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jueves, 3 de marzo de 2016

Los Años Maravillosos

Durante la década de los 80 se exhibió en Chile, en televisión, una serie norteamericana en la que el protagonista recordaba su infancia y adolescencia entre 1968 y 1973, esa bella época del colegio, Los Años Maravillosos.
Y bueno, en mi caso no es muy distante, puedo decir que esos años de estar en el colegio fueron mis propios años maravillosos.

Cada día era una aventura, desde el primer día que estuve en una sala, en el prekinder, donde junto con un amigo nos escapamos un par de veces de la sala y nos pillaron ocultos en otro lugar, sin razón alguna. En kinder ya éramos "grandes", así que ahí conocí a mi primer amor: la tía María Elena (o como se llame porque no me acuerdo bien del nombre). Recuerdo que lo que más me gustaba de estar ahí era poder revisar esos libros con pop up, o sea, que los abría y aparecía un castillo o un animal que se salía de las hojas para que yo lo tocara.


De primero a quinto básico asistí a un colegio que quedaba cerca de mi casa. Ahí fui premiado por rendimiento académico, aprendí a leer muy bien a mitad del primero, tuve un mismo profesor jefe durante todos esos años, nos tiraban las patillas del pelo cuando nos portábamos mal, tuve una fuerte discusión con mi profesor en tercero porque yo no quería hacerle caso de puro orgulloso que era. También me enamoré, pero de esos amores platónicos que uno siempre recuerda. Una de ellas era compañera mía, estaba en mi sala, cerquita, pero siempre supe que no me pescaría ni en bajada.
La otra era de un curso superior, ojitos verdes, tez blanca y cabello más abajo de los hombros, liso. 

Además fueron los años en que me dieron un poco de independencia en mi hogar y me dejaron irme solo desde el colegio a mi casa. Incluso una vez intenté engañar al inspector, y ya lo había logrado, pero cuando iba a salir por la puerta me arrepentí y conté la verdad.

En sexto básico me cambié a otro colegio en el cual me quedé hasta salir en cuarto medio. Qué maravillosos años. Sería egoísta con todo el resto de mi vida decir que esos años fueron los mejores, pero sí puedo decir que fueron maravillosos.
Era la época en que no existían las consolas de vídeo juegos (solo contábamos con "Atari"), no existía el Internet, menos los teléfonos celulares. Es por eso que no hay tanto registro gráfico de lo que viví en esos años, pero sí está el recuerdo en la mente de lo bien que la pasé jugando a la pelota en la calle, al tombo, las naciones, el corte cadena, el caballito de bronce en el colegio, al bachillerato, y tantas cosas más que me hacen mirar hacia atrás y sentirme feliz.

Hoy, para mis hijos, estar en el colegio ya no es lo que yo viví, es todo muy distinto, porque en 30 años vaya que ha cambiado la sociedad. Es quizás por eso que muchos padres y madres dejamos a nuestros hijos con aprensiones en su sala de clases, y estamos ansiosos de que ya sea la tarde para poder verlos y preguntarles como estuvo su día.
Pero bueno, hay que crecer también, y no lo digo por ellos, lo digo por mí como padre, porque soy yo el que debe entender que mis hijos ya están creciendo y que empiezan a ver el mundo con sus propios ojos y a interactuar de manera independiente con su entorno, con todo lo que eso significa.

Tal vez nunca esté listo ni yo, ni tú para soltar a los regalones de la casa, solo sé que ocurrirá y debo empezar a asimilarlo.

Por ahora hay que dejarlos que disfruten de esto que empiezan, de estos Años Maravillosos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 14 de abril de 2015

Ya no es lo mismo

El ser humano está siempre en evolución (algunos se esmeran día a día en involucionar), se van produciendo cambios tanto a nivel personal como a nivel social, y el lenguaje no está exento de ello.
Se van adquiriendo nuevas formas de expresarse que se hacen comunes no solo para el entorno más cercano, sino que para todo un país.

Cuando yo era niño (sí, lo fui), con nuestros primos teníamos una "cariñosa" forma de referirnos a los más "lentos" o que les costaba más entender ciertas cosas, a ellos o ellas les decíamos "waaaaaaldoooo", con el tono de voz de Mr. Magoo cuando saludaba a su sobrino. Pero eso quedó solo entre nosotros, en nuestro círculo.

Sin embargo hay otros términos que se masificaron con el paso del tiempo, esto con el fin de acortar una palabra o de decir de manera decorosa algo no tan decoroso.
Así fue como nació el decirle "rinso" al detergente, o "confort" al papel higiénico. 
Algunos personajes públicos ahora son asociados con situaciones o palabras. Sí, tal como ocurre en uno de los muchos capítulos de la serie "Los Simpson", donde surge la frase "hizo un Homero Simpson", acá en Chile en el año 1989 se adoptó el término "hacer un Pato Yáñez" para simbolizar un insulto que hasta decirlo con su nombre original ya es grosero.

Hoy podemos apreciar como un término tan suave y hasta gracioso cambia completamente de contexto, me refiero a "fifí". Sí, eso mismo que usted se imaginó ahora es lo que antes no pasaba cuando uno le decía a alguien que era fifí, en ese entonces se refería a ser pituco, delicado, afeminado, elegante y algunas cosas más. Pero ya no, ahora hay que tener cuidado si le quiero decir a alguien que es fifí, sobre todo si es mujer, porque en vez de tomarlo con humor te podría dar un mangazo por decirle tamaña cosa.
Yo conozco gente fifí, según su significado o uso antiguo, ahora puede que también sean fifí en el significado nuevo, pero eso ya no lo sé, requiere de otras cosas para investigar aquello.

