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domingo, 1 de julio de 2018

La muerte y yo

En algunas ocasiones escuché o leí en entrevistas la misma respuesta a esta pregunta: ¿Le temes a la muerte? Y la respuesta era sí.
Personalmente, a mis cuarenta años, puedo decir que no le temo a la muerte, y es que cuando sabes que en algún momento llegará no saco nada con temerle. Comprendo a quienes sí le tienen miedo y no los juzgo, solo digo que para mí no es motivo de temor.

Día a día convivo con la muerte, no la desafío, solo convivo a diario cuando tomo la moto y me muevo por la ciudad. Sé que la exposición es mayor que si fuera en un bus o en una auto común y no tan silvestre, por lo mismo procuro cuidarme y recordar siempre que debo andar a la defensiva y siempre muy atento al camino.

No, definitivamente no le temo a la muerte, la recibiré cuando sea el momento y probablemente lo haré enojado porque si de algo estoy seguro es que NO quiero morir.
A mi gente más cercana les he contado que mi deseo es cumplir 100 años vivo, después de eso podré irme en paz, pero la verdad, pensándolo mucho, no creo que me vaya en paz porque no quiero dejar esta vida.

Actualmente paso un momento muy triste en mi vida y no me gustaría irme de esa forma, no me gustaría irme sin haber podido ver y hablarle por última vez a quien ha sido una mujer trascendental en mi existencia.
Tampoco me gustaría irme porque tengo dos hijos y si bien no vivo en la misma casa con ellos sé que les gusta estar conmigo cada viernes que se quedan a dormir en mi casa. Disfrutamos de conversaciones y juegos y sé que para ellos sería muy doloroso que yo deje de vivir ahora.

Lo más seguro es que yo no esté triste eternamente, esto es como un gran día nublado y de mucha lluvia, después de lo cual saldrá el sol y mi vida será feliz, entonces tampoco querré morir porque estaré feliz y disfrutando mucho.

Como ves si estoy triste no quiero morir y si estoy feliz mucho menos.
Probablemente llegue un momento que estaré tan cansado que ahí querré partir, pero si lo pienso bien prefiero que no, me gustaría seguir durante muchos años en este planeta, aunque sea muy muy muy viejito.

Yo ya le avisé a la muerte que no la quiero cerca de mí, así que te pido un favor, si la ves por ahí dile que ni me mire, aún tengo cosas por hacer.

Muerte, no te temo, pero tampoco te quiero.

jueves, 2 de julio de 2015

La Roja y yo

Como amante del fútbol, desde temprana edad que lo practico y soy hincha de un club de fútbol y de la Selección Nacional, la Roja, esa que nos hace reír y muchas más veces llorar.

Vibraba y me emocionaba cuando a los 8 años veía a Jorge Aravena meter un gol desde un ángulo imposible desde la cancha del Estadio Nacional. Me regocijaba al ver a esa delantera soñada de Hugo Rubio, Iván Zamorano y Patricio Yáñez luchar por la Copa América del 91. Disfrutaba viendo jugar en Mendoza al Cóndor, el León Astengo, el Pillo Vera, el Hueso Basay, que en una gran jornada le metieron 4 a Brasil una noche de 1987.

La histórica sub 17 de 1993 me hizo trasnochar e ilusionarme con la Copa del Mundo, pero no se pudo.
Al pasar los años tuve la oportunidad de pagarme la entrada e ir a ver a mi Selección al Estadio Nacional. Fue entonces cuando vi en cancha a Nelson Tapia, Fabián Estay, Iván Zamorano y Marcelo Salas darse un festín con Ecuador en una tarde lluviosa. Empezaba la suma de puntos para llegar a Francia 98. De 8 partidos pude ir a 4, incluida una derrota con Argentina, pero era mi Roja querida, disfrutaba con solo verla.
Lloré esa madrugada del 2000 cuando el sueño de la medalla de oro se perdía allá en Sidney.

Hace 11 años fue la última vez que asistí al Estadio Nacional para ver a la entonces Roja de todos, luego de eso las entradas subieron tanto que nunca más fui, no tengo ni el dinero ni la disposición para gastar más de 8 mil pesos por ver un partido de fútbol.

Tal vez fue eso lo que mató mi pasión por la Roja.

Ahora solo veo a la Selección Nacional por televisión. Grito los goles. Y hasta me emocioné con las actuaciones en Brasil el año pasado, pero fue solo eso, un momento de unión con la Roja. Eso ya se perdió.

Quizás fui yo el que se alejó, o quizás fueron otros los que me alejaron, lo cierto es que cambié, ya no siento pasión al ver a esos 11 jugadores defendiendo los colores patrios. Disfruto el fútbol, pero sin la emoción que me causaban hace 20 años atrás y que todavía me causa ver a mi club en cancha.

Probablemente hace 15 años atrás habría sido el primero en pedir la misericordia del técnico para los jugadores que se portaron mal, pero ya no, ya no me da lo mismo el cómo se consigan los triunfos, ya no me da lo mismo si cometieron o no indisciplina, ya no me da lo mismo si todo lo tapan con triunfos.
No, no me da igual.
Prefiero la derrota digna al triunfo manchado.

