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viernes, 18 de julio de 2008

La casa de don Ignacio

Llega a ser sorprendente la capacidad de la gente de creer en cosas sin mucho sentido. Más aún, se ve que todo es raro, escondido y que misteriosamente no te cobran un peso por el trabajo realizado.

En mi corta vida he conocido cosas chantas y personas que también lo son, pero este brasileño llamado Joao se lleva el premio al más chanta de todos. Empezando porque dice ser un hombre el cual es poseído por más de 30 "entidades" distintas. Para ponerle un poco más de salsa al asunto, estos espíritus son de médicos con distintas especialidades que le ayudan a Joao a sanar a la gente que se presenta ante él.
Este brasileño de más de 50 años tiene un auto del año, carísimo, que debe ser regalado porque él no cobra por su trabajo... raro. Claro, no cobra por la sanación, pero sí cobra por los días de estadía, los medicamentos que receta, las salas especiales de las cuales se vale para realizar sus funciones sanadoras. Dice que la plata la obtiene del trabajo duro que realiza los fines de semana, pero sigue siendo raro, porque además le alcanza para viajar a otros países a hacer sus "trabajitos".

Lo más asombroso es que a la gente le hacían perforaciones en su cuerpo, le metían tijeras, le abrían la piel y dejaban que la sangre brotara para después decir que no sintieron ningún dolor. Seguro no van a sentir dolor, o capaz que sea verdad, si aunque no usaba anestesia ese "doctor" los aletargaba con una especie de somnífero.

Ya hemos visto antes que el poder de la mente es increíble, y es tan grande que nos podemos sanar o creer que nos sanamos con el sólo hecho de pensarlo. En esta casa el efecto placebo se ve por montones.

Por mi parte nica viajo a Brasil, gasto mi dinero y más encima dejo que me tajeen para decir que me sané. Prefiero la técnica tradicional, aquella de la sala de operaciones, la anestesia, el doctor titulado, aunque sea caro, pero mucho más confiable.

¿Tú irías a la casa de don Ignacio?

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