Pero de campeones del despilfarro, se pasaron para descuidados con esa pequeña y bella ciudad.
Pasamos una semana en familia por allá, atraídos por el buen clima y las maravillas que nos contaban de la famosa Zofri. Con el clima no nos decepcionaron, pese a que ya es otoño y en Santiago hace frío, allá la cosa es distinta, una temperatura muy agradable, incluso con el día nublado. No tuve necesidad de usar polerón por allá, incluso Gabriel andaba feliz en pura polera. Hasta baños en el mar, cerca de los surfistas, nos dimos... más Jacque y Gabriel que yo, pero nos bañamos al menos.
Lo primero que nos llamó la atención de Iquique es lo lejos que está el aeropuerto del centro de la ciudad, como debería ser en todas las ciudades para evitar la tremenda contaminación que dejan los aviones, tanto de ruido como de esmog, pero claro, nosotros en Santiago lo tenemos ahí mismo, de apretados no lo pusimos al lado de La Moneda.
Al bajarnos del taxi que nos llevó al centro (40 minutos arriba de él) nos encontramos con otra sorpresa poco grata en las veredas de la ciudad: tenían más hoyos que las calles de Santiago y eso sí que es harto. Yo que andaba transportando la maleta con ruedas tenía muchas dificultades para avanzar, era más fácil llevarla en los hombros (cosa que no hice) que rodando. Era el primer punto negativo de la ciudad.
Cruzar las calles era otro problema pues si bien en algunos lugares habían pasos peatonales estos eran tan respetados como Vale Roth con unos traguitos de más, o sea NADA. Y donde había semáforo teníamos que adivinar si nos tocaba cruzar o no, porque o no estaban en todos lados o estaban malos. Otro punto negativo.
Almorzar era una gran dificultad para nuestra familia, pues en muchos lugares a los que íbamos, la gran mayoría, tenían un sistema que consistía en pesar la comida y de acuerdo a eso cobraban, o sea, no teníamos como saber de antemano cuanto costaría el plato, y para turistas como nosotros que no estamos forrados en plata eso es terrible. Ya van tres.
Y por último: la famosa Zofri es igual al mall chino de Santiago, o sea, ni una maravilla en cuanto a los precios, todo estaba exactamente igual, incluso habían cosas más caras allá que acá.
Iquique es una ciudad preciosa, llena de historia, de playas lindas, pero lamentablemente muy mal cuidada, es como si quisieran que los turistas en vez de querer ir de nuevo, se fueran rápido.
Sinceramente espero que se pongan las pilas allá y hermoseen aún más lo que tienen de ciudad, así los turistas seguirán yendo y recomendando a sus conocidos y amigos.
Y del equipo de fútbol que tienen ni hablar mejor, porque ayer casi nos ganan en el Monumental.
Buenos días, buenas tardes, buenas noches.