Hay una posibilidad de que Chile gane la Copa América, está ahí, al alcance de la mano, y me alegraré si eso ocurre, pero no me volveré loco, no celebraré por las calles, no, eso hubiese sido antes. Y si no se gana, no sufriré, no pasará nada en mi vida, no lloraré de pena y rabia, eso ya fue.

Eso son los sentimientos que desata esta Roja, la "Roja de Todos" que cada vez es más de ustedes que mía.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 26 de mayo de 2015

El Necio

Escuchando a Silvio Rodríguez cantando "El Necio" me di cuenta que muchas cosas de las que ahí dice me identifican.
Según el diccionario de la RAE, necio significa que la persona es ignorante; imprudente o falto de razón; terco o porfiado en lo que dice o hace. 

Ignorante soy en algunos temas, porque por mucho que quiera saberlo todo no he llegado a tanto.
Imprudente  trato de no serlo, pero a veces mis acciones y dichos rayan en la imprudencia.
Porfiado a morir. Mis ideas y visiones no son transables, se defienden y se conversan, pues siempre existe la posibilidad de llegar a consensos, pero que las deje de lado por dinero o porque la masa así lo pide, eso nunca.

"Me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda."

Día a día se reciben este tipo de "invitaciones", día a día hay gente que me invita a bajar los brazos y remar con la corriente o hacer como que no me importa. No es que lleguen y me entreguen una carta para invitarme, pero sí me dicen cosas como "¿para qué te vas a meter en eso?", "¿Qué sacas con hacer eso si eres la minoría?", de esa manera se disfraza un poco la mediocridad y el conformismo.

Tampoco seré el que se quede con la comodidad de quien ya consiguió su beneficio personal, no, somos sociedad y no solo yo debo ser el que agarre los beneficios, siempre habrá quien necesite más urgente las cosas o servicios que yo.

Mejor ya no me conviden a que no pierda ni a indefinirme, tengo mis posturas claras y aunque sea el amigo porfiado, el odioso, el reclamón, bueno, ese seguiré siendo, porque "será que la necedad parió conmigo, la necedad de vivir sin tener precio".

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 11 de mayo de 2015

¿Qué nos pasó?

Mañana del día lunes, la tienda recién abre y yo entro para comprar. Es un pequeño supermercado y yo soy el primer cliente que pasa por caja. Llevé 6 mantequillas y 3 postres. Al pasar por manos de la cajera los acerca al lector y me dice el monto. Me extraña que sea ese valor tan bajo.
Al mirar la pantalla de su caja me di cuenta que solo había marcado una mantequilla, así que de inmediato le dije que eran 6 y no una.

Aquí viene lo que llamó mi atención. Ella me miró, me dijo, "uy, es cierto" y procedió a marcar el monto que correspondía, luego de lo cual me dijo "qué es honrado usted". No supe si sonreír o llorar por lo que esa frase conlleva.

El que yo pague lo que voy a consumir es lo que corresponde, por lo que la práctica habitual debería ser que cuando el cajero o cajera marca menos sea el cliente quien se lo haga ver, pero entendí, por la frase de la señora Victoria, que era todo lo contrario, que la realidad dice que la gente se queda callada y "aprovecha" este error (involuntario diría una persona).

Personalmente no podría estar tranquilo con mi conciencia si me iba con 6 mantequillas pagando solo una, así me criaron, así aprendí desde mis años de infancia. Me sorprende tristemente que de lo que se asombre la gente es de que una persona sea honesta, cuando debería ser al revés, debería sorprender que la gente se haga la lesa y se vaya sin pagar, es la deshonestidad lo que no corresponde, es aquello lo que se debe destacar y no el hecho de que se haga lo correcto.

Aún así tengo fe en que el futuro será mejor, en que mis hijos aprenderán y enseñarán lo que es correcto y como se debe actuar en la vida, sin "aprovecharse" de errores de otros.

Espero que al menos, esos que sí se quedan callados cuando la cajera comete un error, no sean tan cara de nalga para criticar, enjuiciar y condenar a los implicados en el caso SQM u otros conocidos, porque ellos y ellas están haciendo lo mismo, en menor escala, pero lo mismo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 19 de agosto de 2014

Hacer del dos

Es algo que hacemos todos, pero que igual nos causa un poco de pudor hablarlo, hasta se puede encontrar asqueroso comentar el tema, más aún si estamos comiendo algo, así que deja de lado lo que tengas en la mano ahora mismo, sobre todo si tiene manjar.

Muy bien, comencemos.

Defecar, hacer popó, hacer caca, sentarse, voy donde Carlitos, todas se refieren a lo que tan elegantemente se le conoce como hacer del dos. Y esto es todo un evento para el ser humano.
Esa primera vez en que le avisas a tu mamá, o papá que quieres hacer caca nunca se ha tomado como algo asqueroso, todo lo contrario, hasta te aplauden si les dices que quieres hacer caca, te premian, te hacen show y hasta te limpian y lavan. Después de eso agarran el teléfono y llaman a tus abuelas, tías, tíos, a todos los que se pueda llamar para decirles que tú avisaste que querías hacer caca, y obvio, te sientes el niño o niña más maravilloso del mundo.

Cuando creces, hacer del dos sigue siendo todo un evento. De niño te llevas juguetes al baño, de adolescentes te vas con el teléfono y de adulto ya llevas un libro, una revista o lees las etiquetas del shampoo, del desodorante ambiental, del jabón y de todo lo que pilles.
Hay gente que le alcanza con leer una etiqueta, pero hay otros que se pueden leer hasta "El Señor de los Anillos" completo antes de terminar.

Y si esas ganas te pillan fueran de casa, ahí sí que es todo un evento, hasta se puede transformar en un drama. Hay culos elegantes que solo hacen del dos en su propio baño, no en otro. Ni hablar de hacerlo en un baño público, ahí se te frunce todo. Incluso les cuesta hacer en la casa de la hermana, mamá, tío, tía, etc.
Hay otros culos que son como estar parado en plaza Italia, todo sirve, incluso esos baños químicos que tienen una mezcla de olores y no de flores precisamente. Es que cuando el llamado de la selva te llega da lo mismo donde sea, solamente hay que hacerlo.

Hacer del dos fue, es y será siempre un evento.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 29 de octubre de 2013

El hombre invisible

Como motociclista hay una cosa que tengo clara y es que cualquier descuido por parte mía o por parte de los otros conductores puede causarme un accidente grave, incluso fatal.
No es que al manejar moto esté buscando la muerte, todo lo contrario, busco disfrutar más la vida al demorarme menos en trasladarme de un lugar a otro, por lo mismo lo hago con un cuidado extremo.

Una de las cosas que aprendí al andar sobre una moto es que soy invisible. Sí, pero no es algo literal, no te creas. Soy invisible para los automovilistas, por lo que siempre debo procurar hacerme visible, mostrarme, mirar el espejo retrovisor de ellos para cerciorarme que me vieron antes de adelantar o de cambiar de pista.

Esa invisibilidad no me ha vuelto ni invencible ni un imbécil (esto último lo podemos discutir), sé muy bien que corro un peligro mayor que los automovilistas, pero por lo mismo tomo mayores precauciones que ellos. De partida no me puedo permitir desconcentrarme ni medio segundo, todos los sentidos deben estar bien atentos a cualquier movimiento del tránsito y de lo algunos peatones imprudentes.

Cada vez que me subo a la moto temo por mi vida y ese temor me ha hecho ser muy prudente, no como algunos otros motociclistas que no respetan la pista que les corresponde, que pasan pegado a mí a gran velocidad y que se meten entre los autos como si fueran intocables. No, yo sé que hasta el menor contacto con un auto me puede mandar lejos, sé que soy invisible para ellos y que aunque yo tengo la preferencia debo hacerme a un lado si él o ella quieren meterse a la mala en algún lugar.

Siempre pensé en que si me encontraba una lámpara mágica le pediría al genio el poder para hacerme invisible, pero ahora que lo soy, aunque sea por media hora, no me gusta tanto.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Libertad condicional

Parto diciendo que no soy un suicida, que es lo que se podría pensar por el hecho de que ando en moto por las calles de Santiago, por las carreteras, por Avenida Kennedy y por tantos otros lugares por los que es peligroso transitar. Pero no, al contrario, amo la vida, con mis imperfecciones, con las injusticias de las que soy testigo, con la tristeza de la enfermedades, con eso y más amo la vida, pues sé que siempre habrá una solución a cualquier problema.

La moto para mí es mi medio de transporte, el que me ahorra lucas y tiempo que disfruto junto a mis hijos o en otras actividades donde ellos no están (sí, también es bueno tener más vida que la de ser padre o madre). También es un medio para sentir algo de la libertad que tanto me gusta, no libertinaje, sino libertad, esa que se siente cuando el viento llega a a tu rostro, cuando no te tapa ningún techo, cuando sientes el frío en tu piel y cuando te refrescas con el viento en pleno verano.
Me pongo el casco y me desconecto del mundo, solo está al frente la calle y alrededor los vehículos que me mantienen siempre alerta. No hay tiempo para preocupaciones, solo debo concentrarme en la pista y en mi destino. Y cuando es un simple paseo, mucho mejor, así quito una preocupación de mi cabeza, solo tengo que manejar.

Desde pequeño no soportaba abotonarme el último botón de la camisa, usar beatle, ponerme pulseras, anillos, collares o usar el botón de la manga de la camisa ¡No! Siempre he detestado esas cosas, siento que me ahogan. Ni hablar de usar corbata, eso es casi una tortura que soporto en aquellas ocasiones en que debo utilizarlas, solo porque soy un respetuoso del protocolo y del vestir elegante, cosa que no hago tan seguido, lo que es un alivio.

Puedes tildarme de loco por andar en moto, pero arriba de ella siento esa pequeña libertad, una libertad condicional como le llamo, pues aún arriba de ella tengo que regirme por normas de tránsito, de convivencia y de respeto por la vida. Pero loco y todo, soy un poco más libre cuando me subo a ella, soy un poco más solitario y sigo siendo inmensamente feliz.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 11 de julio de 2012

Personajes de colegio

Soy de aquellos estudiantes que no tenían cámara digital en el colegio y que con suerte guarda algún recuerdo de esa época. He visto algunas fotos que otras personas tienen de esa época, pero son poquísimas, por lo que recordar requiere de un esfuerzo mayor.

Sin embargo tengo buenos recuerdos de la época escolar, de esas pichangas, de esos juegos de recreo que tenían consecuencias (generalmente en la Inspectoría), de esas miradas a las niñas lindas del colegio que nunca te pescaban y de los profesores y profesoras que no te gustaba tener en la sala de clases, pero que estaban ahí para hacerte la vida imposible... sí, también recuerdo a los otros, a los que me caían bien.

Recuerdo al Flaco, al Guatón, al Pelao, a la Flaca, a la Rucia y a la Rubia, a la Alcachofa, a la que Atraía miradas y a la que las Buscaba. No podría olvidar al Rucio, al Negro, tampoco al Mateo del curso y al que No tenía amigos. El Viejo de Matemáticas y la Vieja de Castellano también están en mi memoria, que aunque eran jóvenes les decíamos así... de "cariño". Junto con los profesores siempre estaba el Patero o la Patera que le hacía caso en todo.

Estaban los pequeños grupos, las amigas inseparables que parecían siamesas, el grupo de las populares, el de los "piérdete una", el de los que hacían política y el de los insoportables. No faltaba la parejita que andaba como lapa durante todo el recreo. Estaban los cerebritos, los cantantes, las bailarinas y los tramposos. El bueno para la pelota y el que no quería nadie en su equipo, pero que le ponía ganas siempre.

Yo tengo clarito en cual descripción calzo, pero por seguridad nacional no lo pondré en este espacio.

¿Y tú, cómo te definirías?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 22 de agosto de 2011

La eterna juventud

La leyenda cuenta de una fuente que tiene la propiedad de curar enfermedades y devolver la juventud a quien ya la ha perdido, el único requisito es beber un poco de sus aguas o bañarse en ellas.

Hay quienes dicen que la juventud se lleva en la sangre, otros que en el espíritu, pero la cosa es muy clarita: los años no pasan en vano.

En Octubre de este año recién cumpliré los 34 y sin embargo mi cuerpo ya se está quejando (según mi mujer, mi cabeza también ha empezado a sentir los rigores del paso del tiempo).
Siempre me ha gustado hacer deporte, desde pequeño, preferentemente fútbol. El trote también es uno de mis deportes favoritos y como vivo en una ciudad llena de cemento me dediqué a participar de las diversas corridas citadinas, para lo cual me tuve que preparar con anterioridad.

El 10 de Julio de este año participé en la corrida Providencia 10K, ahí en la foto está mi pose de campeón después de haber llegado en 55 minutos.

Al parecer la preparación en el cerro me pasó la cuenta, mi rodilla derecha (siempre me ha dado problemas la derecha) no dio más y durante más de un mes me ha reclamado descanso. Ni fútbol he jugado, pero tanto caminar también ha hecho que me resienta, así que tuve que partir al doctor.

El diagnóstico fue: "inflamación del cartílago de las articulaciones". Al preguntarle el motivo de que se haya producido eso me dijo que era una suma de factores: el trote en cemento (fatal para las rodiilas), el calzado inadecuado y el que los años no pasan en vano.

¿Viejo yo? Por favor, todavía me queda cuerda para rato... No, si las canas me las pinto para verme más "interesante"... Ya pues doctor, no sea así, si yo todavía me la puedo, no me mande al asilo todavía... un poco de piedad por este pobre hombre... No hay caso, tengo que resignarme.
Casi me da un infarto ahí mismo, a mis 33 años me estaban diciendo viejo, así sin más, sin anestesia y más encima sin la receta del antídoto para aquello.

Obligado a conversar con mi agente de la AFP y jubilarme anticipado, o sea, si me dicen viejo tengo que comportarme como tal: jubilarme, comprar muchos libros, mandarme a hacer la placa, adquirir uno de esos sombreros que se usan ahora, empezar a fumar pipa y por supuesto, que me regalen una mantita para ponerme en las piernas mientras veo mi programa de TV favorito o escucho el programa de Alodia Corral en la radio AM.

Todavía no encuentro la fuente de la juventud, pero si tú la conoces avísame para ir y pegarme un baño en ella, mira que tengo mucho deporte por hacer todavía.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 11 de julio de 2011

Facundo Cabral

Hace 2 días el egoísmo, la envidia, el odio, la bajeza, nos han quitado de entre nosotros a un grande, a un poeta, músico, de gran talento, me refiero a Facundo Cabral, quien fue brutalmente asesinado el día sábado recién pasado.

El año 2009 publiqué en este mismo espacio un escrito de él y mi pequeña reflexión, te invito a leer su poema "No estás deprimido, estás distraído".

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 14 de junio de 2011

Mi diario de motocicleta

Las historias que se pueden contar sobre las motocicletas y sus conductores son muchas, pero no todas de ellas reales, así que no crea todo lo que se dice, lo que escucha o lo que lee sobre esas personas que desafían el viento y el frío cada día en su corcel de dos ruedas.

Una de las cosas que se dice es que somos un tanto locos aquellos que nos subimos a una moto y si bien es cierto que unos cuantos lo son, también es cierto lo que leí en una entrevista que le hicieron a "Chaleco" López donde dice que para andar arriba de una moto NO hay que ser loco, pues el que lo es, lo más probable es que no pase Agosto. Hay que andar con los sentidos muy alerta, concentrado al máximo, pues los "eventos", las piedras, la gente que se cruza, o los automovilistas que se creen dueños de la calle aparecen de repente.

