se agarra el polerón o chaleco y aunque quedes al borde de la hipotermia te lo amarras a la cintura para no dejar ver el pantalón rajado. Ya como medida desesperada en el trabajo agarras la corchetera y llenas el pantalón de metal, tanto que llegas a parecer Robocop cuando caminas, con la salvedad que tus nalgas quedan con más perforaciones que colador, pero ahí vas, caminando digno por la calle, pero más perseguido que ladrón primerizo.

Sea la situación que sea y el lugar en que te pase siempre será un momento de los más incómodos que cualquier hombre pueda pasar.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 17 de junio de 2014

Sin manual de instrucciones 2

Partiré aclarando que al hablar de hombres y mujeres en este post no me refiero a la totalidad de cada género, pues siempre hay alguien al cual no le calza la descripción, sin embargo sí lo hace más del 80% de cada sexo. ¿Comprendido? Espero que sí porque allá vamos.

En el manual de instrucciones de cada hombre debería venir un capítulo especial para "El Mundial de fútbol". Cada cuatro años es un mes dedicado al fútbol, en ese mes no existen cumpleaños, reuniones familiares o cualquier cosa que signifique salirse de la concentración para ver el deporte rey.
Este capítulo del manual es muy importante, ya que la mujer no entenderá el porqué te interesa ver cada partido que hay, incluso cuando tu selección no ha clasificado a la máxima justa deportiva. Tampoco entenderá que tú quieras ver el resumen de la jornada cada noche cuando estés en casa.

También hay mujeres fanáticas del fútbol y ellas no serán un problema a la hora que el varón se siente a ver fútbol, es más, hasta te acompañará siempre con algo rico para comer y beber, esos detalles jamás se le pasan por alto a la mujer. Pero para aquellas chicas que solo ven piernas y calugas dentro de la cancha esto de sentarse a ver fútbol no es el mejor de los panoramas.

Es un mes, solo un mes, después de eso le puedes exigir a tu hombre que haga todo aquello que quedó pendiente, pero durante ese mes no le pidas salir de compras justo cuando hay partidos tan "trascendentales" como Irán-Nigeria, menos si tu hombre pidió vacaciones en su trabajo para ver los encuentros. Tampoco se te ocurra aspirar la casa justo cuando va a empezar el partido. Es más, puedes aprovechar esas horas de embobamiento para sacarle la tarjeta de crédito y partir de compras tú sola.

Ah, el manual de instrucciones es para entender al hombre, no al deporte en sí, así que no pretendas que ahí te expliquen cuando es gol, quien es el hombre que corre entre medio de los jugadores con otra camiseta, que es off side o porqué le sacaron tarjeta amarilla. Eso ya requiere de un Postgrado en Deportes Televisados que de seguro no querrás tomar.

Y si lo ves con el álbum del Mundial y pegando laminitas como niño (a veces te dirá que se lo compró al hijo, pero es mentira, a las finales es él quien quiere juntarlo) no te burles ni te enfades, solo déjalo, porque entenderlo no podrás.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 27 de mayo de 2014

Sin manual de instrucciones

"Suegrita, mándeme el manual de instrucciones, su hijo venía complicado".
Acabo de leer esa frase y vaya que me hizo sentido, porque caramba que somos difíciles de entender para el sexo opuesto. Y lo digo a nivel general, porque el varón y la mujer son tan distintos que cuesta un montón comprender la lógica con que cada uno se desenvuelve en el diario vivir.

Justamente le mencionaba a una amiga que el varón cuando tiene una pareja se autopresiona para cumplir con ciertas cosas que la otra persona demanda. Y no me refiero a que exige, sino que bien sabemos cada uno de nosotros los varones, que son cosas que le agradan a las mujeres y particularmente sabemos lo que le gusta a nuestra propia mujer. Pero debemos reconocer que nosotros no tenemos la iniciativa para hacer o decir tal o cual cosa, claro, hay excepciones, pero el hombre en general no es el príncipe azul, no es el que dice a cada rato "te amo", no es el que llega todas las semanas con un ramo de flores, no es el que le regala vestidos a su mujer. No, no nos nace y nos "presionamos" para que así sea, porque sabemos que nuestra pareja estará encantada.

Me imagino que si una mujer pide el "manual de instrucciones" a la suegra es porque no somos tan simples como podemos creer nosotros los varones, y es que en el mundo de la mujer hay cosas que no encajan, como por ejemplo:

* Si ella tiene una cara particularmente distinta a la de todos los días es porque claramente le sucede algo, y preguntarle ¿Te pasa algo? quiere decir que no sabes lo que le pasa y eso para la mujer es sinónimo de que no te interesa.
* Si cuando te sientas a ver fútbol ella te empieza a hablar de los arreglos de la casa o que quiere salir a pasear es porque no entiende que tú lo que quieres hacer es mirar como 22 varones corren detrás de un balón para encajar el gol en el otro arco. Para ella el fútbol no tiene sentido, pero comprarse 20 pares de zapatos que utilizará una vez en la vida es casi como de importancia nacional.

Así suman y siguen las diferencias entre el varón y la mujer.
Así suman y siguen esas pequeñas "complicaciones" con las que viene cada uno y que no venían especificadas en el manual de instrucciones.

En estos tiempos contar hasta 10 ya no es suficiente, intenta contando hasta 20.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 28 de enero de 2011

Hombre en tierra extraña

Hace pocos días fui al supermercado, donde no solo compré, sino que también me dediqué a observar el comportamiento de la gente, sobre todo de los que andaban como yo: hombres solitarios.
El hombre en el supermercado es un visitante, un foráneo, un completo desconocido en un país desconocido donde se habla otro idioma. Debo reconocerlo, soy un desastre al momento de las compras, y creo interpretar a muchos varones.

Todos los meses, cuando voy, salgo del local diciendo "el próximo mes hago un listado", y como nunca lo hago al final llego a casa y recuerdo todo lo que se me olvidó comprar.
Ni hablar de las tentaciones, que a diferencia de las tentaciones de las mujeres, son cosas que no sirven para nada, pero que como se ven bonitas, llamativas, las compro igual, al final nunca sé ni para qué sirven, pero ahí están, muy bonitas en la bolsa camino a casa.

Y que pongan promotoras es fatal, ahí sí que nos vamos al abismo mismo, les podríamos comprar hasta toallas higiénicas a esas mujeres, porque más encima todas son bonitas, simpáticas y coquetas, así no se puede comprar tranquilo. Y más encima terminas pagando el doble de lo que pagas por otro producto, de otra marca, que hace lo mismo.
Lo peor es cuando tu mujer te encargó cosas que comprar y llegas con los productos de la promotora, ahí sí que arde troya. Baboso es lo menos que te puede decir y agradece que no te pega, porque bien merecido lo tendrías.

Nos creemos los más cancheros, los más buenos para todo, pero hay que reconocerlo, hasta para hacer las compras dependemos del cariño y compañía de una mujer.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Share

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites