jueves, 2 de julio de 2015

La Roja y yo

Como amante del fútbol, desde temprana edad que lo practico y soy hincha de un club de fútbol y de la Selección Nacional, la Roja, esa que nos hace reír y muchas más veces llorar.

Vibraba y me emocionaba cuando a los 8 años veía a Jorge Aravena meter un gol desde un ángulo imposible desde la cancha del Estadio Nacional. Me regocijaba al ver a esa delantera soñada de Hugo Rubio, Iván Zamorano y Patricio Yáñez luchar por la Copa América del 91. Disfrutaba viendo jugar en Mendoza al Cóndor, el León Astengo, el Pillo Vera, el Hueso Basay, que en una gran jornada le metieron 4 a Brasil una noche de 1987.

La histórica sub 17 de 1993 me hizo trasnochar e ilusionarme con la Copa del Mundo, pero no se pudo.
Al pasar los años tuve la oportunidad de pagarme la entrada e ir a ver a mi Selección al Estadio Nacional. Fue entonces cuando vi en cancha a Nelson Tapia, Fabián Estay, Iván Zamorano y Marcelo Salas darse un festín con Ecuador en una tarde lluviosa. Empezaba la suma de puntos para llegar a Francia 98. De 8 partidos pude ir a 4, incluida una derrota con Argentina, pero era mi Roja querida, disfrutaba con solo verla.
Lloré esa madrugada del 2000 cuando el sueño de la medalla de oro se perdía allá en Sidney.

Hace 11 años fue la última vez que asistí al Estadio Nacional para ver a la entonces Roja de todos, luego de eso las entradas subieron tanto que nunca más fui, no tengo ni el dinero ni la disposición para gastar más de 8 mil pesos por ver un partido de fútbol.

Tal vez fue eso lo que mató mi pasión por la Roja.

Ahora solo veo a la Selección Nacional por televisión. Grito los goles. Y hasta me emocioné con las actuaciones en Brasil el año pasado, pero fue solo eso, un momento de unión con la Roja. Eso ya se perdió.

Quizás fui yo el que se alejó, o quizás fueron otros los que me alejaron, lo cierto es que cambié, ya no siento pasión al ver a esos 11 jugadores defendiendo los colores patrios. Disfruto el fútbol, pero sin la emoción que me causaban hace 20 años atrás y que todavía me causa ver a mi club en cancha.

Probablemente hace 15 años atrás habría sido el primero en pedir la misericordia del técnico para los jugadores que se portaron mal, pero ya no, ya no me da lo mismo el cómo se consigan los triunfos, ya no me da lo mismo si cometieron o no indisciplina, ya no me da lo mismo si todo lo tapan con triunfos.
No, no me da igual.
Prefiero la derrota digna al triunfo manchado.

Hay una posibilidad de que Chile gane la Copa América, está ahí, al alcance de la mano, y me alegraré si eso ocurre, pero no me volveré loco, no celebraré por las calles, no, eso hubiese sido antes. Y si no se gana, no sufriré, no pasará nada en mi vida, no lloraré de pena y rabia, eso ya fue.

Eso son los sentimientos que desata esta Roja, la "Roja de Todos" que cada vez es más de ustedes que mía.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 22 de junio de 2015

El sexo débil

Muchas veces he escuchado y leído sobre mujeres que se quejan de esa etiqueta que se les pone sobre ser el "sexo débil", y la verdad es que les encuentro razón, no tienen por donde ser el sexo débil, pues muchas veces son más fuertes psicológicamente que lo que un varón puede soportar. Incluso físicamente muchas mujeres son más fuertes que muchos varones.

En lo que se caen eso sí las mujeres es en esa eterna necesidad de aprobación. Es una necesidad que también está presente en el varón, pero que es mucho menos notoria.
La mujer necesita ser aprobada por el resto de la gente desde que se despierta. Eligen ropa pensando en "verse bien", pero ¿verse bien para quién? Claro, dirán que es para que ellas mismas se sientan bien, pero es solo una forma de decirlo, pues ese sentirse bien depende de como la perciba el resto de las personas. Si acapara miradas, si acumula piropos se sentirá bien. Si pasa desapercibida se sentirá bien. Pero si alguien le dice algo en contra de su apariencia física, uf, ahí se pueden venir abajo completamente.
De más está decir que siempre hay excepciones a estas palabras que acá escribo, no a todas las mujeres les sucede lo mismo.