Ya llevo más de un año arriba de una moto, me he caído, me han botado, he sentido frío, me he achicharrado en verano, viajé a la playa y quise recorrer el sur de Chile, pero quise no más, el bolsillo y el corazón dijeron otra cosa, era mejor quedarse en Santiago. He tenido que empujar mi moto unas cuantas cuadras cuando he quedado en panne y vaya que cuesta, son unos cuantos kilos que hay que llevar al lado, y si es en subida se siente mucho más.

En fin, se pueden vivir muchas cosas arriba de una moto, incluso te puede morder un perro como me ocurrió el sábado recién pasado. Y hay otras cosas que aún no he experimentado, como aquella que tiene más pinta de mito urbano que de realidad, y me tinca que no lo haré, se me imagina muy incómodo... debe ser algo así como hacerlo en la playa, después la arena... hablo de almorzar arriba de la moto, por si acaso tu mente se estaba yendo para otro lado.

¿Y cuándo te animas a andar en una motito?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Balance final

Es inevitable que llegue el fin de año y sus balances respectivos. En algunos trabajos se hacen los inventarios, en los negocios se cuadra el año, los contadores más ordenados empiezan a realizar el balance que se entrega en Abril. Pero el balance más usual es el que hacemos al repasar el año de vida que pasamos.

Para todo (o casi todo) chileno o chilena, lo primero que se viene a la mente es el 8.8 del 27 de Febrero y diremos que fue un año de mierda, pero seríamos muy injustos con todo lo que vivimos.

Es cierto, fue un año terrible, muy triste para muchos de nosotros, con 3 espisodios de muertes masivas en Chile y quizás con cuantos problemas personales. Pero acá estás, leyendo estas líneas frente a un pc, quizás en tu trabajo o en tu casa. Tal vez no alcanzas a darte cuenta, pero estás vivo después de tanta tragedia.

Te invito a mirar todo tu año y recordar alguna cosa buena por cada mes, de seguro que encontrarás más de una.
Te invito a ver el vaso medio lleno, y medio lleno no porque le falta para ser llenado, sino porque ya te tomaste la otra mitad, ya la disfrutaste.

No te lo niego, fue un año durísimo, fue un año en que te emocionaste mirando la devastación de la naturaleza, en que lloraste con la madre que perdió a su hijo de manera trágica, en que tal vez, perdiste cosas materiales con el terremoto... y acá estás, dando la batalla y luchando por hacer de éste un mejor día para ti y para tu entorno.

Vamos, levanta la cabeza y sigue adelante, porque si este 2010 no te derrotó ya nada lo hará.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 19 de octubre de 2010

Arriba la vida

Este año quedará marcado a fuego en los chilenos y números como el 8.8, 27/02 y 33 pasarán a ser parte de nuestras cábalas y seguramente se repetirán en los juegos de azar.

Especialmente para mí será el año que lo recordaré por el 33 y no sólo por el ejemplo de fortaleza y fe que me entregaron los mineros, sino porque he cumplido la edad de 33 años de vida. Y han sido 33 años en que he vivido muchas cosas, entre ellas varias que no me agradan y que intentaron botarme, pero acá estoy, sigo en pie.

Pasé momentos oscuros y de mucha amargura, pero siempre hubo una fuerza que me invitó a levantarme, a luchar, a no rendirme jamás y llenarme de energía para continuar. Hoy, a mis 33 años, esa fuerza se llama Gabriel Rafael, que me llena de besos y entre juego y juego me dice "te amo".

Y es curioso, pero una de las canciones favoritas de Gabriel es la que me ha ayudado también a mirar a lo más alto y decir que estoy presente con más ganas que nunca.

Hoy, comparto contigo esta canción, si puedes escucharla genial, si ves las imágenes mucho mejor y si no tienes acceso en tu trabajo para hacerlo te invito a que lo hagas después. La canción se llama "Arriba la vida" y es del grupo chileno Croni-k. En una de esas te contagias y empiezas a disfrutar más de lo bello de esta vida.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Pecados de la lengua

El título de esta nota lo saqué de uno de los libros más antiguos y que siempre está vigente: La Biblia, pues refleja mucho mejor lo que quiero transmitir en este texto.
En la carta de Santiago dice: "y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno" y vaya que tiene razón.

De esto ya había escrito anteriormente, pero con lo que ocurrió hace algunas semanas tengo la necesidad de insistir sobre este tema, así te darás cuenta, al igual que yo lo hice, cuán venenosa puede ser la lengua de una persona y a las consecuencias que eso puede llevar.

El mes de Enero de este año un joven padre de 30 años jugaba con sus pequeños en el antejardín de su casa en un condominio, como era grande el calor sacó la manguera y empezó a mojarse junto con ellos. Recuerdo cuando más de una vez lo hicimos afuera de mi casa y vaya que es divertido, me imagino como estaban esos niños.
El joven se quedó pegado mirando a unas niñas que jugaban en una piscina a unos metros de donde él se encontraba. En eso lo sorprende una de las vecinas que no lo conocía mucho y empieza a gritarle ¡DEGENERADO! ¡PEDÓFILO!, decía que el hombre se estaba tocando mientras miraba a las niñas. El muchacho no entendía porque le decía eso y menos entendió cuando llegó una turba de vecinos y visitas a encararlo. No pasaron muchos minutos cuando empezaron a pegarle entre todos, incluso algunas mujeres. Un hombre que pasaba por el lugar fue uno de los que más se enojó y le pegó con más furia, una y otra vez. Producto de las múltiples contusiones el joven falleció.

