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viernes, 14 de mayo de 2010

Y pasó

Parece que no escribiré más en contra de algo, justo que ayer protestaba en contra de las rotondas me ocurrió una desgracia.
Salí de mi trabajo a las 6 de la tarde para alcanzar a llegar a mis clases a las 6:30, casi siempre llego 5 ó 10 minutos después.

Camino para allá llego a la rotonda que está en Tomás Moro, esa donde está la Municipalidad de Las Condes, así tomo la calle Cristóbal Colón para ir camino a Providencia.
Me puse en la pista correspondiente y esperé pacientemente que no vinieran autos en la rotonda para avanzar. Una vez que pude hacerlo una mujer joven, que manejaba uno de esos autos mounstruosos que sirven para llevar 8 personas, hizo lo mismo que yo pero en la calle de al lado a la que estaba yo, el problema es que lo hizo sobre mí.

Gracias a la compañía divina esto no pasó a mayores, me dio el topón (bastante fuerte) y me botó. Quedé con dolor en el cuerpo, pero ni a mí, ni a la moto nos pasó algo.
Ella me miró desde su auto y nisiquiera se bajó para ayudar a pararme o preguntarme si estaba bien, es más, me pareció que ella me echó la culpa a mí del incidente.
Lo dejé ahí no más, total estaba yo bien y mi moto también, así que no había nada que cobrarle y si lo hubiera la legislación chilena es como las huifas, porque si la persona no se presenta al careo todo queda en nada y al final uno pierde tiempo en tratar de que se respondan por los daños.

La moraleja debería ser: no hablar más en contra de las rotondas, pero no me callaré, quiero que se erradiquen esas ruedas de la muerte donde el que ve un pequeño espacio para meterse lo hace porque sino podría estar eternamente esperando que no vengan autos para poder entrar tranquilamente.

Hoy, día de lluvia, soy un peatón más.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 5 de marzo de 2010

Lo mejor de nosotros

Pronto se cumplirá una semana desde que despertamos asustados con el movimiento telúrico y sentimos las cosas caer. Ya será una semana desde que muchos de los que estaban en la costa tomaron un poco de ropa y salieron hacia los cerros salvando así sus vidas, pero no sus cosas.
Una semana desde que empezamos a ver lo peor del ser humano: saqueos, egoísmos, reclamos porque la ayuda no llega rápidamente. Por favor, este terremoto y maremoto destruyó una gran extensión de país, es mucha la gente la que quedó sin agua, sin electricidad y lo único que haces es reclamar porque a TI no te llegan los suministros básicos. ¿Te das cuenta que hay gente que lo perdió todo?
En esta semana nos dimos cuenta que hay muchas cosas que debemos mejorar, como por ejemplo el sistema de comunicaciones, no puede ser que la Presidenta de la República esté ocupando teléfono fijo o telefonía celular cuando hay un cataclismo de tal magnitud que probablemente botó antenas y cables.
Es cierto, fue una semana donde ha salido lo más oscuro de nosotros, donde algunos comerciantes han subido groseramente los precios, donde algunos vecinos han esparcido el pánico de saqueos en las casas, donde se han incendiado locales comerciales, donde se ha caído en descalificaciones políticas que no son útiles en este momento.

Pero no todo ha sido feo, también en esta semana hemos visto y sentido lo mejor de cada uno de nosotros. El compañerismo y solidaridad entre los vecinos ha brotado espontáneamente. La compañía mutua ha calmado los corazones de los más asustados. Los muros y las cosas se recogen junto a quien apenas conoces pero que ahora sientes cerca.
A menos de una semana ya el país está funcionando y la gran mayoría entregando lo mejor de sí para sacar esto adelante. Es conmovedor ver a tanta gente ayudando a nuestros hermanos del sur, grandes, chicos, ancianos y niños.
Por lo menos para mí es increíble que a menos de una semana de un terremoto que nos podría haber dejado en el suelo ya estemos haciendo una vida medianamente normal. Es increíble que sean pocas las casas y edificios que colapsaron con un movimiento tan fuerte, eso habla muy bien de nuestras políticas de construcción y de quienes estuvieron a cargo de ello. Sabemos que quienes hicieron las cosas mal tendrán sanciones y responderán por los daños, porque nuestra ley así lo establece.

Así te puedo mostrar un montón de cosas buenas que han salido de lo más profundo de ti en estos días. Y te invito a que lo sigas haciendo, a que sigas dando lo mejor de ti, porque esta reconstrucción recién comienza y TÚ eres parte importantísima de ello.