Lo que más me llama la atención es cuando son las propias mujeres las que se hacen ver como el sexo débil, como quienes necesitan la aprobación popular para cada cosa que hacen. Esto se ve muy patente para fechas como el día del padre donde en redes sociales abundan fotos y comentarios con frases del estilo: "felicidades a todas las madres que hacen de padre también". Y entonces salen las amigas a felicitarlas y saludarlas, que es justamente lo que esas madres quieren, que se les valore esa labor que hacen.
No creo que sea un secreto de que también hay varones que han tenido que criar solos a sus hijos o hijas, sin embargo ellos no se andan saludando por redes sociales para el día de la madre, y no lo hacen por dos motivos: saben perfectamente que nada ni nadie reemplazará a la madre, por mucho empeño que le ponga él siempre será padre y no padre y madre a la vez (lo mismo pasa en el caso contrario, pero por ahí son un poco más duras de entender las chicas); y como segunda cosa, estos padres solteros no necesitan de los aplausos ni los saludos por su labor, ya que son felices por el solo hecho de hacerlo y entienden que esa felicidad no se la dan los aplausos sino el amor de sus hijos.

La fortaleza no está en la palabra, sino en la actitud de vida.

Por supuesto que no espero que estas palabras le caigan bien a todo el mundo, es más, hasta puedo esperar las réplicas, el debate y el desagrado de algunas personas para conmigo, pero bueno, es parte de la vida, no puedo caerle bien a todos, y eso tampoco es malo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 12 de junio de 2015

El fútbol y el mundo

El fútbol no resuelve problemas sociales.
El fútbol no hará que te suban el sueldo.
El fútbol no terminará con la mala atención en salud.
El fútbol no logrará que te dejen de sacar más y más plata con las AFPs.
El fútbol no mejorará la educación ni la hará gratis.
El fútbol no acabará con la pobreza mundial.
El fútbol no te motivará a querer a tus gobernantes.
El fútbol no te permitirá quedarte en cama hasta más tarde en vez de ir a trabajar.
El fútbol no encarcelará a los delincuentes.

Todo eso es cierto, todas esas cosas no se logran con el fútbol ni tampoco se olvidan con un partido de fútbol. El mundo sigue girando y siempre quedan problemas por resolver.
El fútbol no es un invento de los gobernantes para usarlo como elemento distractor. Es más, quien se olvide de la vida misma por el fútbol es porque no ha establecido del todo bien sus prioridades.

El fútbol es un juego, es pasión, es alegría, es divertirse un rato, pasar gratos momentos. Y si tu equipo gana, mucho mejor, porque la alegría dura un buen rato más.

No te amargues por la gente que disfruta del fútbol. Sabemos que hay problemas reales por resolver, pero el que gocemos de esos 90 minutos de fiesta no quiere decir que nos olvidaremos del resto.

Alégrate, aún es tiempo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 26 de mayo de 2015

El Necio

Escuchando a Silvio Rodríguez cantando "El Necio" me di cuenta que muchas cosas de las que ahí dice me identifican.
Según el diccionario de la RAE, necio significa que la persona es ignorante; imprudente o falto de razón; terco o porfiado en lo que dice o hace. 

Ignorante soy en algunos temas, porque por mucho que quiera saberlo todo no he llegado a tanto.
Imprudente  trato de no serlo, pero a veces mis acciones y dichos rayan en la imprudencia.
Porfiado a morir. Mis ideas y visiones no son transables, se defienden y se conversan, pues siempre existe la posibilidad de llegar a consensos, pero que las deje de lado por dinero o porque la masa así lo pide, eso nunca.

"Me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda."

Día a día se reciben este tipo de "invitaciones", día a día hay gente que me invita a bajar los brazos y remar con la corriente o hacer como que no me importa. No es que lleguen y me entreguen una carta para invitarme, pero sí me dicen cosas como "¿para qué te vas a meter en eso?", "¿Qué sacas con hacer eso si eres la minoría?", de esa manera se disfraza un poco la mediocridad y el conformismo.

Tampoco seré el que se quede con la comodidad de quien ya consiguió su beneficio personal, no, somos sociedad y no solo yo debo ser el que agarre los beneficios, siempre habrá quien necesite más urgente las cosas o servicios que yo.

Mejor ya no me conviden a que no pierda ni a indefinirme, tengo mis posturas claras y aunque sea el amigo porfiado, el odioso, el reclamón, bueno, ese seguiré siendo, porque "será que la necedad parió conmigo, la necedad de vivir sin tener precio".

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

lunes, 11 de mayo de 2015

¿Qué nos pasó?

Mañana del día lunes, la tienda recién abre y yo entro para comprar. Es un pequeño supermercado y yo soy el primer cliente que pasa por caja. Llevé 6 mantequillas y 3 postres. Al pasar por manos de la cajera los acerca al lector y me dice el monto. Me extraña que sea ese valor tan bajo.
Al mirar la pantalla de su caja me di cuenta que solo había marcado una mantequilla, así que de inmediato le dije que eran 6 y no una.

Aquí viene lo que llamó mi atención. Ella me miró, me dijo, "uy, es cierto" y procedió a marcar el monto que correspondía, luego de lo cual me dijo "qué es honrado usted". No supe si sonreír o llorar por lo que esa frase conlleva.

