martes, 19 de marzo de 2013

Más loco que valiente

Cuando un ser humano se atreve a realizar cosas nuevas inevitablemente se unen estas dos características: valentía y locura.
En mi caso , cada vez que emprendo una aventura deportiva es porque me siento valiente y al mismo tiempo dejo la cordura bien guardada en un cajón.

Hay que ser valiente para levantarse una mañana de invierno con 0 grado de temperatura y ponerse short y polera. Pero hay que estar loco para salir vestido de esa forma a correr por las calles de Santiago.

Hay que ser valiente para emprender una aventura nueva, algo que no has hecho antes y que no sabes si finalmente lograrás.  Pero hay que estar loco para desafiar tu propio organismo y exigirlo mucho más para llegar a la meta más lejana.

Hay que ser valiente para correr por las calles de Santiago mientras pasan los automóviles a tu lado. Pero hay que estar loco para hacerlo un día domingo de verano cuando el sol pega fuerte y quema tu piel.

Eran mis primeros 21 kilómetros y no sabía si mi cuerpo aguantaría el trotar más de dos horas. Sabía que podía lograrlo, porque mentalmente estaba dispuesto, pero no sabía si físicamente también lo estaba.
Al comenzar a las 9 de la mañana de este domingo 17 de marzo, recordé las palabras de mi amigo Roddy, quien ya antes había corrido esa distancia, me dijo que no me apurara, que no quisiera llegar antes a la meta, que me fuera tranquilo, así que le hice caso, partí a un ritmo mucho más lento que cuando corro los 10 K.

El primer kilómetro lo recorrí en casi 7 minutos, o sea 2 minutos más que lo habitual, pero no me preocupé pues debía dosificar. El trayecto ya comenzaba a subir por Av. Santa María y yo tenía que aguantar, pues ese camino lo tendría que hacer 2 veces.
Antes de comenzar a bajar llegué al kilómetro 5 de la competencia y recibí un vaso de Gatorade que me bebí completo, caminando para que no se derramara. Boté el vaso y seguí con el trote.
Bajar se hizo grato, incluso lo encontré corto. Llegué en 67 minutos a completar los 10 kilómetros, y mientras muchos terminaban su carrera yo seguí por más.

Sabía que mi cuerpo resistiría los 15 kilómetros, pues los había corrido con anterioridad, así que me hidraté en los 10K y luego en los 15K, cuando ya el cansancio se empezaba a notar.
Dicen que a los 17K existe una barrera mental que te hace desistir: es cierto. Pero en mí tuvo un efecto contrario, llegué a los 17 y me convencí de que podía más, las ganas de rendirme duraron un segundo, luego me mentalicé y continué.

Los 18 y 19 kilómetros, aunque estaba en bajada, se me hicieron largos y los pasos con menor frecuencia. No veía más corredores delante mío, detrás venían unos pocos, entre ellos algunos que pasé, cosa que me dio más fuerza para seguir, para sacar lo mejor de mí.
Al llegar al kilómetro 20 saqué mi teléfono y grabé este video:

Finalmente la meta estaba ahí, a pocos metros y yo lo lograría, no haría caso de los malos augurios, yo podía y lo estaba haciendo. Acá va lo vivido al llegar:

Soy un Campeón. Y este triunfo es para mí y dedicado a quienes iluminan mi vida: Jacque, Gabriel y Javiera.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 8 de marzo de 2013

Lo imposible

Era imposible salvarse.

Era imposible sobrevivir a tamaña tragedia.
Era imposible poder relatar lo vivido cuando llegó la ola y arrasó con todo.
Era imposible mantenerse consciente después de recibir una segunda ola que se llevaba con furia todo lo que había a su paso.
Era imposible que alguien estuviera vivo cuando el mar se había llevado 288.000 vidas.
Era imposible que un niño de 4 años llegara a la copa de un árbol para esperar que alguien lo rescatara.
Era imposible que la infección no acabara con su vida.
Era imposible tener fuerzas en aquellos momentos de angustia y horror.
Era imposible pensar en el otro cuando el cansancio y la tristeza invadían todo su ser.
Era imposible volver a reunirse toda la familia una vez más.
Era imposible no llorar al ver el sufrimiento humano.

Era imposible ver a Dios en tanta desgracia.

Pero ahí estaba Dios, con su mano salvadora, con su mano llena de Gracia para ayudar a 2 pequeños niños a subir hasta lo más alto de un árbol y salvar la vida de ellos.
Dios estuvo para ayudar a todos aquellos que se salvaron pese a la magnitud de la tragedia.
Dios estuvo para darle energías a esas personas que sobrevivieron y que así pudieran ayudar a otros a salvarse.
Dios estuvo para recibir en su Reino a todas aquellas personas que perecieron en medio del mar que inundó la ciudad.
Dios estuvo para llevarse la infección que quería arrebatarle la vida.