Ahora tendrá que pensar bien en qué es lo que le quiere decir alguien que se refiere a usted como "fifí". Yo por lo menos me asustaría. Ahora, si me dicen "amigo de la fifí", eso sí que es preocupante.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 6 de enero de 2015

Sublime intimidad

En un mundo que avanza tan rápido y al cual contagiamos con nuestra propia celeridad no le viene nada de mal un relajo para revisarnos interiormente.
Lo más probable es que me digas "es que no tengo tiempo" y a decir verdad, te creo, pues entiendo que uno quiera hacer muchas cosas en las horas que tiene el día, y si nos dieran una hora más a cada día no la ocuparíamos para descansar sino para hacer otras cosas.

Particularmente me he dado cuenta que a diario tengo ese momento de intimidad, ese sublime momento de encontrarme conmigo mismo y que a ratos siento que lo pierdo. Desde mi infancia que existe ese momento, pero ahora que recuerdo siempre he buscado distractores para que Pepe Grillo no me agobie con sus palabras de buena crianza que puro me enredan la vida.

Ya sea que entro relajado o apurado a vivir esos minutos de intimidad siempre me ocurre lo mismo: veo pasar una mosca y me pongo a pensar en la vida de los caracoles. Sé que no tiene nada que ver, pero imagínate como trabaja mi imaginación cuando me toca encerrarme a escuchar mi conciencia.

En un comienzo eran las etiquetas de los envases o de la ropa. También lo era el papel de diario que estaba cubriendo el exceso de agua en la baldosa. Ahora es el celular y sus jueguitos enviciantes o esas conversaciones por whatsapp que no te gusta cortar.
Sí, estoy seguro que te pasa lo mismo cuando día a día llegas a ese momento de intimidad y mandas por la tangente a tus pensamientos para sumergirte en el mar de las distracciones.

A veces arrugas la frente cuando estás en intimidad contigo mismo, pero tengo un 95% de certeza de que no es por lo que estás pensando en ese segundo, sino que es por la fuerza aplicada para conseguir el objetivo que te llevó hasta ahí.

Sé que es un momento único para estar conmigo mismo y que debo aprovecharlo, así que la próxima vez que vaya al baño no llevaré ni el celular ni un libro, solo iré yo, en una de esas logro escuchar al grillito.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Pantalón inoportuno

Todo varón que se digne de tal ha pasado alguna vez por esta situación, y quien no lo ha vivido le contaré que no se salvará, en algún momento le ocurrirá.
Comúnmente ocurre en la época de colegio debido a la gran variedad de movimientos que ejecutamos con nuestro cuerpo, pero los jóvenes y adultos que ya pasaron esa etapa no están exentos de aquello, es más, cuando les ocurre es peor.

Me refiero a ese terrible momento en la vida del hombre cuando se te raja el pantalón justo en el trasero, y no hablo de un pequeño tajo, sino que de una zanja que deja al descubierto aquello tan preciado y tan íntimo para ti como lo es el calzoncillo de Mickey Mouse que te pusiste.

Y como somos bien machos para nuestras cosas nunca, pero NUNCA, andamos con aguja e hilo en nuestro bolso o bolsillo. Si por algún accidente de la naturaleza esas cosas están a nuestro alcance, tampoco sabríamos muy bien que hacer con ellas, con suerte podríamos enhebrar la aguja, todo un arte milenario traspasado de generación en generación por las féminas.
Sí, existen los sastres que saben hacerlo, pero la realidad indica que JAMÁS  a un sastre se le raja el pantalón, solo a los simples mortales.

¿Qué se hace en ese momento? Se agarra el polerón o chaleco y aunque quedes al borde de la hipotermia te lo amarras a la cintura para no dejar ver el pantalón rajado. Ya como medida desesperada en el trabajo agarras la corchetera y llenas el pantalón de metal, tanto que llegas a parecer Robocop cuando caminas, con la salvedad que tus nalgas quedan con más perforaciones que colador, pero ahí vas, caminando digno por la calle, pero más perseguido que ladrón primerizo.

Sea la situación que sea y el lugar en que te pase siempre será un momento de los más incómodos que cualquier hombre pueda pasar.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 19 de agosto de 2014

Hacer del dos

Es algo que hacemos todos, pero que igual nos causa un poco de pudor hablarlo, hasta se puede encontrar asqueroso comentar el tema, más aún si estamos comiendo algo, así que deja de lado lo que tengas en la mano ahora mismo, sobre todo si tiene manjar.

Muy bien, comencemos.

Defecar, hacer popó, hacer caca, sentarse, voy donde Carlitos, todas se refieren a lo que tan elegantemente se le conoce como hacer del dos. Y esto es todo un evento para el ser humano.
Esa primera vez en que le avisas a tu mamá, o papá que quieres hacer caca nunca se ha tomado como algo asqueroso, todo lo contrario, hasta te aplauden si les dices que quieres hacer caca, te premian, te hacen show y hasta te limpian y lavan. Después de eso agarran el teléfono y llaman a tus abuelas, tías, tíos, a todos los que se pueda llamar para decirles que tú avisaste que querías hacer caca, y obvio, te sientes el niño o niña más maravilloso del mundo.

Cuando creces, hacer del dos sigue siendo todo un evento. De niño te llevas juguetes al baño, de adolescentes te vas con el teléfono y de adulto ya llevas un libro, una revista o lees las etiquetas del shampoo, del desodorante ambiental, del jabón y de todo lo que pilles.
Hay gente que le alcanza con leer una etiqueta, pero hay otros que se pueden leer hasta "El Señor de los Anillos" completo antes de terminar.

Y si esas ganas te pillan fueran de casa, ahí sí que es todo un evento, hasta se puede transformar en un drama. Hay culos elegantes que solo hacen del dos en su propio baño, no en otro. Ni hablar de hacerlo en un baño público, ahí se te frunce todo. Incluso les cuesta hacer en la casa de la hermana, mamá, tío, tía, etc.
Hay otros culos que son como estar parado en plaza Italia, todo sirve, incluso esos baños químicos que tienen una mezcla de olores y no de flores precisamente. Es que cuando el llamado de la selva te llega da lo mismo donde sea, solamente hay que hacerlo.

Hacer del dos fue, es y será siempre un evento.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 29 de abril de 2014

Gasoducto a la confianza

Las relaciones de pareja están marcadas por momentos. El primer beso, la primera visita formal a la casa, con presentación de papá, mamá, hermano, hermana, la nana, el perro, el gato y hasta el primo bueno para las bromas. La primera vez que ocupas el baño de tu novio o novia. Guau, que momento más importante y de tanto nerviosismo, hasta te pones más nervioso que en la cena misma. Lo haces todo con mucho cuidado y ojalá sea del 1 no más, porque si lo que quieres es del 2, uf, qué valiente hay que ser. Procuras que nada suene y hasta te cuesta que "todo fluya", pues estás más tenso que cuando te presentan al papá.

Pero hay un momento en particular que es un sello a la relación, es casi como un pegamento para ambos. Y no habla de aquel momento en que te quedas en cueros y te entregas a la pasión en el ring de cuatro perillas. No, esto es mucho más fuerte, esto es un sello inviolable. Es el momento en que dejas fluir tu humanidad o simplemente ella se manifiesta con una bocanada de ti.

Cuando estando con tu pareja se te sale un gas (de dudosa procedencia) quiere decir que ya lo superaste todo. Ese momento marca un antes y un después en la relación, y no hay nada, pero nada, que lo supere.
Ese momento exacto en que se escucha aquel sonido tan característico y bombástico es el que le dice a él o ella "sí, confío en ti y quiero compartir incluso esto contigo". Es en ese minuto, cuando ves que la otra persona se ríe, que te das cuenta que la relación va en serio y que nada podrá hacerle caer (por el momento). Ese instante en que quieres que la tierra te trague y tu pareja simplemente te mira y se ríe, te hace comprender el inmenso amor que esa persona siente por ti. Ya no son simplemente novios, no, ahora son mucho más, desde ese minuto son amantes, amigos, cómplices... uno solo.

A veces es como una sinfonía y otras llega en silencio, pero se hace notar con fuerza, y vaya con qué fuerza.
Si llegaste a eso es porque lo superaste todo, y no importa que sus padres no te acepten, porque él o ella ya te aceptaron... y no solo con lo bueno.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 12 de noviembre de 2013

El país bilingüe

Hace poco escuché que solamente el 2% de los chilenos y chilenas sabe hablar y entiende el idioma inglés, lo cual me parece bastante extraño.
Vamos viendo:

El domingo nos reunimos en family, o a veces el saturday para una party.
Acudimos al mall para ir de shopping.
La pasamos bien en el pub, tomamos unas beer y le damos al dancing.
Cuando jugamos fútbol nos cobran off side, tiramos corners y nos hacen fouls.
Cantamos a la perfección las canciones en inglés.
En diciembre tenemos la París Parade.
En las tiendas siempre hay sale off.
Cuando estudiamos nos damos un coffee break para distenderse un rato.
No tenemos apagones, tenemos black out.
¿Maremoto? No, acá es tsunami.
Vamos al Starbuck porque ahí se toma coffee y no café como en el almacén de la señora Juanita.
No mandamos mensajes, usamos el email o el DM.
Para irnos decimos bye y si estamos con las pilas quiere decir que estás ready.
Las chicas no se prendieron, están on fire.
Y cuando algo está listo o estamos bien, quiere decir que está OK.

Yo creo que ese estudio miente, debe ser que solo el 2% no habla nada de inglés, porque el resto nos manejamos bastante.

Good morning, good afternoon, good night.

martes, 8 de octubre de 2013

Una visita inesperada

Sale todos los días muy temprano a dejar a sus hijos al colegio. Saca su auto rojo y no mira a nadie, solo le importa salir, dejar atrás su pequeño refugio y entregarse a sus deberes cotidianos.
Llega siempre en la tarde-noche, cuando ya sus vecinos y vecinas logran verla pasar. Ella no los mira. Ellos retroceden.

Algo tiene esa mujer que los asusta. Es guapa, pero seria, tanto que llega a dar miedo para quien no la conoce. Se entrega a la risa con facilidad, pero manejando va concentrada, atenta al camino, sin mirar los rostros de sus vecinos, sin dar la posibilidad de que la saluden.

Esa noche algo cambió. Una mujer llegó a su casa para decirle que ella les provocaba miedo a toda la gente del barrio, que nunca habían querido decirle nada, pero que con lo acontecido la semana anterior alguien tenía que enfrentarla.
Atónita, pero con su rostro desafiante escuchó cada palabra que le dijo la señora. Le decían que había atropellado a un perro y que éste había muerto. No podía creerlo, a la velocidad que maneja eso es casi imposible, además se hubiese dado cuenta, pero aquello no ocurrió.
Le dijeron que era mala, soberbia, altanera. Cada palabra abría una hería en ella, cada palabra era una punzada en su corazón.
¿Qué había hecho ella para merecer este trato? Solo quería vivir su vida en paz, por eso no miraba a nadie, por eso no saludaba a nadie.
Lloró amargamente, en parte por el perrito muerto, pero su verdadera pena era esa sensación de hacer las cosas mal.

A los pocos días había una reunión en el barrio, pero no la invitaron. Ella se enteró y hasta preparó una defensa para su caso, estaba segura que le enrrostrarían la muerte del animal. Su corazón se había endurecido para ese momento, llevaba una coraza que sería difícil desarmar para volver a hacerle daño.
Apenas la vieron llegar ella notó que estaban sorprendidos y asustados con sus presencia al punto que no la miraron mucho.

Darían comienzo al tema en tabla. Su coraza se puso más y más dura. "Estimados vecinos y vecinas, los hemos convocado para tratar el tema de la pavimentación de la calle". Se quedó de una pieza,  no podía creerlo, la desarmaron completamente con esas palabras.