El juicio se realizó 8 meses después y justo cuando estábamos ocupados en "rescatar" a los mineros, por lo que la noticia pasó colada. En dicho juicio hablaron los acusados del asesinato del muchacho, entre ellos la señora que comenzó a gritar, quien dijo que en realidad no lo había visto tocarse, sino que solamente lo vio en actitud sospechosa con respecto a las niñitas.
Hablaron personas que conocían a la víctima y dijeron que éste estaba pensando en comprar una piscina a sus hijos y que por eso se quedó pegado mirando la piscina en la cual jugaban las niñas.
Cuando el hombre que pegó con más fuerza y rabia escuchó esto se puso a llorar y pidió perdón, pues él creyó lo que decía la gente, nunca vio a este joven en actitud perversa, ni siquiera lo conocía, sólo le hizo caso a la gente.

Te invito a que conozcas a la gente, a que seas directo y preguntes antes de creerle a los demás lo que te contaron sobre él o ella. Tal vez con creerle a los demás no mates a alguien, pero a veces la indiferencia que tendrás con la víctima de esos comentarios puede ser más dura que la misma muerte.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 26 de agosto de 2010

Nuevos ecologistas

Con el transcurso de los años han ido evolucionando muchas cosas, la mayoría ha tenido que ver con la tecnología producto de investigaciones y experimentaciones, es así como hoy en día tenemos notebook, mp3, mp4, celulares que son casi un computador, sistemas de calefacción en minutos, agua purificada en poco tiempo, en fin, un montón de cosas que hoy nos facilitan la vida.

Todo esto ha tenido un costo también, en muchos casos pasa desapercibido, pero en otros casos se deja ver en toda su magnitud, como es el caso de la contaminación, la producción de basura (casi todo es desechable) y la invasión a la naturaleza.

El Gobierno ha autorizado, en primera instancia, la instalación de una central termoeléctrica en una localidad donde habitan pingüinos. Inmediatamente surgieron las voces de miles de personas que están en contra de dicho proyecto(negocio), se organizaron marchas, protestas varias y hasta llamados públicos de personalidades como Consuelo Saavedra, Leonor Varela y Felipe Camiroaga.

Es ahora que me surge una reflexión: ¿todos estos "ecologistas", defensores de la naturaleza, amantes de los animales y que rasgan vestiduras contra quien insinúe dañar el ecosistema, se movilizan a pie o en bicicleta? ¿son vegetarianos? ¿se iluminan con un vela? ¿no fuman?
Por favor, un poquito de consecuencia en la vida.
Está muy in estar a favor de la ecología, pero en el momento que te toca a ti hacer algo te quedas de brazos cruzados o prefieres la comodidad antes que el esfuerzo.
Muchos de los que hoy protestan llegan a sus casas, encienden todas las luces, ponen a hervir agua en su hervidor eléctrico mientras calientan el pan en el microondas, colocan música en el equipo y prenden la tele para ver si hay algo entretenido, ah, de pasadita encienden un cigarro para esperar que esté todo listo.

Yo también estoy en contra de la termoeléctrica, pero no protesto por protestar, levanto mi voz porque sé de lo que es capaz el ser humano y sé que tiene la inteligencia suficiente para inventar otros medios de producción de energía que no signifique quitarle el espacio a los pingüinos o a otros animales y ecosistemas.
Estoy en contra porque se prometió durante la campaña del actual Gobierno que no se pondría en peligro la naturaleza en post del desarrollo del país, sin embargo hoy se vende al mejor postor sin importar las consecuencias que esto tenga.

Protesta, tienes derecho a hacerlo, pero te invito a que junto con la protesta revises como eres tú con el ecosistema y propongas soluciones para estos problemas, porque es muy fácil estar en contra de todo, pero que difícil es entregar los caminos a seguir.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 23 de agosto de 2010

Estamos bien



Diecisiete días pasaron desde aquel jueves en que 33 mineros quedaron incomunicados a más de 600 metros de la superficie. Fueron 17 días de angustia, de pena, llantos y una pequeña, pero a la vez gran esperanza, esa que nunca perdieron las familias de ellos.

El tema estaba en boca de todos, hasta los chilenos en el extranjero sabían de esta nueva tragedia que nos golpeaba. Sí, eran 33 familias las que directamente estaban afectadas, pero nadie quedó impávido ante ese dolor y esa angustia, millones de chilenos sufrimos desde que supimos la triste noticia.
Algunos conservamos la esperanza y nos angustiábamos cada vez que había una mala noticia respecto del sondaje que se realizaba para poder establecer contacto y empezar a mandarle suministros para que siguieran sobreviviendo los meses que sean necesarios para poder salir de ese lugar.

Otros compatriotas nos querían matar esas ilusiones y nos decían: "no, ya están todos muertos"...