Vamos, arriba, sigue entregando lo mejor de ti, sigue diciéndole al mundo y en especial a los chilenos que más lo necesitan que estás en pie y con ánimo para ayudar, para entregar tu máximo esfuerzo.

ARRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIBAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA CHILEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Arriba Chile

27 de Febrero, 03:34 horas, la tierra habla, se mueve de lado a lado violentamente. La gente se afirma como puede para buscar un lugar seguro, los gritos se apoderan de la noche. El ruido de la tierra es aterrador. Las cosas caen, se despedazan al chocar con el suelo. Muros enteros se derrumban, caen pasarelas peatonales, carreteras y puentes. Pareciera que el movimiento no se acaba, es eterno.
La tierra se calma y empieza el terror. La gente se abraza, se consuela, pero el dolor es grande. Hay gente desaparecida, edificios colapsados, otros que cayeron. Chile sangra.

Minutos más tarde es el mar quien se rebela y arrasa con casas, autos, árboles y gente. El llanto es difícil de controlar... pasan los días y aún tengo ganas de llorar, de soltar la pena por todo lo que veo, por el llanto desgarrado de la gente que perdió todo, por quienes perdieron la vida por la fuerza avasalladora de la naturaleza.

Tengo ganas de llorar por los delincuentes que se han tomado las calles y arrebataron la tranquilidad de quienes nos queremos levantar.
Se instaló una sicosis que no deja dormir tranquilo. Corren rumores de turbas de gente que anda saqueando las casas... todo es mentira, es parte del dolor que tenemos.

Quizás cuando todo pase pueda llorar encerrado en mi pieza, abrazado a mi almohada, por ahora no hay tiempo para eso, tenemos que reconstruir este país, tenemos que levantarnos y levantar a quienes más han sufrido.
Miro las fotos y las imágenes que llegan del sur y me siento caer, pero saco fuerzas de mi interior, después de todo estoy bien, mi casa bien, mis seres amados sin problemas, aunque mi pequeño juega y se ríe a veces se detiene, me mira y me dice "ta temblando". ¿Es posible que algo así no te afecte? ¿Es posible que el dolor de mi pueblo no te afecte?

Vamos Chile, a levantarse, no caer. No permitas que la sacudida de la tierra te derrumbe. No dejes que el mar se lleve tus ganas de salir adelante.
Vamos chilenos, esto se puede superar, sigues con vida, sigues en pie y tienes que decir con fuerza que estás PRESENTE, que te la puedes.
Ayuda a quienes más lo necesitan, sé que puedes, sé que dentro de tu dolor tienes aún fuerzas para seguir y para contagiar a quienes están sólo con lo puesto.
Es un trabajo lento, difícil, pero no imposible.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

sábado, 9 de enero de 2010

Sandro

Ya va más de dos semanas desde que Sandro partió de esta tierra. Una larga agonía le ganó y simplemente se lo llevó.
Marcó toda una época, rompió corazones, impuso un estilo e impregnó en la memoria colectiva canciones como "Así", "Tengo", "Una muchacha y una guitarra", "Rosa" y muchas más. Un tremendo artista que como tal se merece todos los homenajes que la gente encuentre prudente hacer.

Mas lo que me convoca a escribir estas líneas no es su muerte, sino su estilo de vida que fue finalmente lo que se lo llevó a la tumba, pues precisamente eso me llevó a una controversia completa en mi ser.
Como cristiano tengo el deber de ayudar a quien lo necesite, como ser humano que siente tengo la necesidad de buscar la felicidad mía y la del resto, pero esa humanidad que poseo también me lleva a sentir rabia por situaciones sociales que siento que afectan a muchos más.

Hace algunos meses Sandro fue catalogado, por lo avanzado de su enfermedad, como prioridad nacional para un trasplante, el cual consiguió. Ahí fue cuando sentí la impotencia de ver como una persona que quiso voluntariamente hacerse ese daño (fumaba más de 80 cigarros diarios) se imponía a otras personas que también necesitan un transplante y que llegaron a esas instancias por otros motivos.
Se realizaron muchas cadenas de oración para pedir por quien en vida no quiso cuidar su vida.
Se dijo que él amaba la vida y entonces me pregunto ¿si la amaba tanto por qué no la cuidó?

No entiendo la mentalidad del fumador, menos entiendo la de quien atenta con su vida al fumar en tamaña magnitud. Y me da rabia que otros hagan el esfuerzo por quien nunca quiso hacerlo.