Dios siempre estuvo, nunca los dejó, y ayudó a que esa familia: papá, mamá, 3 hijos, se reuniera nuevamente en un abrazo fraterno.

Dios no quiso que esa tragedia ocurriera, solo sucedió. Sin embargo estuvo para consolar a los caídos y sus familias, para ayudar y proteger, para mostrar el camino de la ayuda.

El tsunami del Océano Índico de diciembre del 2004 nos mostró con qué fuerza la naturaleza puede acabar con nosotros. Y también nos mostró la grandeza de Dios y del infinito amor que el ser humano es capaz de entregar.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

martes, 15 de enero de 2013

Perros callejeros

La polémica está instalada no solo en Punta Arenas (foto), sino a nivel nacional, pues como ocurre desde hace un tiempo a esta parte, en twitter, facebook y en todas las redes sociales basta con que salte un tema a la luz pública para que el 90% dé su apoyo a los más débiles, no importando si aquello está bien o errado.

Ahora es el turno de los perros callejeros, a quienes pretenden exterminar en Punta Arenas y ante lo cual el Obispo católico de esa ciudad se manifiesta a favor. Todo esto a raíz del ataque que sufrió un ser humano de parte de 6 de estos animales.
Bastó con que se pronunciara una autoridad de la iglesia católica para que esta medida tuviera más detractores y para que los ataques a los que profesamos aquella religión fuésemos tratados de asesinos. Sí, así como lo leen, muchas de las personas que están a favor del Aborto hoy me llaman asesino por ser católico, así como el Obispo de Punta Arenas. O sea para ellos y ellas no es asesinato matar a un ser humano (feto), pero sí lo es matar a un perro. Un mundo loco.

Las voces que se levantaron para pedir una ley sobre tenencia responsable de animales fueron muchísimas, y ni hablar de las personas que pertenecen a una agrupación animalista y que alimentan a los perros vagos en las calles, ellos son los más molestos con el intento de terminar con la existencia de estos animales.

Y no es que esté a favor de la medida, pero antes de ponerme totalmente en contra tendría que pensar en cual sería la solución, porque claro, es refácil estar en contra de todo, pero vaya que se nos complica cuando nos piden la solución para tal o cual problema.

Ya, está bien, que se promulgue y entre en vigencia una ley de tenencia responsable, ¿acabará eso con la existencia de los perros vagos? No, pasará lo mismo que con todas las leyes que existen, no terminan con el problema, solo sanciona a quienes no la obedecen. Por tanto, si bien no estoy a favor de matar a todos los perros callejeros (eso que soy víctima de ellos cuando viajo en mi moto o bicicleta), estoy consciente de que deben ser sacados de las calles para la seguridad del ser humano (recuerdo que más de una persona a muerto a causa de las mordeduras de estos animales) y lamentablemente la solución más efectiva sería la de matarlos.

¿Cuál es la solución que tu ves para este problema? ¿Estarías dispuesto a domesticar y llevar a tu casa a alguno de estos perros callejeros para que dejen de serlo?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 9 de enero de 2013

Bolas mágicas

No sabía que existían, no sabía que siempre estuvieron ahí, al alcance de mi mano.
Descubrirlas fue todo un acontecimiento histórico, de esos que marcan tu vida... bueno, mi vida. Más aún, descubrir su utilidad fue más grandioso aún.

Te hablo de mis bolas mágicas. Desde hace mucho tiempo que las miraba, las palpaba, sabían que tenían que servir para algo, pero no me imaginaba para qué.
Cuando mi mujer las conoció pensó "esas bolas no sirven para nada", y algo de razón le encontraba. Tal vez ella hablaba con más certeza, pues en su vida debe haber conocido varias de esas bolas, claro, no como las que tengo yo, pero parecidas... y deben servir para lo mismo.

Cuando supe para que servían las utilicé y el resultado fue óptimo, efectivamente cumplían con su objetivo, no digamos que en un 100%, pero sí lo cumplen. Puede ser que funcionen en la medida que se sepa sacarles el máximo de provecho... es que estas bolas pareciera que son un poco mañosas.

Ahora estoy feliz con mis bolas mágicas, si hasta mi mujer está más contenta con ellas, no del todo, pero sí disfrutando de las maravillas que hacen.
Y por tan solo $6000 conseguí mis bolas mágicas para lavar toda la ropa de la casa (espero que no hayas pensado en otra cosa) y sin comprar más detergente. Duran 1000 lavados y de verdad que limpian. La ropa que tiene manchas, como casi siempre se hace, se debe tratar aparte, ya sabes, con un quitamanchas, con un pre lavado, etc., así lograrás tener ropa limpia y a un muy bajo costo para tu bolsillo.

Ya sabes, si descubres que también puedes tener bolas mágicas, no dudes en adquirirlas.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Los tres deseos

Soñar con que encontramos una lámpara mágica y que se aparece un genio para concedernos 3 deseos debe ser parte de nuestro adn, y probablemente el primer deseo que pensaste fue tener mucho dinero.

