martes, 1 de septiembre de 2015

Juguetes para él y para ella


Cuando era niño siempre me decían que habían juguetes para niños y juguetes para niñas. Autitos, pelotas, pistolas (sí, algunos todavía lo consideran un juguete), herramientas, entraban en la categoría "juguetes de niño".
Los peluches, muñecas, tazas de té, cocina, set de peluquería, se consideraban "juguetes de niña".


Y me refiero en pasado porque he visto con mucho agrado que en esta época eso está cambiando por parte de los padres y madres. No es un cambio radical e inmediato, pero ya se está contagiando a más personas, ya se está pensando más abiertamente en cuanto a los juguetes.
Hoy en día hay niñas que juegan fútbol, no pescan a las muñecas y sí le hacen mantenciones a sus autitos de juguete.
Por el otro lado también hay niños que junto con jugar a las luchas, también son capaces de vestir a una muñeca como si fuera su propio hijo y andar paseando el coche justo antes de servir el té a su hermana o padres.

Falta, es cierto, pero vamos muy bien. Hay que ayudar  a esas personas que aún conservan el machismo en sus vidas, ese machismo que le dice a la mujer que debe dedicarse a la cocina y el varón al trabajo y ver fútbol en la TV.
Falta eliminar el machismo en la televisión, sobre todo en la publicidad que nos dice que hay labores que son exclusivas de ellas y no de ellos. 

Vamos, atrévete, cada pasito que se da en esto es bueno. Los juguetes no tienen distinción de género y los colores tampoco. Ya basta de eso de que el rosado es para las niñas y el azul para niños. Los juguetes y los colores son para usarlos y da lo mismo si es varón o mujer quien lo haga.

La última que sacaron en el comercio fue la de Kinder Sopresa. Sí, ese huevito de chocolate que trae algún juguete dentro. Ahora hicieron huevos para niños y otros para niñas. Una IMBECIBILIDAD del porte de un buque. Pero bueno, lo importante es que tú como padre o madre vayas entendiendo que cuando un niño o niña juega lo hace de esa forma tan inocente en que solo ellos y ellas pueden hacerlo. Sin maldad, sin colores, sin género que los divida.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 20 de agosto de 2015

Un Metro de respeto

La Educación, el Respeto y el Amor son 3 cosas que van de la mano con la Familia, base de toda sociedad.
Abriendo un poco el espectro de la mirada nos podemos dar cuenta que esas 3 cosas son las que escasean en esta época en mi querido Chile. Entonces la conclusión cae de cajón: la base está resquebrajada, o sea, la Familia no está cumpliendo con su rol.

En el Metro de Santiago, para quienes viajan a diario en él, se ha perdido todo Respeto, es una especie de jungla donde el más fuerte se impone. Si eres de estatura baja debes convertirte en todo un Napoléon Bonaparte para imponerte ante esa masa que quiere avasallar contigo.
Un hombre no vidente fue víctima de violencia de parte de un usuario que estaba sentado en el suelo del vagón impidiendo que más personas se ubicaran en ese lugar. Le molestó que le corrieran su bolsa con el bastón y respondió con un golpe que hizo que el hombre ciego cayera y perdiera la conciencia por unos minutos.
Al ser entrevistado, el victimario dijo: "de haber sabido que era ciego no habría reaccionado de esa forma".
Con lo que entiendo que de no haber sido ciego el golpe que le dio habría tenido justificación.

¿De qué me perdí?
Hasta donde yo sé la falta la cometió quien estaba sentado en el suelo faltando el respeto a todas las demás personas que buscaban un espacio en el Metro para poder llegar a su hogar, a su trabajo o a donde quisiera ir. El que recibió el golpe, sea ciego o no, merece todo el respeto del mundo, y eso empieza por respetar su metro cuadrado que en ese medio de movilización debe ser compartido por 6 o 7 personas.

Volvemos siempre a lo mismo: la Familia.
De una vez por todas hay que trabajar en eso y no lo digo con políticas de Gobierno, sino con políticas de familia. Ya debemos dejar de estar tan ocupados en otras cosas, hay que darle el tiempo que necesita la familia, esa rica conversación con los hijos, menos trabajo y menos tele. No digo que estemos todo el día como los amish en las casas, sin tecnología para poder conversar, digo que hay que darse el tiempo y el espacio para aprender en familia sobre lo que de verdad es la vida.
Así ganaremos en respeto, amor, y construiremos una sociedad mejor.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 13 de agosto de 2015

Prohibido prohibir

Desde temprana edad he escuchado y leído que Chile es el "jaguar" de América, el país más solvente económicamente y con los menores índices de corrupción (imagínate como está el resto del continente). Y a medida que avanzan los años me he dado cuenta que eso es un bonito discurso, una maravillosa etiqueta que solo busca ocultar lo que realmente somos: un país lejos del desarrollo.

Nos falta mucho en varias materias. Por años a lo que se aspira es a tener un buen crecimiento económico, pero en todo el resto estamos carentes y con una despreocupación absoluta.

Bueno, no absoluta, porque al menos se han encargado de llenarnos de leyes prohibitivas y sin las fiscalización para que se cumplan. Pero lo que es peor, no hay una educación desde la base (familia) para que no se tenga que prohibir nada.
Si nos ponemos a revisar las leyes, nos daremos cuenta que la mayoría tiene por fin obligar a que la gente sea sensata y con un mínimo de sentido común. Es triste que tenga que ser así, pero lo es.

Si tan solo aprendiéramos desde la casa lo que es el respeto por la vida de los demás y la vida propia no tendría porqué existir una ley que prohíba ir demasiado rápido en vehículo por las calles. No existiría una ley que prohíba pasar la luz roja del semáforo. No existiría una ley que prohíba estacionar el vehículo en las salidas de otros vehículos. No existiría una ley que prohíba fumar en lugares públicos y cerrados.
En fin, son solo unos ejemplos para señalar que todo eso no sería necesario si el respeto por la vida fuera algo que nos inculquen desde la casa.

Lo mismo pasa con la educación vial: no existe. En la casa con suerte se le dice a los niños y niñas que deben cruzar con luz verde y en la esquina, pero solo queda en eso, en decirles, porque la realidad que ellos ven cuando salen de la mano de su mamá o su papá es que se puede cruzar en cualquier lado, con rojo incluso, pero mirando bien a ambos lados.

Educar no es solo traspasar conocimientos, fechas, datos, va mucho más allá y como sociedad se está dejando de lado... desde hace varios años.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 23 de julio de 2015

Sabroso recuerdo

Seguramente te pasa lo mismo que a mí: la infancia te dejó muchos recuerdos y de los más lindos. Claro, no podemos negar esos recuerdos no tan gratos, pero no hay duda de que los momentos felices son los que marcan la infancia, debe ser porque es más sencillo ser feliz, es el momento de la vida en que de verdad se puede decir "el dinero no hace la felicidad" (tema del próximo post).

Un botón con un hilo bastaba para entretenerse por largos minutos. Era una época muy distinta a la de ahora, con menos tecnología y más confianza en salir a jugar a la calle. Fue así como me divertía con barro, con bolitas, con una correa escondida en algún lugar, con una pelota de plástico, con lo que fuera.

Y no solo recuerdo momentos, sino también sabores, esos sabores que ya no se encuentran, porque incluso eso ha cambiado. Inolvidable es el sabor de "Tigretón", esa mezcla de plátano con chocolate, aún lo venden, es cierto, pero no sabe igual. Lo mismo ocurre con "Rayita" que se comía en el colegio, antes de verdad venía rellena con crema, ahora es solo una línea.
Agarrar un sobre de jugo Yupi o Sip Sup, ponerlo en la palma de la mano, y comerlo a langüetazos era un verdadero placer. O comerse ese  manjar al que le hacías un pequeño agujero en la punta para que no se acabara tan rápido.
Eran tiempos en que con $10 te comprabas todo un mundo dulce y podías estar feliz la tarde entera con tan poco.

Las galletas "Dolce Vitta" con crema de limón nunca más existieron y con ellas se fue ese sabor único. Las Serranita algo se acercan, pero no llegan a igualarlas.
Esa mermelada casera que llegaban a vender directamente a mi casa... uf, eso sí que era una delicia, hasta la mermelada de naranja era en extremo deliciosa y eso es difícil lograrlo en esta época.

Pero si hay algo que me encantaba hacer cuando niño era tomar té con azúcar, no con esas cosas raras que se le echan ahora como lo son el endulzantes, sacarina y demases. No, yo tomaba y procuro hacerlo aún té de tetera, no de bolsita, ojalá con canela y cedrón. El azúcar era para darle el toque final: tomaba la cucharita, sacaba un poco de azúcar y en vez de vaciarla la hacía entrar a la taza con té, sumergiendo la cuchara en el brebaje, para luego sacarla de nuevo y hacer el mismo proceso, pero esta vez vaciando el azúcar desde arriba para así dejar pegada en la cuchara un buen poco al cual le ponía un poco de té y me lo tomaba o comía.

 A eso le puedo llamar: dulces recuerdos.

¿Cuál sería tu recuerdo sabroso?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 2 de julio de 2015

La Roja y yo

Como amante del fútbol, desde temprana edad que lo practico y soy hincha de un club de fútbol y de la Selección Nacional, la Roja, esa que nos hace reír y muchas más veces llorar.

Vibraba y me emocionaba cuando a los 8 años veía a Jorge Aravena meter un gol desde un ángulo imposible desde la cancha del Estadio Nacional. Me regocijaba al ver a esa delantera soñada de Hugo Rubio, Iván Zamorano y Patricio Yáñez luchar por la Copa América del 91. Disfrutaba viendo jugar en Mendoza al Cóndor, el León Astengo, el Pillo Vera, el Hueso Basay, que en una gran jornada le metieron 4 a Brasil una noche de 1987.

La histórica sub 17 de 1993 me hizo trasnochar e ilusionarme con la Copa del Mundo, pero no se pudo.
Al pasar los años tuve la oportunidad de pagarme la entrada e ir a ver a mi Selección al Estadio Nacional. Fue entonces cuando vi en cancha a Nelson Tapia, Fabián Estay, Iván Zamorano y Marcelo Salas darse un festín con Ecuador en una tarde lluviosa. Empezaba la suma de puntos para llegar a Francia 98. De 8 partidos pude ir a 4, incluida una derrota con Argentina, pero era mi Roja querida, disfrutaba con solo verla.
Lloré esa madrugada del 2000 cuando el sueño de la medalla de oro se perdía allá en Sidney.

Hace 11 años fue la última vez que asistí al Estadio Nacional para ver a la entonces Roja de todos, luego de eso las entradas subieron tanto que nunca más fui, no tengo ni el dinero ni la disposición para gastar más de 8 mil pesos por ver un partido de fútbol.

Tal vez fue eso lo que mató mi pasión por la Roja.

Ahora solo veo a la Selección Nacional por televisión. Grito los goles. Y hasta me emocioné con las actuaciones en Brasil el año pasado, pero fue solo eso, un momento de unión con la Roja. Eso ya se perdió.

Quizás fui yo el que se alejó, o quizás fueron otros los que me alejaron, lo cierto es que cambié, ya no siento pasión al ver a esos 11 jugadores defendiendo los colores patrios. Disfruto el fútbol, pero sin la emoción que me causaban hace 20 años atrás y que todavía me causa ver a mi club en cancha.

Probablemente hace 15 años atrás habría sido el primero en pedir la misericordia del técnico para los jugadores que se portaron mal, pero ya no, ya no me da lo mismo el cómo se consigan los triunfos, ya no me da lo mismo si cometieron o no indisciplina, ya no me da lo mismo si todo lo tapan con triunfos.
No, no me da igual.
Prefiero la derrota digna al triunfo manchado.

Hay una posibilidad de que Chile gane la Copa América, está ahí, al alcance de la mano, y me alegraré si eso ocurre, pero no me volveré loco, no celebraré por las calles, no, eso hubiese sido antes. Y si no se gana, no sufriré, no pasará nada en mi vida, no lloraré de pena y rabia, eso ya fue.

