Puede que cuando me ves a mí o ves a alguien como yo que sale a trotar por la ciudad dices "gente loca" y tienes mucha razón, hay que ser loco para dejar de comer, de dormir, de ver una película o de simplemente descansar e ir a trotar, respirar el aire entre puro y contaminado que puedes encontrar en tu recorrido.
Hay que ser loco para trotar bajo un fuerte sol o bajo la copiosa lluvia.
Hay que ser loco para salir a trotar cuando el frío invade la ciudad, te cala hasta los huesos y hace que tu garganta se enfríe y te dificulte la respiración.
Hay que ser aún más loco para contagiarte de una fiebre por correr que te lleve a cancelar una inscripción y levantarte a las 7 de la mañana un día domingo para demostrarte a ti mismo que puedes superarte un poco más.
Sí, soy un loco, soy de esos locos que ayer estaban muy temprano arriba de la micro para ir a sudar como bestia bajo el fuerte sol de la mañana.
Soy uno de aquellos locos que ayer viajaban rumbo a la Moneda con la cara llena de risa y entusiasmo mientras el resto de las personas estaba con cara de sueño y apatía.
Soy de esos locos que hoy andan con el cuerpo molido, pero con la satisfacción de haber logrado trotar durante 10 kilómetros sin parar y en menos de una hora (00:55:42).
¿Y tú cuándo dejarás esa cordura que te tiene pegado a tu silla, a tu cama, a tu auto?
Vamos, contágiate de esta locura, te aseguro que no te arrepentirás.
Buenos días, buenas tardes, buenas noches.
Hay que ser loco para trotar bajo un fuerte sol o bajo la copiosa lluvia.
Hay que ser loco para salir a trotar cuando el frío invade la ciudad, te cala hasta los huesos y hace que tu garganta se enfríe y te dificulte la respiración.
Hay que ser aún más loco para contagiarte de una fiebre por correr que te lleve a cancelar una inscripción y levantarte a las 7 de la mañana un día domingo para demostrarte a ti mismo que puedes superarte un poco más.
Sí, soy un loco, soy de esos locos que ayer estaban muy temprano arriba de la micro para ir a sudar como bestia bajo el fuerte sol de la mañana.
Soy uno de aquellos locos que ayer viajaban rumbo a la Moneda con la cara llena de risa y entusiasmo mientras el resto de las personas estaba con cara de sueño y apatía.
Soy de esos locos que hoy andan con el cuerpo molido, pero con la satisfacción de haber logrado trotar durante 10 kilómetros sin parar y en menos de una hora (00:55:42).
¿Y tú cuándo dejarás esa cordura que te tiene pegado a tu silla, a tu cama, a tu auto?
Vamos, contágiate de esta locura, te aseguro que no te arrepentirás.
Buenos días, buenas tardes, buenas noches.



