martes, 26 de mayo de 2015

El Necio

Escuchando a Silvio Rodríguez cantando "El Necio" me di cuenta que muchas cosas de las que ahí dice me identifican.
Según el diccionario de la RAE, necio significa que la persona es ignorante; imprudente o falto de razón; terco o porfiado en lo que dice o hace. 

Ignorante soy en algunos temas, porque por mucho que quiera saberlo todo no he llegado a tanto.
Imprudente  trato de no serlo, pero a veces mis acciones y dichos rayan en la imprudencia.
Porfiado a morir. Mis ideas y visiones no son transables, se defienden y se conversan, pues siempre existe la posibilidad de llegar a consensos, pero que las deje de lado por dinero o porque la masa así lo pide, eso nunca.

"Me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda."

Día a día se reciben este tipo de "invitaciones", día a día hay gente que me invita a bajar los brazos y remar con la corriente o hacer como que no me importa. No es que lleguen y me entreguen una carta para invitarme, pero sí me dicen cosas como "¿para qué te vas a meter en eso?", "¿Qué sacas con hacer eso si eres la minoría?", de esa manera se disfraza un poco la mediocridad y el conformismo.

Tampoco seré el que se quede con la comodidad de quien ya consiguió su beneficio personal, no, somos sociedad y no solo yo debo ser el que agarre los beneficios, siempre habrá quien necesite más urgente las cosas o servicios que yo.

Mejor ya no me conviden a que no pierda ni a indefinirme, tengo mis posturas claras y aunque sea el amigo porfiado, el odioso, el reclamón, bueno, ese seguiré siendo, porque "será que la necedad parió conmigo, la necedad de vivir sin tener precio".

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 11 de mayo de 2015

¿Qué nos pasó?

Mañana del día lunes, la tienda recién abre y yo entro para comprar. Es un pequeño supermercado y yo soy el primer cliente que pasa por caja. Llevé 6 mantequillas y 3 postres. Al pasar por manos de la cajera los acerca al lector y me dice el monto. Me extraña que sea ese valor tan bajo.
Al mirar la pantalla de su caja me di cuenta que solo había marcado una mantequilla, así que de inmediato le dije que eran 6 y no una.

Aquí viene lo que llamó mi atención. Ella me miró, me dijo, "uy, es cierto" y procedió a marcar el monto que correspondía, luego de lo cual me dijo "qué es honrado usted". No supe si sonreír o llorar por lo que esa frase conlleva.

El que yo pague lo que voy a consumir es lo que corresponde, por lo que la práctica habitual debería ser que cuando el cajero o cajera marca menos sea el cliente quien se lo haga ver, pero entendí, por la frase de la señora Victoria, que era todo lo contrario, que la realidad dice que la gente se queda callada y "aprovecha" este error (involuntario diría una persona).

Personalmente no podría estar tranquilo con mi conciencia si me iba con 6 mantequillas pagando solo una, así me criaron, así aprendí desde mis años de infancia. Me sorprende tristemente que de lo que se asombre la gente es de que una persona sea honesta, cuando debería ser al revés, debería sorprender que la gente se haga la lesa y se vaya sin pagar, es la deshonestidad lo que no corresponde, es aquello lo que se debe destacar y no el hecho de que se haga lo correcto.

Aún así tengo fe en que el futuro será mejor, en que mis hijos aprenderán y enseñarán lo que es correcto y como se debe actuar en la vida, sin "aprovecharse" de errores de otros.

Espero que al menos, esos que sí se quedan callados cuando la cajera comete un error, no sean tan cara de nalga para criticar, enjuiciar y condenar a los implicados en el caso SQM u otros conocidos, porque ellos y ellas están haciendo lo mismo, en menor escala, pero lo mismo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 5 de mayo de 2015

Sé que estás allí

En el epílogo de este libro dice lo siguiente:  "La historia de la literatura inglesa está poblada de maridos muertos." 
En el caso de esta novela lo tenemos de vuelta a ese marido muerto, y Sarah, la viuda de 39 años no sabe si es producto de su imaginación, si es un fantasma o si es real. Lo ve, lo siente, conversa con él, pero no se convence de nada, solo sabe que está.

Tampoco es capaz de compartirlo con su mejor amiga, quien también es viuda, y que por lo mismo sabe que esto de ver al marido es algo que siempre ocurre. Pero Sarah no solo lo ve, todo es muy real y cada pieza va encajando.

Una buena novela que nos muestra lo mismo que muchas novelas inglesas: una sociedad correcta o que al menos aparenta ser correcta. Escrita de manera ágil, y con tintes de romanticismo, misterio, suspenso, moralismo.

Para quienes no le gustan las novelas 100% románticas ésta es la lectura ideal, pues no cae en la cursilería que tan falsa se lee en los libros. Una mezcla perfecta de amor y erotismo, de vida y muerte, de llanto y risas.

Una pareja destruida por la muerte tiene una nueva oportunidad, pero ¿realmente la tiene o son los delirios de una mujer dolida?

Laura Brodie nos regala esta interesante novela que no te arrepentirás de leer.


martes, 28 de abril de 2015

Papá y mamá, un ejemplo a seguir

Ser papá y mamá no es fácil, tampoco digamos que es difícil, solo es, a veces cuesta y a veces se te hace más llevadera la cosa. Es una labor hermosa, llena de sorpresas, pues los niños y niñas no vienen con un manual de instrucciones para el nuevo papá o mamá. En el camino no solo se disfruta, también se va aprendiendo y adecuando la crianza a la forma de ser de cada uno.
Es por esto que cada persona lo hace de una manera particular, no hay recetas, lo que le sirvió a tu mamá, a tu tío, a tu vecina o a tus amigos, no necesariamente te servirá a ti, pues tus hijos son distintos a los de ellos y ellas.

Lo que sí tengo claro es que como papá tengo una gran responsabilidad, y es que no solo soy el que proveerá de abrigo y comida a mis pequeños, también tengo la responsabilidad de entregarles amor, cariño y valores que los hagan ser felices, apartados del egoísmo que tanto daño hace al ser humano.
Tal vez no sea la mejor persona del mundo, no soy perfecto y me equivoco, pero aún con esas imperfecciones soy un ejemplo para mis retoños. Es por esto que debo procurar ser un buen ejemplo, alguien que le transmita cosas que en un futuro le harán pasar una buena estadía en la tierra

No solo soy el ejemplo a seguir por ellos en mi manera de actuar, también lo soy en como me alimento, en mis hábitos, hobbies, en como hablo, en fin, en todo. Si yo hablo con groserías ellos harán lo mismo. Si yo les regalo pistolas de juguete y les enseño a usarlas los estaría guiando a un mundo de violencia, y sé que eso les traería consecuencias muy malas en el futuro.

Padre y madre son quienes guían a sus pequeños, y la idea es que los guíen por el mejor camino, aquel que le hará bien a ellos y a su entorno.

Hoy la invitación es a que revises tu vida y tu relación con tus hijos e hijas, a que mires el camino por el cual los estás llevando, corrijas lo que estimes necesario, y refuerces aquello que sientes que haces bien. Recuerda que lo que aprendan ahora es lo que se reflejará en sus vidas en unos años más.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 14 de abril de 2015

Ya no es lo mismo

El ser humano está siempre en evolución (algunos se esmeran día a día en involucionar), se van produciendo cambios tanto a nivel personal como a nivel social, y el lenguaje no está exento de ello.
Se van adquiriendo nuevas formas de expresarse que se hacen comunes no solo para el entorno más cercano, sino que para todo un país.

Cuando yo era niño (sí, lo fui), con nuestros primos teníamos una "cariñosa" forma de referirnos a los más "lentos" o que les costaba más entender ciertas cosas, a ellos o ellas les decíamos "waaaaaaldoooo", con el tono de voz de Mr. Magoo cuando saludaba a su sobrino. Pero eso quedó solo entre nosotros, en nuestro círculo.

Sin embargo hay otros términos que se masificaron con el paso del tiempo, esto con el fin de acortar una palabra o de decir de manera decorosa algo no tan decoroso.
Así fue como nació el decirle "rinso" al detergente, o "confort" al papel higiénico. 
Algunos personajes públicos ahora son asociados con situaciones o palabras. Sí, tal como ocurre en uno de los muchos capítulos de la serie "Los Simpson", donde surge la frase "hizo un Homero Simpson", acá en Chile en el año 1989 se adoptó el término "hacer un Pato Yáñez" para simbolizar un insulto que hasta decirlo con su nombre original ya es grosero.

Hoy podemos apreciar como un término tan suave y hasta gracioso cambia completamente de contexto, me refiero a "fifí". Sí, eso mismo que usted se imaginó ahora es lo que antes no pasaba cuando uno le decía a alguien que era fifí, en ese entonces se refería a ser pituco, delicado, afeminado, elegante y algunas cosas más. Pero ya no, ahora hay que tener cuidado si le quiero decir a alguien que es fifí, sobre todo si es mujer, porque en vez de tomarlo con humor te podría dar un mangazo por decirle tamaña cosa.
Yo conozco gente fifí, según su significado o uso antiguo, ahora puede que también sean fifí en el significado nuevo, pero eso ya no lo sé, requiere de otras cosas para investigar aquello.