Volvió la paz a su corazón, volvieron las ganas de creer en sí misma y en la gente que la rodea, volvieron las ganas de ayudar, de colaborar, de ser parte de su barrio.
Esa noche algo cambió, pasó de ser la más temida del barrio a ser la delegada para ver el tema de la pavimentación. Por fin dejarán de hablar de ella y le pondrán más empeño para conocerla, sin prejuicios de ningún tipo.
Hoy ya no la miran con temor, hoy la abrazan con amor.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 5 de septiembre de 2013

El Euro-Peo

Lo conozco desde que era un cachorro, recuerdo su pelo rubio y las "pequeñas" pataletas que hacía en ese entonces. Era el más pequeño de mis primos, pero siempre quería estar con nosotros, los que nos creíamos grandes.
¿Cómo olvidar esas tardes de verano en que nos sentábamos a mirar como jugaba Súper Nintendo SOLO? Claro, si el cabro era picado, como le ganábamos nos dejaba sin jugar para poder ganar un partido, si con suerte le ganaba a mi hermano. ¡A mi hermano! al que nunca le gustó el fútbol. Recuerdo que de picados nos íbamos a jugar a la pelota afuera y lo dejábamos solo en la pieza... hasta que llegaba como perro arrepentido para chutear un rato.

Creció jugando pool junto al Tata, y de paso aprendió todas las "mañas" que nuestro abuelo utilizaba en el juego. De hecho, en el verano, pasaba más tiempo en el pool que en su propia casa. No digamos que se convirtió en el mejor jugador del mundo, pero algo aprendió, al menos ahora no se pica tanto cuando pierde.

Inolvidable cuando cierta tarde de diciembre nos encontrábamos haciendo tonteras con fuegos artificiales cerca de su casa, y algo salió mal, estuve a punto de quemarme toda la cara y el pelo, pero como no pasó nada le dijimos que se quedara callado, que no dijera nada... Claro, a los 7 años es difícil mantener el silencio, partió corriendo a contarle a sus padres, a los míos y a todos los que estaban en la casa. Hasta ahí llegó la diversión de ese día.

Tiempo después, cuando ya tuvo su título profesional, se fue a trabajar al sur de Chile, solo, aburrido. Y en parte, los que quedamos acá en Santiago, también nos aburrimos de no tener sus locuras cerca. ¿Quién nos iba a hacer reír tanto? Con suerte lo veíamos cada 2 meses.
Para más remate después vuelve, pero para preparar las maletas nuevamente, ahora el destino sería Europa.

Y se fue no más, le hicimos despedida para que se fuera con ganas y no volviera más. Pero no resultó...
En España se lanzó a la buena vida, la canción de Ricky Martin se convirtió en su himno y él en su ídolo. Sí, allá conoció su verdadera identidad, abrió el closet y se liberó. Todo lo supimos por fotos y algunas cosas que él mismo nos contaba desde su lugar de "estudio".

Finalmente estuvo solo 5 meses en Europa, pero llegó convertido en todo un Cotito, hasta con acento español. Era el nacimiento de un nuevo Euro-Peo.

Hoy ya celebra su cambio de folio, 30 años de vida, de experiencias, de alegrías y locuras, y también, porque no decirlo, de indecisiones. Ha vuelto y hoy celebra su nuevo año de vida de la mano de una mujer, no la de su madre, de otra mujer... ¿Será pantalla? No lo sabemos.
Solo nos queda agradecer todas esas alegrías que nos da cada vez que nos reunimos, en lugar donde anda las risas no faltan. Ya bueno, es cierto que a veces nos reímos de él, pero la mayor parte de las veces es él quien nos hace reír con sus historias.

Un abrazo grande, en sus 30 años, para nuestro querido Juanjo.



Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 9 de julio de 2013

El maestro chasquilla

Yo creo que a todos los hombres, les debe pasar lo mismo (bah, que raro, me recordó una canción). Ya bueno, no sé si a todos, pero sí a muchos varones y unas poquitas mujeres les da por desarmar las artefactos eléctricos que se estropean para repararlos por su propia cuenta. ¿A ti no te pasa?

En mis cortos años de vida ya he desarmado varias cosas buscando su falla y muchas veces doy con ella y la reparo, pero hay otras veces en que desarmo y no recuerdo ni donde se ponían los tornillos. Es ahí cuando tengo problemas en la casa, a veces con risa y otras con enfado, y de fondo se escucha una canción: "Perdón, perdón, yo sé que la embarré, mas no era mi intención causar desilusión".

Recuerdo que mi papá me contó la historia de que él cuando pequeño desarmó una radio para ver los hombrecitos que hablaban desde su interior, obviamente no lo consiguió y probablemente esa radio no volvió a funcionar (claro, los hombrecitos se arrancaron) pero él sació felizmente su curiosidad. Eso es lo mismo que hago yo, desarmo los artefactos para descubrir el problema, para intentar solucionarlo y si ya veo que es muy difícil la solución entonces agarro todo y lo mando al especialista o lo desecho de una. Y no es que tengan mucha plata como para botar las cosas malas, es porque algunos artefactos ya no tienen reparación y es mejor cambiarlos.

Pero la satisfacción que siento cada vez que desarmo algo, que veo sus componentes, los circuitos, las conexiones, es impagable, más aún cuando después de limpiar la maquinita la logro reparar, entonces es ahí cuando saco pecho, me sobro un poco y celebro con una sonrisa que no se me borra en todo el día... lo malo es que eso ocurre una vez al año no más.

Yo seguiré desarmando y armando cosas, seguiré saciando mi curiosidad.
¿Qué harás tú?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 9 de enero de 2013

Bolas mágicas

No sabía que existían, no sabía que siempre estuvieron ahí, al alcance de mi mano.
Descubrirlas fue todo un acontecimiento histórico, de esos que marcan tu vida... bueno, mi vida. Más aún, descubrir su utilidad fue más grandioso aún.

Te hablo de mis bolas mágicas. Desde hace mucho tiempo que las miraba, las palpaba, sabían que tenían que servir para algo, pero no me imaginaba para qué.
Cuando mi mujer las conoció pensó "esas bolas no sirven para nada", y algo de razón le encontraba. Tal vez ella hablaba con más certeza, pues en su vida debe haber conocido varias de esas bolas, claro, no como las que tengo yo, pero parecidas... y deben servir para lo mismo.

Cuando supe para que servían las utilicé y el resultado fue óptimo, efectivamente cumplían con su objetivo, no digamos que en un 100%, pero sí lo cumplen. Puede ser que funcionen en la medida que se sepa sacarles el máximo de provecho... es que estas bolas pareciera que son un poco mañosas.

Ahora estoy feliz con mis bolas mágicas, si hasta mi mujer está más contenta con ellas, no del todo, pero sí disfrutando de las maravillas que hacen.
Y por tan solo $6000 conseguí mis bolas mágicas para lavar toda la ropa de la casa (espero que no hayas pensado en otra cosa) y sin comprar más detergente. Duran 1000 lavados y de verdad que limpian. La ropa que tiene manchas, como casi siempre se hace, se debe tratar aparte, ya sabes, con un quitamanchas, con un pre lavado, etc., así lograrás tener ropa limpia y a un muy bajo costo para tu bolsillo.

Ya sabes, si descubres que también puedes tener bolas mágicas, no dudes en adquirirlas.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 4 de septiembre de 2012

Aromas y olores

Con el correr de mis cortos años de vida fui notando una diferencia en el uso y significado de 2 palabras que se refieren a una misma cosa, me refiero a: olor y aroma. Así que quise compartir esta pequeña y humilde, casi insignificante, reflexión.

Buscando el significado en el Diccionario de la RAE encontré lo siguiente:
AromaPerfume, olor muy agradable.
Olor: Impresión que los efluvios producen en el olfato.

***Haré de cuenta que todos conocen lo que es un efluvio y continuaré (es una muy buena forma de sacarse los pillos cuando no tienes idea de lo que quiere decir una palabra).***

Es decir, son sinónimos, pero se ocupan de distinta forma, o al menos así lo he percibido yo.

Frases como "¿Qué olor es ése?" por lo general se dicen arrugando la nariz y poniendo cara de pocos amigos.
También se le da otros usos a esa palabra: "Hay olor a difunto"; "Tiene olor a podrido el negocio"; "El camarín tiene olor a derrota".

En cambio la palabra aroma tiene otros usos, pues como lo dice su significado se refiere a un olor también, pero es un olor agradable.
"Qué rico el aroma de tu perfume" "¿Qué aroma es ése?". Ambas frases se dicen con la cara llena de risa, casi como saboreando esa fragancia.
También se ocupa en el fútbol: "Hay aroma de gol", o en el deporte en general: "Se respira aroma de triunfo".

Así que ya sabe, cuando alguien esté cerca suyo y le diga "¿De dónde viene ese olor?", revise el tubo de escape, porque quizás algo se le está escapando. Si esa persona que está a su lado es del sexo opuesto y es la primera cita, váyase olvidando de una segunda cita... a menos que lo disimule, como buen francés, con un perfume de exquisito aroma.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 11 de julio de 2012

Personajes de colegio

Soy de aquellos estudiantes que no tenían cámara digital en el colegio y que con suerte guarda algún recuerdo de esa época. He visto algunas fotos que otras personas tienen de esa época, pero son poquísimas, por lo que recordar requiere de un esfuerzo mayor.

Sin embargo tengo buenos recuerdos de la época escolar, de esas pichangas, de esos juegos de recreo que tenían consecuencias (generalmente en la Inspectoría), de esas miradas a las niñas lindas del colegio que nunca te pescaban y de los profesores y profesoras que no te gustaba tener en la sala de clases, pero que estaban ahí para hacerte la vida imposible... sí, también recuerdo a los otros, a los que me caían bien.

Recuerdo al Flaco, al Guatón, al Pelao, a la Flaca, a la Rucia y a la Rubia, a la Alcachofa, a la que Atraía miradas y a la que las Buscaba. No podría olvidar al Rucio, al Negro, tampoco al Mateo del curso y al que No tenía amigos. El Viejo de Matemáticas y la Vieja de Castellano también están en mi memoria, que aunque eran jóvenes les decíamos así... de "cariño". Junto con los profesores siempre estaba el Patero o la Patera que le hacía caso en todo.

Estaban los pequeños grupos, las amigas inseparables que parecían siamesas, el grupo de las populares, el de los "piérdete una", el de los que hacían política y el de los insoportables. No faltaba la parejita que andaba como lapa durante todo el recreo. Estaban los cerebritos, los cantantes, las bailarinas y los tramposos. El bueno para la pelota y el que no quería nadie en su equipo, pero que le ponía ganas siempre.

Yo tengo clarito en cual descripción calzo, pero por seguridad nacional no lo pondré en este espacio.

¿Y tú, cómo te definirías?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 7 de junio de 2012

Cómo se pasa la vida...

Diciembre de 1995, calor en la capital de Chile y yo con terno y corbata entraba a mi último día en el Liceo.
Temprano en la mañana llegué para saludar a mi gran amigo Jesús, conversar un rato con él y luego ir hacia la sala del segundo piso, entre la escalera y el laboratorio de computación. En esa época el colegio que tenía 2 computadores era uno de los más dotados del país, y usaban de esos discos flexibles de 5¼-pulgadas, no recuerdo haber entrado a esa sala, pero sé que ahí estaba. 
Era un día bastante especial, tendríamos por fin esa ceremonia que año tras año habíamos visto y participado a nuestra manera, con alegría, echando la talla, mirando a las niñas que se iban, en fin, como un adolescente común y silvestre.

Antes teníamos que recibir una noticia, 3 compañeros de nuestro pequeño curso de 24 personas, recibirían la nota de su examen con la cual sabrían si era su último día en el Liceo o si debían estar un año más. Llegó la profesora y les dio la noticia... fue el comienzo de la celebración.
Los 3 aprobaron, y con muy buena nota, hay que decirlo. Abrazos iban y abrazos venían.