Sandro, dejaste un gran legado y en mí una gran contradicción.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Derrotando los problemas

Prometo que mañana escribiré sobre el siguiente candidato que hay que descuerar, acepto sugerencias para elegir a la víctima.

Hoy relataré sobre lo vivido ayer por la mañana.
Me desperté a las 7 de la mañana, tomé leche, comí un galletón de avena y partí en el auto hacia el Estadio Monumental con mi tenida deportiva. Ahí habían miles de personas preparándose para lo que sería la Primera Corrida Colo-Colo 10K. Eran ya las 8:15 de la mañana.

La hora de partida eran las 9, así que fui al puesto de fruta, saqué un plátano mutante (eran siameses) y me lo comí mientras esperaba que dieran la indicación para partir rumbo al Estadio Nacional y volver.
Yo iba con un pequeño temor: mi pierna izquierda ha presentado dolores estas últimas dos semanas, no es constante, pero es preocupante, pues puedo estar sentado y me duele, así que tendré que pedir que me hagan una resonancia para saber que es.

Comienza la corrida y yo iba a un paso normal-lento, por lo que me pasó mucha gente y yo a nadie, o sea, imposible ganar así jajaja.
A los dos kilómetros me alcanza una mujer que iba a un ritmo casi igual al mío, a ratos me pasaba y otros la pasaba yo, pero siempre estábamos ahí, como que ella quería competir conmigo. Seguí al mismo ritmo.
Cuando ya estaba en los 4 kilómetros y medio la perdí de vista y ya la gente que iba a mi lado se empezaba quedar atrás.

Un poco antes de los 5 kilómetros estaba el retorno, a una cuadra de avenida Grecia, justo frente al Estadio Nacional. Ahí estaba el puesto para tomar agua. Agarré un vaso y me lo tomé como podía mientras corría.

A buen tranco llegué a los 7 kilómetros, pero cuando faltaba poco para llegar a los 8 tuve que ponerme a caminar, lo que más temía ocurrió, mi pierna izquierda me pedía descanso, el dolor era mucho y por más que quería seguir no me la pude.
Llegué caminando al cartel de los 8 kilómetros y unos pasos más allá comencé a trotar nuevamente, un poco más rápido, pues ya quedaba poco. Lo malo fue que llegando a los 9 me empezó a dar una puntada en el costado de mi tronco, o sea, no era mi mejor día para correr.

Bajé un poco el ritmo y se me pasó ese pequeño dolor, entonces apuré el tranco y nuevamente me empezó a dolor, pero quedaba tan poco que quise seguir.
Animaba a la gente que iba a mi lado y de paso me animaba yo con los gritos que daba. Ya quedaba poquísimo, el Monumental estaba cerca.
Vi la meta y corrí tras ella. Sí, así como lees, corrí hacia la meta, porque además de querer decirle a mi hijo que me la pude, que lo logré, quería terminar con ese dolor de la pierna y del costado.
No me tomé el tiempo y espero que me llegue por email la confirmación del registro. Cuando llegué el reloj marcaba una hora y apenas unos segundos, así que un poco menos de eso debo haberme demorado.

Llegué entero, cansado, pero no acabado.
Así sigo ahora, cansado, caído, pero nunca derrotado.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Fiestas patrias diferentes

La semana recién pasada fue muy especial y diferente para mí. Todo partió muy bien con la muestra folclórica de mi pequeño Gabriel el día miércoles, que además me correspondió animar. Presentaron un extracto de "La Pérgola de las flores" y después de eso se lució frente a todos con un buen pie de cueca junto a dos niñas (para que vean que el cabro se la puede con dos).

El jueves fue la celebración en mi trabajo, con viaje a Melipilla incluido con tenida "sport formal" (¿alguien me puede decir a que se refieren cuando piden algo así?), comida gratis, amena conversación y un rato de diversión agradable.
Ya en la noche de ese día me dormí al son de los estruendos producidos por los fuegos artificiales que se lanzaron en La Moneda, que me hicieron pensar si era 18 de Septiembre en Chile o 4 de Julio en USA. Lo único que nos falta es ponernos a celebrar el día de Acción de Gracias.

Hasta ese momento iba todo bien, pero al despertar el día 18 supe que nada sería tan grato: me dolía hasta el pelo. Me levanté a las 9:30 de la mañana a duras penas, con decir que nunca me había demorado una hora y media entre abrir los ojos y desayunar, pero esta vez sí, mi cuerpo no estaba para exigencias. Ya estaba despejado en Santiago, pero sentía frío, así que me dije a mí mismo: "Polo, sería bueno que salieras a tomar sol", y así lo hice.
Cueck, craso error, apenas empecé a caminar me empecé a sentir peor, me demoré una hora en un trayecto que a lo más te toma 20 minutos recorrerlo. Al volver a casa mi mujer me tomó la temperatura y lo comprobamos, tenía 38° de pemperatura.

