sábado, 11 de abril de 2009

Un día de angustia

El cuerpo del maestro fue llevado al cementerio, a uno muy escondido, casi abandonado. La idea era que sus seguidores no encontraran el cuerpo, querían cerciorarse de que nadie pusiera en duda que ya no existía que estaba muerto.

Sus amigos más cercanos siguieron ocultos, toda la tarde de ese día y al siguiente también. Estaban muy asustados y con una pena tremenda. No podían creer que ya no estaba con ellos. Se sentían culpables de su muerte y eso les ahondaba más la pena y la angustia.
La rabia que sentían no era sólo por quienes habían dictado la sentencia, sino también por ellos, por no hacer algo para que eso no ocurriese. La vergüenza era inmensa en cada uno de ellos.

Por más que estuvieran todos juntos en un cuarto, no lograban el consuelo ansiado. Estando en grupo se sentían solos, estaban vacíos... su amigo, el gran maestro, a quien conocieron en circunstancias muy especiales, ya no estaba, había partido, más bien, habían hecho que partiera.

La noche más triste de sus vidas fue la que les tocó pasar.

Al amanecer, se armaron de fuerzas, recorrerían cada cementerio de la ciudad buscando al maestro. Algunos tomaron sus automóviles, otros bicicleta y unos pocos en moto, cada uno, con las fuerzas que le quedaban querían estar por última vez junto al cuerpo de su gran amigo.

Y algo inesperado estaban por descubrir.

Mañana, último capítulo.

viernes, 10 de abril de 2009

El último suspiro

La noche que pasó nuestro amigo no fue para nada buena. No sólo se contentaron con pegarle, sino que querían mucho más para él, querían matarlo, pero eran tan cobardes que no se atrevían a hacerlo con sus manos, además que deseaban asustar a todos sus seguidores para que se olvidaran de él, para que sus enseñanzas quedaran en el olvido.
Después de azotarlo con palos, de golpearlo en la cara, de dejarle un ojo cerrado por la hinchazón de los golpes, recién ahí lo llevaron delante de un juez, lo acusaban de alterar el orden público. Pero el juez dijo que no podía enjuiciarlo pues este hombre no había nacido en su jurisdicción, sino que en otra, que era mejor que lo llevaran para allá.

Lo subieron a una camioneta y lo tiraron como un saco de papas en la parte trasera, casi desnudo y con todo el viento helado calando en sus heridas, haciendo el dolor más grande, como si un fierro ardiendo entrara en su piel.
Este nuevo juez lo miró, se burló de él, lo escupió y lo mandó de vuelta, se negaba a juzgarlo, según dijo, era poca cosa para una persona tan importante como él, no podía atenderlo, menos de madrugada.

Volvieron a subirlo a la camioneta y se lo llevaron de vuelta donde el otro juez... ya amanecía, y el cansancio en todos era grande, tan grande, que convencieron al juez para que dictara sentencia: muerte en la plaza principal a medio día. como si fuera una fiesta se abrazaron, habían logrado su objetivo y lo verían morir frente a todo el pueblo.

En cosa de minutos convencieron a la multitud de que este buen hombre era un timador, un farsante, que nada sabía y que todo lo inventaba en su mente enferma. Ahora todos querían verlo morir... fueron pocos los que permanecieron fiel a lo que el maestro les enseñó. Los más amigos se ocultaban, temían que los apresaran a ellos también y encontraran el mismo trágico fin. Los callejones eran los lugares ideales para pasar inadvertido.

Lentamente llevaron al maestro por las calles, caminando descalzo, recibiendo los insultos y escupitajos de la gente. Huevos, tomates, basura, todo lo que tenían al alcance le tiraban en la cara a su paso. Mientras esto ocurría, el amigo que lo había entregado estaba muy triste, arrepentido, confundido, no quería saber nada más de la vida. Subió a lo alto de un edificio y se dejó caer...

La plaza principal estaba repleta, todos esperando el "gran" momento, todos listos para ver la agonía y muerte de un hombre, al mismo que habían vitoreado unos días antes... ahora le daban la espalda.
Lo amarraron en un gran mastil y le enterraron 3 estocadas: una en cada lado del tronco y el otro atrevesando sus muslos. El grito que se escuchó fue desgarrador, la gente quedó en silencio, asustada, pues el cielo se había oscurecido. El maestro les miró, sonrío y exhaló por última vez...

En ese mismo momento la tierra tembló y se abrieron todas las jaulas de las aves, al fin lograron su libertad, la cárcel que les impusieron llegaba a su término.

Continúa mañana.

jueves, 9 de abril de 2009

El día inesperado

Los primeros días en la ciudad fueron fabulosos, lo invitaron a cuanta charla pudieron y él fue a todas. La gente se agolpaba en cada lugar, lo repletaron, incluso el estadio más grande de la ciudad se llenó sólo para escucharlo. Era increíble lo que provocaba en la gente, la atracción era única.