El domingo 22 de Agosto del 2010 quedará marcado en la historia de Chile como el día en que 33 mineros nos dieron un ejemplo de entereza, fortaleza y amor. Ese amor a la vida, ese amor a los suyos es lo que los ha mantenido con vida en esa profundidad, con la sola iluminación de sus linternas y la poca comida que se supone tienen ahí.
Este día será recordado por aquella frase que está en la imagen, ese pequeño trozo de papel que dice "estamos bien en el refugio los 33", esas simples palabras que llenaron de júbilo a sus más cercanos y lograron que miles de chilenos saltaran y lloraran de alegría, y otros tantos se volcaran a las calles para celebrar como el más grande de los éxitos deportivos de esta pequeña nación.

Este 22 de Agosto es el día en que la alegría se apodera de millones de personas, es el día en el que triunfa la esperanza y la vida.

Treinta y tres personas han permanecido a más de 600 metros de profundidad, con poca luz, poca agua y escasa comida, y sin embargo son capaces de comunicarse con el exterior y decir "estamos bien"...

... y nosotros seguimos ahogándonos en un vaso de agua.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 2 de agosto de 2010

Un viaje que marcó mi vida

Hace 10 años, a esta misma hora (23:20), yo venía despertando de apenas 3 horas de haber dormido sentado en la "cómoda" butaca del avión que me llevaba a Roma. Dormí gracias a que Rosario me entregó un paracetamol que calmó mi dolor de cabeza y mi desesperación después de 12 horas de viaje. En total fueron 17 largas, pero largas horas en avión para llegar a vivir el Encuentro mundial de Jóvenes, con el Papa Juan Pablo II como anfitrión.

Viajé con una gran intención: vivir a concho el Encuentro, quería entregarme a esos hermosos momentos y postergar el turismo y el conocer aquellas bellas ciudades. Lo cumplí a cabalidad, fueron 12 días de intenso encuentro con el Señor y 25 días de estar con Él en tierras extranjeras.

Recuerdo cada momento de esos días, cada lugar que conocí, cada persona con la que comparti, cada mal rato que pasé y cada alegría que sentí al saberme bendecido y acompañado por el Señor.

Pero lo que más me marcó no fue ni haber estado a centímetros del Papa, ni haber vivido un hermoso Vía Crucis, ni haber cargado la imagen de la Virgen María en una procesión multitudinaria vivida con mucha fe y devoción, no... nada de eso me marcó tanto como haber visto a Cristo en quienes, hasta ese momento, eran simplemente seres humanos.

Encontrarme con Cristo en quienes misionaron conmigo durante tantos años era una labor fácil, pero encontrarlo en la gente de situación económica más que acomodada, me era casi imposible, más que nada por todos los prejuicios que tenía con esa gente. Y fue Rosario, quien en pleno vuelo empezó a remecer mi corazón, en ella también estaba Cristo y yo me negaba a verlo.
En Spoletto y en Tivoli compartí con gente maravillosa, con un grupo de gente bellísimo que me enseñó mucho, que me mostró a un Cristo que yo no había visto. Estudiaban distintas cosas, pero cada uno sentía el llamado a estar ahí, a vivir ese Encuentro personal con el Señor.

Los 3 hermanos se encargaron de levantar el ánimo siempre, el mayor de ello nos hizo perdernos aquella primera noche en Roma, eso nos pasó por confiar en el más alto.
Teníamos a la madre Cecilia que se encargaba de mantener a toda la delegación chilena de Spoletto con un buen pasar.
Nancy, Gaby y Dante eran quienes nos cuidaban y guiaban.
¿Cómo olvidarme de Punto con su wiskiti wiskiti y de Paula con sus chalitas desarmadas y su bebida congelada que nunca se pudo tomar?
Guillermo y Alex ponían la seriedad, y la Fa ponía las risas sin razón de ser.
Los hermanitos Sanz... bueno, parece que estaban ahí, ah sí, Luis también.
Lola y Vivi, nos contagiaron con su fanatismo por la Nutella, la primera en caer fue su amiga Bárbara, la reina del Team.
Vivi, Claudia, Francesca y Tatiana eran el grupo de Construcción Civil que se manejaban muy bien con el idioma inglés, claro, junto a la profe Gaby.
Matías, Maida y Rosario fueron mi centro de atención durante el Encuentro, siempre me dejaron algo que me engrandecía.

Gracias a cada uno de ellos, porque esos días que estuvimos juntos nunca se borrarán de mi mente, menos de mi corazón, marcaron mi vida.



martes, 13 de julio de 2010

10 Placeres de la vida

Basta de fútbol, basta de crítica social, hoy quiero comentar sobre algo más agradable, sobre cosas que de tan sólo recordarlas ya se esboza una sonrisa en mis labios.

La vida está llena de gratos sabores y también de los otros. De momentos fabulosos y de los otros. De risas y de llantos. Hoy quiero enumerar 10 de aquellas cosas que producen sensaciones agradables y sonrisas en mí.

Quise colocar sólo 10 placeres para no extenderme tanto y que así sea de fácil lectura para todos. Sé que hay muchos más (por lo menos para mí) y que lo más probable es que tú encuentres que faltó o sobró alguno, así que te invito a opinar y hacer tu aporte.

Placeres de la vida

1. Cuando Gabriel, mi hijo, está jugando conmigo y me sorprende con un "papá Polo, te amo". Ahí me deja babeando.

2. Llegar, literalmente, a la punta del cerro San Cristóbal en mi bicicleta, tomarme un rico jugo de huesillo y descender a toda velocidad. El viento en tu cara es una sensación única.