Aplicamos Diclofenaco y siesta de dos horas para esperar resultados positivos.
A las 6 de la tarde estaba en el SAPU siendo inyectado en el brazo una dosis de dipirona que efectivamente me quitó la fiebre... hasta las 23:00 horas, cuando volvió en gloria y majestad.

El día 19 desperté igual de molido y con Gabriel saltando sobre mí para que me levantara y lo llevara a ver los caballos. Como vio que me demoraba mucho agarró a la mamá y se la llevó, yo llegué después donde ellos. Era mediodía y hacía calor en Quilicura, sobre todo en el lugar de la fiesta criolla, donde los árboles daban sombra justo donde no habían puestos de venta.
Al volver a casa me tomé la temperatura: 37,4°.

Almorzamos con mi suegro y volvimos a partir a la fiesta huasa, y aunque estuvimos menos de una hora yo sentí que era una eternidad, no estaba ni para bailar, ni para pasear con 10 kilos de Gabriel a cuestas.
Llegué a acostarme y dormir un rato.
Al despertar, a eso de las 18:30, me volví a tomar la temperatura: 38,5°, así que no me quedó otra que volver a acostarme mientras Gabriel y Jacque recibían la visita de mi suegra, algunas tías y la abuela para salir a disfrutar de la fiesta en la media luna.

No recuerdo haberme sentido tan mal de salud durante 2 días seguidos, ni menos que hayan sido festivos y primaverales, ideales para salir.
Recién el domingo me sentí mejor y pude hacer algunas cosas de las que tanto disfruto: jugar con mi hijo, estar con mi mujer y jardinear.

Espero que para el bicentenario pueda bailar, disfrutar y celebrar a mi patria como se lo merece.

¡Viva Chile!

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 18 de agosto de 2009

Desde mi lecho de mejoría

Antes de que acabe el día compartiré en parte lo que fue, porque no fue el típico día en que te levantas y te vas a trabajar, oh no, fue muy distinto.
Todo comenzó cuando eran las 3 de la madrugada y un malestar estomacal me depierta para decirme: "Hey Polo, levántate, anda al baño o sufrirás las consecuencias", así que no me quedó otra que desafiar el frío y pasar unos buenos minutos en el WC y no precisamente leyendo un libro.

Se alivió el malestar, pero en la mañana, a las 6:30, cuando ya estaba en pie, otra vez volvía al ataque, no tan fuerte, pero sí desagradable. A esto debo agregar un fuerte dolor de oído cuando tragaba saliva y las piernas débiles que a esa hora tenía, es como si hubiese estado mucho rato de pie. Más encima afuera llovía y llovía, o sea, todo confabulaba para que llamara a mi jefa y le dijera que no iría a trabajar pues iría al doctor. Finalmente partí al trabajo, con la idea fija de partir en la mañana al médico.
En el metro y la micro no me logré sentar, y cada minuto que pasaba me sentía más y más cansado, casi desfalleciendo (esa es la parte trágica del relato).

A las 10:40 partí al doctor, le dije a mi jefa y me fui no más para llegar una hora después con la licencia para quedarme haciendo reposo en casa, descanso que ansiaba, pero que no esperaba que fuera con ese dolor de por medio, porque dejenme decirles que sentirse cansado y con una punzada en el oído no es nada agradable.

Así que acá estoy, en cama, cansado, con un hijo que ni me pesca por estar en cama (claro, él quiere que puro juegue), con la garganta apretada y el oído muy inflamado, al menos eso dijo la doctora, y a decir verdad debe ser así pues duele bastante. Esta vez saqué el dos por uno, otitis e indigestión, o sea, con remedios y además "dieta blanda", que incluye pan tostado con mermelada, que siempre lo recetan, pero que nunca sé porqué tiene que ser tostado, si alguien tiene la respuesta ruego escribirla, porque en internet no sale nada.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 21 de julio de 2009

¿Dónde estás?

Eres el Todopoderoso, el que es puro Amor, el que perdona siempre cuando nos arrepentimos, pero ¿dónde estás ahora?

¿Dónde estuviste la tarde del domingo? Daniella y Vicente necesitaban de tu ayuda, pero no llegabas. Dos padres desesperados por su pequeña hija de 11 días de vida clamaban por tu ayuda, pero no apareciste.
Oh Padre, te amo, pero no me pidas que esté tranquilo, no me pidas que no me enoje, no me pidas que no te culpe cuando tú eres quien todo lo puede.

Como padre me hago parte del dolor de esta pareja, como padre sufro al saber que un hijo ha partido, como ser humano siento como un puñal en el corazón al enterarme de la muerte de alguien que apenas comenzaba a respirar.

No Señor, esta vez no tengo fuerzas para hablar contigo, esta vez no tengo ganas de escucharte, siento que me fallaste, que esta pena no se irá, que Daniella y Vicente necesitarán de ti para salir adelante... pero no puedo hablar contigo hoy si no es para gritarte.

viernes, 8 de mayo de 2009

Dolor

En el último tiempo se me ha convertido en mi serie de televisión favorita "Grey's Anatomy", la cual sigo en el portal de Terra. Y también en este último tiempo le voy encontrando a cada cosa que escucho, a cada cosa que veo un mensaje para mí.
El miércoles veía uno de los capítulos en donde se trataba el tema del "Dolor". Ahí se presentaba los distintos tipos de dolor: físico, amoroso, espiritual (no se me ocurre otro). Por supuesto que el que más abunda en la serie es el dolor físico, pues es una serie que transcurre en un hospital.

La pregunta que se hace la protagonista es ¿qué hacer con el dolor?

Muchas veces el dolor físico pasa pronto, en otras se demora más tiempo y en algunos casos extremos dura hasta que llega la muerte. Claro, existen medicamentos, como la morfina, que te ayudan a calmar ese dolor por algún tiempo, pero ya después lo sientes de nuevo.

El dolor espiritual, aquel que sufrimos en nuestra alma, que nos impide avanzar en nuestra vida o que nos frustra es pasajero en la mayoría de las veces, pues somos nosotros mismo quienes debemos iniciar el cambio para que no vuelva a ocurrir, para que no se vuelva a sentir ese dolor, por ejemplo, cuando te preparas mucho tiempo para una carrera y llegado el día la pierdes, o cuando siendo hincha de un equipo pones todas las ilusiones en el triunfo y finalmente te vas derrotado porque o el otro equipo era muy bueno o simplemente tu equipo se echó para atrás. Otro ejemplo puede ser cuando te ilusionas con que algo pasará y cuando ya está a punto de que ocurra algo pasa que los planes se cambian.
Son dolores, muchas veces muy grandes e intensos, pero si lo trabajas bien ya después no lo sentirás y volverás a sonreír, pero es ahí donde te formulas una nueva pregunta: ¿cómo lo hago para poder levantarme?
En la serie, en más de una ocasión, les ha tocado a los doctores dar la noticia a la familia de los pacientes de que éstos han fallecido y ¿qué haces con ese dolor?

El dolor amoroso es terrible, es el único que te hace sentir dolor físico y espiritual a la vez, es el que te puede tumbar y no dejar que te levantes. Imagina que te ocurre lo mismo que a Meredith Grey en la serie, ella ama a un hombre, a su novio, pero resulta que él es separado y su mujer vuelve a buscarlo, pese a todos los condoros que ella se mandó vuelve decidida; Meredith no sabe que hacer, pues lo ama y quiere tenerlo en exclusiva, pero él no quiere firmar el divorcio, entonces ella le pide llorando que elija, pero que la elija a ella, que la ame a ella, que quiera envejecer con ella... él se decide por quien ha sido su esposa por 11 años, pues aunque están separados quiere intentarlo, quiere reconstruir lo que alguna vez fue, ¿qué harías tú en el lugar de Meredith?

¿Qué hacemos con el dolor?
Algunos podrán decir que se lo encomendemos a Dios, que Él nos ayudará, pero ¿qué hace la gente que no cree en Él? ¿cómo supera ese dolor?

Una de las doctoras le da la siguiente respuesta a una paciente cuando ésta le pregunta ¿qué hago con este dolor?: no lo sé.

Podemos vivirlo, sufrir, querer salir del fondo, pero en definitiva nada podemos hacer con el dolor, está ahí y en 99% de los casos podemos superarlo, pero es un trabajo muy arduo y a la vez doloroso, suena rebundante, pero así es, para salir del dolor seguiremos sufriendo y cuando ese dolor vaya aminorando lo sabrás y te darás de más fuerzas para salir a flote.

¿Qué hacen ustedes con el dolor?
Espero vuestros comentarios en este espacio.

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