Mientras tanto, en una oficina secreta, en el subterráneo de un edificio, se reunían unos pocos tramando lo que pasaría aquella noche del cuarto día de este gran hombre en esa ciudad. No sabían como pillarlo ni como lograr su arresto, tampoco sabían donde alojaba. Contactaron a uno de sus seguidores, a uno que había estado en cada instante con él.
Como todo plan maligno la inteligencia para ejecutarlo abundaba. Al que habían contactado era el más débil de carácter, el que más dudas tenía, el que no sabía que hacer con lo que sentía hacia su maestro. Estaba confundido.
Urdieron tan bien todo, que el discurso logró convencer a este joven para que lo llevara ante su maestro... quedaron de hacerlo en la noche.

Pero esa noche era especial, en la ciudad se celebraba la independencia, hacía muchos años habían logrado su libertad y lo celebraban con buenas cenas en ese día.
El maestro sólo pudo conseguir un garage para la celebración junto a sus más queridos amigos. Esa noche andaba más inspirado que nunca y las palabras que les dijo calaron hondo. Realizó cosas que llamaron la atención de muchos, pues siendo el más famoso de ese entonces se hizo el más pequeño de entre todos.
Fue una cena sencilla, pero marcada por las enseñanzas y el amor.

Cuando ya terminaban se abrió de golpe la puerta, entraron 20 hombres armados y entre ellos el joven confundido. Los amigos del maestro se alejaron, pues así se los pidió él. Entonces el joven se acercó, lo abrazó y lo besó. Apenas se separó del maestro lo tomaron entre 5 hombres y se lo llevaron.
Esa noche la pasó muy mal.

Lo metieron en un cuarto, lo amarraron a una silla y lo torturaron, querían respuestas que no eran capaces de entender. Creyeron que se estaba burlando de todos... pobre maestro, le pegaban de una forma brutal.
Quedó casi agonizando, pero no, no querían matarlo, era demasiado importante tenerlo vivo, al menos un tiempo más...

Siguiente capítulo mañana.

miércoles, 8 de abril de 2009

Hacía pocos días que había llegado a la ciudad, lo hacía entre vítores y regalos de la gente. En las calles se agolparon para darle la bienvenida, cantaban de alegría, tiraban serpentina, lo niños andaban con globos, en fin, el pueblo estaba feliz, por fin los visitaba uno de los grandes.
No venía solo, había mucha gente que lo seguía desde hacía un tiempo atrás, era un gran orador, otros decían que un tremendo mago, por ahí decían que les daba tranquilidad, lo que haya sido les atraía y por eso le seguían.

También estaban los otros, los que no le querían, los que le tenían envidia por todo lo que era capaz de hacer, no era mucho, pero la gente lo amaba y eso a ellos les daba rabia, no entendían porqué y tampoco querían saberlo, sólo querían que se callara, que no hablara más, que no hiciera más trucos, ni que repartiera más comida.
El dinero le escaseaba y casi siempre se invitaba, junto a sus amigos, a comer a otro lado, y nunca le decían que no, es más, se sentían honrados con su presencia, era una especie de rey, pero encubierto.

Su simpleza provocaba más envidia, pues con simples harapos lograba imponer la moda, en cambio ellos, los que tenían el poder dentro de la ciudad no lo lograban ni con los tremendos lujos que poseían y de los cuales ostentaban.
Este hombre llegaba a contagiar de su alegría, a traer un nuevo mensaje, pero no esperaba lo que más tarde le ocurriría...

Mañana el siguiente capítulo.

lunes, 6 de abril de 2009

Debacle alba

Sé que hay gente esperando que escriba ahora, no porque mis escritos sean buenos, sino porque esperan que diga algo en la derrota y no sólo en los triunfos. Pues bien, lo haré.

Empezaré diciendo que el día sábado me la ganó el sueño, así que no vi el partido, sólo me enteré del resultado cuando éste finalizó. Recién esta mañana vi el resumen que sale en la página de La Tercera y puedo dar una opinión un poco más fundamentada.
El club de Iquique tuvo oportunidades clarísimas para llevarse una victoria mucho más abultada, manejó completamente el partido y se dio el lujo de dejar en ridículo a los futbolistas que más dinero ganan en el país, es como que un Marutti le gané en los piques a un Audi.

Por ahí me preguntaron si Barti debería irse si el Cacique pierde este miércoles por la Copa Libertadores y mi respuesta es la siguiente: No. Desde los primeros partidos de Barti me pareció que no es el técnico adecuado para lograr cosas grandes en Colo-Colo. Con la plata que maneja la empresa B&N deberían haber contratado a alguien de verdad, que no le quedara grande el poncho y que supiera manejar los grupos de peso como es el camarín Albo.
Mas creo que el despedir a mitad de camino al dt solamente agravaría la situación y ya no sería sólo los equipos de Primera los que nos ganen, sino que también los de tercera y cuarta división.