Eso son los sentimientos que desata esta Roja, la "Roja de Todos" que cada vez es más de ustedes que mía.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 22 de junio de 2015

El sexo débil

Muchas veces he escuchado y leído sobre mujeres que se quejan de esa etiqueta que se les pone sobre ser el "sexo débil", y la verdad es que les encuentro razón, no tienen por donde ser el sexo débil, pues muchas veces son más fuertes psicológicamente que lo que un varón puede soportar. Incluso físicamente muchas mujeres son más fuertes que muchos varones.

En lo que se caen eso sí las mujeres es en esa eterna necesidad de aprobación. Es una necesidad que también está presente en el varón, pero que es mucho menos notoria.
La mujer necesita ser aprobada por el resto de la gente desde que se despierta. Eligen ropa pensando en "verse bien", pero ¿verse bien para quién? Claro, dirán que es para que ellas mismas se sientan bien, pero es solo una forma de decirlo, pues ese sentirse bien depende de como la perciba el resto de las personas. Si acapara miradas, si acumula piropos se sentirá bien. Si pasa desapercibida se sentirá bien. Pero si alguien le dice algo en contra de su apariencia física, uf, ahí se pueden venir abajo completamente.
De más está decir que siempre hay excepciones a estas palabras que acá escribo, no a todas las mujeres les sucede lo mismo.

Lo que más me llama la atención es cuando son las propias mujeres las que se hacen ver como el sexo débil, como quienes necesitan la aprobación popular para cada cosa que hacen. Esto se ve muy patente para fechas como el día del padre donde en redes sociales abundan fotos y comentarios con frases del estilo: "felicidades a todas las madres que hacen de padre también". Y entonces salen las amigas a felicitarlas y saludarlas, que es justamente lo que esas madres quieren, que se les valore esa labor que hacen.
No creo que sea un secreto de que también hay varones que han tenido que criar solos a sus hijos o hijas, sin embargo ellos no se andan saludando por redes sociales para el día de la madre, y no lo hacen por dos motivos: saben perfectamente que nada ni nadie reemplazará a la madre, por mucho empeño que le ponga él siempre será padre y no padre y madre a la vez (lo mismo pasa en el caso contrario, pero por ahí son un poco más duras de entender las chicas); y como segunda cosa, estos padres solteros no necesitan de los aplausos ni los saludos por su labor, ya que son felices por el solo hecho de hacerlo y entienden que esa felicidad no se la dan los aplausos sino el amor de sus hijos.

La fortaleza no está en la palabra, sino en la actitud de vida.

Por supuesto que no espero que estas palabras le caigan bien a todo el mundo, es más, hasta puedo esperar las réplicas, el debate y el desagrado de algunas personas para conmigo, pero bueno, es parte de la vida, no puedo caerle bien a todos, y eso tampoco es malo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 12 de junio de 2015

El fútbol y el mundo

El fútbol no resuelve problemas sociales.
El fútbol no hará que te suban el sueldo.
El fútbol no terminará con la mala atención en salud.
El fútbol no logrará que te dejen de sacar más y más plata con las AFPs.
El fútbol no mejorará la educación ni la hará gratis.
El fútbol no acabará con la pobreza mundial.
El fútbol no te motivará a querer a tus gobernantes.
El fútbol no te permitirá quedarte en cama hasta más tarde en vez de ir a trabajar.
El fútbol no encarcelará a los delincuentes.

Todo eso es cierto, todas esas cosas no se logran con el fútbol ni tampoco se olvidan con un partido de fútbol. El mundo sigue girando y siempre quedan problemas por resolver.
El fútbol no es un invento de los gobernantes para usarlo como elemento distractor. Es más, quien se olvide de la vida misma por el fútbol es porque no ha establecido del todo bien sus prioridades.

El fútbol es un juego, es pasión, es alegría, es divertirse un rato, pasar gratos momentos. Y si tu equipo gana, mucho mejor, porque la alegría dura un buen rato más.

No te amargues por la gente que disfruta del fútbol. Sabemos que hay problemas reales por resolver, pero el que gocemos de esos 90 minutos de fiesta no quiere decir que nos olvidaremos del resto.

Alégrate, aún es tiempo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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