¿Alguna vez pensaste esto a conciencia? ¿Pensaste en esos 3 deseos que puedes pedir?

Hace poco le pregunté a una persona muy querida sobre los 3 deseos que pediría y recién ahí se puso a pensar, siendo que ella misma había dicho al ver una botella del estilo lámpara mágica "¿si la froto aparece un genio?" Me dijo que le pediría salud para ella y sus hijos, pero le hice ver que los genios no están facultados para resucitar gente ni para asegurar la salud de las personas, entonces me dijo que pediría ser multimillonaria, así podría llevar a su gente a los mejores médicos del mundo y comprar los mejores medicamentos.
También me dijo que quería saberlo todo, o sea, ser una capa del conocimiento, algo así como un computador con conexión a internet, pero que se mueve y siente.
Para el tercer deseo ya no sabía que pedir.

Tengo la impresión que me sucedería algo parecido, pediría mucho dinero, luego el poder de hacerme invisible (he entrado a todos los lugares que he imaginado con ese poder) y ahí quedaría, pensando y pensando en un tercer deseo.

Tal vez para ese momento debería pedir la liberación del genio, tal cual lo hizo Aladín en esa película de Disney. Me convertiría en el rey de los giles por desaprovechar un deseo, pero haría a ese genio muy feliz. Después de todo yo ya no tendría nada más que pedir.

¿Cuáles serían tus 3 deseos?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Pieles delicadas

De un tiempo a esta parte nos hemos llenado de eufemismos para muchas de las palabras que antes se decían de lo más bien. Es que pareciera que nos pusimos delicados de piel y nos dimos cuenta que ciertas sílabas al unirse provocaban un mal sonido para nuestros oídos de cristal.

Pamplinas.

Las cosas hay que decirlas por su nombre, nada de inventarle nuevos sinónimos para que suenen bonito.
Fue así como a los hoyos en las calles se les empezó a llamar "eventos", a los indigentes "en situación calle", a los discapacitados "con capacidades especiales". ¿No será que se quiere minimizar el problema en vez de solucionarlo? En vez de cambiarle nombre a los hoyos de las calles deberían taparlos, hay algunos tan grandes que no son eventos, son verdaderos festivales de rock.

Ni hablar de los homosexuales, ni siquiera les podemos decir que son distintos porque nos acusan de descriminarlos. Déjense de tonteras, son maricones, lelas, fletos, como sea, es lo mismo, la cosa es que sí son distintos y deben ser tratados como tal.

Peligrosamente, ahora, le quieren poner apellido al aborto, dirán que es terapéutico para suavizar y disfrazar un asesinato. ¿Qué vendrá después? ¿La cocaína medicinal? ¿El robo sanador?

Pare la chacota señor, señorita, deje de ser tan delicado de piel y asuma que las cosas tienen un nombre, que son distintas y que una denominación no aminora el efecto ni suaviza los daños, o es o no es, pero nombres distintos para confundir NO, por favor.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Fin del mundo

Es escalofriante ver y escuchar a tanta gente que cree en cosas como "se vienen 3 días de oscuridad", "se acabará el mundo este 21 de diciembre", a veces incluso, me da pena por esa gente que anda comprando todos los tarros de conserva que puede, todo el agua envasada que le cabe en la despensa, para esperar ese "gran" día, además de que dicen de manera mentirosa "no creo, pero por si acaso". Si yo no creo en algo, entonces tampoco creo en el "por si acaso", solo se tratan de justificar y auto convencer con esa frase.

El fin del mundo llegará, eso es un hecho real, pero nadie sabe cuando, pues será algo que llegará como consecuencia de la vida que hemos decidido llevar. La vida tiene un ciclo y la tierra, como cualquier otro planeta, también tiene su ciclo, pero eso llegará a su fin cuando se nos acaben los recursos como el agua o la comida, cosa que sucederá si seguimos con esta forma descomunal en que producimos basura.

Claro, ahora no se nota tanto y por eso muchas personas aman las bolsas plásticas y compran todo desechable, pero tal vez nuestros nietos ya sufrirán las consecuencias, al menos tendrán menos espacio para jugar, ya que las posibles plazas o parques tendrán que ser vertederos de basura.

Ni hablar de Chile, porque la cultura de la bolsa es la que impera, si hasta me miran raro en la feria cuando pido que no me den bolsa, sino que la echen todo en la que yo llevo. Las políticas de reciclaje brillan por su ausencia, solo hay algunos pequeños esfuerzos de empresas privadas para que esto se haga una costumbre, pero nada más.

No creo que el fin del mundo esté cerca, pero tampoco debemos apurarlo, digo yo.

Y para cuando llegue, me pillará con grandes logros obtenidos y otros por obtener. ¿Arrepentirme de algo? No, creo que no, todo lo que soy, todo lo que tengo ahora es producto de esas buenas y malas decisiones que tomé en algún momento.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Share

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites