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martes, 11 de julio de 2017

La mujer maravilla

La personalidad de cada uno va siendo determinada por su entorno, por las relaciones humanas que estableces, por lo que escuchas, por lo que vives a diario. Pero también , y parte muy importante, la determina tu aspecto físico. Suena bastante superficial mas no lo es si revisas lo que pasa contigo.

Muchas veces optamos por un cambio físico porque sentimos que es necesario que eso ocurra para cambiar la personalidad, y tal vez solo sea que van de la mano.
Hace años, por allá en el año 1996 conocí a un muchacho que entró a la misma carrera que yo en la universidad. Él vestía pantalones que no fueran jeans y camisas, nunca poleras. Era muy callado, tímido y entregado por completo a los estudios. Al año siguiente llegó vistiendo jeans, polera. chaqueta de cuero, fumando y con una personalidad tan extrovertida que cualquiera diría que era su hermano gemelo, pero no tenía hermano, solo era él que había cambiado.

Conozco personas que rechazan trabajos porque le exigen afeitarse, cortarse el pelo, hacerse peinados de tal o cual tipo, maquillarse de cierta manera, etc. Y es que nuestra personalidad es todo lo que somos, hasta lo que aparentamos. Va más allá de solo un gusto personal a la hora de vestirse o de representar algo.
En lo personal yo no me cortaría al cero el pelo ni tampoco me lo dejaría crecer hasta los hombros. Sería otra persona, actuaría de otra forma, tendría otra actitud y la verdad es que no quiero.


Pero conozco a alguien que sí se atrevió con un cambio y fue de manera radical, además que lo hizo no por un gusto personal, sino por dar alegría a una persona que no conoce y tal vez nunca sepa quien es o será.
Hoy te quiero presentar a quien llena la otra parte de mi vida, esa parte que los hijos dejan reservada para quien acompañará al papá en el camino largo. Sí, ya pasaron 3 años y me podrías decir "deberías haberla presentado antes", pero lo hago en este momento porque me doy el tiempo que ella merece para estas líneas.

Carolina es su nombre, hace 3 años introdujo cambios en su vida, cambios fuertes que sabía que tendrían un costo, pero aún así se atrevió a empezar una relación conmigo, con todo lo que eso conlleva. En estos años no solo me ha alegrado mi existir, sino que también he aprendido muchas cosas, incluso me siento un poco mejor persona cada día. Claro, no soy perfecto y ella tampoco, pero es mi ejemplo en muchos aspectos.
Algo que siempre me ha impresionado de ella y es una de las cosas que más me enamora, es su entrega desinteresada hacia la humanidad. Para ella no existen colores políticos, ni de piel, ni nacionalidades, no, para ella todos los seres humanos merecen y deben recibir amor.
Es ese amor lo que la ha llevado a realizar un acto de entrega que poquísimas personas en el mundo harían. Durante años llevó el pelo largo, lo cuidó, lo mantuvo hermoso, digno de admiración de otras mujeres y de las peluqueras que la atendieron todo este tiempo. La tristeza y el regocijo se mezclaron en su ser cuando sintió la tijera que cortó el tesoro físico más preciado que tenía, y todo para que ese cabello se convirtiera en peluca y pudiera cubrir la cabeza de quienes han perdido todo su pelo producto de enfermedades.

Amar a esta mujer es la parte fácil de todo esto, merecer su amor es lo que no estoy seguro, pero lo disfruto y soy feliz. 
Ella es Carolina, mi mujer, la que me conquistó de pelo largo y me enamoró con su pelo corto.




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