Ya quedan pocos días para que sea Navidad y vaya que se nota en las calles de Santiago y creo que en las de todo Chile también. Los centros comerciales venden y venden. La gente se agolpa a comprar. Recorre los persas, las ferias libres y las ferias de las pulgas en busca de ofertas que le tienten y le digan a viva voz "cómprame, cómprame".
Muchas casas ya lucen el árbol de Navidad y unas cuantas luces en la fachada para ponerle un poco más de brillo al temita.
Es justo en estas fechas cuando más siento que la sociedad se me viene encima y me dice que estoy mal. Me siento más minoría que para las elecciones presidenciales. Debe ser porque es un tema que me apasiona mucho más también.
Para la gran masa es inminente la llegada del Viejo Pascuero con su bolsa cargada de regalos. Para mí en cambio, es la llegada de Cristo a este mundo para darnos alegría y esperanza. Y es en ese sentido en el que quiero vivir nuevamente la Navidad.
Muchos ya han entendido y aceptado que no me guste hacer grandes regalos en esta bonita fiesta. Las tarjetitas y cosas pequeñas-artesanales son mis favoritas para compartir esta gran alegría del Nacimiento. Sin embargo, este año comienza a tomar fuerza Gabriel y su relación con el viejo del traje rojo.
No le quiero mentir a mi hijo, no le quiero contar la historia de un viejo guatón que trae hasta los regalos más increíbles, no le quiero crear la mentalidad de que la Navidad significa dar y recibir regalos. Pero se me viene encima la sociedad y esta "tradición". Escucho los discursos de que el niño "necesita" de esa ilusión del viejo pascuero; que no puedo estar en contra porque quiera o no el resto está esperando y hablando de este caballero; que lo frustraré si no sigo la corriente; que la Navidad es para los niños.
El último es uno de los principales puntos en los que estoy en contra. La Navidad es una fiesta para todos. Jesús no llegó sólo para los niños, llegó para todos. Si me dicen que la Navidad es para los niños por el tema de los regalos ¿por qué se hacen regalos entre los adultos?. Por favor, lo más hermoso de la Navidad es disfrutar y compartir en familia. La Navidad es de todos y debemos cuidarla y darle sentido.
Entiendo a los que son mayores que yo y/o que piensan distinto y fomentan el tema de los regalos y el viejo pascuero, nada tengo que hacer ahí, sólo me queda invitarlos a darle más sentido cristiano a esta fiesta de la Natividad del Señor. Pero por favor, Gabriel es mi hijo y es mi responsabilidad su educación. Ustedes ya educaron a sus hijos como quisieron o lo están haciendo ahora, sólo les pido que me dejen a mí el tema de la educación de Gabriel. Puede que me equivoque en el camino, pero también puede que lo haga perfecto, como sea, mientras tenga la responsabilidad en mis hombros de este pequeño la asumiré completamente, y en eso entra también el tema de la Navidad y como vivirla.



