miércoles, 24 de julio de 2013

Los colores, juguetes y su género

Con el paso del tiempo la sociedad va cambiando, con ello sus tradiciones, costumbres y creencias, pero hay otras que permanecen y que me sigue sorprendiendo que así sea.
Una de ellas es la sexualidad que se le atribuye a los colores y a los juguetes. Constantemente escucho y veo la diferencia que se hace con los niños y niñas a la hora de hacer regalos, pintar la pieza o comprar ropa. 

Resulta que todavía existen los "colores de niño" y los "colores de niña". Claro, a uno le meten en la cabeza durante toda la infancia que el rosado es de niñas y el celeste es de niños, pero cuando somos grandes nos dicen que los varones nos vemos lindos con camisas rosadas, ahí es cuando no entiendo nada.
¿Cómo pretenden que uno quiera usar camisas rosadas si siempre le dijeron que era color para niñas?

De los juguetes ni hablar, es difícil que a un niño le regalen una cocina o a una niña un auto, es casi imposible que ocurra, aunque la realidad diga que los niños también juegan a cocinar, a pasear la guagua, al doctor, y las niñas también juegan con autos.

Hace poco compré un regalo y al momento de llevarlo para que lo envolvieran me preguntaron "¿Papel de niño o de niña?".
¿Es necesario otorgarle un género sexual a las cosas, colores y demases? ¿Qué pretendemos con eso?

La sexualidad no la marcan ni los colores, ni los juguetes, ni los papeles de regalo.

¿Y tú, también le pintaste la pieza de rosado a la niña?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 9 de julio de 2013

El maestro chasquilla

Yo creo que a todos los hombres, les debe pasar lo mismo (bah, que raro, me recordó una canción). Ya bueno, no sé si a todos, pero sí a muchos varones y unas poquitas mujeres les da por desarmar las artefactos eléctricos que se estropean para repararlos por su propia cuenta. ¿A ti no te pasa?

En mis cortos años de vida ya he desarmado varias cosas buscando su falla y muchas veces doy con ella y la reparo, pero hay otras veces en que desarmo y no recuerdo ni donde se ponían los tornillos. Es ahí cuando tengo problemas en la casa, a veces con risa y otras con enfado, y de fondo se escucha una canción: "Perdón, perdón, yo sé que la embarré, mas no era mi intención causar desilusión".

Recuerdo que mi papá me contó la historia de que él cuando pequeño desarmó una radio para ver los hombrecitos que hablaban desde su interior, obviamente no lo consiguió y probablemente esa radio no volvió a funcionar (claro, los hombrecitos se arrancaron) pero él sació felizmente su curiosidad. Eso es lo mismo que hago yo, desarmo los artefactos para descubrir el problema, para intentar solucionarlo y si ya veo que es muy difícil la solución entonces agarro todo y lo mando al especialista o lo desecho de una. Y no es que tengan mucha plata como para botar las cosas malas, es porque algunos artefactos ya no tienen reparación y es mejor cambiarlos.

Pero la satisfacción que siento cada vez que desarmo algo, que veo sus componentes, los circuitos, las conexiones, es impagable, más aún cuando después de limpiar la maquinita la logro reparar, entonces es ahí cuando saco pecho, me sobro un poco y celebro con una sonrisa que no se me borra en todo el día... lo malo es que eso ocurre una vez al año no más.

Yo seguiré desarmando y armando cosas, seguiré saciando mi curiosidad.
¿Qué harás tú?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 18 de junio de 2013

El valor de la inteligencia

Una de las características más valoradas por el ser humano (al menos del chileno) es la inteligencia. Es así como uno de los primeros piropos que nos dicen cuando bebés es: "mira, qué inteligente, le puse el dedo y me lo agarró firme", lo que no saben es que eso es un acto reflejo y no se trata de ser más o menos inteligente, pero como piropo siempre sirve.
Esto bien lo saben los publicistas y todos aquellos que quieren vender algo, pues una de las primeras cosas que escucharás de ellos es: "sea inteligente, compre un... bla bla bla".

"La compra inteligente": qué buena forma de vendernos la pomada, si hasta nos creemos inteligentes cuando cambiamos el auto cada dos años, porque eso dice la publicidad, cada 2 años es una compra inteligente, por tanto, si no lo cambias eres un tonto. ¡Pamplinas!, conozco automóviles que llevan más de 10 años circulando y no tienen ninguna falla, están muy bien mantenidos y arrancan a la primera, ¿para qué vender un auto a los 2 años y endeudarme en otro? Al final siempre estaría pagando un auto para "evitar" las visitas al mecánico. No sé, yo encuentro más caro comprar un auto nuevo que ir al mecánico.