Ahora tendrá que pensar bien en qué es lo que le quiere decir alguien que se refiere a usted como "fifí". Yo por lo menos me asustaría. Ahora, si me dicen "amigo de la fifí", eso sí que es preocupante.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 24 de marzo de 2015

Chile, el epicentro del doble discurso

En nuestra vida, muchas veces, nos vemos en la difícil (o a veces fácil) situación de tener que dar un doble discurso sobre un tema, es decir, cuando nos conviene es una cosa, pero si nos perjudica es otra. Lo vemos cada fin de semana en el fútbol, para quienes somos hinchas, si la falta es a favor de tu equipo es penal clarísimo, pero si es para el rival es solamente jugada de fútbol y magnificación del jugador.

Lo penoso es cuando caemos en eso como sociedad y aleonados por el cuasi anonimato que dan las redes sociales cibernéticas. Es así como se ha instalado un doble discurso en muchos temas.

Por ejemplo: la semana pasada una niña subió una foto para burlarse de un compañero de colegio en silla de ruedas, la acusaron de bullying y encontraron que la mejor forma de combatir eso era con bullying de vuelta, de paso se difundió la foto de la niña siendo que durante mucho tiempo se pidió en los medios que se prohibiera la exhibición de niños y niñas en casos noticiosos, lo cual llevó a una ley que hoy se la pasan por el traste con tal de "defender" a los que son víctimas de bullying.

Esta semana ha ocurrido otra cosa, que viene fresquita: la consuegra de la Presidenta es funcionaria pública desde el 2007, hasta la fecha se le ha evaluado de muy buena forma y se ha hecho merecedora de que la suban de grado, lo que conlleva un aumento de sueldo. Esto se hizo también durante el período que gobernó la Derecha, pero claro, como es la consuegra de la Presidenta se le cuestiona su capacidad y sus méritos, y de paso se ningunea a todos aquellos que no tienen profesión, porque ella solo tiene cuarto medio cumplido y curso de secretariado.
Cuando alguien en la misma situación, que no es pariente de la Presidenta, sino que es pariente del que opina, entonces se habla de premio al sacrificio y esfuerzo durante años, no se cuestiona ni por si acaso sus méritos para estos ascensos.

Y lo que más llama mi atención es el doble discurso que se ocupa en el tema de la discriminación. Fue tanto lo que se peleó que hasta se hizo una ley para sancionar a los que discriminen, y cada vez que algo así ocurre son muchos los que piden "justicia" en ese caso. Pero este lindo discurso anti discriminación se acaba cuando se trata del fin de la selección en los colegios, o sea, el fin de la discriminación por estatus social, claro, ahí ya no es discriminar, ahí tiene otro nombre: selección.

He aquí una muestra del nunca mencionado, pero sí existente, doble discurso chileno.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 12 de marzo de 2015

Historias de moto. Capítulo 1.

Andar montado en una moto es bastante distinto a estar sobre un automóvil. Hay un mínimo de espacio para transportar otras cosas, con suerte llevas a alguien más, y si tienes más suerte aún esa persona es a quien tú amas (soy afortunado). Estás expuesto al clima reinante: en invierno estás al borde de la hipotermia y en verano te sofocas en cada semáforo en rojo. El humo de los autos, camiones y buses te llega en la cara, no hay vidrio que te proteja de ello. Si chocas sales volando unos cuantos metros. Mantener el equilibrio cuesta, sobre todo cuando hay tierra suelta, lo que te podría botar.

Pero una de las cosas que lo hace más distinto es cuando quedas en panne.

El automovilista tiene dos opciones: llama a un amigo para que lo remolque o llama a la grúa.
El motociclista queda ahí, tirado, sin saber que hacer. Difícil es encontrar grúas para motos, y si las hay son carísimas, lo que para un clase media como yo es mucho decir. Que te remolquen no es nada fácil tampoco, así que no queda más que tomar la moto con las manos y llevarla como quien se lleva a una bicicleta sin montarla: caminando. La gran diferencia es que la moto es bastante más pesada que la bici.

Anoche me tocó a mí. Quedé tirado en un punto de Santiago desde el cual caminé más de 4 kilómetros y medio con mi moto al lado. A un kilómetro de llegar a mi destino me ocurrió lo que solo ocurre en el mundo de las motos: dos motoqueros que me vieron se acercaron para ofrecerme su ayuda, la verdad es que no había mucho que hacer pues la panne no era sacable en minutos, es un trabajo mayor que hay que hacer. Pero el motoquero es solidario, siempre se acerca una mano por último para preguntar si puede ayudar. Ellos además sí me ayudaron, bueno, uno de ellos porque el otro tuvo que volver a su trabajo.
No me remolcó, pero se fue al lado mío empujando con su pie mi motocicleta, así pude descansar y demorarme menos en ese último kilómetro de trayecto.

Ahora quedé con la tarea pendiente de ayudar a otro motoquero cuando lo vea en apuros.

Y pese a quedé tirado, sigo amando andar en moto, sobre todo cuando al final del trayecto me espera mi Carolina para recibirme con un abrazo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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