El que yo pague lo que voy a consumir es lo que corresponde, por lo que la práctica habitual debería ser que cuando el cajero o cajera marca menos sea el cliente quien se lo haga ver, pero entendí, por la frase de la señora Victoria, que era todo lo contrario, que la realidad dice que la gente se queda callada y "aprovecha" este error (involuntario diría una persona).

Personalmente no podría estar tranquilo con mi conciencia si me iba con 6 mantequillas pagando solo una, así me criaron, así aprendí desde mis años de infancia. Me sorprende tristemente que de lo que se asombre la gente es de que una persona sea honesta, cuando debería ser al revés, debería sorprender que la gente se haga la lesa y se vaya sin pagar, es la deshonestidad lo que no corresponde, es aquello lo que se debe destacar y no el hecho de que se haga lo correcto.

Aún así tengo fe en que el futuro será mejor, en que mis hijos aprenderán y enseñarán lo que es correcto y como se debe actuar en la vida, sin "aprovecharse" de errores de otros.

Espero que al menos, esos que sí se quedan callados cuando la cajera comete un error, no sean tan cara de nalga para criticar, enjuiciar y condenar a los implicados en el caso SQM u otros conocidos, porque ellos y ellas están haciendo lo mismo, en menor escala, pero lo mismo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 5 de mayo de 2015

Sé que estás allí

En el epílogo de este libro dice lo siguiente:  "La historia de la literatura inglesa está poblada de maridos muertos." 
En el caso de esta novela lo tenemos de vuelta a ese marido muerto, y Sarah, la viuda de 39 años no sabe si es producto de su imaginación, si es un fantasma o si es real. Lo ve, lo siente, conversa con él, pero no se convence de nada, solo sabe que está.

Tampoco es capaz de compartirlo con su mejor amiga, quien también es viuda, y que por lo mismo sabe que esto de ver al marido es algo que siempre ocurre. Pero Sarah no solo lo ve, todo es muy real y cada pieza va encajando.

Una buena novela que nos muestra lo mismo que muchas novelas inglesas: una sociedad correcta o que al menos aparenta ser correcta. Escrita de manera ágil, y con tintes de romanticismo, misterio, suspenso, moralismo.

Para quienes no le gustan las novelas 100% románticas ésta es la lectura ideal, pues no cae en la cursilería que tan falsa se lee en los libros. Una mezcla perfecta de amor y erotismo, de vida y muerte, de llanto y risas.

Una pareja destruida por la muerte tiene una nueva oportunidad, pero ¿realmente la tiene o son los delirios de una mujer dolida?

Laura Brodie nos regala esta interesante novela que no te arrepentirás de leer.


martes, 28 de abril de 2015

Papá y mamá, un ejemplo a seguir

Ser papá y mamá no es fácil, tampoco digamos que es difícil, solo es, a veces cuesta y a veces se te hace más llevadera la cosa. Es una labor hermosa, llena de sorpresas, pues los niños y niñas no vienen con un manual de instrucciones para el nuevo papá o mamá. En el camino no solo se disfruta, también se va aprendiendo y adecuando la crianza a la forma de ser de cada uno.
Es por esto que cada persona lo hace de una manera particular, no hay recetas, lo que le sirvió a tu mamá, a tu tío, a tu vecina o a tus amigos, no necesariamente te servirá a ti, pues tus hijos son distintos a los de ellos y ellas.

Lo que sí tengo claro es que como papá tengo una gran responsabilidad, y es que no solo soy el que proveerá de abrigo y comida a mis pequeños, también tengo la responsabilidad de entregarles amor, cariño y valores que los hagan ser felices, apartados del egoísmo que tanto daño hace al ser humano.
Tal vez no sea la mejor persona del mundo, no soy perfecto y me equivoco, pero aún con esas imperfecciones soy un ejemplo para mis retoños. Es por esto que debo procurar ser un buen ejemplo, alguien que le transmita cosas que en un futuro le harán pasar una buena estadía en la tierra

No solo soy el ejemplo a seguir por ellos en mi manera de actuar, también lo soy en como me alimento, en mis hábitos, hobbies, en como hablo, en fin, en todo. Si yo hablo con groserías ellos harán lo mismo. Si yo les regalo pistolas de juguete y les enseño a usarlas los estaría guiando a un mundo de violencia, y sé que eso les traería consecuencias muy malas en el futuro.

Padre y madre son quienes guían a sus pequeños, y la idea es que los guíen por el mejor camino, aquel que le hará bien a ellos y a su entorno.

Hoy la invitación es a que revises tu vida y tu relación con tus hijos e hijas, a que mires el camino por el cual los estás llevando, corrijas lo que estimes necesario, y refuerces aquello que sientes que haces bien. Recuerda que lo que aprendan ahora es lo que se reflejará en sus vidas en unos años más.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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