Este es un llamado a todos los colocolinos. Seamos inteligentes y por ahora apoyemos, cuando terminen estos dos torneos pidamos que rueden las cabezas que sean necesarias, pero la misión de ahora es alentar, estar ahí y apoyar a quien, pese a todo, nos sigue dando alegrías.

No me cabe duda que estaremos en los play offs y en la segunda fase de la Copa, pero para que podamos hacerlo debemos ponerle con todo y no mirar para abajo a ningún rival.

viernes, 3 de abril de 2009

Removiendo corazones

Vuelvo de almuerzo y me encuentro con una triste noticia: Felipe Cruzat falleció luego de estar 93 días internado, en los cuales debe haber estado cerca de 80 días esperando la donación de un corazón para poder seguir viviendo. Su papá al momento de enfrentar los medios de comunicación dijo "Creemos que la voluntad de Dios se expresó, y ese era el destino de Felipe".

Me causa más pena la respuesta que el hecho pues siempre estamos "echándole" la culpa a Dios de todo. Es cierto que nos sirve como consuelo muchas veces (pocas veces como motivos de alegría), pero siempre tendemos a creer que Él es el causante de todo. Mi cuñado siempre me dice que es así pues en la Biblia sale escrito así, pero yo creo en un Dios que es amor y en ese amor no concibo que Él haga sufrir al ser humano para solamente "darnos una lección".

El señor Cruzat puede decir que la voluntad de Dios era que falleciera su hijo, pero aquí estoy yo para refutar eso, para ponerme como abogado del "asesino".
Dios nunca quiso que Felipe muriera, Dios quería que el corazón de algún ser humano se conmoviera y se hiciera la donación de un corazón para que pudiera seguir viviendo... nunca llegó ese corazón, nunca latió fuerte el corazón de alguien para que dijera "sí, quiero donar los órganos de mi ser amado que ya partió".

¡Hey, despierta! Esto es culpa tuya, es culpa mía. Dios nos creó libres y por mucho que Él quiera lo mejor para nosotros, también tenemos que poner de nuestra parte. ¿Acaso esperas que se te aparezca y te diga "aquí tienes lo que necesitas"? No, eso no ocurrirá, esto depende de ti, la felicidad depende de ti, el no sufrir depende de lo que tú hagas.
Ponte las pilas, no esperes más. Dios te quiere ayudar, ayúdale tú un poquito.

Felipe ya partió, el Padre ya lo abraza y lo recibe, pero también llora por la tremenda pena que le causa la dureza del corazón del ser humano... por más que nos caemos nos cuesta aprender.

miércoles, 1 de abril de 2009

No es como yo

Esta mañana me vine al trabajo escuchando el disco de Jesús Adrián Romero, "El aire de tu casa". Es un cantante cristiano, católico, de muy buena voz y grandes creaciones. Una de esas canciones se llama "No es como yo" y mientras la escuchaba meditaba sobre mí.

Desde hace ya varios años que soy amigo de Jesús, pero por mucho tiempo que hayamos pasado juntos todavía no logro ser siquiera parecido a Él. Sin embargo quienes me conocen o quienes se enteran que soy un estudiante de Pedagogía en Religión me miran de otra forma, es como que me exigieran que fuera como Él. Con su mirada me piden más, me piden que sea como Él y creánme que lo intento. Mas soy humano, un simple mortal, que me caigo y me vuelvo a caer, que no soy perfecto, que sigo a Jesús, pero muchas veces dejo que Él avance solo mientras me quedo enrredado por ahí...
Causo desilusión, causo decepción, lo sé, pero estoy conciente de no haber sido yo el causante de esa ilusión, no fui yo el que esperó más de mí, no, fuiste tú.

No me atormentes más, no me exijas más. Está bien, soy amigo de Jesús y Él a mí me exige mucho, pero también sabe que soy débil y que necesito de su ayuda, ¿acaso tú no puedes entender eso? ¿acaso me mostré como Cristo cuando me conociste?
Sí, a ti te interpelo, a ti que lees estas líneas y que me conoces, yo no soy Jesús, Él es Rey, Él es perfecto, Él es sublime... yo no, yo soy mortal que resucita en Él, que me caigo y me levanto gracias a su ayuda.
Por favor, no te ilusiones conmigo, yo también tengo debilidades, yo también puedo caer.
Ni te imaginas lo que pesa cargar con la mochila de Cristo (o que Él cargue con la mía)... no me hagas cargar con la tuya, pues se puede quedar  tirada en el camino junto conmigo.

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