3. Comer un rico pan amasado con mantequilla cuando recién sale del horno de barro. Qué cosa más rica.

4. Jugar un buen partido de fútbol y ganarlo, claro, porque si lo pierdes ya no es tan placentero.

5. Estar en el estadio gritando cuando tu equipo gana el Campeonato. Unas cuantas veces me tocó estar cuando no se logró y esa sensación de derrota es horrible, en cambio la de triunfo, uf, es fabulosa. Sobre todo si al equipo que se le ganó es el archirrival.

6. Comer esos ricos tacos con guacamole y champiñones que hace Jacqueline para algunas celebraciones, es un verdadero manjar.

7. Gastar tu dinero comprando cualquier cosa que no sean remedios, comida o útiles escolares.

8. Descargar el submarino cuando ya se está asomando por... bueno, ya tú sabes. Ni lo imagines mejor, sólo reconoce lo placentero que es cuando tienes muchas ganas y por fin logras dejar la mercancía en el depósito.

9. Reírse de buena gana, de esas risas que te llegan a dar ganas de hacer pipí, que tienes que parar porque te duele la guata de tanto hacerlo.

10. Dormir, y es más placentero cuando estás muy muy cansado.

Ahí está mi selección, ahora falta tu aporte a este pequeño listado, en una de esas podemos escribir un libro sobre los placeres que nos entrega la vida.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 8 de julio de 2010

Cultura de lo desechable

Esta mañana mi padre me envió un artículo escrito en un blog, es extenso, pero lo leí con mucho gusto, ya que el humor ahí presente y la melancolía expresada, lo hacen fácil de leer. Se llama Desechando lo desechable y pinchando el título lo puedes leer completamente, te lo recomiendo.

Justamente el texto trata sobre la "necesidad" del siglo XXI: cambiarlo todo y cuando digo todo es todo, incluso a las personas.

Extraño el sonido de la zampoña de juguete que avisaba la llegada del afilador de chuchillos.
Extraño cuando mi madre me pedía que le llevara los zapatos al zapatero para ponerle tapilla, incluso yo llevé unas cuantas veces las pelotas de fútbol que se pinchaban.
Extraño esa tele chica, sin antena, que se cambiaba de canal con el alicate y que me hacía imaginar los colores de las imágenes.
Extraño ese pañal de género que me sirvió de "tuto" durante años y me acompañaba a dormir.
Extraño ese osito de peluche que quedaba tuerto y había que coserle el ojo con aguja e hilo.
Extraño la choncha que mi padre me enseñó a fabricar con tan solo una hoja de papel de diario.
Extraño esa caja de zapatos a la que le hacía unos cuantos agujeros y me servía como ratonera para jugar con las bolitas.

Así podría seguir contando todas las cosas que extraño de esa época en que no había necesidad de cambiar la tele cada 2 años o el celular cada 6 meses. Era una época en que se valoraba mucho más lo que se tenía y se guardaba todo, hasta los rollos vacíos del papel higiénico, porque en cualquier momento podía servir.

Tengo 32 años y aún me quedan esas ganas de guardar las cosas porque "el algún momento pueden servir". Soy nostálgico, un romántico, un amante de la vida donde todo vale mucho más de lo que dice el mercado.

Como ser humano tengo defectos y sé que el otro también los tiene, por lo que tampoco cambio a la gente, no son desechables, no se botan como un plástico roto. Es cierto que siempre hay algo mejor que te puede dar la vida, pero yo prefiero lo que tengo, con esos defectos propios de ese ser, con las imperfecciones que trae de fábrica o que aparecieron con los años. Prefiero a esa persona con parches que el modelo de la temporada.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 31 de mayo de 2010

El quirófano y yo.

A lo largo de mi vida (y no hagas shuuuuuuuuuuuuuuuuu, no soy TAN viejo), he estado presente 5 veces presente en un quirófano, la primera vez fue la más obvia: mi nacimiento. Después estuve para que me extirparan las amígdalas (lo que más me quedó en la memoria fue el helado de piña que comí). Tiempo después fue una operación a los testículos de cual puedes leer un poco más en este link.
Cuando ya tenía 15 años me caí jugando a la pelota, consecuencia de eso fue una luxación de codo que me mandó al bisturí para reparar una anomalía que se produjo, fue una terrible noche, estaba desesperado, no podía dormir y estaba lejos de casa.
A mis 30 años, el 19 de Junio, estuve dentro tomando la mano de Jacque para recibir a Gabriel, un gran momento.

En dos días más no estaré dentro del quirófano, pero me encantaría estarlo, me encantaría poder mirar y acariciar la mano de mi hijo mientras le quitan sus amígdalas, me encantaría estar con él toda la semana, regaloneándolo, dándole heladito, jugando con él y durmiendo con él.
Qué terrible es todo esto. Sé que es una operación simple por la que debería estar tranquilo, pero no lo estoy, es mi hijo y me encantaría que no fuera sometido a ninguna cirugía, pero debe hacerse para que viva mejor.
Tengo fe en que todo saldrá bien, pero extrañamente eso no me tranquiliza, eso no me quita la angustia ni tampoco la harán las palabras que me puedan entregar. Es una sensación nueva que no logro controlar... tal vez con los años de ser padre lo logre.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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