El sistema educacional chileno nos dice que la persona inteligente es aquella que sabe mucho, que saca las mejores calificaciones y cosas como ésas. Se inventan escalas para medir algo que según su definición no es medible: capacidad de comprender; capacidad para resolver problemas. Un problema resuelto en 5 minutos o resuelto en 5 horas es un problema resuelto, por lo cual esas dos personas son igualmente inteligentes, ya que tienen esa capacidad de resolución.

Y ahora nos vendieron otra pomada: los juegos de inteligencia, y ahí meten en el saco a las maquinitas de apuestas y al ya tan famoso Candy Crush, y como nos dijeron que eran para inteligentes ahí estamos, tratando de superar los famosos niveles... yo voy en el 49.

Dicen que lo que diferencia al humano de los animales es la inteligencia y sinceramente, al ver a algunos seres humanos, lo dudo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.


martes, 4 de junio de 2013

Educación chilena, tarea de todos

¿Qué se entiende por educar? En una sociedad de mercado como la chilena y sobre todo, con el alto nivel de consumismo que tenemos, la educación también es un producto que debe ser medido, es por ello que existen las pruebas con escala de notas del 1 al 7, existe el SIMCE, la PSU y varias otras mediciones más. Esa es la educación por la que se está peleando desde hace algunos años, porque mejore la calidad de ésta, para que todos tengan la posibilidad de estudiar sin endeudarse tanto y obtener buenas calificaciones.

La educación va mucho más allá que el conocimiento sobre alguna materia en particular o sobre todas y cada una de ellas en general, educar tiene que ver con el ser humano completo, no solo con una parte de él. Un colegio, una universidad, nos pueden entregar las herramientas necesarias para desempeñar bien un trabajo, para leer bien, para saber sumar, pero si no sabemos enfrentar la vida estamos fritos.

Día a día nos enfrentamos al triunfo y al fracaso, al llanto y a la risa, a personas agradables y de las otras, y el poder levantarse después de caer, el ser buena persona, el pensar en los demás al momento de desempeñar mi trabajo y muchas cosas más, no son medibles, no hay PSU que te diga si vas bien o no.

Pero esta sociedad al parecer no necesita eso, nos llenamos de ránquines con los "mejores" colegios, las "mejores" universidades, los mejor evaluados en el SIMCE, etc. Luchamos para que nuestros hijos e hijas entren a un buen colegio que los lleve a la universidad, muchas veces no endeudamos para ello.
Sin embargo nos olvidamos de prepararlos para la vida, para enfrentar las situaciones, para pensar en el otro y salir de la burbuja en que la sociedad capitalista nos quiere meter a cada uno de nosotros.

Hay colegios que educan integralmente a las personas, no sé si existe una universidad en Chile que también lo haga, pero si fuera así, esto no es misión de los establecimientos "educacionales", sino que es tarea de cada uno de nosotros, de educar seres humanos pensantes en nuestros hogares, de transmitir valores que les permitan enfrentar cada momento de sus vidas.

Un viejo y conocido refrán dice "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy". Yo me permito transformarlo en "no dejes en manos de los demás lo que DEBES hacer tú".

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 10 de mayo de 2013

Las fiestas de antaño

Recuerdo mi matrimonio el año 2004, no hace mucho, pero a la luz de tanto avance tecnológico y tanto cambio en la sociedad mundial, parece que fuera la prehistoria.

Ese sábado 27 yo estaba muy nervioso y ya cansado por toda la preparación de la fiesta que habíamos realizado los días anteriores. Así es, porque esa fiesta fue como en los tiempos pasados, en una casa y sin servidumbre, solo con la familia y amigos ayudando a servir los platos, llevarlos a las mesas, organizando los espacios, con ese calor de hogar y la diversión que tanto me gustan.

Recuerdo esos cumpleaños de antes, que se hacían el día que correspondía y llegaban casi todos mis primos, aunque al otro día hubiese clases, ahí se hacían presente, con uniforme y todo. Disfrutábamos de una rica once con puras cosas preparadas por mi mamá y mi abuelita. Y cuando eran mis primos los que estaban de cumpleaños era lo mismo, íbamos en familia para allá y comíamos puras cosas ricas mientras jugábamos por toda la casa.
Los adultos se reían y reían de cada cosa que conversaban.

Cómo extraño esas fiestas, cómo extraño esa improvisación tan sabrosa de los chilenos y ese calor de hogar que se sentía en cada cosa que se realizaba con esfuerzo y cariño.

Hoy todo es distinto, no digo que sin cariño, pero sí muy diferente. Si la fiesta de matrimonio no es un local y con garzones, entonces no se hace la fiesta, se posterga hasta que se tenga plata. Y hay un tipo que dirige cada paso que tienen que dar los novios, cual títeres: "ya, ahora habla la novia", "unas palabras del novio", "la ligaaaaaaa", "todas las solteras vengan por el ramo". No es lo mío.

Y de los cumpleaños de niños ni hablar, porque ya todos son iguales, o casi todos: con payasos o con juegos inflables, con motivos de dibujos animados en la fiesta, que primero se sientan a comer, luego juegan, después la piñata, se viene la torta y finalmente se abren los regalos. No sé, no es lo mío, prefiero la improvisación, lo estructurado me limita mucho.

Y me faltaba mencionar lo mejor de las fiestas de antes: los lentos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

jueves, 25 de abril de 2013

El mundo de la mujer

Durante 35 años he vivido rodeado de mujeres. En la casa donde nací estaba mi abuelita, mi mamá y mi hermana mayor. Tías y primas varias eran parte de mi vida. Y al seguir creciendo el panorama no cambió mucho que digamos, vivo con dos mujeres y trabajo junto a 4 especímenes de esa raza tan extraña.

Por favor, no es que quiera burlarme de las bellas mujeres con esas palabras, para nada, solamente quiero hacer ver lo que son para mí: seres extraños que nunca entenderé, pero que sí puedo observar a diario.
Y es por esto que una de las cosas que me he podido dar cuenta es en esa gran necesidad de cambiar que tiene el sexo femenino.

Quizás para algunos pasa desapercibido, pero para mí no, es más, encuentro que son muy notorias las señales que nos dan cuando quieren cambiar algo en sus vidas: renuevan su clóset, cambian de posición los muebles de la casa, algunas comienzan a fumar, otras se maquillan, pero donde más se nota esta necesidad es cuando se hacen algo en el pelo, sobre todo si se lo cortan.

Bien lo dice Manuel García en su canción Acuario: "Dices que ya te cortaste el pelo, con eso cuantas cosas se alejan, con eso cuantas cosas se acercan, dices que ya volverá a crecer".Ese cambio de look de una mujer siempre esconde algo más, no es simplemente que quieren cambiar su apariencia física, buscan un cambio en su vida, y si ese cambio de look es radical es porque su vida necesita transformarse completamente, reinventarse.

Así que atento, abre bien los ojos y para las antenas para que no te pille de improviso este cambio, porque en una de esas el próximo cambio es que te cambie a ti.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.
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viernes, 12 de abril de 2013

Cadena de favores

Me tomo del título de esa película para comentar sobre lo importante que es actuar bien, hacer el bien, aunque sea esperando algo a cambio. Lo más hermoso es cuando esa cosa que esperas a cambio es tu propia satisfacción sin importar si tú saliste perdiendo con eso, es lo que se conoce como altruismo.

Yo no sé si a lo largo de mis 35 años de vida he hecho muchas cosas buenas, pero lo que sí tengo claro es que tengo muchas cosas buenas por hacer para retribuir todo lo que he recibido. Tal vez me falte vida para hacerlo, pero al menos contribuiré con enseñarle a mis hijos lo importante que es hacer el bien siempre, cada vez que se puede ayudar hay que hacerlo, porque así como nosotros entregamos no nos damos ni cuenta cuando recibimos bendiciones multiplicadas al por mayor.

Creo en esas cosas buenas porque las he vivido, porque hace poco recibí un gran regalo, de esos que te ganas en concursos o rifas, pero yo lo recibí de parte de un amigo que me dijo que había pensado en mí y en mis hijos para hacerme ese regalo. El agradecimiento por parte mía ya está y le estaré siempre agradecido por aquello, pero ahora viene lo mejor, retribuir este regalo con algo bueno de mi parte que beneficie o a él mismo o a otras personas.

Altruistas que te regalen cosas grandes como la que yo recibí son pocos, y el que tú no tengas como hacer regalos así de grandes no te debe desanimar, sino al contrario, dar más energía para hacer tu máximo esfuerzo en pos de retribuir esta bendición.
El altruismo no es solo con cosas materiales o de gran valor económico, sino también con acciones, con ayuda, con regalos pequeños de los cuales te cuesta desprenderte pero sabes que hará muy feliz a otra persona.

Vamos, nunca es tarde, si te unes ahora a esta cadena de favores verás como pronto llegará a ti algo inmensamente bueno.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. 

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