El ritual de escribir en la camisa de los varones y en la blusa de las damas ya estaba en su apogeo.Y ahí estaba yo, con la corbata anudada y muy ordenado. Mis camaradas habían comenzado a desgarrar las camisas sacando de un solo tirón el bolsillo. Cuando vi que eso ocurría, y como yo quería permanecer ordenado, me puse las monedas y unos papeles en ese bolsillo, entonces cuando intentaban hacerlo yo les decía "no, que no tengo donde guardar estas cosas" y si no me creían les decía que estaba pobre de camisas, la cosa es que me fui con la camisa rayada, pero enterita.

Los otros 2 Cuartos medios estaban en las mismas cosas que nosotros, con más o menos sentimentalismo, pero estaban. Recuerdo haberme asomado al pasillo y ver a niñas con lágrimas en el sector del Cuarto B, no te negaré que me dieron ganas de ir a consolarlas con un abrazo, pero era solo eso: ganas. Después me enteré que de los más de 30 que habían en ese curso, unos pocos habían repetido.
Al otro lado, en el Cuarto A había pura alegría también, hasta me rayaron la camisa también en esa sala y yo dejé mis mensajes en algunas. La fiesta ya no paraba.

En un momento de la mañana nos piden orden porque la ceremonia de despedida ya comenzaría. Costó, pero se logró ordenar la cosa.
Abajo, en el patio, ya estaban todos los otros cursos formados esperando a las estrellas de ese momento: nosotros.

Salimos al pasillo junto con el Cuarto A, todos abajo nos miraban, nosotros reíamos de alegría, felicidad  y quizás algo de nerviosismo. De repente, de la nada, 2 bombas de agua surcan el cielo y caen sobre una niña de 3° medio, que pa mala pata nuestra, estaba al lado del Inspector General. Ahí cambió todo, de la risa pasamos a la seriedad más absoluta.

Apenas llegamos dicen por micrófono ante todo el Liceo, que no se dará inicio a la ceremonia hasta que aparezca la persona que lanzó el elemento refrescante, tomado como una ofensa por las autoridades. La gente del Cuarto B era la más triste con la situación y reconozcamos, a muchos nos hubiese gustado vivir ese momento como antes lo habíamos solo visto.
Al interior del Cuarto C sabíamos que la bomba de agua había salido de ahí, pero nadie delató a nadie, es más, hasta algunas personas del Cuarto A solidarizaron con nosotros y nos mantuvimos firmes.

Fue un día sin Despedida oficial, sin la cancioncita de Alberto Plaza que dejaba llorando a todos mientras los alumnos y alumnas de los Cuartos medios caminaban por un pasillo hecho por el resto de la gente del Colegio hacia la salida. Tampoco fuimos a buscar a los alumnos de Primero básico que ocuparían nuestro lugar. En fin... El último día de mi vida como alumno del Liceo Leonardo Murialdo pasó tal cual llegué unos años anteriores: sin penas ni gloria.

Al menos nos salvamos de la PLR.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 8 de marzo de 2012

Vacaciones

Soy de la generación que tuvo clases en educación básica durante la década de los 80 y al parecer dentro del programa de estudios a nivel país estaba como una actividad que no se podía eludir el escribir una composición que se llamaba "Mis vacaciones". Recuerdo como si fuera ayer a la profesora o profesor que decía: "Saquen una hoja y en un mínimo de 20 líneas deben escribir una composición sobre sus vacaciones". Más encima no era solo eso, después teníamos que leerla para todo el curso y ahí la profe te hacía preguntas. Recuerdo muy bien el día en que un compañero dijo que había ido a Fantasilandia en sus vacaciones, las risotadas brotaron espontáneamente, incluso yo me reí y no sé si fue por hacer causa común o porque de verdad me había dado risa que en vez de ir a la playa (sinónimo de vacaciones cuando eres un cabro chico) hubiese ido a ese parque de diversiones. Cuando crecí me di cuenta que me había reído de tonto no más, porque con suerte yo apenas conocía los juegos Diana de San Diego, donde la mayor atracción para mí eran los espejos que me volvían más flaco, más gordo, más cabezón (sí, se podía), o como un enanito (por favor, omita comentarios del tipo "parece que te quedaste así"). Qué buenos tiempos aquellos.

Lo digo con nostalgia no porque quiera volver a esa época, sino porque fue algo bonito que me tocó vivir. Hoy la cosa es muy distinta pues junto a Jacque somos los encargados de planificar y costear las vacaciones para pasarla bien y que nuestros hijos no las olviden fácilmente. Claro, en este caso es Gabriel quien recordará esos días en La Serena donde jugamos, comimos, anduvimos en esos triciclos donde puede ir toda la familia, nos bañamos en el las cálidas agua del norte de Chile y muchas cosas más.

Las risas no faltaron y es que donde hay niños habladores es imposible no reírse con las frases pal bronce que sacan. Era de noche cuando íbamos en ese triciclo familiar, Gabriel iba adelante con la bocina en sus manos para meter boche, Jacque y yo pedaleábamos y cuando ya el cansancio se hacía sentir él nos grita "más rápido, más rápido"... qué fácil decirlo, parecíamos esclavos, lo único que faltaba era que nos dijera que le echáramos un poco de viento.
Hasta me fui de reto por parte de mi hijo un día que estábamos junto a mi cuñado construyendo esas piscinas en la orilla de la playa, no recuerdo que fue lo que hicimos, pero nos gritó de una manera que solo atinamos a reírnos y parece que eso más lo irritaba, porque nos gritaba con más fuerza.

Hace poco me preguntaron "¿Descansaste harto?" y la verdad es que no, me levanté más tarde no más, pero terminé más cansado que durante mis días de laburo. Para descansar tendré toda una eternidad, ahora tengo unos pocos años para disfrutar.


Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Aquellos días de la mujer

La mujer sufre de un ajuste cada mes en su cuerpo, es el momento del cambio, en que algo sale de su cuerpo para que se empiece a producir nuevamente en su interior, es el conocido período de la menstruación que causa tantos cambios en el mundo.
Es como el aleteo de una mariposa, imperceptible para algunos, pero de grandes consecuencias en el orden mundial.

Esos cambios de humor que sufre el género femenino no solo el afectan a ellas, sino también que a quienes las rodeamos, ya seamos sus hijos, esposos, padre, hermanos, empleados, jefes, en fin, a todos nos afecta, ya sea para bien (todavía no le veo los beneficios) o para mal.

A mí lo que más me llama la atención de este período no son esos cambios, con el paso de los años me acostumbré a ellos, sino que son las denominaciones que le dan a ese período. Vamos viendo algunos nombres:

La regla: ¿es que acaso tiene números? ¿sirve para medir?... me huele más a que en esos días es una regla, casi una ley, que la mujer está sensible y que mejor no le pongas una mala cara. De lo sexual ni hablar, esa es la otra regla, está prohibido.

El período: ¿se refieren al período de restricción? ¿es el estado de preemergencia? Igual puede ser, porque en esos días hay que andar con mucho cuidado, que ni se te ocurra dejar la toalla mojada en la cama.

Mis días: esa la encuentro hasta tierna, es como que le toman cariño a ese doloroso y difícil momento, ahí se nota altiro cuando son masoquistas.

Me va a llegar: de sutil no tiene nada, es como que lo anda publicando, casi como si fuera una noticia importante, a la par del alza de los combustibles... claro, ahí está, son dos cosas igualmente terribles.

Estoy indispuesta: este para mí es el más gracioso, es como que todo el año estuvieran dispuestas a, como que la excusa del dolor de cabeza no existiera, como si quisieran a cada rato mover el merequetengue. Qué falsedad más grande. Más encima cuando sienten que se acercan esos días te pueden decir "me voy a indisponer", cosa que puedes tomar como un guiño de ojos, un coqueteo para que te acerques y empieces con el cortejo presexual, pero falso, con eso solo te quieren decir "oye, ni te me acerques, no tengo ganas hoy y no sé si tendré ganas en una semana más".
Bueno, pero no hay mucho de que quejarse, así como no existen los príncipes azules cabalgando en su caballo blanco que van al rescate de la princesa, tampoco existen las mujeres dispuestas todos los días del año... al menos no dispuestas para eso.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 22 de agosto de 2011

La eterna juventud

La leyenda cuenta de una fuente que tiene la propiedad de curar enfermedades y devolver la juventud a quien ya la ha perdido, el único requisito es beber un poco de sus aguas o bañarse en ellas.

Hay quienes dicen que la juventud se lleva en la sangre, otros que en el espíritu, pero la cosa es muy clarita: los años no pasan en vano.

En Octubre de este año recién cumpliré los 34 y sin embargo mi cuerpo ya se está quejando (según mi mujer, mi cabeza también ha empezado a sentir los rigores del paso del tiempo).
Siempre me ha gustado hacer deporte, desde pequeño, preferentemente fútbol. El trote también es uno de mis deportes favoritos y como vivo en una ciudad llena de cemento me dediqué a participar de las diversas corridas citadinas, para lo cual me tuve que preparar con anterioridad.

El 10 de Julio de este año participé en la corrida Providencia 10K, ahí en la foto está mi pose de campeón después de haber llegado en 55 minutos.

Al parecer la preparación en el cerro me pasó la cuenta, mi rodilla derecha (siempre me ha dado problemas la derecha) no dio más y durante más de un mes me ha reclamado descanso. Ni fútbol he jugado, pero tanto caminar también ha hecho que me resienta, así que tuve que partir al doctor.

El diagnóstico fue: "inflamación del cartílago de las articulaciones". Al preguntarle el motivo de que se haya producido eso me dijo que era una suma de factores: el trote en cemento (fatal para las rodiilas), el calzado inadecuado y el que los años no pasan en vano.

¿Viejo yo? Por favor, todavía me queda cuerda para rato... No, si las canas me las pinto para verme más "interesante"... Ya pues doctor, no sea así, si yo todavía me la puedo, no me mande al asilo todavía... un poco de piedad por este pobre hombre... No hay caso, tengo que resignarme.
Casi me da un infarto ahí mismo, a mis 33 años me estaban diciendo viejo, así sin más, sin anestesia y más encima sin la receta del antídoto para aquello.

Obligado a conversar con mi agente de la AFP y jubilarme anticipado, o sea, si me dicen viejo tengo que comportarme como tal: jubilarme, comprar muchos libros, mandarme a hacer la placa, adquirir uno de esos sombreros que se usan ahora, empezar a fumar pipa y por supuesto, que me regalen una mantita para ponerme en las piernas mientras veo mi programa de TV favorito o escucho el programa de Alodia Corral en la radio AM.

Todavía no encuentro la fuente de la juventud, pero si tú la conoces avísame para ir y pegarme un baño en ella, mira que tengo mucho deporte por hacer todavía.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 28 de junio de 2011

Mi diario de motocicleta 2

Empecemos a derribar mitos en cuanto a los motoqueros. Uno de esos mitos dice lo siguiente:
"el motoquero tira pinta, le va bien con las mujeres".
Puede ser cierto eso de que el motoquero tira pinta, pero eso dura lo que uno tarda en bajarse de la moto y sacarse el casco, es como la escena aquella de Fiona esperando a su príncipe encantado y ¿a quién ve?... a un ogro.
Las motos por sí solas tiran pinta y tal vez el que la conduce tira pinta en un semáforo en rojo, pero así es refácil, lo único que se le ve al motoquero, sobre todo en otoño-invierno, son los ojos. O sea, más encima hay que tener unos ojos de color claro o una mirada seductora para tirar pinta... cero posibilidad.
Y si la moto es una scooter, olvide eso de que va a tirar pinta, con suerte le preguntarán si es difícil o no manejarla.

Otro de los mito es: "el motoquero pasa frío arriba de la moto". Ese mito es cierto en la medida que no te abrigues bien, pero si lo haces como es debido no se siente nada. La técnica es vestirse como cebolla: por capas. La primera capa de ropa es pegada a la piel y luego vienen 2 o 3 capas más, el que lo hace así no pasa penurias... Sí, su deducción es correcta, ocupo matapasiones en mis piernas, todo sea por evitar el frío.

Si usted conoce otro mito que haya que derribar le invito a anotarlo, compartirlo, comentarlo, reírse de él o en una de esas el mito se vuelve leyenda.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 14 de junio de 2011

Mi diario de motocicleta

Las historias que se pueden contar sobre las motocicletas y sus conductores son muchas, pero no todas de ellas reales, así que no crea todo lo que se dice, lo que escucha o lo que lee sobre esas personas que desafían el viento y el frío cada día en su corcel de dos ruedas.

Una de las cosas que se dice es que somos un tanto locos aquellos que nos subimos a una moto y si bien es cierto que unos cuantos lo son, también es cierto lo que leí en una entrevista que le hicieron a "Chaleco" López donde dice que para andar arriba de una moto NO hay que ser loco, pues el que lo es, lo más probable es que no pase Agosto. Hay que andar con los sentidos muy alerta, concentrado al máximo, pues los "eventos", las piedras, la gente que se cruza, o los automovilistas que se creen dueños de la calle aparecen de repente.

Ya llevo más de un año arriba de una moto, me he caído, me han botado, he sentido frío, me he achicharrado en verano, viajé a la playa y quise recorrer el sur de Chile, pero quise no más, el bolsillo y el corazón dijeron otra cosa, era mejor quedarse en Santiago. He tenido que empujar mi moto unas cuantas cuadras cuando he quedado en panne y vaya que cuesta, son unos cuantos kilos que hay que llevar al lado, y si es en subida se siente mucho más.

En fin, se pueden vivir muchas cosas arriba de una moto, incluso te puede morder un perro como me ocurrió el sábado recién pasado. Y hay otras cosas que aún no he experimentado, como aquella que tiene más pinta de mito urbano que de realidad, y me tinca que no lo haré, se me imagina muy incómodo... debe ser algo así como hacerlo en la playa, después la arena... hablo de almorzar arriba de la moto, por si acaso tu mente se estaba yendo para otro lado.

¿Y cuándo te animas a andar en una motito?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 11 de enero de 2011

Mi primera vez

Apuesto que te llamó la atención el nombre de esta nota, claro, es normal, vives en Chile, el país donde la mente siempre se va para lo más oscuro de nuestro ser, o mejor dicho, hacia donde siempre queremos que vaya.
Lamento decepcionarte, esta primera vez tiene que ver conmigo y mi moto... No, no te imagines nada, cochino... la motofilia no existe.

El día jueves recién pasado se me ocurrió que sería bueno pegarme un viaje desde Santiago a Valparaíso el día domingo, así que me preparé para ello. Compré lo necesario para no quedar tirado en pleno viaje. El sábado obtuve mi TAG (maldito elemento del demonio) y ya camino a casa me percaté de un pequeño golpeteo en la parte izquierda de la moto, me llamó la atención, pero lo atribuí al mismo movimiento de la moto.

A las 8 de la mañana del día domingo partí rumbo a la bencinera para llenar el estanque y luego emprender el rumbo a la costa. La noche anterior leí en algunos foros que ese golpeteo podía ser de la cadena que estaba un poco suelta. Esa mañana de domingo comprobé que era así, pero como soy porfiado partí igual a lo que ya había planificado.
Pasé por el primer peaje y me detuve un poco a descansar. Ahí pude ver que en realidad estaba suelta la cadena y que más encima le faltaba una "pequeña" cosa que después sabría de que se trataba.

Llegué al puerto sin problemas, con un poco de frío, pues allá estaba nublado y helado, y en moto eso sí que se siente. Estacioné mi Renegade en una plaza y tomé el colectivo para ir donde mi hermana. Todo bien hasta ahí.

Después de almorzar partí rumbo a Viña del Mar y sentía que el golpeteo era aún mayor y claro, si la cadena estaba bien suelta. Como era domingo se me ocurrió llegar a alguna vulcanización para que me ayudaran a tensar la cadena. Recorrí y pregunté. Me mandaron por una calle, pero yo, por alguna razón, tomé otra y seguí buscando. Llegué a una bomba de bencina y me mandaron a una de las calles principales. Al llegar allá me di cuenta que era muy similar al barrio 10 de Julio de Santiago, mucho taller mecánico y venta de repuestos, pero era domingo, todo cerrado.
Llegué a una vulcanización abierta y me dice: "no, yo no trabajo con motos, lo siento". Me mandó para otro lado y como yo no sabía como irme, me metí por otra calle.
Ahí ocurrió el milagro, ahí corroboré que nunca estoy solo, que siempre está Él acompañándome. Por la calle que iba estaba la cortina de un taller mecánico de MOTOS semiabierta. Me detuve y le pregunté al mecánico si me podía ayudar. Miró la moto y me dijo "claro que está suelta la cadena, se nota de lejos... sí, yo se la tenso". Cuando miró de cerca la cadena me preguntó "¿se le ha salido la cadena?", le dije que no y me comentó que tenía suerte, porque esa pequeña pieza que le faltaba era el candado, es decir, sin eso, en cualquier momento la cadena se salía y yo quedaba tirado en donde fuera.
La repararon, la lubricaron y pude ir tranquilo a la playa y después de vuelta a Santiago.

No sé si a ti te ha pasado alguna vez algo así de increíble, porque para mí fue como haberme sacado el Kino. En ese momento era lo que necesitaba, un taller de motos, pero era domingo, no encontraría abierto, mas una mano me llevó a ese lugar.
Siempre Dios me sorprende con este tipo de cosas, sin ni siquiera pedirle ayuda me llevó justo donde yo debía estar. Solo me queda decir: GRACIAS Señor.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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